Cuando menos es más

El otro día conocí a un tipo con talento. Se llama Damien Rice. Es probable que tú lo conozcas hace mucho y te maravilles de mi ignorancia.

Escuché un tema suyo en el que cantaba y tocaba la guitarra, nada más. Grabado en directo. Un micro a la cara y otro a la guitarra. Y eso es todo.

Me gusta mucho el jazz, me gustan músicas que a veces pueden parecer un poco complejas. Pero no se me olvida lo importante. Y este tipo me pareció un maestro. Lo que hace es relativamente sencillo, pero eso no tiene nada que ver con fácil. Yo entiendo la sencillez como una virtud, no como una crítica. La sencillez es lo que queda cuando quitas todo lo que no sirve para nada.

Aunque uno no sepa nada de música, no sepa lo que es un ecualizador, y no tenga demasiadas preferencias de un sonido sobre otro, todos sabemos subir o bajar el volumen. Esa variación tan sencilla, en una interpretación (y simplificando un tanto) se llama dinámica. Un cambio tan sencillo como ese hace que pasen cosas. Hace que el artista diga algo más, al margen de las palabras de la letra.

Algo tan simple como eso, algo para lo que no hace falta ningún conocimiento teórico, resulta muy difícil en la práctica. La mayoría de los principiantes se olvidan de ese detalle. La mayoría de los grupos suenan mal porque no ajustan sus volúmenes. Entre los bateristas, en particular, es dificilísimo encontrar a uno que sea capaz de tocar con suavidad (piano, como se dice en el argot). Si buscas información sobre equipos de sonido o amplificadores, enseguida matizarán que este equipo “tiene potencia suficiente para un dúo, aunque en un grupo con batería se te quedará un poco corto”; se da por supuesto que la batería es un instrumento muy ruidoso. Y lo es. Pero dependiendo de quién lo toque. Lo sé porque conozco bateristas que pueden tocar con la fuerza necesaria; mucha o poca. Otros son absolutamente incapaces.

Pues ese es solo uno de los pequeños ingredientes que hacen que algo sea un mero ejercicio o sea arte. Podríamos hablar de muchas otras cosas parecidas, muchas cosas que están al margen del estilo o de la armonía. Y son detalles muy pequeños, manejados en un grado muy fino.

En esta actuación, sin ningún artificio, Rice maneja ese aspecto y otros muchos. No sé si de forma estudiada o instintiva, pero da igual, porque es simplemente perfecta. Este es el poso, la concentración, la verdad que hace falta para estar en un escenario y hacer que pase algo. Como músico, a veces a primera vista reconozco cuándo un tipo está muchos peldaños por encima de mí. Y este tipo lo está, y lo veo en un solo minuto.

Esto es una actuación a palo seco, en un sitio grande y frío, sin público. ¿Qué haría alguien así con tiempo, con un estudio de grabación, con instrumentistas a su disposición? Obviamente, yo quería más, y busqué discos de Rice. Y cómo no, quise saber cómo había dejado esta canción para la posteridad.

Y fue asi. Escucha:

 

Es maravilloso; la canción va creciendo, se abre, florece y explota. Con una sección de cuerda. Con ecualización, posproducción, con tiempo para pensar y hacer pruebas y descartes. Supongo que estaría asombrado si hubiera oído esta versión primero.

Pero oí antes la otra. Y esta no funciona. Es una decepción. Esas cuerdas pretenden potenciar el crescendo, pero no lo hacen; lo que hacen es sustituirlo. Sepultan la voz de Rice. Le quitan presencia. Lo difuminan todo. Tuve esa sensación con los cascos, por la calle, y lo achaqué a que esas no son formas de escuchar música. Pero pese a haber insistido, poniendo atención, mi sensación es la misma. La versión del disco es un pobre reflejo de la versión en directo, cantada a la cara. Podríamos hablar del directo, de que no es lo mismo el arte enlatado que lo que ocurre delante de ti, del vídeo, de cómo lo que ocurre ante tus ojos modifica lo que oyes, o de esas pequeñas imperfecciones y errores del momento que te acercan al artista, pero yo no estoy hablando de nada eso. Estoy hablando solo del sonido. Del aspecto puramente musical.

He visto estropear obras de arte muchas veces por buscar algo más, no se sabe qué; por buscar gustar a más público, quizás. O quizás no ha sido así; uno se imagina a un productor metiendo la zarpa, pero a lo mejor esta es una decisión creativa de Rice, es como Rice quería que sonara la canción cuando la escribió. No lo sé.

Pero yo me quedo con la verdad pura y desnuda. No creo que Rice pueda grabar esta canción de ninguna manera mejor que sacándola de dentro sin más.

Aquí lo tienes con público. Juzga tú mismo.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: