Archive for the ‘Gilipollity’ Category

Ratones

26 26+00:00 febrero 26+00:00 2020

El otro día vi en Verne un artículo sobre una foto de Sam Rowley que ganó el premio del público de los Wildlife Photographer of the Year. Son dos ratones en una estación de metro de Londres, peleándose como boxeadores. La reproduzco aquí porque entiendo que es lícito bajo la licencia con la que se publican las fotos de NHM.

Inciden mucho en cómo consiguió Rowley fotografiar cómo funciona la vida salvaje en entornos urbanos. Y cómo estamos conectados con la naturaleza sin saberlo, y demás.

Pero yo en la foto veo otras cosas antes que eso.

Veo dos animales pequeñitos en un entorno tan absolutamente fuera de su comprensión que asusta. Hay tecnología para haber creado un mundo, inmenso, bajo tierra. Para haber forrado las paredes de cemento, para haber creado luz de la nada, para haber puesto unos aparatos metálicos inmensos que recorren distancias enormes. En el metro de Londres hay tecnología que hace solo un par de siglos habría sido pura brujería para los seres humanos; maravillas que exceden absolutamente lo que un ratón puede siquiera intuir. Están en el medio de algo que les es ajeno y no pueden apenas empezar a percibir. Solo en el pavimento del suelo que pisan con sus patitas hay miles de años de ciencia y técnica condensados.

La foto es muy buena porque refleja precisamente esto. Los ratones están relativamente enfocados. Pero hay un universo desenfocado y lejano, y otros artilugios más cercanos que son nítidos pero siguen estando fuera del mundo de los ratones, casi mirándolos desde arriba.

Y en medio de ese universo, ¿qué hacen los ratones? ¿Levantar la vista? ¿Observar atónitos? ¿Intentar entender mínimamente eso que les rodea?

No; se pelean con sus ridículos puñitos por una migaja.

Dos ratones minúsculos, solitarios, observados por un mundo que les excede en todas las dimensiones posibles, dedican sus energías a pegarse por un trocito de basura.

Si eso no es el ser humano, no sé qué otra cosa puede ser.

Y sí, luego está eso que dicen de ver animalitos viviendo en la ciudad. Pero me parece una lectura muy literal y muy poco interesante frente a la fuerza de esa imagen.

Colacao en la oficina

9 09+00:00 enero 09+00:00 2020

Hoy en día, parece que todo es malísimo. La leche, el gluten, el azúcar. Por supuesto, el chocolate y el cacao no se libran, y la gente come chocolate negro y cacao puro como si dieran la vida eterna. Aunque no le gusten o sepan a esparto.

Yo me crié desayunando colacao todos los días, y lo sigo haciendo. Cantidades ingentes. No lo recomiendo ni lo dejo de recomendar, pero desde luego no hago caso a las modas alimentarias sin fundamento. (Hay que aclarar que cuando digo «colacao» lo uso como nombre común; me da igual de esa marca que de otra. Nunca en la vida lo he llamado «cacao soluble» y no voy a empezar ahora. Es «colacao», de la marca que sea, y así lo haré el resto del artículo.)

Si trabajas largas horas, quizá tengas alguna instalación para alimentarte en la oficina. Yo tengo un hervidor de agua para hacer infusiones.

Y entonces me surgió la duda. Para hacer colacao correctamente tendrías que tener no solo un horno o cocina, sino también la nevera para conservar la leche (en algunas oficinas lo hay). En un calentador de los míos no puedes calentar leche, y sin nevera tampoco puedes tenerla allí indefinidamente. ¿Se puede hacer colacao solamente con agua? Se puede, y algo es algo, pero tampoco es para tirar cohetes. Y pensé en ese invento para mí desconocido, la leche en polvo. No tenía ni idea de cómo usarla (ni siquiera de dónde conseguirla o qué tipos habría, ni si podría funcionar para este propósito mío).

En su momento busqué por internet si alguien explicaba su situación y me servía. Encontré gente que hacía café, pero la leche en polvo tiende a crear grumos muy difíciles de deshacer.  (Por cierto, algún vídeo de los que vi era realmente asqueroso y no sé cómo la gente se atreve a colgar ciertas cosas). Pero bueno, algo se podía hacer. No había muchos ejemplos en aquel momento, no parece que la leche en polvo se use mucho.

