Archive for 11 abril 2019

Se ponen malos de repente

11 11+00:00 abril 11+00:00 2019

Este es un tema un poco delicado porque parece que es de mal gusto hablar de la enfermedad o de la muerte. Pero por otro lado no hay cosa de peor gusto que ser un criminal o, como mínimo, un ladrón que abusa de la confianza de los ciudadanos. Así que no me parece que tenga que tener tanto miramiento con normas sociales que no dejan de ser tabúes fruto de nuestro propio miedo y superstición, como si hablar de la enfermedad o la muerte nos fuera a traer enfermedad o muerte (por más que hablar de robos millonarios no nos trae millones).

Me llama la atención, y me revienta, en cuántas ocasiones un chorizo o un facineroso o una persona presuntamente inocente pero muy sospechosamente culpable disfruta de su iniquidad y se beneficia de ella, durante mucho tiempo, con total impunidad y desvergüenza; para, en los pocos casos en los que le llega el momento de rendir cuentas, de repente recurre a nuestros sentimientos irracionales de pena o de culpa para aprovecharse, otra vez, e irse de rositas.

Villa, que por lo que parece fue un tío listísimo que amasó una fortuna desde una posición que les debía a los trabajadores que apenas llegaban a fin de mes, de repente se puso malo, se volvió tontísimo y no recuerda nada, hasta el punto de que puede librarse del juicio.

Miguel Blesa, que destrozó a conciencia algo que los trabajadores habían construido durante muchos años y se paseaba con la mayor soberbia y chulería de que es capaz una persona, se suicidó, el pobre, cuando lo condenaron. Pobrecito, sí. Pero es que al suicidarse se evita no solo ir a la cárcel, sino que también se evita ser juzgado por lo que debía ser juzgado, y además su familia no tendrá que devolver todo eso de lo que se apropió. Quedó básicamente impune. Para mí no es un pobrecito; es que su soberbia llegaba al extremo de que no tenía problema en pegarse un tiro y ahí os quedáis, gilipollas, que me quiten lo bailao, pero a mí no me cogéis y a mis beneficiarios tampoco.

Eduardo Zaplana, otro ejemplo de chulería impresentable, también se ha puesto malito, pero ha sido ahora que tenía que rendir cuentas. Algunos periódicos hicieron campaña a su favor, para que lo dejasen libre, señalando al juez como culpable si a Zapli le pasaba algo (una forma vergonzosa y evidente de demagogia), hasta que lo han conseguido; no aclararon que ya estaba atendido médicamente como debía, que ya salía de la cárcel para recibir todos los tratamientos necesarios…

No hablemos de Rita Barberá. Para evitar que fuera juzgada, su partido le puso todas las pantallas necesarias, convirtiéndola en senadora e incluso incluyéndola en la Diputación Permanente. Y un día, de repente, la pobre se murió. Incluso después de muerta, su partido siguió limpiando su suciedad común, dejando ver poco menos que la habían matado por investigarla, aunque fuera mentira. Como si al morirse el autor desaparecieran las fechorías y de repente tuviera que parecernos una persona ejemplar.

Álvaro Lapuerta fue tesorero del PP durante muchos años. Obviamente, un tío listísimo, una lumbrera entre las lumbreras. Pues oye, es verse envuelto en una investigación judicial y volverse viejo de repente; qué digo viejo, directamente demente. Ya no se acordaba de sus tejemanejes, pobre, tanto que alegaba no ser capaz de comprender siquiera su acusación. Y claro, antes de rendir cuentas se murió también. Naseiro también se libró, peor aún, por un defecto de forma, para disfrutar de su premio con una vida de rico.

Enrique Álvarez Conde, el sinvergüenza que durante tantos años se cagó y se meó en todo lo que significan la Universidad, el conocimiento y el esfuerzo de los imbéciles pringados que estudian una carrera por la vía lenta pudiendo ir por el atajo (como hizo cierto candidato a la presidencia del Gobierno que no se esconde lo más mínimo), se ha muerto también. No va a pagar por ninguna de sus fechorías; ha tenido alguna pequeña complicación procesal una corta temporada al final de su vida, pero nada más. Aquella rueda de prensa en la que salió a defender a Cifuentes no fue un calvario para él, no te equivoques; mintió con toda la cara dura que tenía, cosa a la que estaba acostumbrado. Tú y yo sufriríamos en esa situación; él no. Se llevó por delante el futuro, y quién sabe si la libertad, de unas profesoras a las que tenía agarradas por sus puntos flacos, que ahora pagarán probablemente por las fechorías del otro indeseable.

