Archive for 19 julio 2017

La cruz franquista

19 19UTC julio 19UTC 2017

El otro día, al derribar un monumento franquista en Larrabetzu hirieron a varias personas (a una de ellas le rompieron las dos piernas). Hubo mucha, mucha suerte de que no mataran a nadie.

Al poco, pude leer este artículo:

¿Qué falló en el derribo de la cruz franquista de Larrabetzu?

Ahora no se titula así, pero ese era el título cuando yo lo leí, así que lo mantengo.

Dicen en el texto cosas como esta:

[…] han iniciado una investigación para determinar qué falló para que el monolito cayese ayer de frente y no de lado cuando una firma especializada procedía a su retirada. «Juntos intentaremos llegar a unas conclusiones sobre lo ocurrido», ha afirmado hoy Iñigo Gaztelu (EH Bildu), alcalde del municipio, quien ha avanzado que, a falta del informe que determinará qué pasó, se barajan varias posibilidades: «El mal estado del monumento, la mala suerte de que alguna piedra del suelo realizase un ‘efecto rebote’…».

¿Empresa especializada?

¿Investigación para determinar qué falló?

¿Que la culpa es del mal estado del monumento? Pero hostias, Patxi, ¿estamos a Rolex o a setas?

¿La mala suerte de que alguna piedra del suelo realizase un efecto rebote? Pero ¿qué mierda de eufemismo es ese? ¿Mala suerte? ¿Efecto rebote?

Hay muchos vídeos, puedes verlos. Yo soy muy cauto con el trabajo ajeno, y las cosas nunca son tan fáciles como parecen. Ya lo sé. Y no sé gran cosa de demoliciones. Pero si ves el vídeo… madre mía.

A mí la perspectiva del tipo que está grabando el siguiente me parece, desde el primer fotograma, escalofriante. Descuida, que a mí en ese sitio no me pillabas.

Lo que pasó es lo normal. Tiras del monumento con una cinta que no está de lado, sino en diagonal (parte del tirón lo haces, efectivamente, de frente, ¿qué esperabas?). La gente está MUY CERCA, y la gente está MÁS ABAJO QUE EL MONUMENTO. Tiras una torre de 10 metros, las piedras cogen la correspondiente velocidad para ese radio, caen hacia uno de los sitios más previsibles, y con esa velocidad ruedan o rebotan lo que cabría esperar, y encima cuesta abajo. ¿Qué coño de investigación os hace falta? “Cuidao, cuidao ahí”, dice uno. Y esas son las medidas de seguridad estrictas que habían tomao. “Cuidao. Coño, si es que os lo dije”.

Empresa especializada, dicen… Madre mía. No sé a cuántas personas se les tendría que caer el pelo por esto.

 

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La democracia de Venezuela (II)

19 19UTC julio 19UTC 2017

En la entrada anterior me refería yo a la diferencia entre los referendos en Venezuela y aquí. No han tardado en aclarárnoslo en El Mundo, por si a alguien más se le ocurría algo parecido:

La consulta venezolana es justo la antítesis de la catalana

Me meo de risa. Solo en el titular ya se les ve el plumero de tal manera que da pereza leer el resto.

La democracia de Venezuela

17 17UTC julio 17UTC 2017

Hoy en el telediario han estado toda la puta mañana (lo siento por el taco, pero es así) dando el coñazo (idem) con Venezuela.

No acabo de entender lo de los referendos. Aquí en España son un crimen de lesa humanidad, en Venezuela son lo más. Cosas de la deriva autoritaria de Maduro, como la llaman nuestros periódicos, que nos tienen muy informados de lo que pasa allí, que es más importante que ninguna otra cosa.

Hasta ahora, que yo sepa, tanto Chávez como Maduro fueron presidentes porque ganaron las elecciones. Cuando han perdido elecciones o consultas han asumido el resultado. En 2007 Chávez convocó un referéndum para modificar la Constitución, que perdió por diferencias mínimas. Asumió la derrota, en un comportamiento un poco peculiar para un dictador tramposo y sin escrúpulos (si uno no altera un resultado electoral con una diferencia menor del 1%, a ver cuándo lo altera…)

Sin embargo, la legalidad parece estar del lado de los que no están contentos con el presidente, que ganó las elecciones de 2013 y por tanto sería presidente hasta 2019. Del lado de los “rebeldes”, los que disparan desde helicópteros contra los tribunales.

En fin, que esa oposición ha organizado un referéndum, no sé si legal o no, y algunos medios dicen que más de siete millones de venezolanos desafían a Nicolás Maduro con su voto.

Pero resulta, y esto no lo dice el telediario, que en realidad (y estos son datos de la oposición, así que no sé cómo son de fiables) no todos esos votaron contra Maduro; en realidad no llegan a 6,4 millones.

Seguro que después de cocidos menguan. Porque, por otra parte, en los comentarios de alguna noticia (en los medios de comunicación no; hasta ahí podíamos llegar) se dice que de esa votación no hay actas, observadores ni ningún tipo de control. Se dice también que es imposible reunir 7.000.000 de votos con 1.933 puntos de votación, siendo además el horario más restringido que en las elecciones habituales (y que el CNE, la entidad que organiza las votaciones oficiales allí, tiene 14.515 puntos de votación).

En Venezuela hay más de 31.000.000 de habitantes, con un censo que debe de andar por 19.000.000. En esta presunta demostración de fuerza habrían votado contra Maduro 6.400.000, datos que además tienen visos de ser totalmente falsos.

El PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), que apoya a Maduro, tiene 7.632.606 militantes. Militantes, no ya votantes.

No digo yo que el análisis de todo esto sea fácil. Pero hay una cosa obvia: lo que nos cuentan de Venezuela es absolutamente patético, propaganda para tontos, pura intoxicación y manipulación. Aborrezco a Maduro, pero es que cuando alguien tiene razón no suele necesitar tantas ni tan burdas mentiras.

 

El defensor de la infante

3 03UTC julio 03UTC 2017

Hace poco ha habido toda una lluvia de cachondeo porque nosedónde alguien dijo por boca de la infante Leonor (me sigue dando dentera la palabra infanta) que le gustaba el cine de Kurosawa. No sé si el cachondeo era justificado o no (yo creo que no he visto nada de Kurosawa; quizás trozos de Ran, hace mucho), pero entendí que se referían más bien a esos periodistas, o responsables de prensa, o lo que sea, que de un posible comentario infantil quisieron vendernos un retrato de niña prodigio. Bueno, da igual.

El caso es que le ha salido a la niña un defensor al que no conozco más que por ese artículo de defensa. Es un tal Carlos Rodríguez Estacio. Profesor de filosofía y coordinador general del sindicato de profesores PIENSA. En su artículo dice que un niño es un niño y todos merecen el mismo cuidado y respeto, cosa que es verdad (aunque me faltaron defensores como este para las hijas de Zapatero), y arremete contra tanto ignorante junto, que prefiere la mediocridad a la alta cultura. Vale. No sé si ha entendido el sentido de la mayoría de las chanzas. Quizás no se ha enterado muy bien, porque dice:

Llama la atención que, a excepción de Kurosawa, todos ellos [autores y obras citados supuestamente por Leonor como favoritos suyos] son autores que pensaron sus obras para niños o, al menos, no descartaron tener lectores infantiles.

Vaya por Dios, él mismo cita a Kurosawa como diferente… y es precisamente el único sobre el que he leído referencias en el enlace que él mismo pone (ni uno de esos tweets se refería a Stevenson, Tolkien o Dahl). O sea, que los burlones no andaban tan desencaminados; burlones que, insisto, no es que se cebaran con la niña específicamente, y a quienes por cierto Rodríguez Estacio asocia con la izquierda, tampoco sé muy bien por qué.

Pero bueno, los argumentos me parecen válidos en su fondo, aunque como reacción puedan estar -o no- fuera de onda. Eso sí, argumentos aparte, en las formas el filósofo de letras intenta elevarse por encima de la chusma, para que entendamos lo que quiere decir. Y para que entendamos lo que quiere decir dice cosas como (agárrate):

[la mala educación, el ruido, etc.] que se inciensan en difusa loa a la espontaneidad […]

[…] un programa de televisión colmado de zafiedades […] nos reconcilia con nosotros mismos al mostrarnos que hay otros que aniquilan en sí más concienzudamente cualquier vestigio de magnanimidad o excelencia.

Madre mía. Dios me libre de aniquilar concienzudamente en mí cualquier vestigio de magnanimidad o excelencia, o de inciensar nada en difusa loa. Y de escribir de forma tan petulante, rebuscada e insoportable. Estas frases son lo más gordo, pero hay otros ejempos cercanos en el texto. Cuando cita a Schopenhauer (que no sé si era necesario, pero quizás un filósofo que no cita a otro filósofo y también a Ortega se siente desnudo) dice:

[para Schopenhauer] este odio y rencor “resultan tanto más amargos cuanto que quien los siente no está autorizado a denunciar la causa que los origina e incluso la disimula ante sí mismo”

Yo lo reconozco, soy un mediocre… porque no entiendo qué demonios quiere decir. No sé si es oportuno citar así, cosa que el propio autor pone en duda, cuando no creo que esa frase sea más clara que cualquier cosa que pretendiera decir Rodríguez.

Lo triste es que aunque sus ideas puedan tener sentido, y aun perdonándole ese estilo pomposo, para tirarse el moco de esa manera hay que escribir muy, muy bien. Tú te has puesto alto el listón; si te metes en ese papel, no puedes tener un fallo de concordancia en la primera frase (“un perfil de la infanta Leonor, en la que se describían sus aficiones culturales”). Ni poner una coma después del sujeto (“Entender como “anti-natural” que un niño se interese por la alta literatura, muestra hasta qué punto…”).

Bueno, no es que fuera muy bien en las formas, y los argumentos en sentido general eran pasables, pero al final del artículo llega y dice:

Y en esta hora en la que España se haya encallada en los particularismos y las rencillas

Se haya encallada.

Chúpate esa. Lo escribe el tipo que defiende la altura cultural, que cita a Schopenhauer y a Ortega.

Ya, es un detallito. Una letra de nada.

Un detallito que, lo siento, deja a uno con las vergüenzas al aire. Por ahí ya no paso, profesor. Eso se lo repasa, lo escribe bien, y vuelve usted en septiembre, que se decía antes.