Archive for 23 noviembre 2016

Hostion Bieber

23 23UTC noviembre 23UTC 2016

Aborrezco a Justin Bieber. Creo que en todos los planos de su existencia, por lo menos en todos los que conozco. No se salva ni uno.

Sin embargo…

Al parecer un fan se llevó un puñetazo de Bieber, por acercarse más de la cuenta. Bieber llevaba la ventanilla bajada, y el fan metió la mano dentro del coche. Y del coche salió otra mano y le solmenó una hostia.

Dice el tío (el fan): “Le he tocado la cara y me ha pegado un puñetazo”.

Pues eso. Le has tocado la cara y te ha pegado un puñetazo. En verdad es justo y necesario, amigo mío. Por una vez… bien por Justin.

Aborrezco a Justin, aborrezco aún más la violencia, pero si un chiflado desconocido corre al lado de mi coche, mete la mano y me la acerca a los ojos, no creo que se me pueda culpar si tengo el reflejo involuntario de repelerlo. Tocándole la cara, que es una respuesta bastante proporcional.

Además, así se lleva un recuerdo mucho más intenso.

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Los premios de la cultura

20 20UTC noviembre 20UTC 2016

Para ganar cierta notoriedad, tienes dos caminos. Uno es hacer algo. Otro es premiar a otro que lo haga.

Los premios, en cierto sentido, son un chollo. Tú intenta construir algo interesante, esfuérzate, invita a gente importante para que se sume y colabore, y es probable que no te hagan ni puñetero caso.

Sin embargo, cambia de estrategia y dales un premio, que solo tengan que venir a recoger. La vanidad humana juega a tu favor. Ponles un buen cebo, canapés para la prensa, y es probable que todos vengan. Ya tienes la promoción conseguida. Te costará un dinero y puede que un cierto esfuerzo, pero nada comparable con el esfuerzo de hacer algo tangible. En vez de hacer, reconoce lo que supuestamente han hecho otros, y ya está. Cualquier revista de medio pelo lo sabe.

No es de extrañar que en Asturias seamos muy de premiar; hoy en día, eliminado el carbón y casi el acero, y dado que no nos ha dado la gana lo de la tecnología excepto exportando ingenieros en informática (ruinosa exportación, por cierto, porque solo beneficia a los demás), nuestra principal exportación son premios.  Es lo único que nos pone en las noticias. Y no digo yo que esté mal del todo, ni desmerezco el trabajo de los premiadores, que creo sinceramente que tiene su mérito (traer a un famosete es fácil y se hace solo, traer a famosazos puede ser bastante más difícil).

Se ha armado un gran revuelo porque el Ayuntamiento de Oviedo ha dejado de subvencionar, por valor de 260.000 €, los llamados Premios Líricos (aunque en las bases, no sé si con ánimo de aclarar, plantean en el mismo párrafo tres nombres distintos; el que lo entienda, que me lo explique).

Se ha armado revuelo porque dicen que el Ayuntamiento torpedea la cultura, ya de por sí maltratada; que asocia la ópera con la derecha o con el elitismo; se dice que un joven melómano ha iniciado una recogida de firmas… en fin, muchas cosas. Yo no tenía una opinión clara sobre esto, y he estado pensando. Y he llegado a una conclusión seguramente equivocada.

En estas airadas protestas no se habla mucho de cómo el Ayuntamiento es, de hecho, el último patrocinador que retira su apoyo; que aparte del Ayuntamiento los únicos patrocinios que quedaban sumaban 33.000 €, según La Nueva España “la mayoría de ellas contratas municipales como La Auxiliar de Recaudación o Aqualia”. ¿No es esto motivo de escándalo en sí mismo? Ah, tampoco se habla mucho de la situación de estrechez que plantea el pago  del regalito que los anteriores regidores, excelentes gestores ellos (o eso se dice siempre), dejaron con Villa Magdalena.

En el mismo artículo se explica que solo el coste de presentadores y técnicos de la gala de entrega rondaba 75.000 €. Porque no olvidemos eso; los premios no eran tanto una actividad cultural (“hacer”) como una mera gala de entrega (“premiar”; eso sí, parece ser que con concierto, pero no mucho, no vaya a ser que moleste a algunos asistentes). 260.000 € de dinero público (más las pérdidas que iba acumulando) fundidos en un par de horas (sin desmerecer los méritos de los premiados, que seguro que en teoría merecen eso y más). No sé cuánta gente cabe en la gala, cuánto beneficio real había para la cultura ni cuánto ayudaban los premios a acercar la ópera a la gente. No sé cuál era el impacto cultural de esos premios en el contribuyente. Y no lo sé porque nadie ha hablado gran cosa de eso.

