Archive for the ‘Opinión’ Category

Justicia (II)

9 09+00:00 julio 09+00:00 2019

En el artículo «La pornografía como un mal social», Pilar Llop, juez, diputada autonómica y exdelegada del gobierno para la violencia de género, analiza una sentencia del Tribunal Supremo que por fin contenta (quizás) a todas esas personas que tenían clarísima la diferencia entre violación y abuso. Sobre eso ya escribí hace un tiempo, y sigo en las mismas.

Esta juez dice:

La resolución salda una deuda histórica con las víctimas de los atentados sexuales por el trato que tradicionalmente se les había dado en estas causas y actúa como calmante de la “ira de las mujeres”, una sensación que Rebecca Traister en su libro Buenas & Enfadadas concibe como una reacción contra el machismo y la falsa y supuesta superioridad masculina que lleva a la cosificación de la mujer.

Es justamente lo que yo me temía y denunciaba. Un delincuente no solo va a pagar por su delito, por sus actos, sino por interpretaciones históricas de un tercero, ajenas a los hechos y que juzgan a personas concretas como sujetos abstractos. Los de la manada no pagan por lo que han hecho ellos (que no es poco), sino por lo que han venido haciendo en toda la Historia una serie de hombres contra una serie de mujeres. Alguien se inventa unos personajes, que representan a esos hombres y a esas mujeres, y se aprovecha un juicio concreto para juzgar a esos personajes (que, insisto, no tienen entidad jurídica alguna). Y una vez condenado el malo, por el camino inverso se personifica la pena en personas concretas.

Y la juez que lo escribe empieza así su artículo y no tiene reparo alguno. Dice también que «los mensajes del Supremo son claros» (o sea, que no es una sentencia, es un comunicado), y que la sentencia:

restaña un principio jurídico que parecía roto, el de la seguridad jurídica, deshaciendo el nudo judicial que había estrangulado el bien protegido que no es otro que la libertad sexual.

No explica en el artículo qué seguridad jurídica se rompió en el proceso original, ni por qué, ni en qué mejora ahora la seguridad jurídica, ni de quién, ni por qué, ni qué nudo judicial era ese.

No tiene desperdicio su concepto del consentimiento explícito. Asunto bastante complejo, pero que Pilar tiene muy claro. A pesar de que, si uno se fiara de lo que dice, pensaría que no tiene absolutamente nada útil que aportar:

Si bien sabemos que nuestro Código Penal no lo contempla, la sentencia deja una ventana abierta a este cambio de paradigma, como un guiño al legislador, señalando que conforme al Convenio de Estambul —ratificado por España en 2014 y de aplicación directa— “el consentimiento debe prestarse voluntariamente como manifestación del libre arbitrio de la persona considerado en el contexto de las condiciones circundantes”.

O sea, que la juez señala algo que no aparece en el Código Penal, pero celebra que se aplique igualmente, y dice que el Supremo hace un… ¿guiño al legislador para que cambie de paradigma? Todavía me estoy frotando los ojos.

La palabrería del convenio de Estambul que viene entre comillas no aporta ninguna directriz para su interpretación; es algo tan huero como decir «hay que castigar a los culpables», cuando normalmente lo difícil es demostrar quién es culpable. «En el contexto de las condiciones circundantes». Ya. Eso es de perogrullo.

Pero la juez se cubre de gloria a continuación, esta es la guinda:

Así, la aquiescencia, ya sea expresa o tácita pero siempre explícita, es exigible en toda relación íntima de carácter sexual.

O sea, que tácita pero explícita. Dos palabras que son prácticamente antónimos.

Me resulta inaudito que una juez no vea lo inútiles, contradictorias y vagas que son sus propias palabras, en virtud de las cuales pretende mandar gente a la cárcel más o menos años. Da pavor pensar que estamos en esas manos. Esta persona ha ejercido o ejerce en el poder legislativo, en el ejecutivo y en el judicial.

Es para echarse a temblar.

 

 

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El rap de los urólogos

18 18+00:00 junio 18+00:00 2019

Hay una polémica tremenda porque unos médicos de HUCA grabaron un vídeo para un compañero, al parecer, y en él le echan cachondeo a su profesión.

Ay, amigo. Les caerá encima todo el peso de la corrección política.

Asociaciones de pacientes que piden venganza, las autoridades que se indignan, y el colegio de médicos que quiere que su comisión deontológica emita un dictamen.

Soy muy, muy sensible a la deontología profesional. Soy un tío raro que en la pared de su oficina tiene colgado un póster… con un decálogo ético del IEEE (un póster que tiene este contenido). Mira a ver si conoces a alguien más extravagante en este sentido.

También soy muy sensible al trato que se da a los pacientes, y sobre todo a los mayores.

Pero resulta que el humor es humor. Esta gente grabó un vídeo para despedir a un compañero, o algo así. Y pusieron las frases que se les ocurrieron y rimaban, y lenguaje basto. ¿Y qué?

La asociación de pacientes quizá se olvida de que esta gente trata con enfermedad, desgracias y muertes todos los días de su vida profesional. Y que de alguna manera, en algún momento, tienen que distanciarse de eso y tomárselo con humor. Si no, reventarían. No pueden tomárselo todo en serio todo el tiempo. Si hablaran a un paciente en esos términos, y con desdén, yo sería el primero que pediría su cabeza. Pero no ha sido así.

El hospital dice que grabaron en sus dependencias sin el preceptivo permiso. Oye, pues sí. Es posible que los instructores de ese procedimiento que van a abrir contra los médicos nunca, jamás, hayan hecho desde el hospital ninguna llamada particular. O que ninguno de ellos fume en la acera, cosa prohibida por la ley, mucho más dañina y ante la que las autoridades del hospital hacen, obviamente, la vista gorda, como se puede comprobar todos los días.

