Archive for 20 enero 2018

Los libros de 2017

20 20UTC enero 20UTC 2018

Voy a cumplir con la tradición de anotar los libros que leí en 2017. Casi se me olvida.

Y casi se me olvida porque prácticamente no terminé ningún libro en 2017. Solo estos:

Las corrientes del espacio Isaac Asimov
En la arena estelar Isaac Asimov

Leí un montón. Pero leí un montón de artículos, de cosas cortas. Apenas libros (empecé dos pero aún no los terminé). Qué triste.

Hay que volver a los libros, chavales.

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El milagro del CO2

18 18UTC enero 18UTC 2018

Leo en El País un titular de lo más atrayente.

Vivir del aire: cómo convertir el CO2 en comida y combustible

Si abres el enlace, el título que pone el artículo es otro, en realidad, pero igual de bonito:

El científico que convierte la contaminación en comida

¿Cómo se puede hacer ese milagro? ¿Convertir el CO2 en comida y combustible? ¿Te imaginas, poder quitar gases de invernadero de la atmósfera, y encima sacar beneficios de ello?

En realidad, no tiene mucho misterio. El CO2 es carbono ya oxidado, “quemado”. Ha generado energía y por eso no es muy aprovechable. Para “desquemarlo” basta con suministrarle energía. Solar, por ejemplo. No es milagroso.

De hecho, ya está inventado. ¿Qué máquina es capaz de convertir CO2 en comida y combustible, mediante energía solar? Yo tengo varias de esas en casa.

Se llama PLANTA (de las de “agricultura”). El autor del artículo o bien no tiene claro esto o bien lo sabe pero tiene que buscar un titular atrayente.

No, no es lo segundo. Es ignorancia sin más. Porque dice el autor:

Lo normal es que estos carbohidratos y proteínas [los que comemos] provengan de cereales o legumbres, excepto las proteínas de origen animal que son obtenidas de carnes, pescados, huevos o productos lácteos. Lo extraordinario es que alguien afirme que puede fabricarlos con uno de los gases de efecto invernadero que más están contaminando en la actualidad el medio ambiente: el CO2 o dióxido de carbono.

No es consciente, al parecer, de que los carbohidratos y proteínas que comemos provienen, de hecho y en una enorme proporción, del CO2, y no tiene nada de extraordinario que alguien diga que puede fabricarlos así. Basta con que plante cereales o legumbres, y si quiere proteínas animales críe ahí unas vacas o unas gallinas.

Otra cosa es que lo que hace el investigador (un cultivo con microorganismos) sea más eficiente, en términos de superficie o de lo que sea, que una explotación agrícola.

Pero nuestro amigo periodista se ha asombrado de que alguien pueda sacar algo del CO2.

Eso solo lleva pasando desde que las plantas hacen la “fase oscura” de la fotosíntesis.

Eureka.

Mercado de valores

15 15UTC enero 15UTC 2018

Toda la vida hemos visto la bolsa (y me refiero al sitio físico) como un caos inexplicable donde un montón de fanáticos al borde del infarto se dan gritos para comprar y vender humo. Los que están dando gritos ganan dinero, sí, pero en realidad los ricos (sus jefes) no están allí pringando. Algo como esto:

Viene a ser una especie de lonja pero a lo bruto y de traje. Aquí se ven imágenes de la bolsa de Madrid en 1977, con sus puros y sus pipas y todo:

Desde hace ya bastantes años, esa imagen de tipos trajeados que en vez de gentlemen parecen locos peligrosos y dejan aquello como si hubiese pasado una estampida ha ido desapareciendo. Para eso están los ordenadores. Hoy en día la bolsa en la mayoría de los casos es una sala vacía con unas pantallas. Sirve para poco más que de fondo en las noticias sobre economía, porque allí no hay nadie:

La imagen de “jauría de perros” que había antes era intranquilizadora. Pero yo creo que la de ahora es mucho peor. Los capos ya no tienen ni que mojarse. Ahora tienen máquinas. Manejan lo que quieren, tiran nuestra economía si les apetece, se hacen sus crisis a medida (de ellos), y no tienen que dar la cara, pero ni siquiera necesitan lacayos que la den por ellos. Todo ocurre fuera de nuestra vista; ni siquiera hay escenificación, ni siquiera hay teatro. No hay siquiera un simulacro de rendición de cuentas. Y las personas que chillaban ahí no tenían sentimientos, pero las máquinas tienen menos aún.

Eso es hoy en día el mercado de valores, en una de las acepciones de la palabra “valores”. Pero hay en marcha una ocurrencia que puede ser el germen de una interesante idea: la investidura telemática de Puigdemont. Mira lo que dice, con su hiperactuación y su hiperventilación, Andrea Levy:

Andrea, echa el freno.

Resulta muy chocante que hable así la acólita del presidente del plasma, de la delegación, del que no acudía al control del Parlamento porque estaba gobernando en funciones. Dale una pensada, por favor.

¿Por qué no seguir el ejemplo de los santísimos mercados, que son la quintaesencia de todo en lo que creéis?

Go digital, Andrea. Puigdemont es un visionario. El voto telemático para diputadas embarazadas está bien, pero no hay que quedarse ahí. Una investidura por videoconferencia sería un hito. Ya puestos, podríamos hacerlo todo virtual. Y así el hemiciclo sería como el patio de la bolsa: un sitio bonito, con molduras, pero vacío de gente. Los trámites serían todos fuera de la vista de los ciudadanos. Así todo podría progresar, como en la bolsa, mucho más rápido, a la velocidad de la luz y sin pérdidas de tiempo como comparecencias o explicaciones. Y consagraríamos la homologación del parlamento como mercado de valores (en otra acepción de la palabra “valores”).

 

 

 

Radiohead vs Lana del Rey

12 12UTC enero 12UTC 2018

No soy un devoto de Lana del Rey. Pero vuelve a surgir un asunto antiguo, y que supongo que resurgirá cada poco.

Radiohead ha demandado a Lana del Rey por plagio, y le piden… ¡el 100% de los derechos de la canción! No la mitad, no. El 100%.

Aquí está el tema de Radiohead (nunca mejor dicho, “el tema de Radiohead”):

Y aquí el tema de Lana del Rey, Get free:

Cuando lo supe, llegué a la misma conclusión que expresé aquí alguna vez. ¿Que está copiado? Absolutamente toda la música está copiada, señores. El plagio es otra cosa. Esto que vemos aquí es la apropiación de unas ideas, de un patrimonio inmaterial, por parte de unos listos. Como el señorito que llega a un monte común y lo cierra y se instala allí y cobra peaje al que pase.

Radiohead al parecer se cree con derecho a quedarse con la secuencia de acordes I … III7 … IV … IVm. Hay unos parecidos entre las dos canciones, claro. Pero básicamente es eso.

Curiosamente, a raíz de eso me enteré de otra aún peor: resulta que Radiohead fueron demandados por los Hollies, que afirmaron que Creep era plagio de The air that I breathe. Juzga tú mismo:

Así que resulta que no, que los que pusieron la valla en I … III7 … IV … IVm fueron los Hollies. Radiohead admitieron haberse inspirado en ese tema y cedieron parte de los royalties, no el 100% como piden estos ahora.

Creep y The air that I breathe se parecen como un huevo a una castaña. No sé si los Hollies deberían pagar royalties a Jimmy McHugh, compositor de On the sunny side of the street (1930), porque el recurso de los tres primeros acordes está ahí (ellos luego se quedan en el IV y lo convierten en menor):

Lana del Rey dice que no se basó en Creep. No sé yo, pero al parecer les ofreció el 40% (creo que ya fue una oferta generosa) y Radiohead no se contenta con menos del 100%.

Y todo esto me parece una auténtica desvergüenza y una desgracia para la música. Que la posibilidad de utilizar una secuencia de acordes esté en manos de que unos abogados ganen o no un pleito en los EEUU es escalofriante. En pocos años toda la música estará acotada y llena de peajes.

Creo que habría que ser bastante exigentes para fallar a favor una demanda de plagio. Incluso si uno pone los acordes porque los ha oído antes. Creo que Lana del Rey tendría que poder decir con toda tranquilidad “Sí, me inspiré en Creep“, y que Radiohead no tuviera derecho a exigir nada.

Porque toda la música está hecha así. Y solo faltaba que llenaran de fronteras y de peajes el pensamiento también. Es lo único que falta ya.