De todos modos, creo que tienen razón quienes se oponen a su desaparición; creo que lo que hay que hacer es reformularlos. En vez de tanto premiar, vamos a hacer. Me explico.

En primer lugar, se limitan los premios a intérpretes; es duro no reconocer el trabajo de directores de escena, o no premiar una carrera completa que nos apetece y es merecido, pero es lo que hay. En vez de dar 8 premios distintos con dotación económica, damos solamente tres premios: primero, segundo y tercero.

En vez de ocho premios de 6.000 € más estatuilla, el primero serán 4.800 €, el segundo 3.200 €, y el tercero 1.600 €. Ojo; creo (no estoy seguro) que los premios líricos no están sujetos a retención, porque tienen la forma de subvenciones a actividades artísticas. Los nuevos premios que propongo aquí estarían, por supuesto, sujetos a la retención fiscal que corresponda.

En vez de limitarse a recoger el premio (que es la única obligación que hasta ahora tenían los premiados de la ópera), los candidatos (no los premiados, sino todos los candidatos) darán un recital público de media hora, trayéndose su propio acompañamiento por su cuenta, en la ubicación y circunstancias que determine la organización (que pone el backline; si quieres un piano, te lo traes tú). Habrá 21 candidatos, con lo cual se garantiza que los ciudadanos que pagan los premios tendrán acceso, durante unas cuantas horas, a ópera hecha en directo. Tras las 21 actuaciones, los cinco finalistas pasarán a otra ronda final donde volverán a actuar.

El ganador, además, se compromete a actuar, gratuitamente, al menos una vez, en la edición siguiente de las fiestas de San Mateo. Todas las fechas y horarios de actuaciones los fijará la organización.

¿No es esta la forma de demostrar que la ópera no es elitista? En vez de una gala de entrega a la que asisten unos invitados privilegiados, que se despacha en un par de horas gastando 260.000 € de dinero público y otros 33.000 € de empresas vinculadas sospechosamente como contratistas al Ayuntamiento, se organiza todo un ciclo de conciertos, que ayudan a conformar las fiestas de este año y del siguiente, con un presupuesto total de menos de 40.000 €. Un poco menos de premiar, y más de hacer.

¿Les parece imposible esto a nuestros intrépidos recogedores de firmas? ¿Les parecen condiciones draconianas para los músicos? ¿Les parece un insulto a la nobleza del bel canto?

Pues esas condiciones y ese presupuesto son exactamente los del Concurso de Rock Ciudad de Oviedo.

Con 260.000 € se puede organizar (bajo estas condiciones, que no niego que son discutibles) un concurso de rock, otro de jazz, otro de música tradicional, otro de música clásica, otro de música coral, y por qué no, otro de cantantes de ópera. Hablaríamos de más de 60 horas de música en directo y de 120 grupos o intérpretes noveles, sin contar las finales ni los conciertos de los ganadores. Y todavía sobrarían 20.000 €.

Pero si no te gustan estas condiciones con tanta gente tocando gratis, en vez de 6 concursos organicemos 4 con el mismo presupuesto. Tendríamos disponibles 80.000 € más, con lo que podríamos pagar a los músicos participantes un caché del orden de 1.000 € por media hora. Muchos músicos profesionales matarían por participar ahí. Con los otros 20.000 € que sobraban paga las actuaciones de los ganadores el año siguiente, y redistribuye un poco los cachés para que los premios sean más sustanciosos. Todo esto ayuda a poner en perspectiva lo que son 260.000 €.

Me encanta la ópera, sé que es cara, estoy a favor de promover su conocimiento y disfrute. Pero cuando los defensores de la cultura se levantan en armas por la desaparición de los premios, tendrían que explicar un poco mejor por qué hay que gastar 260.000 € exactamente de esa manera. La ópera no es elitista, pero esa forma de gastar dinero quizás sí lo sea.

