Fukushima, bajo control

Seguramente hace tiempo que no oyes hablar de Fukushima. Y eso que hubo un maremoto, algo excepcional. A pesar del desastre, la cosa no fue para tanto. Así que las nucleares no son tan problemáticas.

Es el problema que tiene depender de los periodistas. Es mentira. A veces cuentan mentiras por acción, y otras por omisión.

Lo primero que conviene aclarar es que los maremotos no son excepcionales en Japón, y que si este fue estadísticamente mayor de lo previsto, lo único que se demuestra (porque ocurrió) es que las previsiones en las que se basa la construcción de centrales no son fiables. Son, seguramente, tan optimistas como los plazos que manejan siempre las partes interesadas en un proyecto. Si la estimación es más optimista, cuesta menos dinero construir. ¿Habría sido rentable esa central si se hubiera preparado para un maremoto de la magnitud del ocurrido, o por qué no, incluso mayor?

Una segunda cuestión es que pensar que el maremoto fue muy grande, incontrolable, imprevisible, sigue siendo un enfoque optimista. No te imagines una ola enorme rompiendo la vasija del reactor, porque eso no ocurrió. Por lo que parece, lo único que se necesita para que en una central nuclear ocurra algo como lo de Fukushima es… un fallo de suministro eléctrico (externo) inoportuno y sostenido durante un tiempo.

Pero aparte de todo eso… si piensas que la situación está controlada, y están trabajando en la descontaminación, echa un vistazo a este artículo de Justin McCurry (traducido al español).

Hay tres reactores dañados, en diverso grado. Los japoneses empezaron por el más fácil; los otros dos ni los han tocado, se puede decir. Y con el más fácil no tienen ni idea de lo que van a hacer.

Acaban de enviar un robot para intentar saber dónde y cómo está el combustible fundido. La misión iba a durar diez horas. A las dos horas, abandonaron el robot. El sitio en el que quedó encallado (que no era su destino) marcaba un nivel de radiación que puede matar a un humano en un minuto.

Otro dato curioso: todos los días, 150 toneladas de agua subterránea entran en los sótanos, y se mezclan con el agua radiactiva. 150 toneladas al día. Van almacenándola como pueden. Ya tienen 900.000 toneladas de agua contaminada. Pronto llegarán al millón.

Hace tres años estimaron cuánto dinero costaría el desmantelamiento. Hoy la cifra ya se calcula en el doble: 178.000 millones de euros, y de 30 a 40 años. Si apuestas a algo, apuesta a que son cifras optimistas. Hablan de empezar a sacar el combustible fundido en 2021 (diez años después del evento). Hablan de empezar, y no me creo una palabra, porque esa estimación no se basa en nada tangible. Es palabrería. Ni siquiera tienen datos. Ni siquiera un robot puede llegar allí. Un experto de Greenpeace Alemania que trabaja en japón dice que es un reto “sin precedentes y que prácticamente escapa a la comprensión humana”. El presidente de la Agencia de Regulación Nuclear japonesa también dice que “es demasiado pronto para hablar en estos términos tan optimistas”, y que “de momento seguimos avanzando a oscuras”. Hacen estimaciones a partir de una ausencia total de datos sobre el reactor más fácil de los tres…

Puedes apostar a que esos 178.000 millones (ja) los pagarán los ciudadanos. También a que cuando se calcula la rentabilidad de las centrales nucleares no se tiene en cuenta nada de esto. Y puedes pensar en cuánta eficiencia energética se podría desarrollar con 178.000 millones en I+D, cuántos sistemas de almacenamiento de energía, cuántas políticas de reciclaje, cuánta energía podríamos dejar de gastar, o generar por medios sostenibles. Ese dinero daría para cubrir generosamente los gastos en I+D de Tesla durante un siglo y medio. Qué coño, con ese dinero se podría comprar la compañía Tesla entera unas diez veces.

Y es una estimación optimista hecha por un político mientras gestiona la concesión de unos juegos olímpicos. Así que… multiplica sin miedo.

 

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2 comentarios to “Fukushima, bajo control”

  1. La energía del futuro | Diariu de Guti Says:

    […] hace ya tiempo que puse en duda todas esas monsergas: hoy en día se hace productivo lo que se quiere, simplemente eligiendo la […]

  2. La energía del futuro (II) | Diariu de Guti Says:

    […] Con Fukushima aprendimos, se demostró, una cosa: que da igual si queremos o no, una central nuclear no se puede parar. No se puede apagar sin más. Nunca. […]

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