Archive for the ‘Cine’ Category

Reflexiones sobre los oscars

28 28UTC febrero 28UTC 2017

Pienso que es una suerte que el error sea de un hombre. Si llega a ser de ella, la tal Martha, habría muchas conclusiones y generalizaciones sobre las mujeres.

Pienso también que las consultoras están ampliamente sobrevaloradas, por muchos motivos. Pero por otra parte, se han dado ya unos 3048 oscars en 88 años, y esto no había pasado nunca. No sé cuántos oscars exactamente han estado bajo la custodia de Price Waterhouse Coopers, pero sin pararme mucho y suponiendo que todos los años se diera el mismo número de oscars (que no fue así) creo que el porcentaje de acierto de la empresa probablemente ande por encima del 99,9%. No está mal del todo.

Y pienso que en el fondo no creo que a la Academia le preocupe demasiado el error ni el supuesto ridículo. Lo peor que le puede pasar a una gala de estas es que sea aburrida. Dudo mucho que estén preocupados por esto. Más bien estarán pensando cómo conseguir capitalizar la atención para la próxima edición.

Es más; no sé si creer que lo han hecho a propósito.

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La La Land

16 16UTC febrero 16UTC 2017

A mí todo lo que me digan de una película antes de ir a verla me parece un poco spoiler, aunque no desvele el argumento. Así que tú verás si quieres leer. Procuraré no decir nada del argumento, eso sí.

Aunque los comentarios de los periódicos suelen dar pena, hay uno sobre esta película que me parece un resumen perfecto:

Yo creo que esta película está sobrevalorada. Está bien y tiene una buena historia. Buena música y vestuario. Buena actuación de Emma Stone (de Ryan Gosling no tanto) y poco más.

Coincido en todo. ¿Iría a verla sabiendo lo que sé ahora? Sí, sin duda. La película no está mal, si uno la ve con mente abierta y no pensando en oscars ni en nada.

Primero: si te dicen que es un musical, creo que es mentira. Esta peli NO es un musical. Tiene números musicales, se viste de musical, juega con ello, hace guiños. Pero si es un musical, es un musical mediocre. Números currados, currados… el primero. Pero es que yo creo que lo que pretendían era hablar de Los Ángeles y visitar muchos tópicos (entre ellos, el cine musical, claro).

Gosling, yo los vi primero. Cabrón.

Gosling, yo los vi primero. Cabrón.

Segundo: Ni Ryan Gosling ni Emma Stone son cantantes ni bailarines. Insisto: si pretenden serlo, son muy malos. Pero si no pretenden serlo, son muy buenos. Yo creo que está bien que haya números musicales en los que haya gente normal, para entendernos. Y para entendernos también: lo que baila Ryan Gosling yo no es que pueda bailarlo, porque no puedo, pero creo concebible planteármelo con un profesor y un entrenamiento. Lo que bailan Fred Astaire o Gene Kelly o cualquier secundario de cualquier peli antigua (o de la escena inicial) es sencillamente inconcebible, salvo que volviera a tener cinco años y me pusiera a trabajar como un loco. Stone y Gosling no pasarían ni el primer corte del casting de una peli de los 40 (aquella gente tenía que saber actuar… y cantar y bailar al máximo nivel). Pero no están ahí para eso exactamente, creo.

Tercero: vale que repartan oscars a diestro y siniestro, y Gosling sea candidato, pero en lo que se refiere a actuar, Emma Stone le zurra a Gosling por arriba, por abajo y por enmedio. No hay comparación.

Cuarto: siempre quise tener unos zapatos blancos y negros, aunque fuera solo para las contadas veces en que actúo, y bueno, simplemente no me los tropecé (no soy de andar buscando por las zapaterías, pero me los habría comprado si hubiera dado con ellos). Pero  ahora se los ha puesto Gosling en una película taquillera, y me ha fastidiado el plan. Mecachis.

Quinto: la peli tiene sus cosas logradas. No es un prodigio; los personajes no están bien pulidos, hay actos sin motivación adecuada, hay muchas cosas criticables. Pero bueno, en conjunto no está mal. Dada la mierrrrrrda que ponen constantemente en los cines, pues oye, tiene sus logros. Estéticos, de argumento, de punto de vista.

Hace tiempo se habló mucho de The Artist simplemente porque estaba en blanco y negro, y era una caquita (cualquier peli muda sin medios le daba mil vueltas). También le dieron mucho bombo a Moulin Rouge, y yo no pude ver más de diez minutos porque no había quien aguantara aquella pedantería insoportable y falsa. Pero esta, si la ves sin esperar nada, y sin hacer caso a la mercadotecnia, no está mal del todo.

 

El reveníu

10 10UTC marzo 10UTC 2016

Ayer fui a ver The Revenant. No sé si te gusta que te hablen de películas antes de ir a verlas (spoilers aparte). Yo prefiero no saber ni siquiera opiniones, para que no me condicionen. Si no te gusta, no sigas leyendo, a  menos que no pienses ir a verla.

Primero, opiniones genéricas sin spoilers del argumento.

Mi padre era un gran lector. Leía todos los días, bastante tiempo. Pero eso sí, leía exclusivamente una cosa: novelas del oeste, de Marcial Lafuente Estefanía. Las películas del oeste también le gustaban, aunque mucho menos y sólo si tenían el estilo adecuado; pero eso sí, decía que las veía por los paisajes.

Pues merece la pena ver The Revenant, aunque sea solo por los paisajes. Por los sitios. Por la naturaleza. Los exteriores son impresionantes.

Eso sí, es violentilla. Algún trompazo sí que vas a ver.

Y si nos ponemos críticos… no entiendo por qué después de gastarse una millonada en esos exteriores seguramente muy caros, en efectos de ordenador tremendos, en actores de renombre, no te curras un poco más el texto, Iñárritu. Aunque las cosas que a mí me flojean, por lo que he visto en otras críticas, la gente las acepta sin más y les disgustan otras.

Y a partir de aquí, con spoilers argumentales. Si no la has visto, piénsatelo antes de seguir leyendo.

El tipo de cosas que no puedo aceptar son las incoherencias de los personajes o de sus actos. Acepto que un tipo se caiga por un barranco y sobreviva, o que por casualidad lo vean o no lo vean o las flechas no le den. Puede ocurrir, lo trago, y ya está. Pero…

¿…que el capitán deje al cuidado de un moribundo precisamente al tipo que dejó meridianamente claro a cara descubierta que se moría de ganas de apuñalarlo, ya cuando gozaba de buena salud y estaba limpiando una escopeta? ¿Qué le hará cuando está indefenso y en las últimas? (Hitchcock vino a decir que el suspense es que haya una bomba a punto de explotar y el público lo sepa pero el actor no; no dijo que el suspense sea que haya una bomba, lo sepa todo el mundo, y uno de los actores sea gilipollas sin motivación alguna. Eso es sencillamente irritante.)

¿…que un indio astuto y acostumbrado a sobrevivir desde pequeño y a desconfiar del hombre blanco y que conoce perfectamente a este sujeto, que además también le había expresado sin reserva alguna su odio visceral, se ponga a vociferar a dos centímetros de él, es decir, a menos distancia de lo que mide su puñal?

¿…que el sujeto maligno, cuando se dispone a matar al prota pero un testigo lo sorprende, a continuación liquida al testigo, ya lo tiene todo a huevo para terminar de matar al prota (y además ya ha abierto la veda, qué más da un fiambre parriba que pabajo), pero entonces… deja vivo al prota?

¿…que la gente se empeñe una y otra vez en apuntarse con escopeta de muy cerquita, para que el apuntado pueda coger el cañón y apartarlo con toda facilidad?

¿…que un capitán, para ir a buscar a un tipo herido que viene hacia el fuerte y quiere ser encontrado, se lleve de noche a una docena de tipos con antorchas, pero para ir a detener a un asesino peligroso y armado a plena luz del día y que intenta escapar se lleve… bueno, iba a ir solo pero acaba aceptando que vaya con él otro tipo que se empeñó?

