Cifuentes y los tauricidas

El otro día leí con interés una noticia sorprendente: El gobierno de Cifuentes apuntilla la tauromaquia. En realidad no era una noticia, era un artículo de “análisis”; así lo etiquetan en El País.

Me llamó la atención, porque no iba a vomitar sobre Manuela Carmena, Ángel Gabilondo o cualquier otro extermoizquierdista antiespañol. Era Cifuentes, caray. ¿Cómo podía ser eso?

Bueno, me leí el artículo. El análisis consiste básicamente en que un tal Antonio Lorca está más cabreado que una mona con Cristina Cifuentes.

Dice que ha consumado “otra fechoría contra la fiesta de los toros”. A ver cuál es la fechoría, hombre. Sigo leyendo.

Dice el tío que la empresa que lleva diez años al frente de la plaza ha perdido 4.500 abonados desde 2012. Lo cual celebro, pero… ¿y?

Pues Lorca culpa a la empresa, que dice que está “anclada en el pasado” (me parto de leer esta acusación en alguien que habla… ¡de tauromaquia!). Que “las empresas demuestran cada día su incapacidad para que el público vuelva a llenar los tendidos” (¿?) y que Taurodelta no tiene soluciones. Pero que en eso todas las empresas son iguales: que ninguna puede traer gente al tauricidio.

¿De quién es la culpa entonces? Él infiere que de la propiedad, de la Comunidad de Madrid. ¿Por qué? Sigo in albis. Sigo leyendo.

Lorca suelta una y otra vez palabrería como aquella de HB cuando ETA: “que si un marco político y jurídico que nos conduzca a un escenario políticojurídicosocial que permita superar el conflicto como medio de expresión blablabla…”. Podían decir o bien “Hijoputas etarras, no sigáis disparando”, o “disparad, que les está bien empleado”. Pero no; decían marcopolíticojurídico y escenario. O sea, nada.

Pues Lorca igual. Dice que “a tenor de los variados y muy adversos escenarios políticos, sociales y económicos que rodean la tauromaquia, este era el momento para cambiar el sistema de gestión […]. Existen otros modos ya probados con eficacia para defender la fiesta, promoverla y engrandecerla.” ¿Cuáles, me pregunto? Sigo leyendo, a ver si me entero, que el tío parece listo y tiene la (su) solución.

Entre otras cosas dice con un par de cojonazos, porque no hay otra forma de describirlo, que “carece de importancia si el canon se rebaja en 200.000 euros”. Es decir, para que os enteréis hablando en plata: la Comunidad de Madrid les ha hecho a los licitadores una rebajita de 200.000 € de nada. Para este tío, da igual. Eso es calderilla.

Sigo leyendo… y de repente se acaba el artículo. No vi Lost, pero el final debió de ser algo así: me dejó con el suspense. Lo único que está claro es que esto (no sé el qué) es culpa de la Comunidad, y que no han hecho lo que había que hacer.

¿Por qué es culpa de la Comunidad que la gente se dé cuenta (¡¡¡por fin!!!) de lo que tiene delante y deje de ir al tauricidio? Ni idea.

¿Qué es lo que ha hecho mal la Comunidad, además de rebajar el precio a las empresas así porque sí? Ni idea.

¿Qué es lo que debería haber hecho la Comunidad? Ni idea. Ni una pista. Ni una palabra.

Como Lorca no dice nada de nada, yo os lo explico. Lo que quiere Lorca es que la Comunidad gaste un montón de dinero público en inculcar a los niños que eso de la tortura a los toros está bien; que regale un montón de dinero público a los empresarios y a los toreros. Que les subvencionen AÚN MÁS su espectáculo de sangre. Eso es lo que se disfraza detrás de las palabras “cambio de modelo de gestión”. Queremos pasta pública para mantener esta ruina vergonzosa.

Pero como eso sería como para darle una patada en el culo antes de que acabara la frase, lo disfraza de “análisis” y le pone palabritas que le hagan parecer culto y enreda con ellas. Exactamente lo mismo que se hizo en su día para disfrazar una diversión analfabeta, salvaje y cruel: ponerle por encima una capa de ballet, con mallas y todo, una parodia de reglamento, y luego invocar muchas veces a Hemingway, y así el tonto y el matón de pueblo, el vándalo que todos llevamos dentro pero procuramos domesticar y reprimir, se convierte en artista. Cree él. Pero en cuanto uno abre la boca, cualquiera puede darse cuenta de quién es en realidad.

Por cierto, Lorca, explica la situación desesperada de ¡las Ventas, la plaza de referencia según tus palabras!, la próxima vez que tus correligionarios salgan con la cantinela de que el tauricidio produce el nosecuántos por ciento del PIB, que está en alza, que genera nosecuantísimos millones para las arcas públicas, nosecuantísima riqueza.

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Una respuesta to “Cifuentes y los tauricidas”

  1. Están desesperados | Diariu de Guti Says:

    […] embargo, obviamente es todo mentira, y en realidad exigen que se les reduzca el IVA, denuncian que esto se hunde, que Cristina Cifuentes tiene la culpa de todo, que no va nadie a las corridas y que quieren más […]

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