Cataluña

El sábado, el viernes… días atrás, iba a escribir algo sobre el 1-O. Y lo fui posponiendo, y no escribí nada. Porque si escribía, tenía que escribir la palabra “muerto”. Y no quería. No quería ni pensarla ni escribirla.

Después de ver la entrevista de Jordi Évole a Puigdemont, tuve muy claro que el nacionalismo catalán estaba totalmente dispuesto a jugar una carta que ha tenido a su alcance toda la vida: la de liarse la manta a la cabeza y azuzar a las masas en plan Braveheart. Y jugar esa carta implica aceptar algún muerto. No digo yo que lo desearan, pero en lo que se refiere estrictamente a la partida, les vendría de perlas.

Cuando Évole le pregunta si le parece normal tomar una decisión de ese tipo en un parlamento con una mayoría tan distante de un consenso aceptable, dice con toda desfachatez que no tienen otra forma de hacerlo. Cuando le pregunta qué cree que hará la policía respecto a las urnas, contesta que supone que cumplir las órdenes, pero que tampoco cree que las puedan cumplir si hay mucha gente allí (cuando mi madre decía “ya está la comida”, estrictamente no nos estaba llamando ni dando ninguna instrucción, pero todos entendíamos perfectamente la llamada; mi madre nos llamaba a la mesa, y este tipo llamaba a los ciudadanos a enfrentarse a la policía).

Esas respuestas, por sí solas, revelaron dos cosas. Que estaban dispuestos a todo, criterios morales aparte, y que estaban dispuestos a todo, víctimas incluidas. Sabían que eran los responsables de pilotar un barco con siete millones y medio de personas a bordo, cuyas vidas dependían de ellos, y habían asumido perfectamente el precio. Estaban en modo militar.

Después de ver lo de ayer, pensé varias cosas.

La primera, que es una suerte muy grande, verdadera potra, que no haya habido ningún muerto. Nadie parece darse cuenta de eso. Parece que ni se les ha ocurrido. Mi titular para hoy sería: “El 1-O se salda sin muertos”.

La segunda, a lo largo de esta semana he pensado varias veces en marionetas. Como ciudadano, odio hasta el vómito que mis conciudadanos se comporten como marionetas. Y lo hacen a menudo. Lo he visto en esas señoras de pelo cardado que van a jalear a los guardias civiles (en el momento equivocado, de la forma equivocada y por los motivos equivocados). Lo he visto en esos catalanes ayer de noche emocionados, abrazándose, llorando, cantando, y en suma haciendo un ridículo que da dentera. Pero no he sido el único que ha pensado en marionetas, lo ha dibujado Salvatwitts [sic]:

Marionetas

La tercera, ahora ya me explico cómo suceden las cosas en la Historia, cómo se repiten absurdamente. Por pura ingenuidad. Por estulticia.

Ya nada puede parar esto, porque esos catalanes, manejados por sus dirigentes, han entrado a su vez en modo épico.  Creen que están haciendo algo precioso, creen que son unos elegidos viviendo un momento histórico, que es todo bonito y emocionante. Están enamorados hasta las trancas. Y cuando estás enamorado eres muy, muy, muy gilipollas. Una vez se ha alcanzado la masa crítica de solemnidad y de euforia, puedes lloriquear por idioteces y nadie te lo recriminará; puedes pasarte la ley (las de los demás y las tuyas propias) por la entrepierna, y nadie te lo recriminará; puedes hacer lo que sea, porque eres un niño en medio de una guardería sin maestro. Una vez que se ha desatado la histeria colectiva y que un grupo suficientemente grande se ha creído su propia película romántica y se siente una víctima liberándose de un yugo opresor, cualquiera que no entre en el juego es simplemente un aguafiestas y nadie va a hacerle ni puto caso (eso como mínimo; puede ser mucho peor).

Lo de ayer fue una patochada por un sinfín de razones. Fue una patochada porque llamar referéndum a esto da la risa. Cuando unas elecciones de cualquier tipo requieren un escrupuloso respeto, unas normas meridianamente claras, una imparcialidad absoluta… es imposible que la pantomima de ayer se pueda tomar en serio.

Pero Puigdemont y sus socios lo harán, porque les da igual. Ya se lo dijeron a Évole. Ya lo sabíamos. Lo malo es que los medios, y el resto de la gente, también lo hacen.