Después de pruebas y errores, y por si queda alguien que necesite esta información (no he buscado recientemente, quizás haya por ahí soluciones mucho mejores) y es capaz de encontrarla en este sitio remoto, aquí comparto mi método. Sí, amigos, se puede hacer un colacao pasable con un hervidor de agua eléctrico. Al menos, con estos productos funciona (no obtengo ningún beneficio por esta publicación, obviamente). Son los que tenía cerca.

Yo utilizo leche en polvo del Mercadona, que es desnatada por casualidad (me daba igual, pero era la que había). Y mi «colacao» para este fin es también el del Mercadona, Caobon. Como esto:

Los ingredientes secretos del colacao falso

Por un lado, pones el agua a calentar.

Por otro lado coges una taza normal y corriente, de las típicas que se regalan con letreritos inspiradores, y una cucharilla. Y en la taza (así en seco) echas tres cucharadas (todo lo generosas que puedas, yo cargo al máximo) de leche en polvo. Y encima dos (más normales, sin hacer el cabra) de colacao. Esta proporción, obviamente, puede variar, y quizás sea más sensato echar solo una de colacao (yo es que soy así).

Aún en seco, revuelves bien los polvos para que se mezclen totalmente, y esto es el punto clave. Supongo que el colacao lleva algo para disolverse fácilmente, y al estar mezclado de antemano con la leche en polvo la separa y no le deja hacer grumos.

Cuando el agua hierva, la echas en la taza, sobre la mezcla, y empiezas a removerlo para que se disuelva todo. Y con un poco de suerte te quedará algo que no digo yo que sea como si te lo haces en casa, pero es bastante potable; no da esa sensación de beber agua y polvos.

Esto funciona para mi gusto. No hay grumos y se puede beber, y al menos no es peor que el de la máquina. Tengo dudas de que funcionase con el Colacao «de verdad»; supongo que funciona mejor con cacaos que se disuelvan fácilmente. Pero no lo he probado. Sospecho también que con leche en polvo entera quedará mejor, pero tampoco lo he probado.

Para que no sufras lo que tuve que sufrir yo. Que aproveche.

Justicia (II)

9 09+00:00 julio 09+00:00 2019

En el artículo «La pornografía como un mal social», Pilar Llop, juez, diputada autonómica y exdelegada del gobierno para la violencia de género, analiza una sentencia del Tribunal Supremo que por fin contenta (quizás) a todas esas personas que tenían clarísima la diferencia entre violación y abuso. Sobre eso ya escribí hace un tiempo, y sigo en las mismas.

Esta juez dice:

La resolución salda una deuda histórica con las víctimas de los atentados sexuales por el trato que tradicionalmente se les había dado en estas causas y actúa como calmante de la “ira de las mujeres”, una sensación que Rebecca Traister en su libro Buenas & Enfadadas concibe como una reacción contra el machismo y la falsa y supuesta superioridad masculina que lleva a la cosificación de la mujer.

Es justamente lo que yo me temía y denunciaba. Un delincuente no solo va a pagar por su delito, por sus actos, sino por interpretaciones históricas de un tercero, ajenas a los hechos y que juzgan a personas concretas como sujetos abstractos. Los de la manada no pagan por lo que han hecho ellos (que no es poco), sino por lo que han venido haciendo en toda la Historia una serie de hombres contra una serie de mujeres. Alguien se inventa unos personajes, que representan a esos hombres y a esas mujeres, y se aprovecha un juicio concreto para juzgar a esos personajes (que, insisto, no tienen entidad jurídica alguna). Y una vez condenado el malo, por el camino inverso se personifica la pena en personas concretas.

Y la juez que lo escribe empieza así su artículo y no tiene reparo alguno. Dice también que «los mensajes del Supremo son claros» (o sea, que no es una sentencia, es un comunicado), y que la sentencia:

restaña un principio jurídico que parecía roto, el de la seguridad jurídica, deshaciendo el nudo judicial que había estrangulado el bien protegido que no es otro que la libertad sexual.

No explica en el artículo qué seguridad jurídica se rompió en el proceso original, ni por qué, ni en qué mejora ahora la seguridad jurídica, ni de quién, ni por qué, ni qué nudo judicial era ese.

