Archive for the ‘Educación’ Category

La tesis de Peeeedro

19 19UTC septiembre 19UTC 2018

Lo que ha pasado estos días con los estudios (ejem) de nuestros políticos ya lo he visto más veces. Se reduce a lo siguiente.

Primero, los antecedentes. Largos, y eso que están muy resumidos (es así, esta gente genera una avalancha de información).

Un político del PP (Cristina Cifuentes) es cazado en un fraude académico y documental gravísimo y muy evidente, por el que creo que indefectiblemente tendría que acabar gente en la cárcel (no es un deseo, quiero decir que me parece inevitable por lo poco que sé de leyes). Además de lo que ya se había hecho, todo lo ocurrido después de que se destapara está tan lleno de desvergüenzas (y de más delitos aún, cometidos ya a la luz de los focos) que sería larguísimo de enumerar. No pasa nada; Cifuentes se pavonea, se pasea, le resbala todo, y solo dimite después de todo un mes, y no por esa estafa, sino por el famoso vídeo de las cremas. Su hermana ocupa desde hace años una posición de profesora ilegalmente, Cifuentes tiene una plaza de funcionaria también (aunque es de personal de administración, poca cosa para ella, que quería ser catedrática como mínimo y supongo que esperará una jugada como la de su hermana, a la que convirtieron en profesora porque sí).

Otro político del PP (Pablo Casado) es cazado en no uno, sino dos fraudes académicos, bastante evidentes. El primero es similar al de Cifuentes, quizá con menos irregularidades documentales. Para defenderse enseña unas portadas impresas ahora en su impresora, de unos supuestos trabajos, pero no deja verlos absolutamente a nadie bajo ninguna condición, y en todo caso es un hecho admitido por él que recibió un trato de favor. No fue a clase, le convalidaron casi todas las asignaturas, y para las que no le convalidaron dice que hizo esos trabajitos, y que no habló con ningún profesor, que los dejaba en un misterioso despacho, y que los hizo como le pareció a él, basándose ¡en el título de la asignatura! (son mentiras tan estúpidas que solo se las cree quien no haya pisado una universidad, o la haya pisado en los mismos términos que él). También se sabe del segundo fraude: todo apunta a que le regalaron la carrera también (aprobando miles de asignaturas por arte de birlibirloque, con presiones e incluso con irregularidades administrativas ya conocidas). No pasa nada; Casado se pavonea, le resbala todo, y de hecho sus correligionarios lo convierten en presidente del partido como premio.

Una política del PSOE, ministra para más señas, recibió también un trato de favor, obteniendo un máster con irregularidades tanto administrativas como académicas. En dos días ha dimitido. La ha derribado, por cierto, eldiario.es, ese periódico que la derecha llama “sectario” (como llama a todo el que sea ecuánime o neutral y no de derechas). No hay mucho más que contar de la ministra, porque la cosa no ha dado más de sí.

Ciudadanos se dedica a meter el dedo en el ojo a los demás (a unos más que a otros), y se descubre que su líder en Barcelona falseó datos en su currículum. Sin duda, es una irregularidad menor que las anteriores, pero el partido que pretende enarbolar los códigos deontológicos de regeneración democrática dice en el suyo propio que el partido deberá “apartar de cualquier cargo público o de partido a todo representante que haya falsificado o engañado en relación a su currículum o su cualificación profesional o académica”. Se da toda clase de excusas absurdas, y ahí sigue esta mujer tan pancha. El código de conducta es de Ciudadanos, pero al parecer solo se aplica a los demás (tienen un lío importante de jurisdicción, parece). Por cierto, el propio Rivera afirmó ser “doctorando” y no lo es; es una cuestión menor, pero habría que ver cómo aplicaba su propio código deontológico si el “doctorando” fuera otro, viendo que pide a Sánchez que dé explicaciones por… por… ¿por qué motivo era exactamente?

Empecé el artículo diciendo que lo que ocurrió ya lo he visto otras veces. Me refiero a lo que ha pasado a continuación con Sánchez. Yo podría perfectamente escribir los argumentarios del PP. Si Sánchez ha hecho algún trabajo, y no digamos una tesis, ya lo tengo resuelto. Da igual que la tesis sea correcta o irregular, que sea buena o mala. Cojo el material y hago con él la campaña que quiera; ya es sabido que es más grave que un político de izquierdas (o del PSOE) haga algo legal que que un político de derechas haga algo ilegal. Y así es como el único doctor de todos estos, y el único que aparentemente ha hecho una carrera normal, es Pedro Sánchez, pero resulta que se habla más de su tesis que de otra cosa. A pesar de que no haya aparecido absolutamente nada extraño en ella.

Su tesis está indexada en Teseo (que es lo normal), la puede ver cualquiera que acuda a la biblioteca correspondiente (que es lo normal y lo que se pidió infructuosamente para Cifuentes y Casado). Pero es como si hubiera cometido algún delito. La tesis de Pedro Sánchez la puede juzgar el mismísimo Eduardo Inda, que no tiene la suficiencia investigadora, que ni siquiera ha hecho jamás un proyecto fin de carrera. Y así hace creer a la gente que en una tesis doctoral es metafísicamente posible que te plagies a ti mismo, o que es fraudulento que utilices los artículos que previamente has escrito y publicado.

Así son las cosas. El trabajo fin de máster de Cifuentes no existe, pero no habría dimitido si no le hubieran mandado el mensaje de las cremas. Con Pedro Sánchez le pedimos que dimita, no sé,  porque su tesis nos aburre, mismamente. Los tribunales de amigos en una plaza de funcionario, injustificables, valen para colocar a Cifuentes, pero si hay cualquier grado de conocimiento previo entre Sánchez y su tribunal de tesis (por más que sea lo normal en cualquier campo de investigación, y más teniendo en cuenta que tú tienes que buscarte el tribunal, y que no puedes traer premios Nobel porque no van a venir y los que leen tu tesis y vienen te están haciendo un favor) ya es suficiente para meter a Sánchez en la cárcel o poco menos.

Mi propia tesis doctoral está indexada en Teseo, pero no está colgado en esa web su contenido (eso “se hace solo”, yo no he tenido que hacer nada en ningún sentido). En mi tribunal había varios miembros que no me eran desconocidos (la Universidad denegó uno de los que habíamos propuesto… porque era sudaca, así que tampoco te creas que puedes traerlos de muy lejos, porque a la Uni le cuesta dinero y no quieren). Durante el desarrollo de la tesis publiqué artículos con resultados parciales (que es justamente lo que hay que hacer; lo contrario es un demérito) y obviamente utilicé los resultados en la versión final (una tesis se hace así, amigos míos). Todo lo que en la tesis no fuera de mi cosecha está citado en la bibliografía, con enlace directo o de manera general. Es decir, he hecho lo que hasta donde sé hizo Sánchez (la suya no la he leído). Salvo que su tesis era de… esa ciencia llamada economía, pero vamos a dejar piadosamente esa cuestión al margen.

A Zapatero lo defenestraban porque Jordi Sevilla le tenía que explicar economía en unas tardes. Si un presidente es el primero de la democracia que sabe idiomas, y es doctor en economía, todos los iletrados de España se permiten tratarlo de tonto igualmente.

Y mientras tanto, Casado y Rivera dan lecciones.

 

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El trabajito de Cristina

22 22UTC marzo 22UTC 2018

Dicen que a Cristina Cifuentes le regalaron el título de máster. Hizo el máster (es un decir) en 2012, y le pusieron “no presentado” en una asignatura y en el TFM (medio máster, prácticamente, en créditos). Y en 2014 de repente pasó a tener notable en las dos cosas, y solicitó el título, pero sin pagar matrícula ni nada. Los notables se los puso una funcionaria que no es de ese centro, ni siquiera del mismo campus.

Lo que dicen en la Universidad es que fue un error al poner los “no presentados”, y que lo solucionaron después. Y que el TFM no lo encuentran, y Cristina tampoco (de eso no te preocupes, ya aparecerá alguno).

Yo no trabajo en la Rey Juan Carlos (ni, visto lo visto, creo que me dejaran, sin carné), y no sé lo que pasó. Lo que conozco es mi experiencia, que puede ser aplicable a este caso o no. Pero algo de experiencia sí que tengo. Y esa experiencia parece bastante aplicable a otras universidades. No sé si la Rey Juan Carlos es tan, tan, tan especial (se diría que es “bastante” especial).

Y los ingredientes de mi experiencia son estos.

  • Si lees el TFM, lo normal es que solicites el título bien pronto. No dos años después.
  • Si presentas el TFM, según la normativa tienes que demostrar previamente que ya aprobaste todas las demás asignaturas. Así que no puede ser que presentes realmente el TFM sin que haya salido a la luz  primero el presunto error de que te quedó una asignatura sin aprobar.
  • El cambio de nota que realizó una funcionaria, y que supuestamente fue legal y correcto… Para cambiar la nota de un acta, el profesor tiene que firmar un papel pidiéndolo. Ese papel tiene que estar y ser bien fácil de encontrar y enseñar.
  • Eso de que el TFM no aparece… De toda la vida, los TFM (o Proyectos Fin de Carrera, como se llamaban antes) han ido a una biblioteca al efecto, que cualquiera puede consultar.
  • Eso de que no lo pueden enseñar por protección de datos… Los TFM se presentan y defienden en sesión abierta al público.
  • Eso de que no se acuerdan exactamente de quién lo dirigió… Hay una fecha de lectura, un tribunal y un director muy claros. Tiene que haber registro de todo, muy fácil de encontrar.
  • Es bastante curioso que haya dos errores, en una asignatura y en un TFM, y que por puro azar saques la misma nota en las dos cosas: 7,5.
  • Que una persona presente el TFM justo al acabar la carrera es muy, muy notable, porque no da tiempo. Yo lo hice (dos veces) y es completamente excepcional, lo hice por circunstancias muy particulares y esos dos veranos no existieron, para mí. No sé cómo lo habría compaginado con una campaña electoral.

Por mi experiencia, lo que se está diciendo es una mentira de tal calibre, de tal grado de descaro, que… bueno, es lo normal y cotidiano en este país desde hace unos años.

Pero no solo eso. Es DELITO. Ese cambio de notas es un delito, por lo que sé.

El relato de la defensa viene a ser:

  • Se cometió un error de transcripción de la nota de una asignatura.
  • Ese error pasó desapercibido cuando esta persona fue a presentar su TFM, pese a incumplirse un requisito fundamental y obvio para cualquiera que quiera leer el TFM.
  • Defendió con éxito el TFM, pero… ¡volvieron a cometer un error al transcribir la nota del TFM! (Un error bastante inusual por sí mismo; el TFM no es una asignatura cualquiera.)
  • Esta persona, curiosamente, no fue a por su título hasta dos años después.
  • En ese momento, una funcionaria que no parece tener nada que ver con ese centro cambia las notas.
  • Curiosamente, las dos eran un 7,5.
  • No queda registro de que los profesores respectivos admitieran el error en el acta y solicitaran el cambio de notas; ese documento al parecer se ha perdido. Los dos documentos, perdón.
  • Otra coincidencia: la autora no tiene el TFM. Por mudanzas, dice.
  • Otra coincidencia más: la Universidad tampoco tiene el TFM, ni en electrónico ni en papel. (Creo que no se han mudado.)

Cada uno de los puntos anteriores es, aisladamente, muy inusual. Todos juntos… es prácticamente imposible. La otra explicación, mientras tanto, es la obvia, sencilla, verosímil.

Y ante todo esto, Cifuentes aporta el boletín de notas, que viene a ser como si te acusan con pruebas de cobrar en B y para desmentirlo enseñas… tu declaración de IRPF. Que por definición NO tiene lo que cobres en B, y es precisamente de lo que se te acusa, de no declararlo.

Bueno, pues es lo que hay.

Educación para la ciudadanía, ahora sí

18 18UTC diciembre 18UTC 2017

Muchas veces escribí aquí en su momento sobre aquella asignatura de Educación para la Ciudadanía. Aquella que era un terrible problema, un intento del vil y maligno Zapatero por instaurar un régimen dictatorial de ciudadanos alienados y adoctrinados.

Desde entonces han pasado muchas cosas. Lo primero que hizo el gobierno entrante fue suprimirla y recuperar la religión, cosa que al parecer dejó muy tranquilos a aquellos padres que tan enfadados estaban con el adoctrinamiento. De poco sirvió que la ONU se manifestara en contra de la supresión, que lo hiciese el Consejo de Estado, o la Unión Europea. Wert eliminó, cómo no, las “cuestiones controvertidas” [sic], y aquella familia que recurrió estaba feliz de que “no adoctrinaran tanto” [sic] a sus hijos.

No sé qué pensarán ahora de esto, Wert y aquellas intrépidas familias que estaban cómodas con catecismos en las aulas pero no con derechos humanos:

Todos los partidos acuerdan impartir Valores Cívicos y Constitucionales en las escuelas

Es decir, que se ponen a arreglar la educación (¡esta vez sí, amigos!), y prevén muchas dificultades para ponerse de acuerdo, pero… lo primero en lo que consiguen ponerse de acuerdo es precisamente en “introducir los Derechos Humanos y los Valores Cívicos y Constitucionales dentro del currículo escolar”. Eso sí tienen claro que hacían falta.

Sin comentarios.

Arreglando la educación

10 10UTC noviembre 10UTC 2017

Parece que nuestros políticos van a arreglar la educación, esa para la que siempre han cagado, hablando mal y pronto (pero es que yo debo de estar un pelín maleducado).

Llevan años y años poniendo la educación al servicio de la producción. Formando el hombre ideal: un obrero convencido, sin más horizonte. Llevan años diciendo que la universidad tiene que estar al servicio de las empresas, en vez de hacer de contrapeso a su exagerado poder. Llevan años no solo recortando fondos y echando pestes de los profesores, lo cual es una estrategia más o menos disimulada; es que llevan años actuando con mucha más claridad y eliminando de la educación todo lo que no sea estrictamente formación profesional, todo lo que pueda formar a una persona y no a un obrero. No a la música, no a la filosofía, ni pienses en el griego o el latín, pero es que hay listos que dicen que las matemáticas no sirven para nada porque no las usamos (fíjate tú qué concepto de la formación) y que lo que hay que estudiar es programación (que sí, que vale, pero fíjate tú qué manera de mezclar churras con merinas). Bueno, y no se te ocurra plantear enseñar a la gente nada que los convierta en ciudadanos; hay precedentes, y se armó muy gorda. Nada de ciudadanía, nada de valores ni de reflexión sobre los demás. Tú a trabajar y a callar.

Pues ya tenemos la educación despojada de toda utilidad humanística. Una educación hiperpráctica, ultraempresarial, sin pérdidas de tiempo como la música o los colorines, sin chorradas. Dicen que van a firmar un pacto educativo.

¿Sabes cuál es el mayor escollo?

¿Las matemáticas, las ciencias, los idiomas, las humanidades, la filosofía, el arte? ¿Hay retrógrados que, con la que está cayendo y con el poco tiempo que hay para estudiar economía y tornillería y hostelería, todavía quieren meter a calzador alguna asignatura de música o algo así? ¿Que no ven que esas chorradas de la musiquita las pueden aprender por su cuenta, si es que quieren perder el tiempo?

No.

La religión, amigos. Ese es el punto interesante.

Los 14 puntos del pacto educativo: la Religión queda relegada al último

En 2017, en este siglo XXI, van a discutir otra vez largo y tendido sobre la religión. En relación con la educación. Con la educación pública.

Lo obvio, lo evidente, lo único razonable, es discutirlo en 5 segundos:

“¿Qué hacemos con la religión?”

“Cero, evidentemente.”

“De acuerdo. Siguiente tema.”

Pero no; descuida, que la religión no se irá del sistema educativo público, y los curas tampoco, y los profesores nombrados a dedo por los curas tampoco.

A veces dan ganas de tirarse al río, de verdad.

El profesor de internet

5 05UTC octubre 05UTC 2017

Hace un tiempo vi un artículo que se titulaba El profesor youtuber que enseña Física a millones de alumnos. Decía que aspira a ganar el título de mejor profesor del mundo. Es un tal David Calle.

Tenía pendiente ver alguno de sus vídeos, por muchas razones. Una, que me apasiona la enseñanza y tenía que ver a ese fenómeno. Dos, que me duele en el alma la ignorancia que tanto abunda en un tiempo en el que hay medios para que no sea así. Por todo ello, David Calle me cayó bien antes de haberlo visto. Un tipo que hace vídeos para enseñar algo, y más si es física o cosas parecidas, merece mi apoyo sin duda.

Ahora he visto algún trocito de sus vídeos. Y tengo que decir que… no. Que aprecio, agradezco y alabo su esfuerzo, al que no quito valor. Pero, definitivamente, no es el mejor profesor del mundo. Lo siento, David.

He visto el principio de estos tres:

 

Las principales características de esos vídeos son:

  • Un tipo que habla casi siempre con prisa, diría que atropellado.
  • No introduce, no sitúa, no explica de dónde salen las cosas, no da conceptos generales. Va soltando una receta tras otra.
  • ¿Significa que es todo práctico? No; al contrario. Cuando en el primer vídeo dice que hay que saber de memoria que un dm3 es igual que un litro, y simplemente no se te puede olvidar… ¿realmente no se puede hacer que la gente vea lo que es en la realidad un dm y lo que es un litro, y así no lo olvidará nunca? Diez centímetros y un tetrabrik, es todo lo que te hacía falta.
  • No están bien acabados, no están pulidos, no son la clase perfecta ni mucho menos. Me ha dolido ver cómo a los 30 segundos de empezar el tercer vídeo dice “ecuaciones lo más sencillitas posibles”. No; el mejor profesor del mundo no puede colgar un vídeo para alumnos de secundaria cometiendo fallos de concordancia.

David es un ingeniero de telecomunicaciones que según dicen en el artículo se transformó en educador porque se quedó sin trabajo (ejem, por cierto, ¿no era esa la profesión sin parados?). Aprecio mucho su trabajo y su esfuerzo, le felicito, le animo, pero a mi juicio un profesor apresurado, que dispara recetas aunque el alumno no las entienda… adolece de algunos de los males que es más urgente atajar en la educación. Algunos de los mismos males que aquejan a nuestros alumnos: son apresurados, impacientes, irreflexivos, inconstantes.

No quiero ser un pepito grillo. Pero este no es el mejor profesor del mundo, ni mucho menos. Como dice James Rhodes, no hace falta ser el mejor del mundo para hacer algo. Pero tampoco ayuda que te digan que está todo bien o es lo bastante bueno, cuando no lo es.

 

 

Mujeres informáticas: seguimos dando vueltas a la noria

28 28UTC agosto 28UTC 2017

Bueno, aunque sea verano y uno se lo tome todo con vagancia, a veces hay que escribir, aunque sea para no olvidar del todo cómo se hace. Y hoy he leído algo que me ha dado ganas de tomar alguna nota aquí.

Entre los muchos problemas que padecen las mujeres está el enfoque chapucero del feminismo que se ve algunas veces. Es el enemigo en casa. Y ese enfoque chapucero se manifiesta muy a menudo, y me interesa especialmente, porque sí, señoras y señores: soy feminista. Si me dan su permiso.Y si no, también.

Se manifiesta la chapuza en el lenguaje. En todo eso que se habla a veces sobre el sueldo de las mujeres. Y también en el enfoque que se da a la presencia de mujeres en las ingenierías, y en la informática en particular.

Me interesan esos problemas, porque me gustaría ayudar a solucionarlos. Y por eso querría saber todo lo posible. Para buscar una solución hay que entender el problema. Sin embargo, esto está lleno de listillos de libro, que dicen “Eso lo arreglaba yo en dos días”, pero cuando les prestas atención, no tienen  ni idea de nada. No saben nada, no aportan ninguna solución concreta.

Hoy he visto otro ejemplo. Este artículo:

Cómo la informática pasó de ser un trabajo para mujeres a estar dominada por hombres

Parece muy interesante. Pero, como suele ocurrir en estos casos, no responde a la pregunta del titular. No aporta más que opiniones vacías, del autor y de las entrevistadas. Opiniones sin fundamento alguno, suposiciones, posturas personales, que resultan obvias, manidas y por eso mismo inútiles. Todo lo que pone ahí ya se le había ocurrido a alguien; y todo lo que pone ahí no se ha demostrado nunca ni ha tenido ningún efecto positivo.

La formación en ingeniería  es también una formación de carácter. Uno puede ser creativo, busca la belleza, busca soluciones elegantes, pero hay un pequeño problema: lo que hace un ingeniero tiene que funcionar. No hay brindis al sol. Si funciona, sí; ponte todo lo exquisito que quieras. Si no funciona, no nos hagas perder el tiempo. Y en este asunto se habla mucho, se habla gratis, se habla sin pruebas y se repiten una y otra vez cosas que quizás conforten al que las dice, pero hasta ahora no han funcionado en absoluto.

Se cita en el artículo el famoso memorando de James Damore en el que decía no sé qué cosas (no lo he leído) pero entre ellas, al parecer, que hay razones biológicas por las que las mujeres están menos representadas en ingeniería. Una tal  Susan Wojcicki incluso cita emotivamente, como si hubiera sido un suceso desgraciado, a su hija, que le preguntó “¿Mamá, es cierto que hay razones biológicas por las cuales hay menos mujeres en la tecnología y puestos directivos?” No sé lo que contestó Susan Wojcicki; fuera la que fuera su respuesta, no creo que empezara diciendo “Hija, la pregunta es pertinente”. (Su hija, por cierto, hizo una pregunta clara, directa e inteligente, sin prejuicios.)

Tanto Laura Morillo como María José Escalona, citadas en el artículo, empiezan sus respuestas con (y luego repiten alguna otra vez) “creo que” o “no creo que”. Lo cual es legítimo, pero no deberíamos olvidarlo: es lo que creen. Sin más. María José Escalona (que no sé qué aspecto tiene) dice, como algo relevante: “A mí me han llegado a decir: ‘Vaya, no pareces informática'”.

¡Fíjate lo que le han llegado a decir! El caso es… que a mí también me han dicho eso más de una vez. ¿Qué conclusión podemos sacar? (Yo, personalmente, ninguna).

Morillo dice: “He estado mirando un poco su documento [el de Damore] y no presenta realmente cuáles son las fuentes donde, dice él, se demuestran esos factores”. Ciertamente, será así. ¿Dónde están las fuentes que apoyan sus propias afirmaciones, las de Morillo o Escalona? Tampoco las hay: “creen que”. Como Damore, al parecer.

Escalona cita The Big Bang Theory y el estereotipo según el cual la chica más mona [sic] es justo la que no viene del campo de la ciencia. ¿En serio vamos a citar una serie paródica que se basa salvajemente en los estereotipos? ¿En serio el estereotipo más llamativo es el de Penny? ¿Acaso no se hace sangre constantemente con Howard Wolowitz por ser ingeniero, frente a los físicos teóricos? ¿Se le ha ocurrido a Escalona que quizás The Big Bang Theory quite a los hombres las ganas de estudiar ingeniería? ¿O de estudiar ciencia en general, porque los superiores son gente como… Sheldon Cooper?

Escalona cita también un estereotipo de Los Simpson, donde Homer se hace informático para ponerse gordo. ¿Hay en ese estereotipo algo relacionado específicamente con las mujeres? ¿Hay algo en el estereotipo geek, o friki, que vaya dirigido específicamente a las mujeres?

En fin, que tenemos otro artículo cargado de opiniones, sin fundamento alguno y sin nada que aportar. Nada que explique lo que está pasando ni cómo solucionarlo.

Feminismo del chapucero. No es lo que necesitamos.

 

 

El defensor de la infante

3 03UTC julio 03UTC 2017

Hace poco ha habido toda una lluvia de cachondeo porque nosedónde alguien dijo por boca de la infante Leonor (me sigue dando dentera la palabra infanta) que le gustaba el cine de Kurosawa. No sé si el cachondeo era justificado o no (yo creo que no he visto nada de Kurosawa; quizás trozos de Ran, hace mucho), pero entendí que se referían más bien a esos periodistas, o responsables de prensa, o lo que sea, que de un posible comentario infantil quisieron vendernos un retrato de niña prodigio. Bueno, da igual.

El caso es que le ha salido a la niña un defensor al que no conozco más que por ese artículo de defensa. Es un tal Carlos Rodríguez Estacio. Profesor de filosofía y coordinador general del sindicato de profesores PIENSA. En su artículo dice que un niño es un niño y todos merecen el mismo cuidado y respeto, cosa que es verdad (aunque me faltaron defensores como este para las hijas de Zapatero), y arremete contra tanto ignorante junto, que prefiere la mediocridad a la alta cultura. Vale. No sé si ha entendido el sentido de la mayoría de las chanzas. Quizás no se ha enterado muy bien, porque dice:

Llama la atención que, a excepción de Kurosawa, todos ellos [autores y obras citados supuestamente por Leonor como favoritos suyos] son autores que pensaron sus obras para niños o, al menos, no descartaron tener lectores infantiles.

Vaya por Dios, él mismo cita a Kurosawa como diferente… y es precisamente el único sobre el que he leído referencias en el enlace que él mismo pone (ni uno de esos tweets se refería a Stevenson, Tolkien o Dahl). O sea, que los burlones no andaban tan desencaminados; burlones que, insisto, no es que se cebaran con la niña específicamente, y a quienes por cierto Rodríguez Estacio asocia con la izquierda, tampoco sé muy bien por qué.

Pero bueno, los argumentos me parecen válidos en su fondo, aunque como reacción puedan estar -o no- fuera de onda. Eso sí, argumentos aparte, en las formas el filósofo de letras intenta elevarse por encima de la chusma, para que entendamos lo que quiere decir. Y para que entendamos lo que quiere decir dice cosas como (agárrate):

[la mala educación, el ruido, etc.] que se inciensan en difusa loa a la espontaneidad […]

[…] un programa de televisión colmado de zafiedades […] nos reconcilia con nosotros mismos al mostrarnos que hay otros que aniquilan en sí más concienzudamente cualquier vestigio de magnanimidad o excelencia.

Madre mía. Dios me libre de aniquilar concienzudamente en mí cualquier vestigio de magnanimidad o excelencia, o de inciensar nada en difusa loa. Y de escribir de forma tan petulante, rebuscada e insoportable. Estas frases son lo más gordo, pero hay otros ejempos cercanos en el texto. Cuando cita a Schopenhauer (que no sé si era necesario, pero quizás un filósofo que no cita a otro filósofo y también a Ortega se siente desnudo) dice:

[para Schopenhauer] este odio y rencor “resultan tanto más amargos cuanto que quien los siente no está autorizado a denunciar la causa que los origina e incluso la disimula ante sí mismo”

Yo lo reconozco, soy un mediocre… porque no entiendo qué demonios quiere decir. No sé si es oportuno citar así, cosa que el propio autor pone en duda, cuando no creo que esa frase sea más clara que cualquier cosa que pretendiera decir Rodríguez.

Lo triste es que aunque sus ideas puedan tener sentido, y aun perdonándole ese estilo pomposo, para tirarse el moco de esa manera hay que escribir muy, muy bien. Tú te has puesto alto el listón; si te metes en ese papel, no puedes tener un fallo de concordancia en la primera frase (“un perfil de la infanta Leonor, en la que se describían sus aficiones culturales”). Ni poner una coma después del sujeto (“Entender como “anti-natural” que un niño se interese por la alta literatura, muestra hasta qué punto…”).

Bueno, no es que fuera muy bien en las formas, y los argumentos en sentido general eran pasables, pero al final del artículo llega y dice:

Y en esta hora en la que España se haya encallada en los particularismos y las rencillas

Se haya encallada.

Chúpate esa. Lo escribe el tipo que defiende la altura cultural, que cita a Schopenhauer y a Ortega.

Ya, es un detallito. Una letra de nada.

Un detallito que, lo siento, deja a uno con las vergüenzas al aire. Por ahí ya no paso, profesor. Eso se lo repasa, lo escribe bien, y vuelve usted en septiembre, que se decía antes.

Opinión dirigida

21 21UTC diciembre 21UTC 2016

Más de toros.

En el periódico sacan como noticia un test que les han hecho a unos niños en clase. Supuestamente, el ejercicio trataba sobre siniestralidad en festejos taurinos, maltrato a los animales y responsabilidad política.

Y también supuestamente el test estaba sesgado. Dice el periodista que ha generado malestar entre algunos padres de alumnos “que consideran que excede al debate para dirigir la opinión de los jóvenes en un solo sentido”.

Bueno, es noticia que un ejercicio de un instituto de Castellón genere malestar entre algunos padres de alumnos. Con algo hay que rellenar.

Pero es que el ejercicio, y esto es parte de la noticia, se hizo en clase de religión.

A mí no me llama la atención que hablen de toros en clase de religión. Lo que me deja perplejo es que “algunos padres de alumnos” se sientan molestos porque algo dirige la opinión de los jóvenes en un solo sentido… siendo padres que matricularon a sus hijos ¡en la asignatura de religión!

El cocinero estrella

9 09UTC agosto 09UTC 2016

No aguanto las mentiras, y por eso no aguanto los realities. Y por eso no aguanto los concursos de cocineros. Y me cuesta aguantar en un país que encumbra a tipos como estos.

Hoy leo una entrevista con uno de ellos. Suelo leer movido por la curiosidad, y encantado de que lo que leo me haga cambiar de opinión o destruya alguno de mis prejuicios. Y me decepciona cuando, por el contrario, lo que leo me reafirma en mis impresiones o mis prejuicios.

Leo:

P. Conozco dos cocineros que tienen vidas parecidas. Chicos de familias educadas, malos estudiantes, quizá hiperactivos… Fueron a una escuela de cocina porque en la universidad no lo tenían claro y allí se hallaron.
R. Me suenan ligeramente cosas de las que dice. Un cocinero es un tío ansioso que ha nacido para ser un artesano, para aprender en el trabajo. Yo mismo soy una persona muy activa que necesita estar motivada en lo que hace. ¿Me llevó eso a ser un mal estudiante? Sí.

Fíjate tú. Ser artesano, aprender haciendo, ser activo y estar motivado… son cosas te llevan a ser un mal estudiante. Esto es lo que se llama hacer de la necesidad virtud y convertir los bugs en features. Un hombre de su tiempo, no se puede negar. Sigamos:

P. ¿Le iba mal en el colegio?
R. Sí. La EGB no consiguió motivarme, está claro. Mire, yo entiendo que hay muchos niños en cada clase y que hay que estandarizar la educación, pero eso de “a los cuatro años tienes que leer, a los cinco tienes que sumar, a los seis…”, y todo por obligación. Eso no iba conmigo y no debería ser así. La educación debería preocuparse por atraer a los niños. Cuando yo empecé a trabajar, me gustó, me sentí motivado y entonces empecé a leer y a estudiar muchísimo.

Otro de esos estudiantes que han aprendido la cantinela de que la EGB (la enseñanza en general) es la que tiene que motivarles a ellos. Compañero, con ese concepto de la motivación el trabajo no tiene mérito, porque simplemente no es trabajo. Dice “no consiguió motivarme”, como si la que hubiera fracasado fuese la EGB y no él. “Todo por obligación… eso no iba conmigo”. Claro, eres uno de esos románticos, una mente libre y creativa que rompe las normas. Pero igual lo que pasa es que eres un vago que solo hace lo que le gusta (y en NADA se puede avanzar si uno solo hace lo que le gusta). Pero espera, que la respuesta continúa:

Sólo me cabrea el puto inglés, que no me entra en la cabeza.Me vienen clientes extranjeros y tengo que salir a saludarlos con un traductor, cosa que me da mucho por saco.

Hummm… claro, es que el “puto inglés” es de esas cosas que solamente se aprenden con esfuerzo, y haciendo algunas cosas que a uno no le apetecen. Es decir, que te motiva mucho tu trabajo, pero lo del inglés no… que lees y estudias muchísimo, pero el puto inglés se te atraviesa…

Jordi de mi alma, yo tengo una explicación. Aprender inglés requiere un esfuerzo, y las tareas que hay que hacer no siempre son motivadoras ni tienen recompensa inmediata. Así que no es de extrañar que no se te dé.

Pero no te preocupes. Siempre puedes decir que el Reino Unido fracasó porque no consiguió motivarte a aprender inglés.

La cosa no va a mejor. Agárrate y lee esto:

P. ¿Por qué los cocineros que salen en los periódicos son hombres?
R. Había una razón histórica: las cocinas, antes, eran infiernos con el fuego y el material, que era pesadísimo. Los cocineros tenían que ser gladiadores. Ahora ya no ocurre eso, no hay ningún motivo para que el hombre tenga más éxito que la mujer. Lo que importa es la capacidad de liderazgo sobre el grupo, y en eso lo tenemos igual los hombres y las mujeres.

No ha dicho que las mujeres no tenían apenas oportunidad de montar negocios o llevar empresas por sí mismas, o cualquier otra cosa. O que ahora mismo son tan buenas como ellos, pero seguimos siendo machistas. Dice el tío… ¡que hay una razón histórica! ¡Que la cocina es un trabajo muy duro, es metalurgia, amigos, siempre fue cosa de hombres! ¡Una tradición de hombres cocinando, y de mujeres que no se acercan a la cocina porque las ollas pesan mucho!

De verdad que flipo en todos los colores del arco iris y parte del ultravioleta. Pero ¿de qué planeta viene este tío?

En fin, no hace falta que vaya al resto de la entrevista. Lamentablemente, no tengo mejor opinión de él que antes.

La solución para las ingenieras

2 02UTC julio 02UTC 2016

Hay pocas estudiantes de ingeniería. De ingeniería informática en particular.

Es un tema que me interesa desde hace mucho. En un JENUI hubo una ponencia hablando de esto… y la ponente era alemana. Es decir, que no se podía culpar al atrasado país ibérico ni al cerril macho patrio; en la avanzada, europea, moderna y civilizada Alemania las cifras eran iguales, si no peores.

No solo eso; pasa lo mismo en todo el mundo. Hay pocos fenómenos que resulten tan coherentes, repetidos en países distintos, culturas relativamente diferentes, de uno y otro lado del charco. Las feministas dirán inmediatamente que no; que todas las culturas donde hay estudios de ingeniería son un régimen patriarcal, y por tanto no es extraño que ocurra lo mismo en todas ellas. Pero el caso es que en este asunto no he encontrado más que suposiciones e hipótesis. Ni un razonamiento sólido. Cuando alguien llegaba con un estudio que supuestamente arrojaba luz sobre el problema (y algunos recibieron atención de la prensa) yo lo leía y me decepcionaba absolutamente. Bueno, esto daría para un artículo largo. De hecho, con un compañero acabamos escribiéndolo y presentándolo a un congreso.

El caso es que leo un par de artículos en El Mundo. Por supuesto, no se acuerda de las ingenieras en informática; es probable que la autora ni siquiera supiera que la informática es una ingeniería. Pero eso son los prejuicios de ella, no los míos.

Uno es un artículo… de YoDona, y se titula Así son las ingenieras españolas. El artículo menciona las típicas historias sobre malentendidos o casos concretos de machismo, pero por supuesto no arroja ninguna luz sobre por qué las mujeres no se matriculan hoy en día (es más; en el caso de informática la tasa de matriculación no ha ido aumentando, sino disminuyendo).

El otro, y también de YoDona, es aún más… interesante. Se titula ¿Operación biquini? No, operación neurona para las niñas. Si te preguntas a qué viene ese título, no eres el único; y si encuentras la respuesta, no dejes de decírmelo. ¿Neurona para las niñas? ¿Biquini? Alucino.

En este artículo sí se aborda el asunto de las campañas para favorecer la matriculación de mujeres en ingeniería. Y unos presuntos expertos de una empresa llamada Smartick dan unas pautas. Brillantes. Cosas como estas que cito (literalmente):

  • Que en los estudios se demuestre la aplicación práctica para su vida diaria.
  • Que entiendan que ser bueno en matemáticas te abrirá puertas en el futuro.
  • Complementar la enseñanza de las mates con juegos.
  • Enseñar que las ‘mates’ molan a todos porque ayudan a entender mejor el mundo.
  • Sin matemáticas no se tiene capacidad crítica sobre noticias o informaciones.
  • Actitud positiva hacia las matemáticas, que mejora con la tecnología.
  • No hablar mal de las matemáticas, no fomentar patrones de conducta.
  • Buscar la aplicación práctica de los números, por ejemplo, en las recetas de cocina.
  • Motivar a las niñas para que no se priven de oportunidades futuras.
  • Para evitar estereotipos negativos de su capacidad intelectual, como “las niñas son de letras, se les dan mal las matemáticas”.
  • Queremos que haya mujeres en los puestos de dirección y política, para lo que necesitan dominar las matemáticas.
  • Intentar estimular a las niñas a que realicen actividades de construcción, robótica…

Por una parte, cosas como “motivar a las niñas para que no se priven de oportunidades futuras” es tan útil como “motivar a los conductores para que no beban antes de conducir”. Ya, tú. Si hasta ahí llegamos todos. De esos puntos ¿cuántos son medidas concretas que se puedan llevar a cabo?

Por otra parte… desafío al lector a que en cada uno de esos puntos evalúe si tiene algo que ver con las niñas, o los niños con pene no necesitan que se les demuestre la aplicación práctica de las matémáticas, o complementar las mates con juegos, o que no se hable mal de las mates… Vamos, por qué eso va a ayudar a que las niñas se acerquen a la ingeniería. O por qué si se hace no va a conseguir que se acerquen más niñas pero también más niños varones, con lo que el efecto neto será nulo.

Y finalmente… me ha encantado en particular el ejemplo incluido en el punto 8. La aplicación práctica de los números… por ejemplo, en las recetas de cocina. Me pregunto por qué citan ese ejemplo en concreto hablando de niñas. Viva la eliminación de estereotipos.

Lo dicho: si alguna vez lees algo coherente, no obvio o no basado en suposiciones gratuitas, no dejes de decírmelo. Todavía no he encontrado nada.