Archive for 30 junio 2016

Estos delincuentes

30 30UTC junio 30UTC 2016

No veréis esto en el telediario, probablemente.

La fiscalía pide el archivo de la causa por financiación ilegal de Podemos.

Y van… ¿cuántas veces?

El juez que encarceló a los titiriteros ya no ve indicios de enaltecimiento del terrorismo.

Pero los cinco días en la cárcel no se los quita nadie. Así aprenderán. Y vosotros también.

Mi país (II)

29 29UTC junio 29UTC 2016

Al hilo de lo que escribí sobre mi país, hay más gente que analiza la situación. Uno es Javier Gallego, que dice que ha ganado el miedo.

Entre otras cosas, escribe:

Pero a Mariano se lo pasan todo sus votantes y a Pablo empiezan a no pasarle ni una los suyos. […] Hay un votante de derechas al que le importa más que ganen los suyos aunque no lleven razón y un votante de izquierdas al que le importa más llevar razón aunque los suyos pierdan.

La última frase de esa cita, señores, es la historia de España.

Otro que analiza la situación, pero sin saberlo, porque es un artículo escrito en 2012 y seguramente con otra intención, es David Jiménez. En un artículo que la estulticia que domina internet ha atribuido a Forges y a muchos otros: El triunfo de los mediocres. Profético.

 

Mi país

27 27UTC junio 27UTC 2016

Yo, en el fondo, lo que quiero es vivir en un país de adultos. Nada más.

Un país donde los estafadores, los tarotistas, los homeópatas, no tengan nada que hacer, porque la mayoría de la gente no es imbécil y razona.

Un país donde la bondad esté bien vista, y la maldad mal vista. Donde ayudar a alguien se considere lo normal, y donde ser cruel o brusco se considere inaudito.

Un país donde se llame “maestro” a quien enseña, y donde se llame “maleante” a quien se especializa en hacer sufrir a un animal.

Un país donde se admire el esfuerzo que cuestan las cosas, y se desprecie la vagancia del que accede a ellas haciendo trampas.

Un país donde la ética sea igual para todos, y donde el que se equivoca sea el primero en admitirlo y señalarlo.

Un país de gente generosa; gente que, hasta donde es capaz, hace lo correcto, aunque a veces no saque provecho de ello. Que ceda cuando debe. Que juegue limpio.

Un país donde repugne la impunidad. Donde se busque la justicia. Donde la decencia esté por delante del ego. La higiene por delante de la comodidad.

Ayer me acosté, y me levanté hoy, repitiéndome sin parar una serie de frases. Lo que pasó es una desgracia, y por muchas razones. Es una desgracia porque señoritos en España hay muchos, pero no tantos millones, así que va a ser verdad: España está llena de obreros de derechas. Está llena de gente que no cree en la enseñanza pública, o en la sanidad pública, o en el laicismo. Que prefiere los colegios concertados y los hospitales “de gestión privada”.

Pero ni siquiera eso es lo peor. El problema va más allá; y es que se certificó sin lugar a dudas que este no solo no es el país que he descrito más arriba, sino que no va a serlo jamás.

La conclusión a la que llegué la noche de ayer es que este es básicamente un país de mierda.

Es un país lleno de gente que se traga lo que le echen. Que solo piensan en sí mismos, en su estúpida e infantil victoria personal. Que no saben ni quieren saber. Que admiran y premian al vago, al tramposo, al indecente, al maleante, al soberbio, al ignorante. Que al generoso lo llaman tonto, y al que admite sus errores, débil. Y al que sabe o argumenta, si no es de su tribu (una tribu que se han inventado ellos), lo despachan con que todo es opinión, y la mía vale más que la de cualquiera, faltaría más.

Este país premia la estulticia, la mediocridad. Premia el robo. Premia la indecencia. Premia la crueldad.

Y lo peor de todo, lo que más me desconsuela, lo más dañino y lo que ha destrozado nuestra sociedad para las próximas décadas: este país premia la impunidad. Por eso decenas de miles de muertos siguen en las cunetas, y si pretendes hacer justicia te llamarán resentido. Y por eso tuvimos el resultado de ayer. Frente a los muertos de las cunetas, lo que ha pasado en esta legislatura es pecata minuta.

Los obreros de derechas tienen su fe. La fe del carbonero. Inquebrantable, fácil, sin complicaciones. No requiere reflexión, solamente cerrar los ojos, inventar coartadas y usar la fuerza. Y con esa fe llegan al fin del mundo si hace falta (el fin del mundo para los demás, se entiende).

Y los obreros de izquierdas… pues se quedan en casita, no sé si como forma de protesta inteligente. “Conmigo que no cuenten, que se fastidien”. Lo he visto muchas veces. Sí, están que rabian contigo, no saben qué hacer para que votes. Te has lucido.

He oído y leído un montón de análisis gilipollas, explicando que en el resultado había influido el brexit. ¡El brexit, dicen…! Me descojono. Los obreros de derechas sopesando los efectos del brexit… venga, hombre. Sin embargo, esos análisis tan sesudos apenas han hablado de la participación. Pero Mariano lo sabía desde el principio. Y yo lo que pasó ayer, y lo que creo que va a pasar después, lo estoy esperando desde febrero.

Todo esto lo pensé ayer. Y hoy veo que el Descodificador… está pensando exactamente lo mismo, y casi con las mismas palabras.

Pero bueno, da igual. Ni él ni yo mandamos aquí.

Ecuánimes

13 13UTC junio 13UTC 2016

El otro día leí en La Razón (¡!) algo que no por habitual deja de tener su gracia.

El titular ya es para escuela de periodismo, si es que queda alguna: “La izquierda radical se afianza como única alternativa al PP”. De verdad que es difícil condensar más información en menos palabras.

Y entonces dice el texto:

El bloque de derechas. La suma del PP y Ciudadanos se movería entre los 162 y los 169 escaños, quedándose a entre 13 y 5 escaños de la mayoría absoluta (175). En esta tesitura, los partidos constitucionalistas deberán contar con la abstención del PSOE para llegar a La Moncloa.

El bloque de izquierdas. La suma del PSOE y Unidos Podemos oscila enre los 160 y los 167 escaños, por lo que seguiría necesitando apoyos externos –de soberanistas y nacionalistas– para alcanzar la mayoría absoluta (175).

¿No percibió el redactor una ligera asimetría entre esos dos párrafos?

¿Algo así como “el PSOE tendrá que abstenerse, que se abstenga el PP ni se contempla”?