Toda esta gente se aprovecha de la convención de que está feo desearle enfermedades o muerte a alguien (que es verdad, y no es mi caso) para que implícitamente tenga que parecernos que está feo incluso que se diga la verdad sobre los actos de alguien que está enfermo. O que lo finge.

No puedes hablar mal de los vivos porque te denuncian. No puedes hablar mal de los muertos porque está feo. Pero tampoco puedes pedirles cuentas porque… están muertos.

Pues un chorizo enfermo, o un chorizo muerto, sigue siendo un chorizo.

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Más listos que la NASA

5 05+00:00 abril 05+00:00 2019

El mundo está lleno de listos. No se limitan a saber de informática más que los informáticos, de medicina más que los médicos, y de todo más que todos. El otro día parece que Ana Guerra publicó una de esas fotos hiperpreparadas de Instagram, esta:

Qué tonta, no sabe tocar el piano

Por lo que parece, mucha gente se rió de ella porque no sabe que para tocar el piano hay que levantar la tapa. A buen seguro que muchos lo dirían en broma, pero muchos se apuntaron realmente a la historia. Estoy seguro de que muchos de los que comentan, a pesar de no haber estado en su vida cerca de un piano, son tan imbéciles que creen realmente que Ana Guerra, cantante profesional desde hace unos cuantos años y estudiante de flauta travesera en un conservatorio durante ocho, no sabe cómo se toca uno (no digo ya que toque bien o mal, sino que no sabe cómo funciona). Y que esa foto se ha hecho así, por casualidad, sin querer, y la han pillado.

Algo parecido ha pasado con el primer paseo espacial solo para chicas. Incluso Buenafuente, a quien respeto, se ha subido al carro de la historieta fácil. Míralo aquí, 1’27”:

La borma está bien, pero no es todo broma. Dice Buenafuente que “han investigado”, y para él “investigar” es leer a un becario de El País. Se cree esa sandez de que la primera astronauta tuvo problemas con el traje porque “los ingenieros de la NASA no sabían exactamente cómo orinaba”. Y llama a los ingenieros de la nasa “ingenierito de la mierda”, y se apunta al éxito fácil hoy en día: reñir a alguien por machista para que te aplaudan. Pero el feminismo desinformado y erróneo no ayuda en nada.

No es mi especialidad ni mucho menos pero, total, visto el nivel, voy a opinar. Hay algunas circunstancias que conviene tener en cuenta.

  • Durante muchos años, casi todos los astronautas han sido militares. Pilotos de pruebas o de caza, muchos con experiencia en combate, aparte de tener títulos en ingeniería. Hoy en día esto no es tan inevitable, pero más de dos tercios de los astronautas que ha habido han sido militares. Ahora mismo, en la ISS hay seis personas, y cuatro (incluyendo a la propia astronauta implicada) son militares. Para exigirle a la NASA que haya muchas mujeres astronautas, seguramente habría que conseguir antes que hubiera muchas en la cantera: en el ejército, pilotando aviones.
  • Respecto al asunto de la orina, de hecho supongo que orinar en un traje sin gravedad es un problema ténico muy, muy serio y de importancia crítica. Seguro que para hacer el primer traje de hombre hubo que realizar infinidad de investigaciones y pruebas. Y no es de extrañar que para la primera mujer, siendo el problema distinto, hiciera falta todo un programa de I+D; sí, solo para mear. Pese a que la NASA ya sabe hacer trajes, tiene abiertos varios programas para desarrollar trajes nuevos, y ha invertido en ellos más de 100 millones de dólares.
  • Hay varios tipos de trajes espaciales, para diferentes fines. Sospecho que el de los paseos espaciales (el llamado EMU, Extravehicular Mobility Unit) es seguramente el más complejo y el que plantea requisitos de seguridad más estrictos. No se parece a una camiseta gorda, sino más bien a una nave espacial especializada.
  • Un traje de esos tiene que proteger al astronauta de las condiciones del espacio. Tiene que mantener una presión atmosférica para el astronauta, mientras que fuera no hay más que vacío. Tiene que mantener su temperatura; entre otras cosas, tiene que reflejar la luz solar para que el astronauta no se fría (en el espacio es mucho más difícil y necesario refrigerar que calentar, porque no hay convección). Y además… tiene que permitirle hacer el trabajo.
  • El astronauta está básicamente en un globo ultrarresistente inflado a presión. ¿Cómo puede moverse y doblar brazos y piernas? Pues es difícil, y el primero que lo intentó, Alexei Leonov, lo comprobó por sí mismo. Aquella misión casi acaba en tragedia. No pudo ni operar su cámara fotográfica. Al volver a entrar tuvo que violar por su cuenta y riesgo todos los procedimientos: entró de cabeza (no de pie), y en la esclusa sacó aire de su traje para poder dar vuelta y cerrar la escotilla externa. En 20 minutos su temperatura corporal subió 1,8 ºC. Dijo que estaba metido en sudor hasta las rodillas dentro de su traje. (Esa misión tuvo un aterrizaje de lo más accidentado, además, pero es otra historia).
  • Total, que los paseos espaciales son una actividad tremendamente física. No la puede hacer cualquiera, y no se puede hacer con cualquier traje; tiene que ser perfecto.
  • Los trajes de las misiones lunares se fabricaban a medida de cada astronauta. En la actualidad, se hacen combinando piezas estándar de diversas tallas. En particular, la parte de arriba y la de abajo se pueden combinar. El astronauta se prueba trajes en los entrenamientos en tierra y decide cuáles sirven; puede optar por una sola combinación posible o por varias, pero en el espacio esto puede cambiar (un astronauta de 1,80 puede medir 1,85 en la ISS) y solo se sabe con certeza la talla allí arriba y en el momento de intentarlo.
  • El plan de la misión se alteró a propuesta de una de las dos mujeres implicadas, Anne McClain. Creía que le valían los trajes de dos combinaciones, pero tras un primer paseo espacial con talla grande comprobó que necesitaba la mediana, la misma que su compañera.
  • De hecho había dos trajes de la talla adecuada, pero resulta mucho más fácil cambiar quién sale que reconfigurar los trajes. Así que se decidió cambiar de día a una de las dos.
  • La NASA tiene un cierto problema con los trajes espaciales (de hombre y de mujer). Los trajes tienen una vida útil determinada, y necesitan mantenimiento.
  • Los trajes debían enviarse periódicamente a la Tierra para repararlos y mantenerlos, y esto iba a hacerse en el transbordador. Pero… ahora no hay transbordadores, por las razones que sabemos. Así que se mantienen con menos frecuencia.
  • De los 18 trajes originales de la ISS, solamente quedan 11; unos están en un estado más fiable que otros. De los que faltan, 4 se perdieron en los desastres del Challenger y el Columbia. Hay dudas sobre si los trajes durarán hasta que termine la vida útil de la ISS (2024; quizás se prorrogue). Hacer uno de esos trajes costaba unos 2.000.000 $, pero ahora se dice que fabricar ahora más de esos trajes tendría un coste inasumible (recuérdese que se están desarrollando nuevos modelos, y son esos los que la NASA quiere utilizar en el futuro). La posible falta de un traje adecuado no se resuelve poniendo a Marie Kondo a doblar unas camisetas y mandándolas por SEUR.
  • De hecho, deberíamos felicitarnos por este cambio de planes. Si algo deberíamos exigir a la NASA es que haya aprendido de lecciones dolorosas como la del Challenger: no hay que ceder a las presiones, sino hacer lo correcto.

En 1977, antes de que nacieran muchos de estos listos, la NASA ya echó mano de una actriz de Star Trek para hacer campañas para reclutar mujeres, en 1978 contrató a seis astronautas mujeres, en 1983 mandó a una de ellas al espacio… Que no es que haya suficientes ni mucho menos, pero no parece muy justo pintar a la NASA como un montón de idiotas a los que no se les ha ocurrido que existen las mujeres o que mean diferente, sino como una organización que lucha contra un problema global que no puede resolver sin más por sí sola, y que en todo caso pone por delante los criterios técnicos y de seguridad.

Total, que esa organización pone (y trae de vuelta) hombres en la Luna. Consigue que vuelvan de la Luna y aterricen sanos y salvos unos tipos que van en una nave que ha explotado, con los medios disponibles y de forma improvisada. Hace aterrizar chismes en Marte y los controla desde aquí. Pero un montón de españoles listos les tiran de las orejas por machistas y por tontos, porque no se les había ocurrido tener sujetadores en la ISS o algo así.

Me da la impresión de que no les preocupa, y de que están a cosas más importantes.

Y esas dos mujeres también. Están allí por lo que valen para hacer su trabajo, y no para saludarnos y hacernos carantoñas a los zoquetes de la superficie.