El lenguaje visual es importante, claro; esto es cine. Pero la historia es el mínimo que hay que tener. Si no vas a contar una historia en condiciones, quédate en casa.

Así que bien, yo me alegro de haberla visto, pero la historia… flojucha.

 

 

Escenas de sexo

25 25UTC junio 25UTC 2015

Dice Daniel O’Brien en Cracked:

Movie sex scenes are strange to me. With few exceptions, they rarely advance the plot in any significant way and we don’t learn anything from them. They’re also almost always filmed differently from the rest of the movie. Like, you’ll be watching a standard comedy or action film and as soon as we get into a sex scene, we get a softly lit, montage-heavy bit that is visually indistinguishable from a softcore porn. […] Sex scenes in general have always felt like a cheap excuse to see a famous person naked.

Que viene a ser:

Las escenas de sexo en las películas me resultan raras. Con pocas excepciones, rara vez hacen avanzar la trama de manera significativa y no aprendemos nada de ellas. También están filmadas casi siempre de manera diferente al resto de la película. Vamos, que estás viendo una película normal y corriente de humor o de acción y, en cuanto llega una escena de sexo, te encuentras con una iluminación suave y un montaje muy currado que, a primera vista, es indistinguible de una escena de porno blando. […] En general, las escenas de sexo siempre parecen una excusa tonta para ver a un famoso desnudo.

Pues sí, señores. El sexo habría que tomárselo un poco más en serio, o un poco más a la ligera, según se mire. Las escenas de sexo en las películas españolas siempre han dado un poco de pena, pero hay que reconocer que las americanas son mucho peores. Suelen ser absolutamente ridículas.

Y eso que no he visto 50 sombras de Grey, que ahí ya… me temo que debe de ser ridículo de principio a fin.

Whiplash

19 19UTC febrero 19UTC 2015

I’ve seen quite a few comments about Whiplash. And now I’ll make my own.

First of all, I liked the film. I’ts one of the sparse times I leave the theater mostly satisfied with that I’ve seen. That doesn’t mean the movie is perfect, of course; there are many things I don’t like. But it’s a honest, correct and enjoyable (in a somewhat wicked sense) movie. That’s quite a lot nowadays, and that’s why I understand all the hype.

Many comments describe the film as a masterwork. I don’t think it is, and I’m not delving too much into that. But I’ve seen comments in the opposite sense, and I’m more interested in those. I think most of them are wrong as well.

In this film there are obvious exaggerations. Too much blood, for instance. Too much speed (playing fast is not one of the main concerns of any jazz instrumentalist). Too much teacher abuse (a big band conductor can terrify you without such a direct and explicit pressure). Too much physical endeavour (a drummer in the best school of New York would probably never play with such a physical tension, which is something you should avoid at all cost when playing any instrument). Too long and supposedly spectacular drum solos.

At this point, direct and explicit pressure hasn't even started yet.

At this point, direct and explicit pressure hasn’t even started yet.

Those are artistic licenses. I don’t like them, but they are acceptable for one reason: they don’t significantly alter the plot, the meaning of the film. The story would be esentially the same if those exaggerations were not there. The exaggerations that really upset me are those that a writer uses as an essential resource to solve a situation; he couldn’t do it without the exaggeration, and he’s resorting to an easy solution. If the drummer was playing someting difficult (but not necessarily fast), if he was rehearsing to exhaustion (without any blood or snare punching), if the conductor was not so foul-mouthed and abusive and if the solos were more adjusted and realistic, the film would be essentially the same.

So, yes, there is some “karate kid” and some “rocky” here. The director wanted to create a hero epic or discourse that everybody could recognize, musician or not. I find that unnecesary and hence wrong, but who knows.

A good example of the comments about Whiplash is that by Kid Millions. A drummer himself, he points out how the drummer actors do a lousy job at faking. I’m not a drummer myself, but I’ve seen quite a lot of them playing, I’m specially sensitive to bad playbacks in instrumentalists, and Whiplash is more than correct in that sense (and actually those actors are supposed to be drummers).