No tiene desperdicio su concepto del consentimiento explícito. Asunto bastante complejo, pero que Pilar tiene muy claro. A pesar de que, si uno se fiara de lo que dice, pensaría que no tiene absolutamente nada útil que aportar:

Si bien sabemos que nuestro Código Penal no lo contempla, la sentencia deja una ventana abierta a este cambio de paradigma, como un guiño al legislador, señalando que conforme al Convenio de Estambul —ratificado por España en 2014 y de aplicación directa— “el consentimiento debe prestarse voluntariamente como manifestación del libre arbitrio de la persona considerado en el contexto de las condiciones circundantes”.

O sea, que la juez señala algo que no aparece en el Código Penal, pero celebra que se aplique igualmente, y dice que el Supremo hace un… ¿guiño al legislador para que cambie de paradigma? Todavía me estoy frotando los ojos.

La palabrería del convenio de Estambul que viene entre comillas no aporta ninguna directriz para su interpretación; es algo tan huero como decir «hay que castigar a los culpables», cuando normalmente lo difícil es demostrar quién es culpable. «En el contexto de las condiciones circundantes». Ya. Eso es de perogrullo.

Pero la juez se cubre de gloria a continuación, esta es la guinda:

Así, la aquiescencia, ya sea expresa o tácita pero siempre explícita, es exigible en toda relación íntima de carácter sexual.

O sea, que tácita pero explícita. Dos palabras que son prácticamente antónimos.

Me resulta inaudito que una juez no vea lo inútiles, contradictorias y vagas que son sus propias palabras, en virtud de las cuales pretende mandar gente a la cárcel más o menos años. Da pavor pensar que estamos en esas manos. Esta persona ha ejercido o ejerce en el poder legislativo, en el ejecutivo y en el judicial.

Es para echarse a temblar.

 

 

El Everest

23 23+00:00 mayo 23+00:00 2019

Si no escribo no es por falta de ganas ni de temas; es porque no me da tiempo. Estoy atascado últimamente.

Pero ningún atasco comparable a este. Esto es verdaderamente glorioso. No voy a aportar gran cosa sobre lo que dirá cualquiera en cualquier artículo sobre la cuestión. Pero es que he tenido que guardarme esta foto…

¿De verdad? ¿En serio?

¿De verdad que no es un trucaje, y que la cima del Everest estaba así?

Dicen aquí que ese día llegaron a la cima 200 personas.

Puedo entender a los que suben montañas, puedo entender a los que quieren llegar a la cima del Everest. Pero de verdad que llegar ahí y ver esa cola sería para sentirse muy, muy, muy, pero muy idiota.

A veces pienso que los seres humanos somos escoria pura, y generalmente es cuando veo maldad. Pero otras veces es cuando veo tontuna. Y esto es una tontuna tan grave como para sentir eso, que somos basura.

 

 

El milagro del CO2

18 18+00:00 enero 18+00:00 2018

Leo en El País un titular de lo más atrayente.

Vivir del aire: cómo convertir el CO2 en comida y combustible

Si abres el enlace, el título que pone el artículo es otro, en realidad, pero igual de bonito:

El científico que convierte la contaminación en comida

¿Cómo se puede hacer ese milagro? ¿Convertir el CO2 en comida y combustible? ¿Te imaginas, poder quitar gases de invernadero de la atmósfera, y encima sacar beneficios de ello?

En realidad, no tiene mucho misterio. El CO2 es carbono ya oxidado, “quemado”. Ha generado energía y por eso no es muy aprovechable. Para “desquemarlo” basta con suministrarle energía. Solar, por ejemplo. No es milagroso.

De hecho, ya está inventado. ¿Qué máquina es capaz de convertir CO2 en comida y combustible, mediante energía solar? Yo tengo varias de esas en casa.

Se llama PLANTA (de las de “agricultura”). El autor del artículo o bien no tiene claro esto o bien lo sabe pero tiene que buscar un titular atrayente.

No, no es lo segundo. Es ignorancia sin más. Porque dice el autor:

Lo normal es que estos carbohidratos y proteínas [los que comemos] provengan de cereales o legumbres, excepto las proteínas de origen animal que son obtenidas de carnes, pescados, huevos o productos lácteos. Lo extraordinario es que alguien afirme que puede fabricarlos con uno de los gases de efecto invernadero que más están contaminando en la actualidad el medio ambiente: el CO2 o dióxido de carbono.

No es consciente, al parecer, de que los carbohidratos y proteínas que comemos provienen, de hecho y en una enorme proporción, del CO2, y no tiene nada de extraordinario que alguien diga que puede fabricarlos así. Basta con que plante cereales o legumbres, y si quiere proteínas animales críe ahí unas vacas o unas gallinas.

Otra cosa es que lo que hace el investigador (un cultivo con microorganismos) sea más eficiente, en términos de superficie o de lo que sea, que una explotación agrícola.

Pero nuestro amigo periodista se ha asombrado de que alguien pueda sacar algo del CO2.

Eso solo lleva pasando desde que las plantas hacen la “fase oscura” de la fotosíntesis.

Eureka.

La carroza de las reinas

4 04+00:00 enero 04+00:00 2018

Hace días saltó la noticia de que en Vallecas iba a salir una drag queen en la cabalgata de reyes. Inicialmente la cosa se pintó como que iban a sustituir a los reyes por drag queens. Parece que en Madrid la cabalgata de reyes es algo tremendamente complejo, que todos los años da muchísimo que hablar desde que la alcaldesa es Carmena. Que Gallardón o Ana Botella estén metidos hasta las cejas en historias de deudas astronómicas, o incluso en actos delictivos, nunca rompió la placidez, que yo recuerde.

Yo personalmente estoy un poco harto de las cabalgatas de marras. Es falso que los niños tengan ilusión; esa ilusión es de los mayores (principalmente de los fabricantes de juguetes), y son los mayores los que dirigen la ilusión de los niños hacia ahí. Y entonces se monta un descomunal engaño, en el que toda la sociedad tiene que ser cómplice lo quiera o no, y los telediarios y los periódicos cuentan continuamente falsedades sin que les tiemble el pulso. Parece inocente, pero yo no estoy seguro de que lo sea. Es un entrenamiento, como las maniobras que hacen los militares de cuando en cuando para no perder la forma.

El caso es que, si me pongo en el lugar de los niños, lo que se hace es engañarlos como si fueran tontos. Y un día descubren que no, que el mundo era una mierda y que las personas en las que más confiaban los han engañado. Pero se les dice que era por su bien, y pelillos a la mar.

Bueno, hay quien, como decimos, no se preocupa en demasía por la gestión del ayuntamiento, y emplea las energías en decir que frustran el sueño de los niños. A pesar de que la cabalgata es como siempre, y esto de la drag queen es una carroza entre veintitantas. Un “colectivo” va y, como los jueces tienen poco que hacer, pide que prohíba la carroza cautelarmente (lo que bien puede calificarse como delito de odio, creo yo). Dicen que:

  • Perjudica el interés general. Su definición de “interés general” es “el mío”.
  • Perjudica a los niños en su ilusión y tradición. Un niño pequeño que vea una carroza se quedará maravillado con los trajes, los colores y la gente que sale allí bailando y celebrando, sin juzgar a nadie, y a los cuatro segundos mirará a la siguiente carroza; la única ilusión rota será quizá la de sus padres, ciudadanos ejemplares y estándar que en la carroza solo acertarán a ver una panda de maricones. Ah, y los niños son pequeños; por definición no tienen tradiciones.
  • Perjudica el interés legítimo de la Iglesia Católica por la irreverente y ofensiva imagen que afecta a uno de sus principales símbolos. El interés de la iglesia católica no es el interés general (antes bien, se oponen). La cabalgata se organiza y paga con dinero público, supongo. No hay nada irreverente ni ofensivo en unas personas. Y si las cabalgatas de reyes son uno de los principales símbolos de la iglesia católica… en fin. Mejor no me extiendo en ese punto.
  • Dicen que se va a sustituir la carroza tradicional por una de reinas. Eso es sencillamente mentira.
  • Que va en contra de la inalterabilidad de las instituciones bíblicas, y otras chorradas sobre los dogmas. La biblia no es ley, es completamente irrelevante a estos efectos, pero incluso aunque lo fuera… me parece que eso de los reyes magos, precisamente, no está en la biblia. Ni en número, ni en sexo, ni en nombres, ni en nada. Y nunca ha sido dogma de la iglesia católica. A efectos religiosos, es tan importante como Papá Noel o el Tió.

El juez no les ha hablado con claridad; no les ha dicho que va a procesarles por delito de odio, que son homófobos y prepotentes, que se guarden sus imposiciones, pero al menos les ha dicho que no son quién para pedir una prohibición cautelar como esa.

Todo esto es un poco rocambolesco. Podría ponerme a reflexionar un poco más allá. Pero es que lo que yo pensaba ya lo ha pensado, y lo ha escrito mejor, Manuel Jabois en su artículo “Reyes sin reino”.

Tampoco han estado mal Violeta Assiego o Jesús Cintora. Es verdad: nunca te lo perdonaremos, Carmena.

Doctorado en lenguaje inclusivo

14 14+00:00 diciembre 14+00:00 2017

Dicen que el otro día el director del Centro de Nanociencia y Nanotecnología de la Universidad de Barcelona llamó a Miquel Iceta  en Twitter impostor, ignorante, demagogo, repugnante, dijo que vivía del partido desde hacía 30 años y que tenía los esfínteres dilatados.

A mí todo eso me parecen insultos, simplemente, y si hablamos de calificar a Iceta lo de los esfínteres es especialmente irrelevante y desafortunado. Creo que de un político tienes derecho a que te preocupen su sinceridad, sus conocimientos, su honradez o de qué vive. Que lo consideres repugnante ya es una opinión más personal, pero creo que debes poder emitirla, junto con las burdas maneras de calificar el resto de facetas del personaje. Pero creo que sus esfínteres no son asunto tuyo. Veo razonable que un cargo público universitario no lo ocupe alguien que se manifieste así en público, más que nada por una cuestión de imagen, de respeto institucional, o lo que se quiera.

Quizás sea un poco exagerado que la fiscalía abra diligencias contra él por un presunto delito. No lo sé. En general, esto del delito de odio no lo acabo de ver claro. Pero en fin.

Ahora bien; el autor del tweet dimite, y pide disculpas (bastante correctas, no de esas de político que se disculpa por que tú te ofendas y no por lo que él haya hecho). Ahora bien: en mi opinión lo que ha hecho ahora sí que es un crimen.

Dicen que dijo, y ponen comillas (aunque para nuestros intrépidos periodistas eso no significa gran cosa, me temo):

quiero pedir disculpas a todos y todas las personas que se ofendieron con razón

Todos y todas las personas.

Esto ya es lo que me faltaba por ver.

Ahora sí que quiero que enchironen a este tío. A la hoguera.

(Es mentira. Lo digo irónicamente. Lo aclaro por si es delito de odio, que vete tú a saber.)

Cuando lo leí fue como una punzada en el corazón. Pero me tranquilicé pronto; pensé que era un despropósito de este hombre, que nervioso por su error e intentando compensar por el comentario homófobo se había pasado de frenada.

Decidí verificarlo… y el caso es que, para mi desconsuelo, si en Google buscas con comillas “todos y todas las personas”, esa expresión sale más de 1.200.000 veces. No es una rareza. Y yo me quedo perplejo. No sabría ni empezar a explicar por qué; si tú no lo estás, tómatelo como una rareza mía, yo qué sé.

Por cierto, “Memoria histórica” sale 860.000 veces. “Ética periodística” 182.000. “Caso Gürtel” sale 616.000 veces. “Igualdad salarial” 162.000. “Brecha salarial” 541.000.

Briconsejos asombrosos

15 15+00:00 septiembre 15+00:00 2017

Una pequeña entrada. No lo puedo evitar. No quiero ser el jubileta que critica a los obreros desde la barrera, porque en esto del bricolaje todo el mundo sabe mucho… pero oye, es que hay cosas que no.

Hay infinidad de vídeos de lo que los ingleses llaman life hacks, y que toda la vida hemos llamado trucos o cosas parecidas. Y hoy me he tropezado con un vídeo que, por extrañas razones, merece la pena ver (aunque sin sonido; yo lo vi sin sonido, y por lo que dicen los comentarios, no hay quien lo aguante).

Aquí va. 5 trucos increíbles, maravillosos, dice el tipo.

Hay gente pa tó.

  1. No está claro cómo pone ese alambre, que si te fijas no tiene extremos; apuesto a que ya le ha hecho un empalme que no se ve, y seguramente retorciendo también. Con lo cual el invento tiene una utilidad reducida. Ah, y te servirá, en todo caso, si se cumplen estas condiciones: a) Estás todo el día atando cosas con alambre (si no, vas a esforzarte más en doblar el clavo que el alambre), b) tienes un taladro sobrante que puedas dedicar a esto (poner y quitar el clavito sería un peñazo), c)  tienes un alambre adecuado para esto (porque si no se rompe, no sacas ese clavo de ahí en la vida), d) no tienes miedo a los accidentes cuando el taladro llegue al tope.
  2. Otra vez tienes un taladro sobrante, y además picas muchas, muchas cosas con esa picadora de carne cochambrosa para que te merezca la pena hacer esa guarrería. De todos modos, yo no me comería eso ni cobrando. Da un poco de asquete pensar en qué condiciones se ha hecho todo eso y qué aspecto tienen los utensilios. (Quizás a este señor no se le ha ocurrido… comprar una picadora o licuadora normales).
  3. Lo del interruptor protegido con un cacho de botella es para nota. Lo que da menos miedo de esa escena es el interruptor; a mí lo que me aterra es ese cableado de mierda en un exterior con sus empalmes de cinta aislante, el enchufe destapado mientras lo riega para hacer la demo, y que alguien piense que el esfuerzo que cuesta poner ese asco de plástico y sellarlo para que no entre agua es mejor que hacer un trabajo normal. Sin contar con que cada vez que enciendas o apagues… tienes que quitar el taponcito y meter el dedo. Brillante. ¿Cómo estará el sistema eléctrico dentro de esa casa?
  4. Lo del alambre en el bote de pintura para escurrir la brocha, sujeto con cinta aislante… no sé, si el bote tiene borde (y por definición lo tiene), puede que no sea muy necesario. Pero vuelve a dar un poco de reparo ver ese bote sucio, esa cinta aislante cutre…
  5. El ingenioso soporte para un rollo de plástico ya es para nota. Un soporte hecho con perchas adhesivas. Cuando se acabe el rollo… te buscas la vida para cambiarlo, seguramente arrancando la perchita y usando otro life hack para volver a ponerla. Y no te pierdas cómo coge el plástico, y cómo lo corta. Pero ¿en qué coño mejora esto la caja de cartón que trae el plástico cuando lo compras?

La voluntad es buena y se aprecia el detalle de compartir esas ideas, pero deja ver por todas partes un cutrerío tal que no sé si estará hecho aposta. No puedo creer que alguien se esfuerce en hacer cosas por un camino que es más largo, más trabajoso, y encima peor.

La cruz franquista

19 19+00:00 julio 19+00:00 2017

El otro día, al derribar un monumento franquista en Larrabetzu hirieron a varias personas (a una de ellas le rompieron las dos piernas). Hubo mucha, mucha suerte de que no mataran a nadie.

Al poco, pude leer este artículo:

¿Qué falló en el derribo de la cruz franquista de Larrabetzu?

Ahora no se titula así, pero ese era el título cuando yo lo leí, así que lo mantengo.

Dicen en el texto cosas como esta:

[…] han iniciado una investigación para determinar qué falló para que el monolito cayese ayer de frente y no de lado cuando una firma especializada procedía a su retirada. «Juntos intentaremos llegar a unas conclusiones sobre lo ocurrido», ha afirmado hoy Iñigo Gaztelu (EH Bildu), alcalde del municipio, quien ha avanzado que, a falta del informe que determinará qué pasó, se barajan varias posibilidades: «El mal estado del monumento, la mala suerte de que alguna piedra del suelo realizase un ‘efecto rebote’…».

¿Empresa especializada?

¿Investigación para determinar qué falló?

¿Que la culpa es del mal estado del monumento? Pero hostias, Patxi, ¿estamos a Rolex o a setas?

¿La mala suerte de que alguna piedra del suelo realizase un efecto rebote? Pero ¿qué mierda de eufemismo es ese? ¿Mala suerte? ¿Efecto rebote?

Hay muchos vídeos, puedes verlos. Yo soy muy cauto con el trabajo ajeno, y las cosas nunca son tan fáciles como parecen. Ya lo sé. Y no sé gran cosa de demoliciones. Pero si ves el vídeo… madre mía.

A mí la perspectiva del tipo que está grabando el siguiente me parece, desde el primer fotograma, escalofriante. Descuida, que a mí en ese sitio no me pillabas.

Lo que pasó es lo normal. Tiras del monumento con una cinta que no está de lado, sino en diagonal (parte del tirón lo haces, efectivamente, de frente, ¿qué esperabas?). La gente está MUY CERCA, y la gente está MÁS ABAJO QUE EL MONUMENTO. Tiras una torre de 10 metros, las piedras cogen la correspondiente velocidad para ese radio, caen hacia uno de los sitios más previsibles, y con esa velocidad ruedan o rebotan lo que cabría esperar, y encima cuesta abajo. ¿Qué coño de investigación os hace falta? “Cuidao, cuidao ahí”, dice uno. Y esas son las medidas de seguridad estrictas que habían tomao. “Cuidao. Coño, si es que os lo dije”.

