Archive for the ‘Relixón’ Category

El triunfo de la razón

1 01UTC junio 01UTC 2017

De verdad que no doy abasto.

El niño muerto

Italia investiga por homicidio a los padres del niño que murió de una otitis tratada sólo con homeopatía. Esto ya lo comenté por aquí, pero es que la cosa da para mucho más.

Dice el periodista: “Mecozzi les recetó una terapia a base de preparados homeopáticos que ha resultado ser insuficiente.” ¿Qué? ¿Qué coño dice? ¿”Que ha resultado ser insuficiente?” Lo firma una tal Soraya Melguizo. Lo plantea como si el médico le hubiera recetado radioterapia a un enfermo de cáncer y mira qué mala suerte, que no bastó. “Ha resultado ser insuficiente”, dice. Qué sorpresa.

Soraya insiste en usar el término “médico homeópata”. Pero la cosa es peor. Lee esto y pásmate:

La ministra de Sanidad de Italia, Beatrice Lorenzini [por cierto, es Lorenzin], ha recordado en una entrevista al diario La Repubblica que la homeopatía “es una opción” pero “nadie puede decir que sustituye la medicina tradicional”. “Existen límites objetivos, a parte [sic, Soraya] del hecho de que gran parte de la medicina tradicional no la reconoce”, añade. “Invito a todos a no ser extremistas. Es necesario tener sentido común”.

¿Se puede tolerar que una ministra de sanidad hable así? ¿Se puede consentir que sea ella la que pida sentido común? ¿Pero qué coño significa “no ser extremistas”? ¿Una opción? ¿Gran parte de la medicina “tradicional”? ¿Pero lo has leído bien?

Espera, que hay más. El médico oculista (espero que sea así, oculista, y no ocultista) Paolo Maria Battistini, presidente del Colegio de Médicos de la provincia de Pesaro, dice que “No creo que haya transgredido ningún código deontológico pero deberá ser la magistratura quien decida sobre este trágico suceso”. ¿Que no ha transgredido ningún código deontológico? ¿”Trágico suceso”, como si hubiera caído una granizada imprevista? Y luego añade que el homicida “nunca quiso inscribirse al elenco de médicos que practican la medicina no convencional como la homeopatía”. ¿Elenco? ¿Médicos? ¿Medicina no convencional? De verdad que no me puedo creer lo que leo. Lo que dice un indeseable llamado Gionvanni Gorga prefiero ni repetirlo. Léelo tú mismo.

Ha muerto un niño. Y es como si nada. No solo no ruedan cabezas, sino que todos los que tenían que estar escondiéndose avergonzados andan por ahí como si nada. Lo mismo que en España, vamos.

El católico practicante

Adela Montes de Oca es hija biológica de José María Ruiz-Mateos

Este es el católico fundamentalista, el opusino, el modelo para la sociedad, el señor decente que daba lecciones de moral con su escapulario. No solo era ladrón y estafador a gran escala; es que ni siquiera su devoción monógama y procreadora era auténtica. Al final, encima era un adúltero. Qué sorpresa más grande. A ver si va a resultar que en las filas del fundamentalismo hay criptoadúlteros, criptoputeros y criptogays. No lo puedo creer.

El centro de investigación

Olivia Newton-John cancela su gira por una metástasis del cáncer

Olivia ya tuvo cáncer hace años, del que salió relativamente bien parada. Y al parecer hay un centro de investigación del cáncer en Melbourne que lleva su nombre.

Y hablando con los médicos de ese avanzado centro de investigación… ha decidido que va a someterse a un ciclo corto de radiación y a terapias naturales. Después de hablar, concreta más adelante el periodista, con los “doctores y médicos naturistas” de ese centro.

¿De verdad en un centro de investigación contra el cáncer hay unos tipos que dicen ser “médicos naturistas”? ¿De verdad les pagan? ¿De verdad investigan y recetan? ¿De verdad les hacen caso los pacientes?

La pensadora premiada

Karen Armstrong, pensadora de la religión, gana el Princesa de Asturias [de Ciencias Sociales]

Piensa en cuál sería la mayor aportación que alguien podría hacer hoy en día a las ciencias sociales (si existe tal cosa). Yo creo que sería la aportación que permitiera a los seres humanos afrontar la vida, disfrutarla y manejarla, de manera adulta, aun con el conocimiento de que van a morir. El pensador que consiga ayudarnos a encajar de manera serena la idea de la muerte, sin tragedia ni miedo, y eliminar de la humanidad el cúmulo de patologías que representa el no saber qué hacer con la idea de que vamos a morirnos.