 

Los monos y el racismo

9 09UTC enero 09UTC 2018

H&M ha sido acusada de racismo por un anuncio, y ha retirado la foto en cuestión. La foto es esta:

Nótese que no es realmente un anuncio; no es parte de una campaña, no se ha diseñado así. Es una foto de una prenda, para cuando vas a comprarla. Necesitaban un niño que se pusiera la sudadera, han cogido uno, se la han puesto y le han hecho una foto.

La sudadera pone “el mono más guay de la jungla”. Al parecer la versión naranja pone “experto en supervivencia” o algo así y la foto era de un niño blanco. También había una versión azul, pero no sé qué modelo pusieron. Ya no hay quien encuentre el anuncio ese.

Por una parte, entiendo algunos enfados, las acusaciones de torpeza… Entiendo que se acuse a una empresa de no haber sido políticamente correcta por si acaso.

Pero por otra parte, no me cabe ninguna duda de que el hecho de que un niño negro no pueda ser “el mono más guay de la jungla” igual que un niño blanco es claramente racista. No me cabe duda de que si H&M hubiera evitado el modelo negro lo habría hecho “por si acaso se queja gente”, no porque realmente hayan hecho algo malo. Desconozco las motivaciones de cada persona (eso solo lo sabe el fotógrafo, o quien sea) pero H&M tendría muy fácil usar solo modelos blancos.

Algunos han dicho cosas como esta (traducción libre):

Así que la próxima vez que te metas a opinar sobre lo que los negros deberíamos encontrar ofensivo o no, comprueba primero tus privilegios al entrar. La próxima vez que quieras hablar sobre “racismo inverso”, pregúntate si has tenido que pasar a través de todo lo que he dicho más arriba.

Las respuestas son sencillas. Soy un privilegiado en muchos sentidos; y no, no he pasado por nada parecido a lo que han pasado los negros. Pero entramos en esa tendencia que se da últimamente: si no eres mujer no puedes opinar sobre feminismo. Si no eres negro no puedes opinar sobre racismo.

Y eso va en contra de todo lo que yo creo. Creo en un mundo en el que se hable y se razone; un mundo que, en gran medida, se puede explicar y entender. Un mundo en el que no rige el principio de autoridad. Un mundo en el que no manden a nadie callarse simplemente por su sexo o su raza o su cuna.

Y un mundo en el que puedes sentirte ofendido por lo que quieras, pero eso no te da automáticamente la razón, por muy pasional que te pongas.

Por cierto, como algunos han señalado, si el niño negro hubiera vestido la sudadera naranja y el blanco la sudadera verde tendríamos también un grave problema. El naranja está asociado a los uniformes de los presos.

 

 

 

La carroza de las reinas (II)

5 05UTC enero 05UTC 2018

Realmente, aunque tenía claros algunos aspectos de la cabalgata, hay cuestiones que se me habían escapado. Y eso se debe a que nunca he sido muy de cabalgatas.

Creo haber asistido a alguna, pero fue hace tanto tiempo y yo era tan pequeño que el recuerdo que tengo es muy confuso. Tanto es así que no me extrañaría haberlo soñado, o que sea un recuerdo inventado. Pero lo que sí tengo claro es que de mayor siempre las he evitado. Personalmente para mí tienen casi todos los ingredientes para que escape de ellas, porque son:

  • Una aglomeración,
  • en la que la gente se pelea por coger sitio,
  • que te impide pasar para volver a tu casa (y te miran mal si cruzas),
  • a la que se lleva niños pequeños,
  • a los que se azuza,
  • y se engaña.

Cada uno de esos puntos, por separado, es suficiente para que a mí algo me cause rechazo. Por eso escapo de las cabalgatas, y por eso no era consciente de cómo son, más allá de los reyes y los pajes. No era muy consciente de que salen… más personajes.

Que no estaban en la biblia tampoco.

Que es muy discutible que sean buenos para los niños, y que me indigna que estén.

¿Estaban con Jesús Pepa Pig, Bob Esponja o El Corte Inglés? ¿Te parece bien que unos vendedores de juguetes se aprovechen miserable y rastreramente de tus hijos, pero te molesta saber que debajo de un disfraz haya un maricón?