Ahora bien; lo que menos entiendo, lo que más me sorprende y lo que no me entra en la cabeza es que la actuación de la policía haya sido una sorpresa para nadie. Como si hubiera ocurrido algo rarísimo e indignante. Está claro que este país es una guardería, sí.

Los porrazos de ayer son, creo, bastante comedidos dentro de lo que cabía esperar. Si han sorprendido a algún catalán, o a algún medio de comunicación, es que a mi alrededor hay más imbéciles de los que creía, o más niños de ocho años. O dejémoslo simplemente en ingenuos.

Ningún, ningún, NINGÚN país democrático admitiría esa votación ayer en Cataluña, que es casi lo más grave que se puede hacer políticamente en cualquier país. Si los catalanes creen que un gobierno catalán actuaría de otra forma si lo pusieran en esa misma situación, es que de verdad están enamorados y no ven los defectos del ser amado. Si los catalanes nunca han visto a un mosso pegar hostias de cerca, o no se han enterado de todos los casos de brutalidad policial que se les han atribuido… pues no sé en qué país ideal viven, pero en Cataluña desde luego no. Y tampoco conocen el Reino Unido, ni Francia, ni nada. (¿Cómo no se les ocurrió a los del Ulster hacer el referéndum? Seguro que una de las democracias más venerables del mundo se lo habría permitido con una sonrisa y sin porras.)

Es obvio que cualquier sistema de gobierno tiene que usar la fuerza en determinados momentos, por definición, y que como ciudadano puedes optar por moldear eso o bien por una revolución. Y de las revoluciones sabemos cómo transcurren y cómo acaban, y perdonad el spoiler, catalanes: una revolución, a medio plazo, acaba en otro sistema de gobierno en el mejor de los casos (pero después de pagar un precio enorme, para llegar prácticamente al mismo sitio). En el peor de los casos, acaba en algo así como Afganistán. Con muchas opciones intermedias, ninguna de ellas estupenda.

No, amigos catalanes. La democracia no es votar. O sea, lo es, pero ninguna democracia conocida, ni siquiera la suiza, te deja votar lo que quieras cuando quieras (y el propio gobierno catalán ya os lo ha demostrado en el pasado). No sé de qué guindo os habéis caído. Respecto a la policía y cuánto os sorprende que empuje a la gente, es que está exactamente para eso; y en los periódicos de fuera es noticia lo que pasó ayer, pero curiosamente no lo es cuando (dando porrazos mucho más gordos) echan a gente de su casa en un desahucio, ni cuando disuelven a personas que piden vivienda digna o muchas otras cosas que están en la Constitución.

En fin. Yo tenía a los catalanes por tipos listos. De ayer me queda, y bien que lo siento, la impresión de que hay muchos que son muy, muy tontos.

Ah, del gobierno español y de las señoras de pelo cardado no me ha sorprendido absolutamente nada, así que no tengo mucho que decir.

2 comentarios to “Cataluña”

  1. srmafias Says:

    Esta temporada, a decir verdad, y hablando del tema catalán, me acordaba muy mucho de ti y de las discusiones de antaño en ciertos foros. Porque en muchos aspectos, de tanto discutir contigo, me enseñaste a leer, a pensar, a cuestionarme las cosas y a tomar en cuenta un montón de aspectos en los que antes no pensaba. En global, creo que hiciste subir mi nivel de retórica y discusión.

    A raíz de eso, la parte positiva es que creo que mis opiniones están más formadas y trabajadas, y la parte mala es que ves como la mayoría de la gente tiene un nivel de demagogia de tertuliano de Sálvame, y una opinión basada en prejuicios y sin el más mínimo de los contrastes. Son las marionetas de las que hablas, y no piensan, sino que repiten los mantras que el titiritero de turno, por un lado y por el otro.

