Archive for 23 julio 2018

Chile vs España

23 23+00:00 julio 23+00:00 2018

Chile:

Ocho exmilitares chilenos, condenados a 18 años de cárcel por el asesinato de Víctor Jara en 1973

Ya envidié alguna vez a los argentinos. Y ahora a los chilenos.

Aquí, esos delitos habrían prescrito. Si no hubieran prescrito, habría que callarse “para no reabrir heridas”. Si uno no se calla, y lleva alguno de esos asuntos ante el juez, el condenado será el juez. Si alguien renuncia a hacer justicia pero intenta al menos que no se homenajee a los asesinos, cuidado, porque es posible que acabe él defendiéndose en un juicio, frente a un cura.

En Chile condenan a los asesinos de Víctor Jara, 45 años después. En realidad es inadmisible que esperen 45 años. Pero más inadmisible aún es pensar que en España estamos peor.

Vecinos de Bañugues impiden la instalación de una placa en memoria a Las Candasas

Una asociación de vecinos impide que se coloque esa placa, porque dicen al parecer que no están de acuerdo en nombrar a uno de los bandos.

Unas mujeres son asesinadas. Los asesinos son los franquistas. Pero cuidadito, no puedes decirlo. No basta con que hayan matado y hayan salido impunes y hayas tenido que esperar ¡80 años! de cuarentena para que nadie se ofenda. No; porque aun así, si lo pones tienes que nombrar a varios bandos, como si estuvieran empatados los asesinos y las víctimas.

Y además lo dicen con chulería. Cambia el texto, y cuidadito, amenazas a nosotros ninguna, dicen. Los supuestos vecinos de Bañugues.

Alucinante.

España.

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El alumnado, los alumnos y los estudiantes

12 12+00:00 julio 12+00:00 2018

Hace poco he estado en un congreso de profesores universitarios de Informática. Está lleno de gente increíble: gente generosa, sabia, humana.

Pero no aciertan en todo, claro. Allí también llega, como a todas partes, la tontería del lenguaje inclusivo. Y hay algo que se viene haciendo hace ya tiempo, y que es el resultado, otra vez, de hacer caso a quien no sabía suficiente.

Es usar “el alumnado” para referirse a los alumnos.

Amigos todos: “el alumnado” no es lo mismo que “los alumnos”. Nunca lo ha sido. A base de repetirlo, cualquier palabra puede convertirse en cualquier cosa, claro. Y estropearemos un poquito más el lenguaje, y dentro de unas décadas alguien se preguntará por qué el español no tiene lógica, y pensará que sus antepasados eran gilipollas; lo mismo que hacemos ahora a veces con algunas excepciones gramaticales. Pero esta vez nuestros descendientes tendrán razón respecto a nosotros.

Las personas a las que yo doy clase son mis alumnos. Vienen con diferentes sexos, tamaños y colores, pero son mis alumnos.

Si digo que a mis alumnos les cuesta entender las integrales, no vale que escriba “al alumnado le cuesta entender las integrales”. Porque es mentira. Les cuesta a mis alumnos.

“El alumnado” no es “los alumnos”. “El alumnado” alude a los alumnos en su conjunto, como si fuesen una sola persona. Sirve, siempre ha servido, para expresiones como “el alumnado rechaza el nombramiento del rector”; cuando consideras 1) a los alumnos de todo el centro o toda la institución en su conjunto (no a los de tu clase), y 2) no a título individual, sino como una especie de clase social o estamento, como un bloque. Para algunas cosas los dos términos son intercambiables (hablando de opiniones, por ejemplo), y cuando es así lo es más bien porque es el término “los alumnos” el que se flexibiliza para asimilarlo al “alumnado”, y no al revés.

También me da dentera referirse a los alumnos como “estudiantes”. Un “estudiante” es alguien que estudia. Un “alumno” es alguien que tiene un profesor. Los que vienen por mi clase no son “estudiantes” así, en abstracto; de hecho, algunos son estudiantes, efectivamente, y otros no dan un palo al agua. Los míos son alumnos. Ellos son los alumnos, y yo el profesor. Pero en realidad estudiantes somos tanto ellos como yo.

Por cierto, “el alumnado” tiene género masculino. Y si te parece bien “estudiante”, no deberías haber necesitado “presidenta” (de hecho, así es; “presidenta” es una palabra que no ha hecho falta jamás, y que estaba mal desde el principio).

Si dices “el alumnado” o “los estudiantes” por usar lenguaje “inclusivo” (ja) te invito a que repases todo esto, porque tienes un cacao mental considerable, y además estás siendo sexista. Habla de tus alumnos con orgullo y sin ningún pudor. Es lo correcto y es inclusivo. Si “alumnos” te sugiere solo varones, cambia de mente, no de palabra, porque la palabra está bien y eres tú quien excluye a las mujeres de su imagen mental.

Ah, la cosa no acaba ahí: he leído muchas veces “el estudiantado”. Sí, lo juro; no una vez ni dos. ¿No es para pegarse un tiro?

Otra cosa que he visto como novedad en una conferencia en concreto es usar solo el femenino: “nuestras alumnas”, “las profesoras”. Como acto reivindicativo y para dar visibilidad lo entiendo, pero mira, tampoco sirve. Porque si usamos el femenino para referirse a todos perderemos un recurso de precisión del lenguaje (y tendremos que acabar usando perífrasis como pasa cuando queremos referirnos solo a varones), porque hoy por hoy transmite información falsa, y porque además me suena tremendamente condescendiente y paternalista con las mujeres. Es más; esta ponencia hablaba de ciertas dificultades de la enseñanza y el aprendizaje, y el efecto era que parecía que solo las mujeres (alumnas y profesoras) tenían esos problemas, no los hombres. Vamos, que no. Quiero pensar que la memez del “los y las” empezó como una forma deliberada e inteligente de visibilizar, de llamar la atención; pero entonces algún simple se creyó que realmente era lo correcto, hasta llegar a la situación de hoy, en que lo han convertido prácticamente en ley aunque ya nadie sabe por qué, como pasa con todos los ritos. Nos hemos vuelto más ignorantes y más sexistas.

El lenguaje está inventado, y funciona. Usadlo bien y dejaos de hacer el ridículo. Por favor os lo pido.

 

La Constitución inclusiva

12 12+00:00 julio 12+00:00 2018

La Vicepresidente del Gobierno y Ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo, ha dicho al parecer que van a encargar a la RAE un estudio sobre la adecuación de la Constitución Española a un lenguaje “inclusivo, correcto y verdadero a la realidad de una democracia que transita entre hombres y mujeres”.

En esa noticia hay algo positivo, y es que al menos van a preguntar a la RAE. Pero todo lo demás es un despropósito. En primer lugar, me temo que no les va a gustar la respuesta y que van a cargar contra la RAE.

Una persona que fue ministra de cultura dice, si las comillas son correctas, “verdadero a la realidad”. Y pretende revisar la redacción de la Constitución. Echémonos a temblar.

Sé que esto que voy a decir es inútil, y que probablemente sea una batalla -una más- que el sentido común ya ha perdido.

Eso del lenguaje inclusivo es un despropósito. La batalla la han ganado los más ignorantes. Se ha hecho caso a los menos cualificados.

Esto no es cuestión de feminismo. No se trata de alinearse con Pérez Reverte porque es más machote y porque uno sea reaccionario y le guste armar gresca contra los feministas. El problema es que cuando Pérez Reverte tiene razón, la tiene.

Según El Mundo, la ministra dijo que “hablar en masculino traslada al cerebro sólo imágenes masculinas”. Eso gramaticalmente es falso y siempre lo ha sido, y si a ella le ocurre, está incurriendo en sexismo del hablante. Es un problema suyo, es culpa suya. La sexista es ella.

Pero bueno, esto es predicar en el desierto.