Then the author starts complaining about things that don’t make much sense. He tells things like:

But it turns out that Whiplash is not about […] drumming, or music, or friendship, or fathers and sons, or music school or all the cherished sentimental things one needs to give up to become “one of the greats” — it’s about the casual sexism, racism and homophobia that’s our country’s stock-in-trade.

I strongly disagree. Whiplash is exactly that: it’s about drumming, music, friendship, fathers and sons, music schools and leaving everything aside just to become one of the greats. That’s the point: those are exactly the subjects. On the other hand, Whiplash is not a documentary about drum playing, and I think that’s the problem with many viewers. They wanted to see themselves, their ideas, on the screen, and not a story that just incidentally intersects with their lives.

Another example:

So do we get amazing music in this movie? Well, no, not really. The band plays bloodless renditions of the old jazz standard “Caravan” and the odd-meter mainstay “Whiplash,” and then we see Fletcher in a bar later in the film playing in a tepid piano quartet, playing something boring. I would rate the performance two Zs out of three.

Come on, Kid. It’s a school, and maybe the renditions are bloodless but technically accurate (out of pure fear), and maybe that’s exactly how Fletcher band would have sounded. Fletcher plays uninteresting ballads? Maybe that’s exactly what Flecher would play in reality; maybe he’s a frustrated, mediocre player that finds his glory in winning big band contests and terrifying students. What did you want when you sat at the theater? A story or a jazz concert? Yet more:

Is there something about music that feels galvanic and spiritual here? No, no, it’s straight-up academy, boot camp, overcompetitive, testosterone-fueled posturing. There’s nothing to prove to us that music matters to these characters. […] There are no women in the top jazz group. […] But is there anything that shows us that Neyman might be a prodigy, or a kid whose life has been transformed by music? […] Whiplash is about trying to become a musician in such a twisted and perverse way that it constantly undermines itself. […] Music is not about trying to be the greatest musician who ever lived. […] It’s about playing music with people — finding a community and truly connecting with other people.

When Kid Millions points out the flaws he finds in the film… he’s actually describing the film. To all those supposed defects, I answer: “Yes! Yes, of course!” It’s academy, overcompetitive. There are no women. Neyman is definitely not a prodigy. Whiplash is about trying to become a musician for the wrong reason, and actually being “the best” is the goal for these characters, instead of making beauty with sounds or sharing it with fellow musicians. That’s exactly the story. And then, what’s your problem with that? Whiplash is not endorsing a way of life; it’s telling a story.

If you criticize something by pointing out exactly what it is, what the director wanted to express, as if those things were mistakes, the conclusion is clear: you didn’t understand the film. The film is OK, but you went there looking for something different, and you were wrong.

The same applies to other comments I’ve seen. Instead of critizicing the film, they are critizicing the characters or the events, which makes no sense, since people and life are what they are, sometimes good and sometimes bad.

So there are things I don’t like in Whiplash, but I consider many comments completely misguided.

No tenían ni idea

3 03UTC noviembre 03UTC 2014

No, no voy a hablar de Ana Mato y su marido, de Esperanza Aguirre y Francisco Granados (y una docena de alcaldes, por lo visto) o de Rajoy y los sobres. Voy a hablar de arte. De otras artes.

Hay gente que en un momento dado acierta. Crea algo imperecedero, algo especial, y los reconocemos como grandes artistas. Pero luego…

Luego uno ve lo que hacen después, y llega a una triste conclusión. No tenían ni idea de lo que estaban haciendo. Acertaron de chiripa.

En este tipo de historias hay una parte de culpa de los espectadores, claro está. Coronamos a gente como genios, hablamos con ligereza de obras maestras, y muchas veces estas “obras maestras” están a un paso muy corto de ser bodrios, horteradas o productos fallidos. Un poco de solemnidad nos saca las lágrimas, pero no nos damos cuenta de que un poquito, sólo un poquito más de solemnidad, sería ridículo.

Y por eso he tenido que rendirme a la evidencia.