El viaje de Emma / San Pelayo Sexteto / Nothing to Lose

14 14UTC noviembre 14UTC 2016

Ayer pasé el día prácticamente en Gijón. Resulta que había muchas músicas interesantes.

A las doce, El viaje de Emma. Un concierto didáctico, que se estrenaba ese día; invitamos a mi sobrina, que vino con sus padres, porque la cosa prometía. Y lo que prometía lo cumplió.

El viaje de Emma

El viaje de Emma

 

El viaje de Emma pretende acercar el jazz a los niños (y a los mayores), haciendo un recorrido por la historia del jazz, a base de pinceladas (cortas) y un argumento. Hay mucha música, pero también humor, un poco de participación del público, un poco de dramatización… y fue una maravilla. Creo que gustó a todo el mundo. La duración adecuada, el ambiente adecuado… y músicos instrumentistas de primera línea (Alejandro San Pelayo al contrabajo, Félix Morales a la batería, Eladio Díaz al saxo y Marco Martínez a la guitarra). Un espectáculo que no trata a los niños como idiotas, sino como a espectadores que están aprendiendo; justo lo que busca cualquier adulto. El narrador, Carlos Mesa, hace muy bien su papel. Mapi Quintana… en fin, yo ya sabía que Mapi no solo era cantante sino también actriz. Así que no cabía esperar otra cosa que un trabajo artístico y profesional de principio a fin (a pesar de estar enferma ese día). Una cantante que hace de niña, y que cuando canta canta como una niña. El más difícil todavía, pero no para alguien como Mapi (que, por cierto, solo con verla pasar el balón de baloncesto cualquiera puede ver que también domina eso).

Ahora falta que esta obra se represente muchas, muchas veces. El trabajo que han hecho, y lo que sin duda pueden mejorarlo, lo merece. Estoy seguro de que absolutamente nadie, salvo que sea absolutamente indiferente a la música, puede salir descontento; entenderá unas cuantas cosas sobre el jazz, y además verá que no es aburrido, que no es feo, que no es ajeno a él. Y los niños, que ya he dicho que no son idiotas, también.

Pero por la tarde había una sesión doble de conciertos. Primero repetían San Pelayo y Eladio Díaz, junto con Eva Díaz Toca (batería), Xaime Arias (piano), David López (trompeta y fliscornio) y Alberto Castelló (trombón). Y ahí es cuando las cosas empezaron a ponerse más serias todavía.

El mundo está lleno de supuestos genios de la música. Y mucha gente se lo cree. Hasta que uno bucea un poco más, y entonces uno se da cuenta de la verdadera situación de unos y otros.

El sexteto estrenaba, de hecho, música original de Alejandro San Pelayo. Cuando entiendes que un contrabajista es capaz no solo de tocar así su instrumento, no solo de componer esa música, sino de escribir todos los arreglos para tres vientos, organizar todo ese espacio para que suene como sonó ayer… entonces empiezas a entender en qué consiste este trabajo y lo que realmente hace falta para hacerlo bien.

Alejandro San Pelayo Sexteto

Alejandro San Pelayo Sexteto

Yo no iba con ninguna expectativa concreta. La música de uno puede ser algo muy personal, puede gustarte o no; yo iba simplemente a ver qué pasaba. Y resultó que la música de San Pelayo me pareció una maravilla. Desde el primer tema, desde las primeras notas, se notó esa mezcla de originalidad y tradición que deja ver un músico grande. Había una pincelada de hard bop, esa elegancia del jazz que sabe dónde está; había un gusto por la orquestación, un saborcillo a Gershwin; pero aquello seguía siendo un sexteto, seguía siendo música muy viva, música moderna, y música muy, muy emocional a pesar de todos los arreglos. Muchísima dinámica, momentos apenas audibles y momentos intensos; una música con un hilo conductor, pero en la que constantemente pasan cosas. A Eva siempre la he admirado, pero desde ayer, un poco más; no se puede tocar con más calma, más seguridad, más solvencia. Xaime ya no sé si me puede sorprender, después de verlo hacerlo bien tantas veces; y los vientos, también manejando la intensidad perfectamente, subiendo, bajando, con el equilibrio perfecto entre improvisación y colaboración. Nunca había visto a San Pelayo como frontman, pero esta vez lo era con todas las consecuencias, como intérprete y como autor, y la verdad es que me parece un músico con un buen gusto increíble y con un talento enorme. Disfruté cada minuto. Y quiero un disco de eso.

