Los golpes de Venezuela

Un tal Juan Guaidó se ha autoproclamado presidente de Venezuela.

Lo que a primera vista puede parecer un golpe de estado ha sido apoyado, sin embargo, por muchos entusiastas próceres, España incluida, con toda la cutrez y demagogia habituales. Y uno se pregunta: si aquí se habla mucho (en relación con Cataluña) de la legalidad y la Constitución y de que no hay que salirse de los cauces reglamentarios, ¿cómo es que lo que vale para aquí no vale para Venezuela? ¿Llega uno y se sube a un cajón y dice que es el presidente y ya está? (Estamos acostumbrados; aquí es terrorismo enseñar una marioneta, y en Venezuela si ametrallas un ministerio y el Tribunal Supremo desde un helicóptero eres un «rebelde» o, si me apuras, un héroe; de hecho, ni siquiera lo has hecho tú, sino que «Un helicóptero ataca el Ministerio del Interior y el Supremo»).

Y es que nos explican muy a menudo que no les gusta Maduro (en eso estamos de acuerdo) y que hay muchos problemas económicos en Venezuela (lo cual a mí no me dice mucho sobre lo que es justo y lo que no, porque los problema económicos se pueden inducir desde fuera con suma facilidad). Pero nadie explica por qué Maduro no puede seguir gobernando, si gana las elecciones. Nadie explica razones de fondo.

Me pareció muy prometedor ver hoy el primer titular que parecía arrojar luz sobre el asunto: «Por qué no es un golpe de estado la jura de Guaidó como presidente». Me interesaba mucho la explicación.

Y entonces la primera frase es objetiva a más no poder:

Jugando a la defensiva, el chavismo ha intentado posicionar su dogma propagandístico a través de sus amigos internacionales, usando en esta ocasión otro imaginario golpe de Estado […]

Ya. Pues me da que no vas a servirme de mucho para entender lo que pasa, compañero. Dice el tipo que esto es muy diferente de un golpe de estado anterior, el de Pedro Carmona en 2002:

Las diferencias son demasiado evidentes: la asonada militar fue entonces contra el presidente legal del país y la primera decisión del presidente de facto fue abolir la Constitución. En esta ocasión, la Asamblea Nacional se ha apoyado en la Constitución para decretar la “usurpación” de Maduro, quien cuenta con el respaldo de la cúpula militar. Las razones legales han cambiado de bando.

El mismo autor, en 2012, se refería a aquel golpe como «una multitudinaria marcha de la oposición», en la que se torcieron algunas cosas sin querer y los malos eran los malos:

La mayoría ejerce su derecho democrático, tras varios días de protestas. Un minoritario grupo de militares, aliados con el sector radical de la oposición, intenta convertir la protesta en una toma de poder. Otros radicales, los círculos bolivarianos, inician a tiros una batalla campal, que acaba con la vida de 11 opositores, siete chavistas y un fotógrafo.

Dicen este y otros periodistas que Guaidó se proclama presidente basándose en la Constitución. Lo que pasa es que cuando vi este artículo yo ya me había leído los artículos de la Constitución venezolana a los que aludían. Este en concreto se refiere al 233.

Y el 233 dice que:

Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato. […]

No sé a cuál de esos supuestos se refieren, porque no veo que se haya dado ninguno.

No hay ni muerte, ni renuncia, ni destitución, ni incapacidad médica, ni abandono. Respecto a la revocatoria, recogida en el artículo 72, hubo al parecer un referéndum de la oposición, totalmente irregular (por las razones que fuera). Y eso les sirve para decir que fue revocado, supongo.

Otros aluden al 333 y al 350 (vamos, que no parece que esté tan clara la legitimación constitucional de Guaidó). El 333 dice:

Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella.

En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.

Y el 350 dice:

El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

Quizás Guaidó se considera «el pueblo de Venezuela», pero por lo demás no veo que pinten nada el 333 y el 350 para darle a nadie la oportunidad de proclamarse presidente.

Volviendo al 233, entiendo que se autoproclama porque decide dar por buenos los resultados de un referéndum que nunca se celebró realmente. Pero estaría bien que alguien nos lo contara con claridad.

 

 

 

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