Los libros de 2018

Puede parecer que esto está abandonado. Pero nada más lejos de la realidad.

Tengo varios problemas. Uno, otras actividades que me absorben concentración y energía. Dos, que he estado escribiendo para otro sitio, y no es que sea gran cosa, pero se lleva parte de las pilas que tenga para escribir. Tres, que muchos temas están ya tan dichos que me cuesta encontrar motivos para volver a poner el enésimo ejemplo de estupidez humana. Y cuatro, que algunas cosas sobre las que quiero escribir (en especial, feminismo) son una tarea bastante grande, y acumulo referencias e ideas pero no me decido a abordarlas. Creo que voy a tener que cambiar de enfoque y simplemente escribir lo más corto posible, sin fundamentar ni nada, porque si no, me meteré en escribir un libro, cosa que no pretendo.

Y hablando de libros, aquí está el balance de 2018. Que es aún peor que el de 2017.

Solo tengo anotados La balada del norte, los tomos I y II, de Alfonso Zapico. Sendos libros de cómics.

El año pasado hacía propósito de volver a los libros. He incumplido estrepitosamente; he vuelto a leer una enormidad, pero no en forma de libro. Aun así, no renuncio a hacerlo. A ver qué tal se me da 2019.

Y a ver si escribo más aquí, contra viento y marea.

 

5 comentarios to “Los libros de 2018”

  1. Emilio Molina Says:

    Pues aquí seguiremos leyéndote a ratos. ¡Feliz año!

  2. cuti Says:

    Pues yo este año terminado he leído mucho, mis viajes en metro desde casa al trabajo y del trabajo a casa me lo han permitido, es lo único bueno de añadir una hora y media a una extensa jornada laboral.

    He leído novela, he leído antropología, he leído blockchain, he leído ensayo… Me quedo con varios libros: SAPIENS un libro que no es que me haya descubierto nada, al menos nada que considere una revelación, pero que si estructura y explica muy bien la historia de la humanidad como una necesaria evolución de soluciones a viejos y nuevos problemas. Una gozada de leer.

    Un segundo libro, la España vacía, la historia de un drama, el declive rural en toda España. Un poco pesada alguna parte, pero revelador en muchos aspectos.

    Y una novela, divertida, la Uruguaya.

    Para 2019 te deseo que puedas escribir más, Guti, escribir más y leer libros en papel, que es como más se disfrutan (al menos yo).

  3. guticr Says:

    ¡Gracias por vuestros comentarios, y feliz año a todos! Cuti, el papel es la única forma verdadera de leer libros… Se nos olvida que es una tecnología depurada durante siglos, y la gente que la desarrolló no era tonta 🙂 Ahora estoy con la biografía de Miles Davis, al menos ese libro espero terminarlo en 2019 😉

  4. Potocloch Says:

    ¿A qué os referís con que la forma buena de leer es leyendo libros en papel? ¿A leer libros en vez de otros formatos como blogs o prensa? ¿O literalmente a que es mejor (al menos para vosotros) leer un libro en papel que leer el mismo libro en un ebook?

    Yo los libros los leo en papel, pero más que nada porque no tengo ebook, así que me intriga esa opinión vuestra.

  5. guticr Says:

    Bueno, fue una forma un poco coloquial de decirlo, pero tenía en mente varias cosas. Una, los libros (sean papel o ebook) frente al resto: quería decir que los blogs, los artículos, la prensa… están muy bien, pero es algo mucho más caótico, más fragmentario, más efímero, y si uno solo lee eso, se pierde toda una forma de comunicarse que son los libros, y los libros se escriben con otra intención, otra estructura y otro trabajo previo. Un disco recopilatorio está bien, un disco «conceptual» también, un concierto también, las canciones sueltas en una lista también… pero no es todo intercambiable. Está bien usarlo todo en su medida.

    Dos, el papel frente al e-book. Este comentario mío era más frívolo, pero en el fondo creo que hoy por hoy el e-book por lo general (y con todas las reservas y casos particulares, por supuesto) es un intento de emular a un libro de papel, que a veces (no muchas) consigue razonablemente. El papel pesa más, ocupa mucho más y en algunos casos es incómodo mantenerlo abierto y pasar hojas (en el metro, en la cama); en los demás sentidos, creo que funciona mejor para leer (claridad, tipografía, acabado, y la belleza e identidad del objeto si es que importa). Eso sí, no es cuestión de vida o muerte (he leído mucho en e-book y los libros también se disfrutan así). Creo que el e-book es un sucedáneo razonable.

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