Ridley Scott

Ridley Scott dirigió Alien, y dirigió Blade Runner. No hace falta decir más. De hecho, dirigió otras muchas buenas películas. No soy ningún cinéfilo, pero supongo que se ha hecho respetar, y sin ser cinéfilo puedo ver que tanto Alien como Blade Runner tienen algo. Nunca he sido muy de exagerar en este sentido, y no subo a la gente a pedestales, y tampoco a las películas. Pero parecen películas muy logradas, tanto en estética como en ritmo. No son tan apestosamente evidentes y facilonas como casi todo lo que hace Hollywood, no son pretenciosas y ridículas… Parecen películas sinceras, y han dejado huella. Con lo que uno puede pensar que Ridley es un tío con una sensibilidad especial. Incluso las secuelas de Alien fueron dignas (y mira que es difícil, y además estando como estuvieron en manos de otros directores, entre ellos el infumable James Cameron).

Y entonces llega Prometheus.

Soy consciente de los condicionantes de la industria del entretenimiento, y no se trata de que Ridley haga una película de arte y ensayo. Pero Prometheus

Prometheus es un bodrio, pero un bodrio de dimensiones económicas tan descomunales, que no es un pecado; vale por muchos pecados. Un director, o un guionista, pueden ceder al lado “comic barato” de las películas de acción, pueden incluir escenas vistosas, pueden poner protagonistas guapas y que enseñen las bragas (Sigourney lo hacía en Alien, aunque incluso eso estaba más que logrado). Lo que se quiera. Hay concesiones que tienen que hacer. Pero del mismo modo, un director de cine que se respete, o un guionista que se respete, otras concesiones no pueden hacerlas, y Ridley está en situación de no hacerlas. Si las hace, es porque quiere, porque se las cree, porque las elige.

Y eso que después de ver a esta mujer con esta caracterización uno es proclive a perdonar cualquier otra cosa que salga en pantalla.

Y eso que después de ver a esta mujer con esta caracterización uno es proclive a perdonar cualquier otra cosa que salga en pantalla.

Sí, ya he leído muchas veces que el problema es que no he entendido yo la película, que en una segunda parte se aclarará todo y que si revisas cuidadosamente el artwork encontrarás muchas claves. Pero lo que no puedes hacer es poner diálogos, o personajes, o sucesos, irritantemente estúpidos e insostenibles, y a la vez poner las claves en un jeroglífico indescifrable salvo que mires la peli fotograma a fotograma. No puedes hacer a la vez una película para imbéciles y para especialistas en semiótica. Eso no tiene ni pies ni cabeza, y el que lo hace no sabe qué tiene entre manos.

Con lo que después de ver esa película y salir del cine en estado de shock, sólo hay una forma de racionalizar lo que pasa: Ridley no sabía bien lo que hacía cuando dirigió Blade Runner y Alien. Pudo hacer dos mierdecillas, pero le salieron dos películas de culto, con el clima adecuado y el ritmo adecuado. Y le salieron de churro, porque ni de lejos supo capturar lo que tenían de especiales. Recordemos, hay una delgada línea entre lo sublime y lo hortera, y estas cosas pueden pasar.

Keane

Ya lo dije aquí: Keane debutaron con un disco redondo, nada menos. Algo muy difícil de conseguir lo consiguieron a la primera: un hallazgo musical. Y eso que está ya casi todo inventado. Ese tono melancólico, esa forma de dar protagonismo al piano (pero no como Elton John ni como Jerry Lee Lewis), ese estilo al componer.

Escuché con atención los siguientes discos de Keane, claro; uno tras otro. Pero… nada.

Son buenos discos. El talento sigue ahí, y las canciones son de Keane, no cabe duda. Pero no suena como debe sonar. Es otra cosa. Han tirado por un camino más “electrónico”, y esa música suena más optimista, más festiva, y desde luego menos intensa. No está mal, y no estoy diciendo que un músico no deba evolucionar, ni mucho menos que deba hacer siempre lo mismo que en el primer disco. Están en su derecho de hacerlo. Pero a mi parecer son discos del montón.

He intentado escuchar esos discos con los oídos abiertos, he sido paciente, he intentado darles margen. Pero está claro que lo que quieren hacer no es explorar lo que encontraron en Hopes and Fears. No sé cuál es la razón; podríamos alegar cambios de productor, pero no es el caso.

Así que Hopes and Fears fue, lamentablemente, un maravilloso accidente.

La portada de Iron Sea es preciosa, las cosas como son.

La portada de Iron Sea es preciosa, las cosas como son.

George Lucas

A Star Wars le pasa un poco lo que a Blade Runner: no es sólo el argumento, es el clima. En Star Wars especialmente, porque el argumento es flojito. Pero cuando uno ve la primera película (la primera que se estrenó, digo) ve esa estética de serie de televisión, con las cortinillas para pasar de una escena a otra, y asume que el director quiere poner algunos ingredientes naïf a propósito. Bueno, se le puede perdonar, eso también es inteligente. El caso es que el tipo consiguió poner esa estética polvorienta y decadente de los años 1970 en una película futurista, y no importa si lo sazona con un homenaje a los comics baratos (otra vez) y a la tele de aventuras que asombraba a los niños de los cincuenta. La película tenía pulso, era atractiva, a pesar de apuntar muchos detalles decepcionantes (y es que currarse un guión de ciencia ficción consistente es mucho, mucho trabajo).

Eso de devolver las balas con espadas láser olía un poquitín desde el principio.

Eso de devolver las balas con espadas láser olía un poquitín desde el principio.

Luego se filmaron las siguientes, con otros directores y guionistas, pero siempre basándose en historias de Lucas. No estaban del todo mal. Indiana Jones… bueno, ahí estaba Spielberg, no se puede culpar a Lucas si Spielberg está a menos de seiscientos kilómetros.

Ahora bien: años después llegan las precuelas. Y esto sí que ya no.

Lucas se revela como lo que seguramente es. Y no es alguien con una imaginación fuera de lo normal, alguien capaz de crear universos convincentes o guiones sólidos, alguien con un control inusual de la estética del cine. Lucas es un contador de historias del montón. Comete errores garrafales, hace concesiones vergonzosas e incomprensibles (por innecesarias). Hace películas para niños de diez años, o lo que él cree que son los niños de diez años. Lo mismo que Scott con Prometheus.

Es verdad que el listón estaba alto en términos económicos, y no me imagino el vértigo que tiene que darle al director original ponerse a hacer películas de la saga tantos años después, sabiendo que hay literalmente miles de millones de personas vigilándole. No me puedo imaginar el montón de miedos, de dudas, de inseguridades, de decisiones. No estoy despreciando a Lucas.

Es que en mi caso, como ya dije, no pongo a la gente ni a sus obras en pedestales muy altos, no llamo genio a nadie, e intento tener expectativas realistas. No espero que la segunda película me sorprenda como la primera, intento ser justo. Y aun así veo que esas películas son tan facilonas, tan ridículas a veces, que me pregunto si no se podía hacer algo un poquitín más inteligente, más real, menos impostado.

Y concluyo que Lucas tuvo suerte con Star Wars, simplemente.

 

 

Norabona (II)

17 17UTC noviembre 17UTC 2011

Va dellos días ya di la norabona a los libios pol exemplu que tan dando de cómo se quita a un dictaor y se pon una democracia.

Güey, de casualidá, lleí en Le Monde dalgo sobre un xuiciu a Nabil Karaoui, el xefe d’una cadena de televisión que punxera la película Persepolis.

Persépolis ye un comic de Marjane Satrapi, un bon cómic; con un dibuxu simple, forte, serenu. Y cuenta la revolución d’Irán (esa de los ayatolás, esa que tamién servía, supuestamente, pa echar a un dictaor) dende’l puntu vista d’una neña. Lluéu ficieron una película. Y tanto ún como la otra tuvieron ciertu éxitu. Yo vi les dos coses, y pémeque son mui recomendables (a pesar de que la película fora nomináa a un Oscar, ye buena).

Por más que pensaba, nun podía camentar por qué pasar esa película pola televisión podía costá-y al direutor un xuiciu.

Y resulta que ye por esto.

En delles escenes (de les que yo nun m’alcordaba) representen a dios, lo que dicen que ta prohibío nel islam.

Tornamos a falar de la blasfemia, de la relixón, la superstición, la irracionalidá. ¿De verdá fai falta?

Y se supón que en Túnez tan en primavera, que acabose la tiranía… y resulta que daquién pueda ser sometíu a xuiciu por amosar una película de guante blancu como Persépolis… por favor.

El Vaticanu tampoco tá quietu estos días. Una cadena de ropa (la de siempre) sacó una semeya de Ratzinger dándose el lote con un imán de nunsedónde. Y claro, el Vaticanu va entamar “acciones legales”.

¿Cuándu pasará la humanidá esta fiebre, esta que fai que el pecáu d’unos ilumináos seya delitu nes lleis que nos afeuten a toos? ¿Cuántes veces hai que demostrar que nun tienen razón?

Dende equí, tol sofitu pa Nabil Karaoui y los trabayaores de Nessma TV.

I understand the man

25 25UTC mayo 25UTC 2011

A veces pienso que la mitad de mi vida, o puede que casi toda, está dedicada a entender.

Leo, y escribo, y veo cine, y oigo música para entender cómo funciona el mundo; sea bien o mal. La mitad de mi trabajo, o más, consiste en averiguar por qué algo funciona mal. Mi ética personal, mis relaciones con los demás, buscan la simpatía; ponerse en el lugar de otros. Entenderlos. Entender sus aciertos y sus errores. Y eso lo hago automáticamente con George W. Bush, con los violadores, con los pederastas, o con los voluntarios de Médicos Sin Fronteras.

Uno nunca sabe si lo consigue, porque no puede ponerse realmente en su piel. Pero lo intenta. Y la mayoría de las veces creo que acabo entendiendo algo de lo que pasa (y a riesgo de equivocarme, claro).

Entender no convierte los errores en aciertos. Entender no es malo. Ojalá nos ocurriera, a todos, todo el rato.

Se ha armado un barullo tremendo porque Lars von Trier dijo unas cosas de los nazis, y Hitler, y entonces lo declararon persona non grata y lo echaron del festival y todo el mundo se rasgó las vestiduras.

Lo que dijo realmente Lars von Trier (bueno, parte) lo puedes ver tú mismo aquí.

Resulta que un tipo excéntrico que ha pasado por una depresión y le ha dado a la botella se mete en un jardín en una alocución en directo, está de coña y medio ido, dice un par de chorradas sobre los nazis (haciendo él mismo aclaraciones y disculpándose sobre la marcha) y se monta una inquisición estúpida.

Ya escribí varias veces contra la existencia del delito de blasfemia. Y esto se parece demasiado.

Entiendo a Lars von Trier, y si me apuran, yo también entiendo a Hitler. Y entiendo a los medios y al festival de Cannes y a Amnistía Internacional, y su postura me molesta infinitamente más que la de von Trier. Ellos ni están de broma, ni atontados, ni actuando en directo sin guión ni haciéndose los interesantes ni intentando ser originales o frívolos ni hablando sin pensar; ellos están actuando en frío.

Así que von Trier no me cae particularmente bien y me parece que está medio ido, pero como reo de blasfemia que es, en este caso estoy de su parte. Hasta que lo dejen en paz, para poder llamarlo ridículo.

Pantasmas en Winnipeg

18 18UTC febrero 18UTC 2011

El otru día, el mi amigu Bra enseñóme música de los Baseballs, de los que nun sabía ná. Y alcordéme de la Pantasma del Paraísu.

Buscando un poco, vi que fai un tiempu, nuna páxina que ya nun tá pero tovía ta na caché de Google, un usuariu decía esto:

04/Jun/06 [odorono, popmadrid] En una línea similar,desde hace un tiempo estoy buscando El Fantasma Del Paraíso de Brian de Palma,película que me acuerdo verla en TVE hace veintipico años,y que me caló hondo visual y musicalmente,la vi siendo un crío,y todavía tengo imágenes grabadas en la cabeza

Y eso podía habelo escrito yo. Alcuérdome, de pequeñu, de tar xugando pela cocina, y naquella tele Inter en blanco y preto, hebía una película pa mayores. De xemes en cuandu, echába-y un güeyu. Y nuna deses, hebía como un conciertu de rock, pero los músicos, pintáos como los de Kiss, teníen unes guitarres afiláes, y pescaben xente del públicu y cortáben-yos brazos y coses asina. Yo quedé ablucau, pero más que ná porque la xente del públicu nun escapaba muerta miéu, que yera lo normal; seguíen ellí, aplaudiendo. Nun podía entender esi comportamientu.

Esto ye lo que vi, ya digo, nuna tele pervieya, en blanco y preto:

Claro, nun vi que los que clavaben del públicu yeren muñecos, yera parte del show. Lleí perende que esa película estrenóse en TVE en 1982 (ye de 1975), pero a mí paezme que hebo estrenase enantes. En 1982 punxéronla a les nueve y media la nueche, pero yo aquel día taba xugando pola tarde. Y en 1982 yo yera grande bastante pa saber ver esa escena y entender que yera un conciertu siniestru con muñecos (y de xuru que ya conocía a Kiss).

Nunca pude esaecer esa escena, y otres de la película; como cuando la gran Jessica Harper canta esa enorme canción, Old Souls (y eso que d’aquella nun entendiera la letra).

Fai dellos años, entamé a buscar el discu de la banda sonora, porque alcordábame tamién de que la música yera única. Y nun yera fácil. Aprovechando la primera vegada que fui a Londres (y al extranxeru) na vida, como dixe equí busquélu nes grandes tiendes de discos, y nun lu teníen. Y dellos años dempués foi la primera cosa que merqué’n Amazon (y por Internet).

Phantom of the Paradise (la Pantasma del Paraísu) ye ún d’aquellos musicales, d’aquelles óperes-rock, onde se veía talentu perdayures. Una película memorable. Pa entamar, el inigualable númberu de los Juicy Fruits, que ye polo que me alcordé d’esta película al oyir a los Baseballs (esto ye pa oyilo, pero tamién pa nun perdese la coreografía de los dos suxetos que anden faciendo coros… cuando nun tienen ná meyor que facer):

Pero ta enllena de momentos: el canciu de Beef (life at last!) ye, tamién, insuperable. Na película hai muncho de crítica a la industria discográfica (¡en 1974!), pero cásique ye lo de menos.

Esta película tien otres coses curioses. Nun foi un ésitu escomanáu… menos en Winnipeg, Canadá. Ellí tuvo en cartel un montón de tiempu, fizo perres, convirtióse nuna tradición, tien montones de fans, y fai pocos años ficieron unos festivales, Phantompalooza, onde traxeron a los actores orixinales… y pudo vese otra vegada a la mismísima Jessica Harper cantando Old Souls, o a los Juicy Fruits, ya ensin tupé..

Na película nun sal Winnipeg, nun pasa ná que puea facer referencia especial a Winnipeg. ¿Por qué precisamente en Winnipeg? Nun lo saben. Pero lo de Winnipeg ye una hestoria ablucante.

Si quies saber más de la Pantasma, pues lleer esto o esto, más detalláo: IIIIII.

Pues equí queda el tributu a una película inolvidable de la mi infancia, anque nun tien ná de infantil.

Fuera del cuerpo

5 05UTC enero 05UTC 2011

Internet está bien, pero ayer me dio por ver La 2. Y me dio por ver una película. Española.

Y vi una película entretenida, inteligente, lograda, y sin anuncios: Fuera del cuerpo, de Vicente Peñarrocha.

Y era española, sí.

Y luego me enteré de que existe Querido Antonio. Y fue interesante.

Internet está bien, pero no lo es todo.