Transgénicos y nucleares

Hace poco escribí aquí sobre un comunicado que criticaba muy duramente a Greenpeace. Y en los comentarios me hicieron ver que estaba equivocado respecto a los transgénicos, y me dieron valiosas referencias. He leído algo, y me falta por leer mucho más. Que un amigo me lleve a cambiar de opinión es de lo más estimulante intelectualmente que puede pasarme, y por tanto de lo más placentero.

Todavía no he terminado de darle vueltas a todo eso, ni de informarme. Me falta mucho. Pero antes de acabar, y antes de llegar a una conclusión, me gustaría hablar de otra cosa. De la energía nuclear.

Yo me opongo al uso de la energía nuclear, por varias razones. Y no es simplemente “porque no es natural” y me gustan las instalaciones de estética ewok, con ramitas y cuerdas y pieles de animales, por contraposición a la industria moderna y súper-artificial.

Aunque me oponga al uso de energía nuclear, sé bastante (bueno, “bastante” es relativo, claro) sobre ese asunto, porque me fascina. Antes de Hiroshima, de Diana Preston, es uno de los libros que más he disfrutado en mi vida (gracias al blog sé que lo leí en 2009 y otra vez en 2011). En su día leí informes enteros y muy detallados (de los oficiales, de los de verdad) sobre el accidente de Chernóbil, y llegué a entenderlos razonablemente bien (se me ha olvidado la mayor parte, claro).

Sabemos (la humanidad) mucho sobre la energía nuclear, al menos la de fisión; se podría decir que no tiene secretos. Es física “de la clásica”, de esa en la que se sabe lo que va a ocurrir. Cualquier físico puede decirte qué va a pasar exactamente con una cierta cantidad de cierto elemento en ciertas condiciones, con muchos decimales. Un átomo no es determinista, pero cualquier cantidad apreciable de ellos sí. Creo que hay pocas sorpresas en ese sentido. Puede que las primeras veces que un reactor se envenenó con xenón los científicos se quedaran rascándose la cabeza, pero hoy no.

Tenemos una teoría científica tremendamente sólida. Y no hace falta mucho más para aprovecharnos de esa teoría; podríamos decir despectivamente que el resto es ingeniería. No exactamente ingeniería sin desarrollar, como la que hace falta para aterrizar en Marte; solo hace falta fontanería, hidráulica, electricidad, metalurgia, construcción. El material fisionable libera enormes cantidades de energía, no produce (directamente) efecto invernadero,  y es bastante abundante. No es estrictamente renovable, pero incluso se pueden hacer trucos maravillosos para sacarle aún más rendimiento. Coño, es prácticamente magia.

Y sin embargo creo que no es el camino adecuado. Pese al conocimiento profundo que tenemos sobre esos fenómenos, hay inconvenientes para mí decisivos:

  • Las consecuencias de un accidente nos superan absolutamente; no necesariamente en escala, pero sí en duración. No hay prácticamente nada que podamos hacer, y se ha demostrado sobradamente. Chernóbil se achaca al esterotipo de los rusos torpes y brutos, pero eso es falso; los rusos nunca han sido gilipollas del todo (hoy en día subimos a la ISS en naves Soyuz). Three Mile Island no acabó como Chernobyl por pura chiripa (los que lo gestionaban hicieron poco más que sentarse a cruzar los dedos, y les funcionó). Y respecto a Fukushima… los japoneses son el paradigma de la eficacia y la prevención, y si te preguntas qué pasó allí, la explicación es mucho más sencilla que en Chernobyl: no fue un maremoto imprevisible, ni un fenómeno de exagerada fuerza destructiva, aunque lo hubiera. La causa real y directa fue un simple corte de luz (tal cual), y bastó para tres o cuatro fusiones de núcleo, pero es que el problema gordo fueron los “inertes” residuos de la piscina, materiales que no estaban fisionándose ni haciendo nada complicado. Una cosa caliente cubierta de agua. Y ya está; ya no se puede acercar nadie sin salir frito de allí.
  • La generación de energía es una actividad económica (y lo digo con tono despectivo), sujeta a criterios muy alejados de la ciencia. De hecho, muchas voces autorizadas afirman (y la experiencia parece demostrarlo) que la energía nuclear ni siquiera es rentable si se efectúa en condiciones adecuadas de seguridad y si se contabilizan adecuadamente sus costes.

Siendo estrictos, ni Fukushima ni Chernobyl son tan graves. Al fin y al cabo, mueren unas pocas personas, enferman otras pocas, y perdemos unos kilómetros cuadrados de edificabilidad. Bueno, confinamos todo aquello y ya está. Que el efecto sea simplemente medible globalmente no implica que sea letal, ni mucho menos. Podemos vivir con ello.

Y sí; es cierto. Podemos vivir con el Exxon Valdez o con el Prestige o con Bhopal. Es una opción. Yo, en materia de medio ambiente, soy conservador; eso es para mí ser ecologista. Creo que es fácil enmierdar los alrededores, y difícil limpiarlos. Por tanto, una mancha permanente como Fukushima tiene que ser absolutamente el último recurso. El medio ambiente no tiene recambio posible, pero nuestras circunstancias económicas cortoplacistas y nuestro consumo de energía sí. Y por otra parte es absurdo plantearse que podemos seguir creciendo en población exponencialmente, así que es de locos plantearse multiplicar la generación de energía exponencialmente, aunque se pueda.

¿Hay otros caminos respecto a la generación de energía? Pues sí. Me quedé perplejo cuando supe, en bachillerato, que el desplazamiento a través de una superficie equipotencial no consume energía. Eso significa que en teoría si vas de un sitio a otro que está a la misma altura no necesitas energía para llegar. En la práctica, obviamente, hay todo tipo de pérdidas y rozamientos; pero me surgió la pregunta. ¿Cuánta de la energía que emplea un coche es estrictamente necesaria? ¿Cuánto podemos mejorar la eficiencia de eso?

El proyecto Manhattan fue una aventura intelectual absolutamente apasionante, una verdadera proeza. ¿Qué pasaría si se dedicaran varios proyectos Manhattan a mejorar la eficiencia energética, a planificar nuestras ciudades y nuestra actividad económica? ¿O si se legislara duramente en contra de la obsolescencia programada y se dedicaran varios proyectos Manhattan a desarrollar un sistema global de reciclaje? ¿Cuánta investigación / ingeniería hacen falta para refrigerar un reactor nuclear con sodio, y cuánta para obtener plástico… a partir del plástico?

Podemos instalar reactores nucleares para multiplicar por 10 nuestra producción de energía. Pero ¿puede nuestra civilización funcionar consumiendo la décima parte de energía? Yo estoy convencido de que sí.

Hay otra cuestión importante. Los hechos son hechos, y se abordan con el método científico, y el principio de autoridad no vale; de hecho, el método científico es básicamente una forma de buscar la verdad evitando el principio de autoridad. Pero si tratamos de decidir si nos fiamos de una persona, o si creemos en promesas… no hay método científico. Y el principio de autoridad (los antecedentes de cada cual) sí que es un argumento, de los pocos que podemos manejar. Por eso hay que votar en las elecciones; decides si te fías o no, si tu instinto te lleva por un camino o por otro.

Todo esto no parece tener mucho que ver con los cultivos transgénicos. Pero por el momento no he encontrado quien hable mi lenguaje. No he comprobado aún que los biotecnólogos “sepan lo que están haciendo”, como se ha dicho aquí; no más que Enrico Fermi cuando consiguió su reacción en cadena. Y con el medio ambiente soy conservador; no es ignorancia, no es querencia por la tradición y por los trajes de campesino y las azadas. Es una decisión práctica. Que por desgracia no es, ni puede ser, científica; es una posición política, de las que se tienen que basar en la experiencia propia, la intuición, los criterios éticos.

No he decidido aún qué pensar de los transgénicos y de Greenpeace. Pero de momento sí sé lo que pienso de la energía nuclear y por qué. Si un físico nuclear me llamara asesino de pobres, retrógrado, anticuado o ignorante, me revolvería un poquito, eso es todo.

Dicho esto, continúo leyendo.

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Una respuesta to “Transgénicos y nucleares”

  1. Emilio José Molina Cazorla Says:

    Supongo que por un lado sólo puedo darte la razón en que es una energía más peligrosa que otras si se tuerce el asunto, pero a la vez parece ser menos peligrosa teniendo en cuenta el impacto total real (7 accidentes graves en los 70 años de historia de 450 centrales nucleares). Pero a la vez debería estar primándose la investigación y uso de alternativas más limpias (o más interesantes como la fusión, que no sé si llegaremos a ver), y a la vez también se está investigando en cómo reusar los hasta ahora residuos nucleares como combustible extra, de forma que incluso el impacto ecológico de antaño sería en cierto modo minimizado. En general diría que lo podemos hacer mejor, tanto en nucleares como fuera de ellas, y también diría que hacia ahí vamos.

    En el tema de la seguridad, las centrales modernas aprenden de los errores de las de antaño, y basta con ver que hace falta un terremoto y un tsunami fuera de escala combinados para que algo vaya mal hoy en día (lo que sí va mal es, quizá, la sensatez de poner una central en un lugar propenso a ellos, pero una futura central nuclear estará a salvo incluso de ese inconveniente).

    En general estoy de acuerdo con el tono de la entrada, sobre todo viviendo en un país que debería ser líder mundial en renovables (no sólo en su implantación, sino en su I+D para mejorar todas las pegas que aún tienen).

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