    Y aún estando de acuerdo contigo en todo esto, no tengo la misma opinión del resto. No me sorprende la reacción represora del PP, pero me sorprende la virulencia, la poca astucia política de todo el tema, cómo le han entrado al juego al gobierno catalán. Que de la impresión de que no hay nadie al volante.
    Analizando la situación, has movilizado a miles de policías, ¿para qué?
    – No se ha impedido la votación. Se cerraron menos del 20% de colegios electorales.
    – Has azuzado a los tibios hacia el lado del independentismo.
    – La cuenta se ha saldado con 800 heridos.
    ¿No era más fácil, y pregunto, decir que no reconocerás un referéndum como este -que es una pantomima- y que utilizarás los medios legales -que los hay- para encarcelar a los autores? ¿De verdad necesitas hacer cargas policiales contra gente en la calle que no tiene absolutamente ninguna intención de alterar el orden público?
    Me parece soberanamente torpe, y aunque no tenía motivos para ellos, confiaba en que hubiera en la dirección de la policía o en Interior alguien con dos luces para no usar la fuerza si no vas a resolver nada con ella. Por mucha justificación institucional que tengas, usa la cabeza: si con la violencia vas a arreglar algo, puedes valorar usarla. Si no vas a hacerlo, es TOTALMENTE ABSURDO utilizarla. Y los medios creo que lo resaltan por eso: porque es violencia política, ni más ni menos. 800 heridos por una situación política no se ven a diario.

    Sobre los votos y si son legítimos o no, porque legales no son, no tengo una posición clarísima. Es cierto que no vale cualquier votación, pero leyendo posiciones, en el caso catalán sí que creo que no ha habido otra forma: no hay (ni parece que habrá) manera de que se discuta siquiera si se puede plantear un referéndum legal. No está previsto, y como tal las reglas no lo contemplan, que un territorio quiera hacer una secesión como la catalana. Modificar la Constitución exige que al menos un buen porcentaje de el resto de España esté de acuerdo, cosa que parece que no pasará. Creyendo como creo en el derecho de autodeterminación de los pueblos, si las reglas están impuestas de una manera en la que no puedes expresar tu preferencia hacia ser un territorio independiente, creo que hay que cambiarlas. Si esas reglas están diseñadas de una manera en la que no puedes hacer nada por cambiarlas, y un buen número de personas se sienten forzadas a estar en España aunque no quieran… Yo también optaría por la desobediencia. De hecho, los sufragios y según qué derechos que no lo eran, se consiguieron desobedeciendo, porque el sistema no los contemplaba ni era viable cambiarlo sin saltarse la ley.

    No soy independentista, y creo que nos irá peor a todos por separado. Pero también creo que se ha gestionado la situación de la manera más torpe posible, y ha desembocado en la salida Braveheart porque ya no les quedaban formas de hacerlo bien sin renunciar a su ideal.

  2. guticr Says:

    srmafias, muchas gracias por tu comentario, y en especial por la parte que me toca 🙂

    Respecto a la violencia, llevas razón en gran medida, creo. Que la situación se ha manejado con absoluta torpeza es cierto, pero reconozco que no esperaba otra cosa de este gobierno y este país, y por eso no me ha sorprendido.

    Respecto al grado de violencia, y a los heridos, sí introduciría algunos matices. No estoy convencido de esas cifras, en primer lugar. En segundo lugar, Cataluña es grande; es seguro que, por escrupuloso que pretendas ser (y en muchos casos ni siquiera lo son, obviamente, pero en fin) va a haber enfrentamientos y va a haber porrazos; y aunque solo fuera en el 5% de los colegios, eso es lo que se va a twitear.

    Yo creo que la idea fue “va a actuar la policía, para que se vea que nos oponemos, pero va a actuar muy flojito”. Pero los independentistas sabían que ganaban fijo. Si la cosa está tranquila, pues clima de euforia, de objetivo conseguido, y a cantar els segadors todos emocionados. Si hay palos, aunque sea uno, aquí os esperamos con las cámaras para poner el grito en el cielo, y también cantaremos els segadors pero todos trágicos.

    Respecto al derecho de autodeterminación, y a cambiar fronteras, aquí soy muy práctico y ya desde pequeño. Prácticamente nunca ha salido bien, prácticamente nunca ha merecido la pena, y pocas cosas han quedado históricamente tan claras. Entiendo la resistencia contra un gobierno realmente dictatorial. Pero meterse en una guerra por un quítame allá esas pajas, para cambiar un sistema de gobierno por otro… E insisto: quien piense que la “república catalana” va a ser diferente en eso, y dejar votar a quien quiera lo que quiera, es tonto de remate.

    Bueno, son matices. A grandes rasgos coincido con tu análisis. Pero es difícil arreglar algo que se ha hecho muy, muy mal desde mucho antes.

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