Y luego actuaban Nothing to lose: Cristina Montull al piano, Horacio García al contrabajo, Carlos Pizarro a la guitarra, Miguel Gallego al saxo y Manu Molina a la batería. Y otra vez me pasó lo mismo; no sabía qué esperar, y aunque los conozco y admiro a todos, me volvieron a dejar asombrado. Tocaban composiciones de la propia Cristina, y fue también una demostración de modernidad con gusto; una música con la que se puede conectar. Fue un curso acelerado de recursos (cortes, síncopas, arreglos, solos, ostinatos, melodías, disonancias) pero no mezclados de cualquier manera, sino usados de manera inteligente para hacer música bonita. Mucha intensidad, muchas ideas, y otra vez músicos excepcionales; fijándome en la guitarra, como es mi obligación, Pizarro en particular se marcó unos solos que son lecciones de lo que hay que hacer en un escenario. Los demás lo hicieron igual de bien, y estuvieron a la altura de la admiración que les tengo. Tengo la inmensa suerte de que, en un momento u otro, todos los que estuvieron ayer en el escenario del Jovellanos me han aguantado tocando con ellos y/o dándome clases (que viene a ser lo mismo); con la excepción, creo, de Cristina, a quien aún no había podido ver tocar. Ayer, como con San Pelayo, tuve ocasión de enterarme de verdad de lo que hace, por partida doble (tocando y componiendo), y volví a quedar impactado. También quiero un disco de esto.

Total, que fue uno de los conciertos que más he disfrutado en mi vida. Si cualquiera de ellos lee esto, se descacharrará de la risa, me dirá que no es para tanto, que soy un exagerado. Pero llevo unos cuantos años oyendo música, y cuando me tropiezo con el talento lo suelo reconocer, más allá de la amistad que tenga con quienes tocan. Es una verdadera lástima que la mayoría de la gente no sea consciente del valor que tienen estos músicos, de lo que se están perdiendo.

 

Pues va a ser que no

9 09UTC noviembre 09UTC 2016

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Las notas más agudas

8 08UTC noviembre 08UTC 2016

Hace bastante tiempo escuché un disco de Babyface, MTV Unplugged in NYC. Ahí el tal Babyface hacía una versión de Change the world que no estaba mal (pero tenía que estropearla alargándola innecesariamente una y otra vez, con toda la horterez que el directo a veces infunde a los músicos). También se traía artistas invitados. Y en uno de los temas, una tan Shanice se marcaba una pequeña exhibición cantando (y sosteniendo) una nota altísima.

Es aquí, hacia el minuto 2:00:

Por lo que he podido medir, eso viene a ser un A6.

Eso era, creo, lo más agudo que había oído cantar en mi vida. No tiene demasiado interés; eso no es ni falsete, está en lo que llaman el registro “whistle”, silbato. Claro que se puede hacer música con ello, pero yo creo que no tiene mucha relevancia más allá de la curiosidad.

Pues el otro día escuché una cosa de Cleo Laine, y me encontré con que también se iba a las nubes, aquí (hacia el minuto 2 y 45 segundos):

Pues me he ido a comparar y sí, la buena de Cleo llega más arriba que Shanice; un tono. Parece ser un B6, si no me equivoco.

A pesar de la preponderancia (y la brillantez) de las voces femeninas, he leído varias veces que los cantantes varones (en promedio, en conjunto) tienen mucho más rango que ellas, porque los hombres pueden (con el entrenamiento adecuado) expandir bastante el rango por el registro agudo, mientras que las mujeres tienen muy difícil dar notas muy graves, por mucho que se entrenen.

Al oír a Cleo y recordar a Shanice me entró la curiosidad de ver cuál era el récord mundial… y resulta que por lo visto lo tiene ¡un hombre!Un tal Adam López.

Aquí, a partir de 2 mintos y 10 segundos se ve que primero hace un intento, y canta un F#7. Eso es dejar en la cuneta a Shanice por casi una octava.

Pero no le vale; el tío se pone otra vez… y se calca un C#8. En el piano no hay esa tecla.

Ya digo que no es muy relevante (cantar es otra cosa, claro). Pero es muy curioso. Cualquiera diría que el récord de notas agudas lo podía tener un cantante varón.