Ayer puse unos enlaces, pero luego vi otro excelente y me ha ayudado a completar mi punto de vista:

Oro, incienso y Darth Vader: cabalgatas en las que a nadie le importa respetar las tradiciones

 

La carroza de las reinas

4 04UTC enero 04UTC 2018

Hace días saltó la noticia de que en Vallecas iba a salir una drag queen en la cabalgata de reyes. Inicialmente la cosa se pintó como que iban a sustituir a los reyes por drag queens. Parece que en Madrid la cabalgata de reyes es algo tremendamente complejo, que todos los años da muchísimo que hablar desde que la alcaldesa es Carmena. Que Gallardón o Ana Botella estén metidos hasta las cejas en historias de deudas astronómicas, o incluso en actos delictivos, nunca rompió la placidez, que yo recuerde.

Yo personalmente estoy un poco harto de las cabalgatas de marras. Es falso que los niños tengan ilusión; esa ilusión es de los mayores (principalmente de los fabricantes de juguetes), y son los mayores los que dirigen la ilusión de los niños hacia ahí. Y entonces se monta un descomunal engaño, en el que toda la sociedad tiene que ser cómplice lo quiera o no, y los telediarios y los periódicos cuentan continuamente falsedades sin que les tiemble el pulso. Parece inocente, pero yo no estoy seguro de que lo sea. Es un entrenamiento, como las maniobras que hacen los militares de cuando en cuando para no perder la forma.

El caso es que, si me pongo en el lugar de los niños, lo que se hace es engañarlos como si fueran tontos. Y un día descubren que no, que el mundo era una mierda y que las personas en las que más confiaban los han engañado. Pero se les dice que era por su bien, y pelillos a la mar.

Bueno, hay quien, como decimos, no se preocupa en demasía por la gestión del ayuntamiento, y emplea las energías en decir que frustran el sueño de los niños. A pesar de que la cabalgata es como siempre, y esto de la drag queen es una carroza entre veintitantas. Un “colectivo” va y, como los jueces tienen poco que hacer, pide que prohíba la carroza cautelarmente (lo que bien puede calificarse como delito de odio, creo yo). Dicen que:

  • Perjudica el interés general. Su definición de “interés general” es “el mío”.
  • Perjudica a los niños en su ilusión y tradición. Un niño pequeño que vea una carroza se quedará maravillado con los trajes, los colores y la gente que sale allí bailando y celebrando, sin juzgar a nadie, y a los cuatro segundos mirará a la siguiente carroza; la única ilusión rota será quizá la de sus padres, ciudadanos ejemplares y estándar que en la carroza solo acertarán a ver una panda de maricones. Ah, y los niños son pequeños; por definición no tienen tradiciones.
  • Perjudica el interés legítimo de la Iglesia Católica por la irreverente y ofensiva imagen que afecta a uno de sus principales símbolos. El interés de la iglesia católica no es el interés general (antes bien, se oponen). La cabalgata se organiza y paga con dinero público, supongo. No hay nada irreverente ni ofensivo en unas personas. Y si las cabalgatas de reyes son uno de los principales símbolos de la iglesia católica… en fin. Mejor no me extiendo en ese punto.
  • Dicen que se va a sustituir la carroza tradicional por una de reinas. Eso es sencillamente mentira.
  • Que va en contra de la inalterabilidad de las instituciones bíblicas, y otras chorradas sobre los dogmas. La biblia no es ley, es completamente irrelevante a estos efectos, pero incluso aunque lo fuera… me parece que eso de los reyes magos, precisamente, no está en la biblia. Ni en número, ni en sexo, ni en nombres, ni en nada. Y nunca ha sido dogma de la iglesia católica. A efectos religiosos, es tan importante como Papá Noel o el Tió.

El juez no les ha hablado con claridad; no les ha dicho que va a procesarles por delito de odio, que son homófobos y prepotentes, que se guarden sus imposiciones, pero al menos les ha dicho que no son quién para pedir una prohibición cautelar como esa.

Todo esto es un poco rocambolesco. Podría ponerme a reflexionar un poco más allá. Pero es que lo que yo pensaba ya lo ha pensado, y lo ha escrito mejor, Manuel Jabois en su artículo “Reyes sin reino”.

Tampoco han estado mal Violeta Assiego o Jesús Cintora. Es verdad: nunca te lo perdonaremos, Carmena.