Empresa especializada, dicen… Madre mía. No sé a cuántas personas se les tendría que caer el pelo por esto.

 

Habilidad

10 10+00:00 febrero 10+00:00 2017

Una cosa que me preocupa es que cada vez me sorprenden menos cosas. Y no es que haya visto yo tanto mundo. Pero el otro día me sorprendió una, no sé si justificadamente o no.

Como salgo muy poco de noche, y cuando salgo no soy muy de beber diuréticos, y aunque lo hiciera no soy muy meón tampoco, no tengo yo mucha experiencia usando los servicios de los bares. Hombre, tener tengo mucha, pero nada en comparación con el humano medio, y menos aún en horario nocturno. Ahí soy el nuevo. Por eso no sé si esto es una costumbre habitual que yo, simplemente, desconocía.

El otro día, faltando a mi costumbre, estaba yo en un bar, utilizando cuidadosamente un urinario de pared. Para mí no es lo más usual, pero tampoco nada extravagante; no tendría mucho que contar (y no me gusta escribir sobre asuntos escatológicos, de todos modos).

La cosa es que un tipo entró y se puso a utilizar el urinario análogo de al lado. Esto tampoco es raro. Y yo no miré apenas para él; tampoco es raro, de hecho puede considerarse etiqueta. Aunque estemos en la misma sala, cada uno está en un espacio privado; pequeñito, pero privado. Asimov ha escrito sobre esto en algún que otro libro suyo.

Pero aun sin mirarlo, directamente, sé con absoluta seguridad que llevaba un vaso en la mano izquierda.

Eso es todo.

Llevaba el vaso. Entró con él al servicio. No lo soltó en ningún momento, no lo apoyó, no lo dejó en el lavabo ni en ninguna otra parte. Desarrolló todo el procedimiento con una sola mano, sosteniendo el vaso con la otra. Cuando acabó, se fue con su vaso. Obviamente, no se lavó las manos, porque lavarse las manos sin soltar un vaso ya sería sobrenatural. Bueno, ahora que lo pienso, seguro que era capaz de lavarse una sola, secarse y hacerse la manicura.

Eso es lo que me dejó perplejo. No alcanzo a entender cuál es el motivo para no separarte de tu vaso al entrar al servicio, en vez de dejarlo… no sé, ¿en la mesa, en una repisa, en cualquier parte? Puede ser un licor carísimo… pero no me consta que sea un suceso habitual el que alguien aproveche una ausencia para beberse la bebida de otro (quizás no frecuento el tipo de bares en los que ocurre eso). Quizás le quedaba poco y el miedo del usuario era a que mientras se iba le retirara el vaso el camarero, pero allí no andaban camareros a la caza precisamente, y de todos modos, si era tan poco licor, no veo por qué no podía acabárselo antes… Y finalmente, aun cuando la cosa fuera de “ahora o nunca”, y simultáneamente de “no sin mi vaso”, puestos a meter el vaso en el servicio tampoco sé por qué no podía dejarlo allí en cualquier otro apoyo, bajo su vigilancia estrecha.

Es decir, tenemos a alguien que no puede acabarse la bebida, que tiene que ir al servicio YA, que no puede perderla de vista en ningún momento, y que no puede ni soltarla un momento por alguna misteriosa razón. Pero no solo se ha dado esta concurrencia de circunstancias improbables; en el caso de este hombre, se dan muy a menudo, tanto como para desarrollar la habilidad de efectuar el procedimiento mingitorio íntegramente con una sola mano.

No es que sea un imposible, pero a mí me parece francamente difícil, como mínimo incómodo. El tipo ni pestañeó, os lo aseguro. Llegó después que yo, y terminó antes. Era un experto.

Y así me quedé yo. Es posible que a la hora bruja en los bares de copas sea habitual ir al servicio vaso en mano. Es posible que la gente, por lo general, pueda desabrocharse pantalones, cinturones, y todo lo demás, con una sola mano y suma facilidad, y hacer determinadas manipulaciones y luego volver a abrocharse todo. Pero yo todavía me estoy frotando los ojos.