Y del colegio de médicos… Su presidente ha dicho, según la prensa, que «es un vídeo inaceptable que va contra la mentalidad, la actitud y la responsabilidad que los profesionales de la medicina debemos manifestar en todo momento».

El mismo presidente, del mismo colegio, que hace un año iba a acoger un curso sobre los fundamentos de la homeopatía. El colegio. Y el presidente es el mismo individuo que en 2012, si hemos de creer a la prensa, decía en un congreso nacional sobre homeopatía (¡!) «la homeopatía ya no es una alternativa, es un tratamiento médico válido y reconocido».

[…] destacó la importancia de la inclusión de la homeopatía en los estudios universitarios en la década de los ochenta «porque logró colocar en el lugar que merecía a esta rama de la Medicina fuertemente arraigada en nuestra cultura».

Algo tan indeseable, tan bochornoso, tan corrupto, no atenta contra la deontología profesional. A esta gente le preocupa, sin embargo, un vídeo de despedida de unos médicos donde, en un entorno aparentemente privado y no destinado a la difusión, dicen «churra».

Pues yo, con toda mi obsesión deontológica, estoy con ellos. Mira que no hay gente a la que se puede crucificar con motivo, para tomarla con unos que gastan una broma.

 

Messi y los niños con cáncer (II)… y Ortega

5 05+00:00 junio 05+00:00 2019

No conozco a Amancio Ortega y sé poco, puedo saber muy poco, de cómo es en persona y de sus motivaciones.

Sí sé que no se levanta un imperio económico a base de blanduras, de empatías y de regalos. (Me extraña que esa gente a la que tanto gusta insultar llamando «buenista» no se lo llame a Amancio, vete a saber por qué). No sé si, después de levantar su imperio a base de trabajo duro e insensibilidad (porque no creo que haya otra forma), puede decir «ahora ya puedo permitirme ser bueno». Quizá. Pero me extraña.

Se ha armado la marimorena porque una candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid ha dicho cosas con todo el sentido, para variar. Cosas contra las que se puede argumentar de varias formas, y algunas son muy burdas, obvias y demagógicamente fáciles: «pues si tú tuvieras cáncer a ver qué decías», y así.

El Mundo ha elegido exactamente el camino más indigno y miserable para hacer una campaña en favor del millonario, cosa que ya no puede sorprender a nadie. Tampoco sorprende que Antena 3 haga más o menos lo mismo. Es más: ha utilizado incluso a Pablo Motos, que se ha traído de refuerzo a Bertín Osborne para que llame mamarracha y vaga a esa candidata que a diferencia de él estudió un máster en economía internacional y desarrollo en la Complutense, previsiblemente conociendo a sus profesores y sabiendo dónde había entregado sus trabajos, además de pasarse 7 años en un conservatorio aprendiendo a tocar el violín. No necesitamos que Bertín Osborne aprenda sobre economía internacional, pero lo del conservatorio quizás no le habría sobrado. Lo mismo se puede decir de Miguel Bosé. También le han defendido Naty Abascal o Fran Rivera, ¿qué duda puede quedarnos sobre lo que está bien y lo que está mal?

El propio Ortega, por su parte, eligió una vía de defensa mucho más sorprendente; dijo que lo que ha donado son 300 millones de euros y que eso es una cifra anecdótica para sus posibilidades, calderilla. «Anecdótica». Curiosamente, se resiste a pagar solo 33 (la décima parte de una anécdota, para él) por el impuesto de patrimonio. Al final, el análisis más certero de todo este asunto es, como siempre, el de El Mundo Today. O, más en serio, Público.

En realidad no pretendía hablar de Amancio Ortega. Quería apuntar algo mucho más breve. Hace un tiempo ya dije que me reventaba la campaña a favor de Messi, un delincuente,  sin tener en cuenta lo que estaba ocurriendo de verdad (que para eso es el periodismo).

Pues nada, que en esas estamos. Leo Messi, denunciado en la Audiencia Nacional por estafa y blanqueo en su Fundación.

Pero oye, el pueblo es sabio, no como esos idiotas que estudian carreras.

Se ponen malos de repente

11 11+00:00 abril 11+00:00 2019

Este es un tema un poco delicado porque parece que es de mal gusto hablar de la enfermedad o de la muerte. Pero por otro lado no hay cosa de peor gusto que ser un criminal o, como mínimo, un ladrón que abusa de la confianza de los ciudadanos. Así que no me parece que tenga que tener tanto miramiento con normas sociales que no dejan de ser tabúes fruto de nuestro propio miedo y superstición, como si hablar de la enfermedad o la muerte nos fuera a traer enfermedad o muerte (por más que hablar de robos millonarios no nos trae millones).

Me llama la atención, y me revienta, en cuántas ocasiones un chorizo o un facineroso o una persona presuntamente inocente pero muy sospechosamente culpable disfruta de su iniquidad y se beneficia de ella, durante mucho tiempo, con total impunidad y desvergüenza; para, en los pocos casos en los que le llega el momento de rendir cuentas, de repente recurre a nuestros sentimientos irracionales de pena o de culpa para aprovecharse, otra vez, e irse de rositas.

Villa, que por lo que parece fue un tío listísimo que amasó una fortuna desde una posición que les debía a los trabajadores que apenas llegaban a fin de mes, de repente se puso malo, se volvió tontísimo y no recuerda nada, hasta el punto de que puede librarse del juicio.

