Mercado de valores

Toda la vida hemos visto la bolsa (y me refiero al sitio físico) como un caos inexplicable donde un montón de fanáticos al borde del infarto se dan gritos para comprar y vender humo. Los que están dando gritos ganan dinero, sí, pero en realidad los ricos (sus jefes) no están allí pringando. Algo como esto:

Viene a ser una especie de lonja pero a lo bruto y de traje. Aquí se ven imágenes de la bolsa de Madrid en 1977, con sus puros y sus pipas y todo:

Desde hace ya bastantes años, esa imagen de tipos trajeados que en vez de gentlemen parecen locos peligrosos y dejan aquello como si hubiese pasado una estampida ha ido desapareciendo. Para eso están los ordenadores. Hoy en día la bolsa en la mayoría de los casos es una sala vacía con unas pantallas. Sirve para poco más que de fondo en las noticias sobre economía, porque allí no hay nadie:

La imagen de “jauría de perros” que había antes era intranquilizadora. Pero yo creo que la de ahora es mucho peor. Los capos ya no tienen ni que mojarse. Ahora tienen máquinas. Manejan lo que quieren, tiran nuestra economía si les apetece, se hacen sus crisis a medida (de ellos), y no tienen que dar la cara, pero ni siquiera necesitan lacayos que la den por ellos. Todo ocurre fuera de nuestra vista; ni siquiera hay escenificación, ni siquiera hay teatro. No hay siquiera un simulacro de rendición de cuentas. Y las personas que chillaban ahí no tenían sentimientos, pero las máquinas tienen menos aún.

Eso es hoy en día el mercado de valores, en una de las acepciones de la palabra “valores”. Pero hay en marcha una ocurrencia que puede ser el germen de una interesante idea: la investidura telemática de Puigdemont. Mira lo que dice, con su hiperactuación y su hiperventilación, Andrea Levy:

Andrea, echa el freno.

Resulta muy chocante que hable así la acólita del presidente del plasma, de la delegación, del que no acudía al control del Parlamento porque estaba gobernando en funciones. Dale una pensada, por favor.

¿Por qué no seguir el ejemplo de los santísimos mercados, que son la quintaesencia de todo en lo que creéis?

Go digital, Andrea. Puigdemont es un visionario. El voto telemático para diputadas embarazadas está bien, pero no hay que quedarse ahí. Una investidura por videoconferencia sería un hito. Ya puestos, podríamos hacerlo todo virtual. Y así el hemiciclo sería como el patio de la bolsa: un sitio bonito, con molduras, pero vacío de gente. Los trámites serían todos fuera de la vista de los ciudadanos. Así todo podría progresar, como en la bolsa, mucho más rápido, a la velocidad de la luz y sin pérdidas de tiempo como comparecencias o explicaciones. Y consagraríamos la homologación del parlamento como mercado de valores (en otra acepción de la palabra “valores”).

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: