Archive for the ‘Educación’ Category

El profesor de internet

5 05UTC octubre 05UTC 2017

Hace un tiempo vi un artículo que se titulaba El profesor youtuber que enseña Física a millones de alumnos. Decía que aspira a ganar el título de mejor profesor del mundo. Es un tal David Calle.

Tenía pendiente ver alguno de sus vídeos, por muchas razones. Una, que me apasiona la enseñanza y tenía que ver a ese fenómeno. Dos, que me duele en el alma la ignorancia que tanto abunda en un tiempo en el que hay medios para que no sea así. Por todo ello, David Calle me cayó bien antes de haberlo visto. Un tipo que hace vídeos para enseñar algo, y más si es física o cosas parecidas, merece mi apoyo sin duda.

Ahora he visto algún trocito de sus vídeos. Y tengo que decir que… no. Que aprecio, agradezco y alabo su esfuerzo, al que no quito valor. Pero, definitivamente, no es el mejor profesor del mundo. Lo siento, David.

He visto el principio de estos tres:

 

Las principales características de esos vídeos son:

  • Un tipo que habla casi siempre con prisa, diría que atropellado.
  • No introduce, no sitúa, no explica de dónde salen las cosas, no da conceptos generales. Va soltando una receta tras otra.
  • ¿Significa que es todo práctico? No; al contrario. Cuando en el primer vídeo dice que hay que saber de memoria que un dm3 es igual que un litro, y simplemente no se te puede olvidar… ¿realmente no se puede hacer que la gente vea lo que es en la realidad un dm y lo que es un litro, y así no lo olvidará nunca? Diez centímetros y un tetrabrik, es todo lo que te hacía falta.
  • No están bien acabados, no están pulidos, no son la clase perfecta ni mucho menos. Me ha dolido ver cómo a los 30 segundos de empezar el tercer vídeo dice “ecuaciones lo más sencillitas posibles”. No; el mejor profesor del mundo no puede colgar un vídeo para alumnos de secundaria cometiendo fallos de concordancia.

David es un ingeniero de telecomunicaciones que según dicen en el artículo se transformó en educador porque se quedó sin trabajo (ejem, por cierto, ¿no era esa la profesión sin parados?). Aprecio mucho su trabajo y su esfuerzo, le felicito, le animo, pero a mi juicio un profesor apresurado, que dispara recetas aunque el alumno no las entienda… adolece de algunos de los males que es más urgente atajar en la educación. Algunos de los mismos males que aquejan a nuestros alumnos: son apresurados, impacientes, irreflexivos, inconstantes.

No quiero ser un pepito grillo. Pero este no es el mejor profesor del mundo, ni mucho menos. Como dice James Rhodes, no hace falta ser el mejor del mundo para hacer algo. Pero tampoco ayuda que te digan que está todo bien o es lo bastante bueno, cuando no lo es.

 

 

Anuncios

Mujeres informáticas: seguimos dando vueltas a la noria

28 28UTC agosto 28UTC 2017

Bueno, aunque sea verano y uno se lo tome todo con vagancia, a veces hay que escribir, aunque sea para no olvidar del todo cómo se hace. Y hoy he leído algo que me ha dado ganas de tomar alguna nota aquí.

Entre los muchos problemas que padecen las mujeres está el enfoque chapucero del feminismo que se ve algunas veces. Es el enemigo en casa. Y ese enfoque chapucero se manifiesta muy a menudo, y me interesa especialmente, porque sí, señoras y señores: soy feminista. Si me dan su permiso.Y si no, también.

Se manifiesta la chapuza en el lenguaje. En todo eso que se habla a veces sobre el sueldo de las mujeres. Y también en el enfoque que se da a la presencia de mujeres en las ingenierías, y en la informática en particular.

Me interesan esos problemas, porque me gustaría ayudar a solucionarlos. Y por eso querría saber todo lo posible. Para buscar una solución hay que entender el problema. Sin embargo, esto está lleno de listillos de libro, que dicen “Eso lo arreglaba yo en dos días”, pero cuando les prestas atención, no tienen  ni idea de nada. No saben nada, no aportan ninguna solución concreta.

Hoy he visto otro ejemplo. Este artículo:

Cómo la informática pasó de ser un trabajo para mujeres a estar dominada por hombres

Parece muy interesante. Pero, como suele ocurrir en estos casos, no responde a la pregunta del titular. No aporta más que opiniones vacías, del autor y de las entrevistadas. Opiniones sin fundamento alguno, suposiciones, posturas personales, que resultan obvias, manidas y por eso mismo inútiles. Todo lo que pone ahí ya se le había ocurrido a alguien; y todo lo que pone ahí no se ha demostrado nunca ni ha tenido ningún efecto positivo.

La formación en ingeniería  es también una formación de carácter. Uno puede ser creativo, busca la belleza, busca soluciones elegantes, pero hay un pequeño problema: lo que hace un ingeniero tiene que funcionar. No hay brindis al sol. Si funciona, sí; ponte todo lo exquisito que quieras. Si no funciona, no nos hagas perder el tiempo. Y en este asunto se habla mucho, se habla gratis, se habla sin pruebas y se repiten una y otra vez cosas que quizás conforten al que las dice, pero hasta ahora no han funcionado en absoluto.

Se cita en el artículo el famoso memorando de James Damore en el que decía no sé qué cosas (no lo he leído) pero entre ellas, al parecer, que hay razones biológicas por las que las mujeres están menos representadas en ingeniería. Una tal  Susan Wojcicki incluso cita emotivamente, como si hubiera sido un suceso desgraciado, a su hija, que le preguntó “¿Mamá, es cierto que hay razones biológicas por las cuales hay menos mujeres en la tecnología y puestos directivos?” No sé lo que contestó Susan Wojcicki; fuera la que fuera su respuesta, no creo que empezara diciendo “Hija, la pregunta es pertinente”. (Su hija, por cierto, hizo una pregunta clara, directa e inteligente, sin prejuicios.)

Tanto Laura Morillo como María José Escalona, citadas en el artículo, empiezan sus respuestas con (y luego repiten alguna otra vez) “creo que” o “no creo que”. Lo cual es legítimo, pero no deberíamos olvidarlo: es lo que creen. Sin más. María José Escalona (que no sé qué aspecto tiene) dice, como algo relevante: “A mí me han llegado a decir: ‘Vaya, no pareces informática'”.

¡Fíjate lo que le han llegado a decir! El caso es… que a mí también me han dicho eso más de una vez. ¿Qué conclusión podemos sacar? (Yo, personalmente, ninguna).

Morillo dice: “He estado mirando un poco su documento [el de Damore] y no presenta realmente cuáles son las fuentes donde, dice él, se demuestran esos factores”. Ciertamente, será así. ¿Dónde están las fuentes que apoyan sus propias afirmaciones, las de Morillo o Escalona? Tampoco las hay: “creen que”. Como Damore, al parecer.

Escalona cita The Big Bang Theory y el estereotipo según el cual la chica más mona [sic] es justo la que no viene del campo de la ciencia. ¿En serio vamos a citar una serie paródica que se basa salvajemente en los estereotipos? ¿En serio el estereotipo más llamativo es el de Penny? ¿Acaso no se hace sangre constantemente con Howard Wolowitz por ser ingeniero, frente a los físicos teóricos? ¿Se le ha ocurrido a Escalona que quizás The Big Bang Theory quite a los hombres las ganas de estudiar ingeniería? ¿O de estudiar ciencia en general, porque los superiores son gente como… Sheldon Cooper?

Escalona cita también un estereotipo de Los Simpson, donde Homer se hace informático para ponerse gordo. ¿Hay en ese estereotipo algo relacionado específicamente con las mujeres? ¿Hay algo en el estereotipo geek, o friki, que vaya dirigido específicamente a las mujeres?

En fin, que tenemos otro artículo cargado de opiniones, sin fundamento alguno y sin nada que aportar. Nada que explique lo que está pasando ni cómo solucionarlo.

Feminismo del chapucero. No es lo que necesitamos.

 

 

El defensor de la infante

3 03UTC julio 03UTC 2017

Hace poco ha habido toda una lluvia de cachondeo porque nosedónde alguien dijo por boca de la infante Leonor (me sigue dando dentera la palabra infanta) que le gustaba el cine de Kurosawa. No sé si el cachondeo era justificado o no (yo creo que no he visto nada de Kurosawa; quizás trozos de Ran, hace mucho), pero entendí que se referían más bien a esos periodistas, o responsables de prensa, o lo que sea, que de un posible comentario infantil quisieron vendernos un retrato de niña prodigio. Bueno, da igual.

El caso es que le ha salido a la niña un defensor al que no conozco más que por ese artículo de defensa. Es un tal Carlos Rodríguez Estacio. Profesor de filosofía y coordinador general del sindicato de profesores PIENSA. En su artículo dice que un niño es un niño y todos merecen el mismo cuidado y respeto, cosa que es verdad (aunque me faltaron defensores como este para las hijas de Zapatero), y arremete contra tanto ignorante junto, que prefiere la mediocridad a la alta cultura. Vale. No sé si ha entendido el sentido de la mayoría de las chanzas. Quizás no se ha enterado muy bien, porque dice:

Llama la atención que, a excepción de Kurosawa, todos ellos [autores y obras citados supuestamente por Leonor como favoritos suyos] son autores que pensaron sus obras para niños o, al menos, no descartaron tener lectores infantiles.

Vaya por Dios, él mismo cita a Kurosawa como diferente… y es precisamente el único sobre el que he leído referencias en el enlace que él mismo pone (ni uno de esos tweets se refería a Stevenson, Tolkien o Dahl). O sea, que los burlones no andaban tan desencaminados; burlones que, insisto, no es que se cebaran con la niña específicamente, y a quienes por cierto Rodríguez Estacio asocia con la izquierda, tampoco sé muy bien por qué.

Pero bueno, los argumentos me parecen válidos en su fondo, aunque como reacción puedan estar -o no- fuera de onda. Eso sí, argumentos aparte, en las formas el filósofo de letras intenta elevarse por encima de la chusma, para que entendamos lo que quiere decir. Y para que entendamos lo que quiere decir dice cosas como (agárrate):

[la mala educación, el ruido, etc.] que se inciensan en difusa loa a la espontaneidad […]

[…] un programa de televisión colmado de zafiedades […] nos reconcilia con nosotros mismos al mostrarnos que hay otros que aniquilan en sí más concienzudamente cualquier vestigio de magnanimidad o excelencia.

Madre mía. Dios me libre de aniquilar concienzudamente en mí cualquier vestigio de magnanimidad o excelencia, o de inciensar nada en difusa loa. Y de escribir de forma tan petulante, rebuscada e insoportable. Estas frases son lo más gordo, pero hay otros ejempos cercanos en el texto. Cuando cita a Schopenhauer (que no sé si era necesario, pero quizás un filósofo que no cita a otro filósofo y también a Ortega se siente desnudo) dice:

[para Schopenhauer] este odio y rencor “resultan tanto más amargos cuanto que quien los siente no está autorizado a denunciar la causa que los origina e incluso la disimula ante sí mismo”

Yo lo reconozco, soy un mediocre… porque no entiendo qué demonios quiere decir. No sé si es oportuno citar así, cosa que el propio autor pone en duda, cuando no creo que esa frase sea más clara que cualquier cosa que pretendiera decir Rodríguez.

Lo triste es que aunque sus ideas puedan tener sentido, y aun perdonándole ese estilo pomposo, para tirarse el moco de esa manera hay que escribir muy, muy bien. Tú te has puesto alto el listón; si te metes en ese papel, no puedes tener un fallo de concordancia en la primera frase (“un perfil de la infanta Leonor, en la que se describían sus aficiones culturales”). Ni poner una coma después del sujeto (“Entender como “anti-natural” que un niño se interese por la alta literatura, muestra hasta qué punto…”).

Bueno, no es que fuera muy bien en las formas, y los argumentos en sentido general eran pasables, pero al final del artículo llega y dice:

Y en esta hora en la que España se haya encallada en los particularismos y las rencillas

Se haya encallada.

Chúpate esa. Lo escribe el tipo que defiende la altura cultural, que cita a Schopenhauer y a Ortega.

Ya, es un detallito. Una letra de nada.

Un detallito que, lo siento, deja a uno con las vergüenzas al aire. Por ahí ya no paso, profesor. Eso se lo repasa, lo escribe bien, y vuelve usted en septiembre, que se decía antes.

Opinión dirigida

21 21UTC diciembre 21UTC 2016

Más de toros.

En el periódico sacan como noticia un test que les han hecho a unos niños en clase. Supuestamente, el ejercicio trataba sobre siniestralidad en festejos taurinos, maltrato a los animales y responsabilidad política.

Y también supuestamente el test estaba sesgado. Dice el periodista que ha generado malestar entre algunos padres de alumnos “que consideran que excede al debate para dirigir la opinión de los jóvenes en un solo sentido”.

Bueno, es noticia que un ejercicio de un instituto de Castellón genere malestar entre algunos padres de alumnos. Con algo hay que rellenar.

Pero es que el ejercicio, y esto es parte de la noticia, se hizo en clase de religión.

A mí no me llama la atención que hablen de toros en clase de religión. Lo que me deja perplejo es que “algunos padres de alumnos” se sientan molestos porque algo dirige la opinión de los jóvenes en un solo sentido… siendo padres que matricularon a sus hijos ¡en la asignatura de religión!

El cocinero estrella

9 09UTC agosto 09UTC 2016

No aguanto las mentiras, y por eso no aguanto los realities. Y por eso no aguanto los concursos de cocineros. Y me cuesta aguantar en un país que encumbra a tipos como estos.

Hoy leo una entrevista con uno de ellos. Suelo leer movido por la curiosidad, y encantado de que lo que leo me haga cambiar de opinión o destruya alguno de mis prejuicios. Y me decepciona cuando, por el contrario, lo que leo me reafirma en mis impresiones o mis prejuicios.

Leo:

P. Conozco dos cocineros que tienen vidas parecidas. Chicos de familias educadas, malos estudiantes, quizá hiperactivos… Fueron a una escuela de cocina porque en la universidad no lo tenían claro y allí se hallaron.
R. Me suenan ligeramente cosas de las que dice. Un cocinero es un tío ansioso que ha nacido para ser un artesano, para aprender en el trabajo. Yo mismo soy una persona muy activa que necesita estar motivada en lo que hace. ¿Me llevó eso a ser un mal estudiante? Sí.

Fíjate tú. Ser artesano, aprender haciendo, ser activo y estar motivado… son cosas te llevan a ser un mal estudiante. Esto es lo que se llama hacer de la necesidad virtud y convertir los bugs en features. Un hombre de su tiempo, no se puede negar. Sigamos:

P. ¿Le iba mal en el colegio?
R. Sí. La EGB no consiguió motivarme, está claro. Mire, yo entiendo que hay muchos niños en cada clase y que hay que estandarizar la educación, pero eso de “a los cuatro años tienes que leer, a los cinco tienes que sumar, a los seis…”, y todo por obligación. Eso no iba conmigo y no debería ser así. La educación debería preocuparse por atraer a los niños. Cuando yo empecé a trabajar, me gustó, me sentí motivado y entonces empecé a leer y a estudiar muchísimo.

Otro de esos estudiantes que han aprendido la cantinela de que la EGB (la enseñanza en general) es la que tiene que motivarles a ellos. Compañero, con ese concepto de la motivación el trabajo no tiene mérito, porque simplemente no es trabajo. Dice “no consiguió motivarme”, como si la que hubiera fracasado fuese la EGB y no él. “Todo por obligación… eso no iba conmigo”. Claro, eres uno de esos románticos, una mente libre y creativa que rompe las normas. Pero igual lo que pasa es que eres un vago que solo hace lo que le gusta (y en NADA se puede avanzar si uno solo hace lo que le gusta). Pero espera, que la respuesta continúa:

Sólo me cabrea el puto inglés, que no me entra en la cabeza.Me vienen clientes extranjeros y tengo que salir a saludarlos con un traductor, cosa que me da mucho por saco.

Hummm… claro, es que el “puto inglés” es de esas cosas que solamente se aprenden con esfuerzo, y haciendo algunas cosas que a uno no le apetecen. Es decir, que te motiva mucho tu trabajo, pero lo del inglés no… que lees y estudias muchísimo, pero el puto inglés se te atraviesa…

Jordi de mi alma, yo tengo una explicación. Aprender inglés requiere un esfuerzo, y las tareas que hay que hacer no siempre son motivadoras ni tienen recompensa inmediata. Así que no es de extrañar que no se te dé.

Pero no te preocupes. Siempre puedes decir que el Reino Unido fracasó porque no consiguió motivarte a aprender inglés.

La cosa no va a mejor. Agárrate y lee esto:

P. ¿Por qué los cocineros que salen en los periódicos son hombres?
R. Había una razón histórica: las cocinas, antes, eran infiernos con el fuego y el material, que era pesadísimo. Los cocineros tenían que ser gladiadores. Ahora ya no ocurre eso, no hay ningún motivo para que el hombre tenga más éxito que la mujer. Lo que importa es la capacidad de liderazgo sobre el grupo, y en eso lo tenemos igual los hombres y las mujeres.

No ha dicho que las mujeres no tenían apenas oportunidad de montar negocios o llevar empresas por sí mismas, o cualquier otra cosa. O que ahora mismo son tan buenas como ellos, pero seguimos siendo machistas. Dice el tío… ¡que hay una razón histórica! ¡Que la cocina es un trabajo muy duro, es metalurgia, amigos, siempre fue cosa de hombres! ¡Una tradición de hombres cocinando, y de mujeres que no se acercan a la cocina porque las ollas pesan mucho!

De verdad que flipo en todos los colores del arco iris y parte del ultravioleta. Pero ¿de qué planeta viene este tío?

En fin, no hace falta que vaya al resto de la entrevista. Lamentablemente, no tengo mejor opinión de él que antes.

La solución para las ingenieras

2 02UTC julio 02UTC 2016

Hay pocas estudiantes de ingeniería. De ingeniería informática en particular.

Es un tema que me interesa desde hace mucho. En un JENUI hubo una ponencia hablando de esto… y la ponente era alemana. Es decir, que no se podía culpar al atrasado país ibérico ni al cerril macho patrio; en la avanzada, europea, moderna y civilizada Alemania las cifras eran iguales, si no peores.

No solo eso; pasa lo mismo en todo el mundo. Hay pocos fenómenos que resulten tan coherentes, repetidos en países distintos, culturas relativamente diferentes, de uno y otro lado del charco. Las feministas dirán inmediatamente que no; que todas las culturas donde hay estudios de ingeniería son un régimen patriarcal, y por tanto no es extraño que ocurra lo mismo en todas ellas. Pero el caso es que en este asunto no he encontrado más que suposiciones e hipótesis. Ni un razonamiento sólido. Cuando alguien llegaba con un estudio que supuestamente arrojaba luz sobre el problema (y algunos recibieron atención de la prensa) yo lo leía y me decepcionaba absolutamente. Bueno, esto daría para un artículo largo. De hecho, con un compañero acabamos escribiéndolo y presentándolo a un congreso.

El caso es que leo un par de artículos en El Mundo. Por supuesto, no se acuerda de las ingenieras en informática; es probable que la autora ni siquiera supiera que la informática es una ingeniería. Pero eso son los prejuicios de ella, no los míos.

Uno es un artículo… de YoDona, y se titula Así son las ingenieras españolas. El artículo menciona las típicas historias sobre malentendidos o casos concretos de machismo, pero por supuesto no arroja ninguna luz sobre por qué las mujeres no se matriculan hoy en día (es más; en el caso de informática la tasa de matriculación no ha ido aumentando, sino disminuyendo).

El otro, y también de YoDona, es aún más… interesante. Se titula ¿Operación biquini? No, operación neurona para las niñas. Si te preguntas a qué viene ese título, no eres el único; y si encuentras la respuesta, no dejes de decírmelo. ¿Neurona para las niñas? ¿Biquini? Alucino.

En este artículo sí se aborda el asunto de las campañas para favorecer la matriculación de mujeres en ingeniería. Y unos presuntos expertos de una empresa llamada Smartick dan unas pautas. Brillantes. Cosas como estas que cito (literalmente):

  • Que en los estudios se demuestre la aplicación práctica para su vida diaria.
  • Que entiendan que ser bueno en matemáticas te abrirá puertas en el futuro.
  • Complementar la enseñanza de las mates con juegos.
  • Enseñar que las ‘mates’ molan a todos porque ayudan a entender mejor el mundo.
  • Sin matemáticas no se tiene capacidad crítica sobre noticias o informaciones.
  • Actitud positiva hacia las matemáticas, que mejora con la tecnología.
  • No hablar mal de las matemáticas, no fomentar patrones de conducta.
  • Buscar la aplicación práctica de los números, por ejemplo, en las recetas de cocina.
  • Motivar a las niñas para que no se priven de oportunidades futuras.
  • Para evitar estereotipos negativos de su capacidad intelectual, como “las niñas son de letras, se les dan mal las matemáticas”.
  • Queremos que haya mujeres en los puestos de dirección y política, para lo que necesitan dominar las matemáticas.
  • Intentar estimular a las niñas a que realicen actividades de construcción, robótica…

Por una parte, cosas como “motivar a las niñas para que no se priven de oportunidades futuras” es tan útil como “motivar a los conductores para que no beban antes de conducir”. Ya, tú. Si hasta ahí llegamos todos. De esos puntos ¿cuántos son medidas concretas que se puedan llevar a cabo?

Por otra parte… desafío al lector a que en cada uno de esos puntos evalúe si tiene algo que ver con las niñas, o los niños con pene no necesitan que se les demuestre la aplicación práctica de las matémáticas, o complementar las mates con juegos, o que no se hable mal de las mates… Vamos, por qué eso va a ayudar a que las niñas se acerquen a la ingeniería. O por qué si se hace no va a conseguir que se acerquen más niñas pero también más niños varones, con lo que el efecto neto será nulo.

Y finalmente… me ha encantado en particular el ejemplo incluido en el punto 8. La aplicación práctica de los números… por ejemplo, en las recetas de cocina. Me pregunto por qué citan ese ejemplo en concreto hablando de niñas. Viva la eliminación de estereotipos.

Lo dicho: si alguna vez lees algo coherente, no obvio o no basado en suposiciones gratuitas, no dejes de decírmelo. Todavía no he encontrado nada.

 

El PSOE va a resolver los problemas de la profesión docente

27 27UTC noviembre 27UTC 2015

Leo que el PSOE plantea un nuevo modelo de profesionalidad docente para el siglo XXI. Y, por supuesto, más allá de lo que diga el periódico, decido acudir a la fuente y leer yo la propuesta directamente.

Por principio voy a evitar señalar lo obvio: la estupidez del lenguaje presuntamente no sexista (que es exactamente lo contrario, sexista). Así que no voy a explicar que “estudiantes” no es lo mismo que “alumnos”, y que “el alumnado” tampoco es lo mismo que “los alumnos”, y demás.

Voy a señalar simplemente que el documento que debe servir de guía para el profesorado del siglo XXI tiene cuatro faltas de ortografía en la primera página:

“Pero, con ser grave el sufrimiento causado, no lo es menos, que durante la última legislatura”: sobra una coma.

“se han dejado de afrontar lo verdaderos problemas educativos”: debería ser “los”.

“No podremos superar con éxito estos nuevos retos sin mejorar la capacidad profesional del profesorado por eso, urge volver a pensar “: sí, urge volver a pensar lo que habéis escrito, porque eso parecen dos frases sin puntuación.

La segunda página habla de profesionalidad, y me encanta (y lo digo en serio; yo enmarcaría esta frase, no es ironía en absoluto):

La profesionalidad es, ante todo, una manera de hacer, un modo de actuar, que pone de manifiesto no sólo las competencias de quien lo desarrolla sino las mejores virtudes asociadas al ejercicio de la profesión.

Estoy muy de acuerdo con esta idea. No voy a cargar las tintas sobre la tilde de “sólo”, que es formalmente incorrecta; supongamos que es un ejercicio de rebeldía ortográfica deliberada, que yo a veces también me permito. Pero el párrafo que viene justo tras ese punto y aparte es este:

El problema al que nos enfrentamos no es como reconocer y premiar a los mejores profesores, ni tampoco cómo premiar a aquellos centros cuyo alumnado obtiene los mejores resultados, sino como definir las bases materiales y culturales de una nueva profesión para que pueda satisfacer las altas expectativas que la sociedad ha puesto en la educación de las actuales y futuras generaciones.

Las tildes del “cómo”, que son fundamentales para dar sentido a la frase, son alternas: una no, otra sí, otra no. Al que escribe esto le da igual la interrogación que la semejanza. Deja en tus manos el trabajo de ir deduciendo. Todo un ejemplo de manera de hacer, de modo de actuar, que pone de manifiesto no sólo [sic] las competencias de quien lo desarrolla sino las mejores virtudes asociadas al ejercicio de la profesión.

Mira, Secretaría de Educación CEF PSOE (que es quien firma el documento): un educador profesional ESCRIBE CORRECTAMENTE. No es opcional. El documento tiene 69 páginas, y antes de acabar las dos primeras (las fundamentales en cualquier escrito) ya tengo dudas sobre tu manera de hacer, de actuar, sobre tus competencias y sobre tus virtudes.

Y si vamos al contenido (ya oigo a los autores decir que soy un talibán y que lo que importa es el contenido, no la forma; curiosamente, lo mismo que dicen los alumnos cuando entregan una mierda de trabajo lleno de errores) poco después dicen:

A nuestro juicio, dos son las razones que hacen necesaria una profunda revisión del actual modelo de profesionalidad. La primera es, sin lugar a dudas, la necesidad de lograr que nuestro sistema educativo sea cada vez más inclusivo y nos permita mejorar los actuales resultados tanto en las tasas de titulación como en la tasa de abandono escolar temprano. La segunda, estrechamente ligada a la anterior, es el aumento de la complejidad en la función docente como consecuencia tanto de los cambios acelerados que han ocurrido en la sociedad, y que han convertido en una necesidad el aprendizaje a lo largo de toda la vida, así como la aparición de entornos educativos virtuales que liberan los procesos de
enseñanza y aprendizaje de sus condicionantes espacio-temporales.

Traducido a román paladino: hay dos razones para esta propuesta. Primera, que aprueben más alumnos y abandonen menos. Segunda, lo complicado que es dar clase en un mundo moderno y cambiante.

Pues si esos son los dos motivos principales para la propuesta no sé si me interesa tanto. De todos modos, y aunque acepte que la ortografía da igual, la redacción del documento hasta este punto (un poco cargada de relleno) no me da muchas esperanzas de encontrar claridad, análisis concretos y propuestas concretas.

En lo que digo no hay ningún ataque personal. No dudo que las personas que han trabajado en esto actúan con muy buena voluntad y seguramente saben mucho sobre este tema. Pero un documento que plantea un modelo de profesionalidad para todo un siglo tiene que ser… profesional.

Y este no lo es. Deja mucho que desear.

 

Escribir a mano

12 12UTC mayo 12UTC 2015

Delles veces planteguéme, y sigo plantegándome, escribir a mano esti blogue. Porque doy-me cuenta de que toi escaeciendo cómo se escribe a mano.

Saltará la xente super-práutica, esa que diz que una llingua namás ye pa tresmitir idegues (colo que el inglés, el llatín o el asturiano nun son meyores nin peores que’l códigu Morse o les señales eléutriques que viaxen pelos cables). Y dirán que escribir namás ye una manera, arcaica, de tresmitir información.

Les llingues nun son (namás) un instrumentu pa tresmitir información; son una ferramienta pa pensar. Pensamos con elles.

Y escribir a mano va muncho más lloñe que teclear nun ordenaor. Primero, ye una habilidá pervaliosa; dalgo que se inventó fai más de cinco mil años, y que tovía funciona. Con un palu y arena, con un tizón, pues decir tolo que se te venga a la cabeza.

Segundo, tamién ye un arte que caún lleva dientro. Un arte que pues crear en tou momentu, ca vez que dices una palabra; una maravilla, un milagru delantre los tos güeyos. Ye una pena que nun lo desendolquemos… Dime si nun ye ablucante que, penrriba otres coses que hai en Internet, pueda quedar hipnotizáu viendo xente escribir coses con un bolígrafu o un pincel. Mírame esto. Hej Heidi:

Seb Lester:

Glen Weisberger:

Tercero: porque igual que falar un idioma, escribir ye una manera de pensar y de ver el mundu. Sí, lliteralmente; nun toi falando por falar. Por exemplu, paez que ta demostrao que si los alumnos tomen notes a mano en clas, envede usando un ordenaor, aprenden muncho más:

To remember a lecture better, take notes by hand

Nun ye una patochada de periódicu; ye un estudiu de cierta seriedá, anque nun pueo leelu porque ta secuestráu:

The pen is mightier than the keboard – Advantages of longhand over laptop note taking. Psychological Science, Xunu 2014, vol. 25, númberu 6. Pam A. Mueller, Daniel M. Oppenheimer.

Pero cuarto: porque comparar la letra escrita cola lletra d’un ordenaor ye como comparar la voz humana de daquién que ta delantre ti cola voz d’un sintetizaor como’l de Stephen Hawking por Youtube. La información tresmítese, pero… Nun sé, ¿dalguna vez recibiste una carta escrita a mano? Si non la recibiste, nun pueo desplicate nada. Ya lo verás tú el día que te toque.

 

 

¿La mi última clas?

16 16UTC abril 16UTC 2015

Ayeri di una clas, y de momentu ye la última.

Bueno, non. Fáltenme otres dos. Pero son de actividáes práutiques. Ayeri foi la última clas “expositiva”. Acabóse la materia. Y de momentu la mi intención ye que se haiga acabao definitivamente, o polo menos por un tiempu. Nun sé si voi cumplir el plan (ún non siempre fai lo que tien previsto), y de xuru que, anque lu cumpla, voi dar otres clases sueltes que me apeteza. Gratis. Pero de momentu, toi un poco cansáu.

Col mi tipu de contratu, a tiempu parcial, ca añu vas pa una asignatura diferente, ensin saber, munches veces, qué vas dar hasta el últimu momentu. Ye un retu, deprendí muncho, y pémeque siempre salí bien paráu. Toi arguyosu de toles clases que di. Nunca xubí a la tarima ensin tar preparáu y ensin cumplir colos mis alumnos (meyor o peor, claro, pero según la mi conciencia y lo que sé facer).

Fice delles coses que nun sabía que podía facer. Terminé la tesis doctoral. Di materies que nun conocía muncho. Ayudé a terminar el proyeutu fin de carrera a xente que llevaba diez años ensin ponese con ello. Y a dalgún otru que… digamos que foi un milagru que lo algamara. Tamién trabayé con una alumna sorda, que sacó la carrera. Tuve en cargos de direición (que tampoco pensé que fora ser capaz, siendo como soy un desastre pa les feches y los nomes). Di clases en inglés. Llueu la Universidá punxo normes pa ello, que yo nun cumplía; fice 60 hores de cursos, cumplílos, y acreditéme otra vez pa dar clases n’inglés (y fícelo delles veces; esti añu, sin dir más lloñe). Deprendí munches coses, fíceme meyor, y pémeque ayudé a della xente. Pémeque fice el mundu un pocoñín meyor.

Pero cansé un poco del retu. Ya me demostré que pueo facer eso, pero el casu ye que asina nun pues meyorar. Nun pues pensar cómo cambiar coses pal añu siguiente. Y pa enriba veste liáu con muncho más trabayu burocráticu del normal. Les clases acaben siendo lo que menos trabayu te da. Y yo nun toi na Universidá pa eso, precisamente. Y si a eso sumes que nun tienes la cabeza ehí al cien por cien (en realidá, teóricamente tienes menos del 50%)… nun ye manera. Nun se disfruta tanto.

En realidá tuve muncha suerte; siempres me tocaron asignatures afayaíces, trabayar con buenos amigos… pero aun así, cansé. Llevo quince años dando clas. Asina que ayeri, si nun cambia nada, cerróse una etapa.

Ayeri pregunté a la xente si sabía lo que yera la paridá (non), y entós pasé-yos unes reproducciones de tarxetes afuracáes y díxe-yos lo que yeren. Despliqué que nun yeren mui fiables, que pa eses coses se entamó a usar la paridá, y que un tal Hamming por culpa de les tarxetes fizo un códigu de paridá que permitía non sólo atopar erros, sinon arreglalos. Y a partir d’ehí… despliqué les configuraciones RAID. Y terminóse el temariu. Tol mundu coló, y la clas quedó asina. Y terminaron (de momentu) quince años. Falta muncho, otres dos clases, desámenes, recuperaciones, lo que se quiera. Pero ayeri terminó un ciclu.

relojUltimaClase

ultimaClase

Ferramientes de trabayu

19 19UTC septiembre 19UTC 2014

Dientro un par d’hores voi dar clase con esto.

Ferramientes de trabayu

¿De qué pueo dar clase con estes coses? Non, nun ye de maxia. Y pa enriba nun voi ser yo el que faiga los trucos; voi sacar xente a la pizarra.

En fin, la cosa pue que funcione (y que la xente acabe con una idega más clara que cuando-yos lo desplico namás cola tiza), o pue acabar nel ridículu más espantosu. Y encima ye el primer día, asina que… esa ye la impresión que voi dexar pal restu’l cursu.

Veremos. Pero cuandu ún se fai mayor paez que-y da igual lo que piensen los demás…