Miguel Blesa, que destrozó a conciencia algo que los trabajadores habían construido durante muchos años y se paseaba con la mayor soberbia y chulería de que es capaz una persona, se suicidó, el pobre, cuando lo condenaron. Pobrecito, sí. Pero es que al suicidarse se evita no solo ir a la cárcel, sino que también se evita ser juzgado por lo que debía ser juzgado, y además su familia no tendrá que devolver todo eso de lo que se apropió. Quedó básicamente impune. Para mí no es un pobrecito; es que su soberbia llegaba al extremo de que no tenía problema en pegarse un tiro y ahí os quedáis, gilipollas, que me quiten lo bailao, pero a mí no me cogéis y a mis beneficiarios tampoco.

Eduardo Zaplana, otro ejemplo de chulería impresentable, también se ha puesto malito, pero ha sido ahora que tenía que rendir cuentas. Algunos periódicos hicieron campaña a su favor, para que lo dejasen libre, señalando al juez como culpable si a Zapli le pasaba algo (una forma vergonzosa y evidente de demagogia), hasta que lo han conseguido; no aclararon que ya estaba atendido médicamente como debía, que ya salía de la cárcel para recibir todos los tratamientos necesarios…

No hablemos de Rita Barberá. Para evitar que fuera juzgada, su partido le puso todas las pantallas necesarias, convirtiéndola en senadora e incluso incluyéndola en la Diputación Permanente. Y un día, de repente, la pobre se murió. Incluso después de muerta, su partido siguió limpiando su suciedad común, dejando ver poco menos que la habían matado por investigarla, aunque fuera mentira. Como si al morirse el autor desaparecieran las fechorías y de repente tuviera que parecernos una persona ejemplar.

Álvaro Lapuerta fue tesorero del PP durante muchos años. Obviamente, un tío listísimo, una lumbrera entre las lumbreras. Pues oye, es verse envuelto en una investigación judicial y volverse viejo de repente; qué digo viejo, directamente demente. Ya no se acordaba de sus tejemanejes, pobre, tanto que alegaba no ser capaz de comprender siquiera su acusación. Y claro, antes de rendir cuentas se murió también. Naseiro también se libró, peor aún, por un defecto de forma, para disfrutar de su premio con una vida de rico.

Enrique Álvarez Conde, el sinvergüenza que durante tantos años se cagó y se meó en todo lo que significan la Universidad, el conocimiento y el esfuerzo de los imbéciles pringados que estudian una carrera por la vía lenta pudiendo ir por el atajo (como hizo cierto candidato a la presidencia del Gobierno que no se esconde lo más mínimo), se ha muerto también. No va a pagar por ninguna de sus fechorías; ha tenido alguna pequeña complicación procesal una corta temporada al final de su vida, pero nada más. Aquella rueda de prensa en la que salió a defender a Cifuentes no fue un calvario para él, no te equivoques; mintió con toda la cara dura que tenía, cosa a la que estaba acostumbrado. Tú y yo sufriríamos en esa situación; él no. Se llevó por delante el futuro, y quién sabe si la libertad, de unas profesoras a las que tenía agarradas por sus puntos flacos, que ahora pagarán probablemente por las fechorías del otro indeseable.

Toda esta gente se aprovecha de la convención de que está feo desearle enfermedades o muerte a alguien (que es verdad, y no es mi caso) para que implícitamente tenga que parecernos que está feo incluso que se diga la verdad sobre los actos de alguien que está enfermo. O que lo finge.

No puedes hablar mal de los vivos porque te denuncian. No puedes hablar mal de los muertos porque está feo. Pero tampoco puedes pedirles cuentas porque… están muertos.

Pues un chorizo enfermo, o un chorizo muerto, sigue siendo un chorizo.

Más listos que la NASA

5 05+00:00 abril 05+00:00 2019

El mundo está lleno de listos. No se limitan a saber de informática más que los informáticos, de medicina más que los médicos, y de todo más que todos. El otro día parece que Ana Guerra publicó una de esas fotos hiperpreparadas de Instagram, esta:

Qué tonta, no sabe tocar el piano

Por lo que parece, mucha gente se rió de ella porque no sabe que para tocar el piano hay que levantar la tapa. A buen seguro que muchos lo dirían en broma, pero muchos se apuntaron realmente a la historia. Estoy seguro de que muchos de los que comentan, a pesar de no haber estado en su vida cerca de un piano, son tan imbéciles que creen realmente que Ana Guerra, cantante profesional desde hace unos cuantos años y estudiante de flauta travesera en un conservatorio durante ocho, no sabe cómo se toca uno (no digo ya que toque bien o mal, sino que no sabe cómo funciona). Y que esa foto se ha hecho así, por casualidad, sin querer, y la han pillado.

Algo parecido ha pasado con el primer paseo espacial solo para chicas. Incluso Buenafuente, a quien respeto, se ha subido al carro de la historieta fácil. Míralo aquí, 1’27”:

La borma está bien, pero no es todo broma. Dice Buenafuente que “han investigado”, y para él “investigar” es leer a un becario de El País. Se cree esa sandez de que la primera astronauta tuvo problemas con el traje porque “los ingenieros de la NASA no sabían exactamente cómo orinaba”. Y llama a los ingenieros de la nasa “ingenierito de la mierda”, y se apunta al éxito fácil hoy en día: reñir a alguien por machista para que te aplaudan. Pero el feminismo desinformado y erróneo no ayuda en nada.

No es mi especialidad ni mucho menos pero, total, visto el nivel, voy a opinar. Hay algunas circunstancias que conviene tener en cuenta.

  • Durante muchos años, casi todos los astronautas han sido militares. Pilotos de pruebas o de caza, muchos con experiencia en combate, aparte de tener títulos en ingeniería. Hoy en día esto no es tan inevitable, pero más de dos tercios de los astronautas que ha habido han sido militares. Ahora mismo, en la ISS hay seis personas, y cuatro (incluyendo a la propia astronauta implicada) son militares. Para exigirle a la NASA que haya muchas mujeres astronautas, seguramente habría que conseguir antes que hubiera muchas en la cantera: en el ejército, pilotando aviones.
  • Respecto al asunto de la orina, de hecho supongo que orinar en un traje sin gravedad es un problema ténico muy, muy serio y de importancia crítica. Seguro que para hacer el primer traje de hombre hubo que realizar infinidad de investigaciones y pruebas. Y no es de extrañar que para la primera mujer, siendo el problema distinto, hiciera falta todo un programa de I+D; sí, solo para mear. Pese a que la NASA ya sabe hacer trajes, tiene abiertos varios programas para desarrollar trajes nuevos, y ha invertido en ellos más de 100 millones de dólares.
  • Hay varios tipos de trajes espaciales, para diferentes fines. Sospecho que el de los paseos espaciales (el llamado EMU, Extravehicular Mobility Unit) es seguramente el más complejo y el que plantea requisitos de seguridad más estrictos. No se parece a una camiseta gorda, sino más bien a una nave espacial especializada.
  • Un traje de esos tiene que proteger al astronauta de las condiciones del espacio. Tiene que mantener una presión atmosférica para el astronauta, mientras que fuera no hay más que vacío. Tiene que mantener su temperatura; entre otras cosas, tiene que reflejar la luz solar para que el astronauta no se fría (en el espacio es mucho más difícil y necesario refrigerar que calentar, porque no hay convección). Y además… tiene que permitirle hacer el trabajo.
  • El astronauta está básicamente en un globo ultrarresistente inflado a presión. ¿Cómo puede moverse y doblar brazos y piernas? Pues es difícil, y el primero que lo intentó, Alexei Leonov, lo comprobó por sí mismo. Aquella misión casi acaba en tragedia. No pudo ni operar su cámara fotográfica. Al volver a entrar tuvo que violar por su cuenta y riesgo todos los procedimientos: entró de cabeza (no de pie), y en la esclusa sacó aire de su traje para poder dar vuelta y cerrar la escotilla externa. En 20 minutos su temperatura corporal subió 1,8 ºC. Dijo que estaba metido en sudor hasta las rodillas dentro de su traje. (Esa misión tuvo un aterrizaje de lo más accidentado, además, pero es otra historia).
  • Total, que los paseos espaciales son una actividad tremendamente física. No la puede hacer cualquiera, y no se puede hacer con cualquier traje; tiene que ser perfecto.
  • Los trajes de las misiones lunares se fabricaban a medida de cada astronauta. En la actualidad, se hacen combinando piezas estándar de diversas tallas. En particular, la parte de arriba y la de abajo se pueden combinar. El astronauta se prueba trajes en los entrenamientos en tierra y decide cuáles sirven; puede optar por una sola combinación posible o por varias, pero en el espacio esto puede cambiar (un astronauta de 1,80 puede medir 1,85 en la ISS) y solo se sabe con certeza la talla allí arriba y en el momento de intentarlo.
  • El plan de la misión se alteró a propuesta de una de las dos mujeres implicadas, Anne McClain. Creía que le valían los trajes de dos combinaciones, pero tras un primer paseo espacial con talla grande comprobó que necesitaba la mediana, la misma que su compañera.
  • De hecho había dos trajes de la talla adecuada, pero resulta mucho más fácil cambiar quién sale que reconfigurar los trajes. Así que se decidió cambiar de día a una de las dos.
  • La NASA tiene un cierto problema con los trajes espaciales (de hombre y de mujer). Los trajes tienen una vida útil determinada, y necesitan mantenimiento.
  • Los trajes debían enviarse periódicamente a la Tierra para repararlos y mantenerlos, y esto iba a hacerse en el transbordador. Pero… ahora no hay transbordadores, por las razones que sabemos. Así que se mantienen con menos frecuencia.
  • De los 18 trajes originales de la ISS, solamente quedan 11; unos están en un estado más fiable que otros. De los que faltan, 4 se perdieron en los desastres del Challenger y el Columbia. Hay dudas sobre si los trajes durarán hasta que termine la vida útil de la ISS (2024; quizás se prorrogue). Hacer uno de esos trajes costaba unos 2.000.000 $, pero ahora se dice que fabricar ahora más de esos trajes tendría un coste inasumible (recuérdese que se están desarrollando nuevos modelos, y son esos los que la NASA quiere utilizar en el futuro). La posible falta de un traje adecuado no se resuelve poniendo a Marie Kondo a doblar unas camisetas y mandándolas por SEUR.
  • De hecho, deberíamos felicitarnos por este cambio de planes. Si algo deberíamos exigir a la NASA es que haya aprendido de lecciones dolorosas como la del Challenger: no hay que ceder a las presiones, sino hacer lo correcto.

En 1977, antes de que nacieran muchos de estos listos, la NASA ya echó mano de una actriz de Star Trek para hacer campañas para reclutar mujeres, en 1978 contrató a seis astronautas mujeres, en 1983 mandó a una de ellas al espacio… Que no es que haya suficientes ni mucho menos, pero no parece muy justo pintar a la NASA como un montón de idiotas a los que no se les ha ocurrido que existen las mujeres o que mean diferente, sino como una organización que lucha contra un problema global que no puede resolver sin más por sí sola, y que en todo caso pone por delante los criterios técnicos y de seguridad.

Total, que esa organización pone (y trae de vuelta) hombres en la Luna. Consigue que vuelvan de la Luna y aterricen sanos y salvos unos tipos que van en una nave que ha explotado, con los medios disponibles y de forma improvisada. Hace aterrizar chismes en Marte y los controla desde aquí. Pero un montón de españoles listos les tiran de las orejas por machistas y por tontos, porque no se les había ocurrido tener sujetadores en la ISS o algo así.

Me da la impresión de que no les preocupa, y de que están a cosas más importantes.

Y esas dos mujeres también. Están allí por lo que valen para hacer su trabajo, y no para saludarnos y hacernos carantoñas a los zoquetes de la superficie.

El estadista

29 29+00:00 marzo 29+00:00 2019

Ya hubo intentos de clonar a Adolfo Suárez, a través de su hijo, y aprovechar el tirón. Y aquellos intentos no salieron. Ahora entiendo por qué.

Vas para estadista. Según cierto partido, eres la segunda persona más valiosa de tu comunidad autónoma para optar a un puesto en el Congreso de los Diputados. El segundo mejor entre cientos de miles.

Vamos a examinar lo que ha pasado, sin entrar en preferencias ideológicas ni en sus argumentos. Vamos a lo objetivo.

Este señor, Adolfo Suárez Illana, dijo (yo lo vi en la tele) que en Nueva York la ley permite abortar después de que nazca un niño. Aquí se puede ver y oír, a los 5’15”:

Eso lo coloca, en primer lugar y sin esperar a más, como un iletrado. Es implícitamente imposible abortar si no es durante el embarazo. Un tipo con esa confusión mental está dando lecciones.

Pero esto va a peor. Para desdecirse (y eso sí, le honra y es correcto) dice que ha buscado si era correcta o no su afirmación sobre esa ley.

Dice que ha tenido que llamar a un despacho de Nueva York.

O sea, que el tipo que sienta cátedra sobre el aborto, y hace mansplaining a las mujeres (este sí), se permite decir una memez como esa de matar niños en Nueva York sin tener ni idea de si es verdad o si es mentira. Es más; algo que es evidentemente mentira se lo ha tragado, se lo ha creído, ni siquiera le ha sonado inverosímil, ni siquiera se ha molestado en averiguarlo. No ha pedido que le enseñen el texto legal en cuestión.

¿Cuál era su fuente? ¿Un whatsapp?

Que se haya creído tal majadería, en primer lugar; que la cuente en un medio de comunicación sin contrastarla, en segundo lugar; y que tenga que llamar a unos abogados de Nueva York, en tercer lugar, lo revela como alguien de una capacidad intelectual tan escasa que queda completamente invalidado para ostentar cargo público alguno. Por creérselo y por manejar así la información.

Imagínate a un tipo así, con este criterio y esta solvencia, como ministro de Sanidad.

Trapero, presidente

14 14+00:00 marzo 14+00:00 2019

Un poco por casualidad, he podido oír y ver varios trozos de la declaración de Josep Lluís Trapero en el juicio por el procés.

Y me ha impresionado.

No voy al fondo del asunto, que más o menos me da igual. Una persona que ocupa un cargo como ese puede estar engañándome vilmente, o puede obrar por vocación de servicio de público. Puede ser un ángel o un demonio, y seguramente las dos cosas. No tengo ni idea, ni puedo tenerla.

Ahora bien; hay algo que sí puedo ver, que es evidente y de lo que estoy seguro. Este hombre ha estado hablando durante horas, contestando preguntas con una solvencia, una coherencia, una solidez y un orden que nunca (o, al menos, hace muchísimos años) he visto en un político.

Lo que no se puede negar es que este tipo tiene una preparación, una inteligencia y una oratoria que están a años luz de lo que veo en la mayoría de los candidatos. Así que se ha ganado mi respeto. Y ese respeto, al margen de lo demás que no puedo juzgar, es fundado.

Solo por eso, le admiro. Y solo por eso ya me pregunto por qué no están dirigiendo nuestros destinos personas que sean, como mínimo, así de profesionales. Que estén en ese listón de competencia o por encima. Dónde se esconden.

Y por qué cuando aparece una la sientan en el banquillo y no en el Congreso de los Diputados.

 

8 de marzo

8 08+00:00 marzo 08+00:00 2019

En un día como hoy me apetece mencionar a alguna de las muchas mujeres que admiro. De ofrecer aquí lo que yo considero un modelo a seguir, eso que los ingleses llaman un role model. Y, por supuesto, no un modelo a seguir «para las mujeres»; un modelo a seguir, sin más. Y la mejor manera de decir las cosas suele ser con música.

Hay quien piensa que una mujer empoderada y fuerte, un modelo a seguir, es esto:

Beyoncé

Empoderada como ella sola

A mí, sin negar sus capacidades (que son muchas), me parece que se dedica básicamente a pavonearse y exhibirse. No digo que solo valga para eso; digo que es a lo que de facto se dedica. Al final, está enseñando cuerpo, peluquería, tipo, vestidos. Está en su derecho. Nada que objetar. Pero sí objeto en elegirla como modelo o como ideal. En ese sentido no está haciendo más que lo que han hecho toda la vida sus predecesoras. No se ha rebelado contra ninguno de los estereotipos que atenazan a las mujeres; simplemente, se ha convertido en la campeona mundial de esos estereotipos, en la mejor. Estereotípica de élite.

Creo que tiene, además, un pésimo gusto musical, y es una lástima que elija lo que elige, con la música que seguramente podría hacer. Pero le funciona.

Yo voy a proponer un modelo muy distinto. Primero te ruego que escuches sin más.

Molly Tuttle – Take the journey

Esa es Molly Tuttle. Un modelo a seguir.

En esa canción solo hay una guitarra, y la toca ella. Lo que hace es muy difícil. Pero no es lo importante.

Molly Tuttle toca cosas difíciles pero no es para que la admires. Toca cosas difíciles porque es lo que quiere que suene.

Molly Tuttle es música.

Se dedica a hacer música. Eso consiste, por si no lo tienes claro, en utilizar el sonido (y las palabras) para inducir en los oyentes ciertas emociones, ciertos estados de ánimo, y transmitirles algo de tu interior.

Puedes utilizar una combinación de cosas para hacer eso. Pero si lo que haces es música, deberías conseguirlo con el sonido. El resto será simplemente algo que tienes que cuidar desde un punto de vista profesional, como la puntualidad o lo que dices sobre las canciones cuando las presentas. Y de hecho, si vas triunfando, te conviertes en una marca y eres, de hecho, atractiva, supongo que no te queda otro remedio que cultivarlo todo, y hasta explotarlo.

Pero esta mujer ha sido premiada como guitarrista del año en los 2018 Americana Music Awards, y en ese género y en ese país hay muchos, muchos excelentes guitarristas para elegir. He ido a montones de cursos de improvisación, y siempre se habla de «la cantante» y de «el guitarrista», porque las guitarristas son muy escasas; esta mujer sí rompe estereotipos, sí demuestra cosas, sí da lecciones. La primera, la sencillez.

Muchas veces se habla de discos unplugged. Es falso; ahí hay más electrónica que en un centro de cálculo. Pero aquí, Molly y sus compañeros hacen una absoluta maravilla, y verás que no hay ni un maldito cable en el escenario. Solo hay un micro central doble.

Cuando puedes hacer música con tus manos y tu voz, como hace esta gente, de manera que si grabaras un disco en estudio no podría sonar mejor que lo que has hecho en el escenario, es que estamos ante músicos grandes, y sobre todo ante músicos que ofrecen verdad. Molly Tuttle puede ser guapa o fea, pero esto que se ve aquí es verdad pura y dura. Una absoluta maravilla. Están disfrutando como parece, y están haciendo todo esto sin trampa ni cartón.

Brindo por las mujeres y lanzo aquí un modelo a seguir.

Las lumbreras de la educación

12 12+00:00 febrero 12+00:00 2019

La verdad es que estoy un poco harto de que siente cátedra gente que no tiene ni idea del tema sobre el que sienta cátedra. Y eso pasa especialmente con la educación. El mundo está lleno de expertos.

Y los expertos, curiosamente, suelen ser gente que, por diversas razones, no consigue aprobar asignaturas, centrarse en aquello que no les sea directamente agradable o esforzarse lo más mínimo. Gente incapaz de ir cuesta arriba. También suele ser gente sin experiencia. Gente que, básicamente, no tiene ni puta idea de la vida. Que pontifica sobre sitios en los que no ha sido capaz de estar.

Hace ya tiempo conocí casos de ese tipo. Por aquí pulula un individuo, cuyo nombre no voy a decir porque no me da la gana hacerle publicidad, que tiene un currículum infladísimo. Supuestamente desarrolló un sistema operativo libre y revolucionario. Lo cierto es que en realidad no hizo absolutamente nada (aquello que decía haber hecho, que por supuesto no era más que una portada para una cosa que ya existía, no la usa, ni la usó, nadie). Y hoy vende básicamente humo. Mucho humo. Pero hay quien se lo compra, supongo. Este tipo viene a decir que a los doce años se aburría de la escuela. La culpa, obviamente, era de la escuela, no de que fuera un niñato mimado de doce años, y entonces decidió hacerse un genio profesional y cambiar el mundo. Hoy tiene a sus espaldas muchas siglas, logotipos y cosas intangibles. ¿Logros reales? Ninguno, me temo. Son gente que salta directamente de niñato a CEO, y de ahí ya a visionario de la humanidad.

Hay casos menos virulentos, claro. Las ganas de hablar de esto me vinieron al ver este artículo: «Leonel Virosta, de Youtube a ganar una beca en la universidad de Manchester».

Estas historias encantan a los periodistas: niños prodigio, outsiders, educados en casa porque la escuela idiotiza y no ayuda a los brillantes. La escuela es un error. Mira cualquier cita del artículo, verás qué bonito todo:

[Leonel] cree que “hace falta un cambio en la forma de aprender, y que no vendrá del sistema, sino que tiene que venir de cada uno de nosotros: alumnos y profesores”. Lo de no seguir las pautas establecidas por el sistema no es nuevo para Leonel, puesto que desde muy pequeño se acostumbró a ir contracorriente.

Asombrado ante el hecho de que un chaval tan joven venza al sistema y aporte un cambio en la forma de aprender (que es mi pasión), voy a ver su canal. Veo un vídeo de hace tiempo. Y, por si acaso, veo el más reciente.

Si me dices que un chaval joven dedica su tiempo a hacer vídeos educativos, diré que es muy positivo para él.

Si me dices que un chaval joven dedica esos vídeos a temas relativamente complejos y áridos, diré que parece un chaval brillante, con curiosidad, trabajador y apasionado por la biología. Eso es estupendo. Quizás llegue lejos si trabaja bien en el futuro.

Ahora bien, si me dices que se cree un genio y que cree que sus vídeos traen al mundo un cambio en la forma de aprender, te diré que entonces son los vídeos de un niñato que no sabe de qué habla. Te diré que al parecer ha tenido profesores muy malos (quizás sus padres, por lo que se dice) y no ha conocido o sabido apreciar a los profesores buenos. Que son vídeos con ciertos méritos, pero entre ellos desde luego no está su valor didáctico.

Lo que hace Leonel se ha hecho toda la vida: es una clase magistral (la forma más rudimentaria de enseñanza), con soporte audiovisual. Una clase magistral mala, por cierto. Leonel explica bastante mal; usa mal las metáforas, sus ejemplos aclaran unas cosas e inducen a error en otras. Sobreactúa como los youtubers de los que ha aprendido a gesticular. Su uso de los recursos audiovisuales es mediocre. Leonel, hoy por hoy, es un mal profesor. No le culpo por ello; le culpo (o más bien culpo a sus padres y a la gente que le calienta la cabeza y se la llena de pájaros) si se cree que es bueno. Le queda por delante más mili que al palo de la bandera.

Dice Leonel en esta otra entrevista del mismo periódico (con su madre en la foto en plan estrella, qué mal rollo…):

El colegio se basa en un sistema de castigos y recompensas, profesores que te regañan en función de tus notas y estudiantes que te admiran o hablan mal de ti. Esa es una falsa motivación. En casa no hay ayuda externa, todo depende de ti.

No sé a qué colegio de mierda ha ido Leonel, y por qué no le han enseñado a ver más allá de una situación concreta. No sé de dónde se saca esa percepción. Ha sido capaz de fijar muy bien su atención en la mitosis o en la fotosíntesis, pero no sabe interpretar el mundo que le rodea. Yo eso no lo veo como una ventaja ni como un talento; lo veo como una carencia. Le veo muchas virtudes, que no se me interprete mal, pero desde luego esa frase pone los pelos de punta.

En el vídeo de ese artículo, expone los consejos de un autodidacta, que son: 1) elige un modelo, 2) ten tu mente abierta a todos los temas, 3) sigue a un maestro (que para él equivale a remitirte a youtubers en vez de a profesores), 4) márcate un objetivo, 5) comparte tu pasión.

Este niño (porque es un niño) cree que la escuela impide o coarta la ejecución de alguno de esos 5 puntos. Y no es así. De hecho, la escuela (sí, la escuela real y actual) está diseñada para favorecer todos esos puntos. Para él «compartir su pasión» es hacer vídeos en Youtube para gente anónima, donde no tenga que enfrentarse al hecho de que tiene miedo a tener compañeros. En el punto 2 dice que te esfuerces en ver las lecciones maravillosas que hay en una asignatura incluso aunque no vayas a dedicarte a ello; y es lo que dicen (con razón) todos los profesores desde el inicio de los tiempos. Resulta que si lo dice un profesor es caduco y alienante, pero si lo dice Leonel es un descubrimiento (concretamente, ha descubierto la pólvora, o inventado la rueda, no lo sé). El punto 3 es lo que toda la vida se ha llamado «leer buenos libros» (porque al parecer si no estás en una escuela en la que todos los profesores expliquen todas las cosas todo el tiempo exactamente como él, individualmente, necesita… esa escuela es mala). El 5) yo lo he hecho toda la vida, pero con personas de verdad; no con followers y haters. !Es tan cómo calificar de hater a alguien que no está de acuerdo! Automáticamente desaparece, entra en la categoría fantasma y tú sigues feliz con tus followers, tengan razón o no.

Iván Ojanguren también habla del sistema educativo, por ejemplo aquí. Cuando alguien empieza un discurso diciendo «prohibido que os creáis nada de lo que voy a decir», apetece decirle: entonces no nos hagas perder el tiempo. Es una forma de eludir responsabilidades. «Voy a hablar una hora, pero sin responsabilidad, porque no tienes que creerte nada». Iván, no me jodas. Asume tu compromiso con los que te escuchan.

Iván habla del «pack educativo». Que según él es ir al colegio, estudiar una carrera con salida y buscar un trabajo para toda la vida. No se le ha ocurrido que quizá es él quien no entiende el sistema educativo, que es un instrumento para que tú hagas lo que debas hacer. Es tu responsabilidad. No vas a remolque; lo usas. Yo he seguido el sistema educativo a pies juntillas, pero no esperaba recompensa concreta por hacerlo; el pack es un invento suyo.

Para él, el sistema educativo siempre fue un «lugar umbrío, hostil». El sistema educativo le constreñía y le hacía pequeñito. Tardó 8 años en terminar una carrera de 3. Le molesta que le tacharan de vago.

Me imagino a Pau Gasol diciendo que eso de prepararse en el gimnasio le resulta umbrío, hostil, que en lugar de dejarle expresarse le constriñen, que lo llaman vago porque no lo quiere hacer.

Iván, con todo el cariño: es que quizá seas vago de verdad. No pasa nada. A nuestra edad, la tuya y la mía, tenemos que asumir según qué cosas. Tu error no es ser vago, si lo eres; tu error es creer que eso te hace mala persona. Te diré un secreto: todos somos vagos. Todos hacemos cosas porque nos convencemos para ello. Y algunas no las hacemos. Cada cual tiene sus debilidades-vagancia y las asume.

Pero no; como el informático genial del principio, o como Leonel Virosta, dice que todo es culpa del sistema educativo. Se inventa una teoría un poco delirante; que la escuela se inventó en el siglo XVIII para coger a analfabetos y producir con ellos obreros para las fábricas. No sé de dónde se saca tan osada teoría; y no sé explicar cómo, no existiendo escuelas antes de la Revolución Industrial, existían universidades enteras desde el siglo IV. Tampoco sé explicar cómo ese origen tan instrumental, de formación profesional, del cual se queja, puede encajar con las quejas tan habituales de que el sistema educativo está demasiado alejado de la actividad laboral (al parecer siempre lo está, haga lo que haga) y es demasiado teórico. ¿En qué quedamos?

No, amigos, veréis.

Sobre los razonamientos del primer individuo que he citado no cabe hacer muchas reflexiones. Un vendedor de humo es un vendedor de humo. Yo no le contrataría ni para llevar cajas (¡menos que nada para llevar cajas!), y su cosmovisión es simplemente la vagancia y la fachada. Quizás algún día se dé cuenta del vacío que deja detrás, o quizás se crea su propia película. Temo que sea lo segundo.

De Leonel sospecho que no ha sabido encajar un cambio de profesor, no ha sabido manejarse en la adversidad ni gestionar circunstancias que no fueran óptimas para él. No ha sabido salir de la comodidad. Sabe nadar a favor de la corriente, pero no puede aprenderse la tabla de multiplicar porque es algo memorístico (tener un método alternativo para multiplicar es bueno en ciertos sentidos y malo en otros; revela cierto talento y falta de otro talento, simplemente). Le deseo lo mejor. Pero hoy por hoy es un mal profesor, y es de risa que haya adultos que crean que tiene la más remota solución a los problemas (difíciles) de la educación. Sencillamente, es un tema del que no sabe nada y solo puede aportar obviedades. Que están muy bien para un chico joven; quizás en el futuro llegue a aportar algo.

De Iván creo que no vale desdeñar a los gurús siendo uno de ellos, no vale hablar en público y decir que no te creas nada y que la responsabilidad de elegir lo que vale es del oyente; sí, claro, es una obviedad, pero tu tarea en esa tarima es mojarte y ofrecer lo mejor que tengas, y si el oyente lo desecha todo no vale decir «me encanta, has hecho lo que te pedí». Es tramposo, es el recurso de un vago. Que me temo que en eso consiste el coaching. Por lo menos, en eso consiste todo el coaching que he visto hasta ahora: en nadar y guardar la ropa. No es puro humo, pero es… niebla. Al nivel de un horóscopo.

Viendo todas estas sandeces, solo puedo hacer un brindis por los profesores, mejores y peores, que afrontan su oficio con seriedad, que se mojan y ofrecen lo que tienen y eligen soluciones reales a problemas reales; y por los alumnos que saben ver que el sistema educativo, siempre mejorable, es sencillamente maravilloso y una oportunidad infinita de desarrollo personal.

Si sabes utilizarlo, que es responsabilidad tuya.

Los golpes de Venezuela

25 25+00:00 enero 25+00:00 2019

Un tal Juan Guaidó se ha autoproclamado presidente de Venezuela.

Lo que a primera vista puede parecer un golpe de estado ha sido apoyado, sin embargo, por muchos entusiastas próceres, España incluida, con toda la cutrez y demagogia habituales. Y uno se pregunta: si aquí se habla mucho (en relación con Cataluña) de la legalidad y la Constitución y de que no hay que salirse de los cauces reglamentarios, ¿cómo es que lo que vale para aquí no vale para Venezuela? ¿Llega uno y se sube a un cajón y dice que es el presidente y ya está? (Estamos acostumbrados; aquí es terrorismo enseñar una marioneta, y en Venezuela si ametrallas un ministerio y el Tribunal Supremo desde un helicóptero eres un «rebelde» o, si me apuras, un héroe; de hecho, ni siquiera lo has hecho tú, sino que «Un helicóptero ataca el Ministerio del Interior y el Supremo»).

Y es que nos explican muy a menudo que no les gusta Maduro (en eso estamos de acuerdo) y que hay muchos problemas económicos en Venezuela (lo cual a mí no me dice mucho sobre lo que es justo y lo que no, porque los problema económicos se pueden inducir desde fuera con suma facilidad). Pero nadie explica por qué Maduro no puede seguir gobernando, si gana las elecciones. Nadie explica razones de fondo.

Me pareció muy prometedor ver hoy el primer titular que parecía arrojar luz sobre el asunto: «Por qué no es un golpe de estado la jura de Guaidó como presidente». Me interesaba mucho la explicación.

Y entonces la primera frase es objetiva a más no poder:

Jugando a la defensiva, el chavismo ha intentado posicionar su dogma propagandístico a través de sus amigos internacionales, usando en esta ocasión otro imaginario golpe de Estado […]

Ya. Pues me da que no vas a servirme de mucho para entender lo que pasa, compañero. Dice el tipo que esto es muy diferente de un golpe de estado anterior, el de Pedro Carmona en 2002:

Las diferencias son demasiado evidentes: la asonada militar fue entonces contra el presidente legal del país y la primera decisión del presidente de facto fue abolir la Constitución. En esta ocasión, la Asamblea Nacional se ha apoyado en la Constitución para decretar la “usurpación” de Maduro, quien cuenta con el respaldo de la cúpula militar. Las razones legales han cambiado de bando.

El mismo autor, en 2012, se refería a aquel golpe como «una multitudinaria marcha de la oposición», en la que se torcieron algunas cosas sin querer y los malos eran los malos:

La mayoría ejerce su derecho democrático, tras varios días de protestas. Un minoritario grupo de militares, aliados con el sector radical de la oposición, intenta convertir la protesta en una toma de poder. Otros radicales, los círculos bolivarianos, inician a tiros una batalla campal, que acaba con la vida de 11 opositores, siete chavistas y un fotógrafo.

Dicen este y otros periodistas que Guaidó se proclama presidente basándose en la Constitución. Lo que pasa es que cuando vi este artículo yo ya me había leído los artículos de la Constitución venezolana a los que aludían. Este en concreto se refiere al 233.

Y el 233 dice que:

Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato. […]

No sé a cuál de esos supuestos se refieren, porque no veo que se haya dado ninguno.

No hay ni muerte, ni renuncia, ni destitución, ni incapacidad médica, ni abandono. Respecto a la revocatoria, recogida en el artículo 72, hubo al parecer un referéndum de la oposición, totalmente irregular (por las razones que fuera). Y eso les sirve para decir que fue revocado, supongo.

Otros aluden al 333 y al 350 (vamos, que no parece que esté tan clara la legitimación constitucional de Guaidó). El 333 dice:

Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella.

En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.

Y el 350 dice:

El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

Quizás Guaidó se considera «el pueblo de Venezuela», pero por lo demás no veo que pinten nada el 333 y el 350 para darle a nadie la oportunidad de proclamarse presidente.

Volviendo al 233, entiendo que se autoproclama porque decide dar por buenos los resultados de un referéndum que nunca se celebró realmente. Pero estaría bien que alguien nos lo contara con claridad.