Pero mi criterio no es relevante, claro. Soy un donnadie. El jurado de estos premios ha decidido que la mayor aportación a las ciencias sociales la ha hecho una ex-monja que escribe libros defendiendo la religión. Que dice haber demostrado (¿¡!?) que las religiones monoteístas no han sido particularmente violentas. Que dice que eso de la religión como concepto separado es nuevo, que antes la religión impregnaba todos los aspectos de la vida (no sé si quiere decir que era mejor o peor). Que cuando afirma que en Europa el fervor religioso disminuye, y en el resto del mundo aumenta, llama a Europa “cada vez más encantadoramente anticuada en su secularismo” (lo anticuado para ella es ser laico…). Que dice que “los seres humanos tienen que encontrar algún sentido último y valor en sus vidas o caen muy fácilmente en la desesperación”.

Esta señora, en vez de hacer alguna aportación para que la gente sea consciente del sentido y del valor de sus vidas, asume que tal cosa no existe, y por eso hay que distraerlos con algo externo. Para que no se desesperen. Esa es su gran aportación.

El fiscal “cojonudo”

El jefe de Anticorrupción es copropietario de una sociedad en Panamá

No basta con que, con  más o menos descaro, esté al servicio de una presunta organización criminal. No basta con que sea el fiscal preferido de los cacos. Es que el tío tiene una sociedad en Panamá para evitar pagar impuestos. Finalmente ha dimitido, pero no tenía intención ninguna, y el gobierno estaba feliz con él, no tenía nada que recriminarle (ni Celia Villalobos tampoco, que confunde la pobreza con la honradez).

El fiscal jefe.

Anticorrupción.

An-ti-co-rrup-ción.

Lee sobre el tema e intenta no vomitar con las declaraciones de unos y otros.

Guerra de procesiones

28 28UTC febrero 28UTC 2017

Ha ocurrido algo que no esperaba: he pasado un rato muy entretenido con una procesión.

(Música de misterio y voz engolada e insoportable de Gloria Serra). “Sí, amigos. Las procesiones religiosas no son ese mundo idílico que desde fuera se puede percibir. Detrás de la devoción, la piedad y los buenos sentimientos, detrás del hermanamiento y la contención, todo un mundo de maniobras políticas, envidias, intereses ocultos, bulle sin que lo sepamos… pero a veces aflora al exterior. ¿Qué hay detrás del negocio de las procesiones?” (Ajjjj, yo mismo me doy repelús hablando así.)

La noticia resulta llamativa, ciertamente:

El párroco de San Lázaro cancela la procesión del barrio: “Movía a poca gente”

Me pasa como con el capellán del Sporting: me he enterado de cosas que no sabía. He conocido que este tipo de actos religiosos dependen, como las series de Atresmedia, de la audiencia. Si no hay audiencia suficiente, se cancelan. Qué prosaico, qué poco espiritual. ¿Qué sería del mundo actual si aquellos doce apóstoles hubiesen desistido cuando eran un grupejo sin importancia? Tsk, tsk.

Pero… no todo es tan sencillo, amigos.

el grupo parroquial que organiza la marcha cree que la decisión responde a “encerronas y envidias” y asegura que desde que empezaron a procesionar -hace dos años- han generado malestar en hermandades o asociaciones. “Hemos levantado ampollas en otras cofradías”

Encerronas, envidias. Su procesión ha generado malestar. Ha levantado ampollas. ¿Entre los ateos? ¿Entre los comunistas? ¡No, amigos! ¡Entre otros cofrades! ¡¡¡Penitenciagite!!!

Un momento… Y esos que sienten malestar por esta pobre procesión minoritaria… ¿no deberían ser juzgados por ofender los sentimientos religiosos? ¡Cuidado, hermanos!

La cosa es más complicada de lo que parece. No es solo una vendetta entre bandas rivales. Hay interferencias, mezclas de intereses, luchas de poder:

denuncia que a algunos parroquianos no les parece correcto que el actual coordinador de la procesión […] pertenezca a la Hermandad de Los Estudiantes. “Que yo sepa no tenemos exclusividad”, […] Al referirse a las malas influencias externas habla de “presiones” para cambiar el día del desfile del Cristo de la Caridad. “Nosotros salimos el mismo día que la cofradía de San Isidoro, el Viernes Santo. Ahí lo dejo”.

¡¡¡Uauuuu!!! ¡”Ahí lo dejo”! Como diría Gila… alguien ha matao a alguien. Y no señalo a nadie. Blanco y en botella…

El párroco suspensor también da mucho juego:

“La gente no está acostumbrada y eso se notó en la calle, movía a pocos vecinos. Lo que había era un fervorín de un día, sin respuesta popular. No se puede hacer una procesión un día como quien saca el Cristo a que se ventile”

Pero… ¿se puede hablar en términos tan irrespetuosos de un hecho religioso? ¿Fervorín? ¿Ventilar un cristo? Cuidado, pater… a ver si va a venir a verte la policía y pedirte explicaciones por palabras tan despectivas. Mira que si se molesta uno solo de los seguidores de la procesioncilla, te puede meter en un lío bien gordo. Bueno, a ti seguramente no te pasaría nada con la ley; tu gremio en este país tiene bula. Ja, qué chiste.

[Fulanito de tal], del grupo que ideó el desfile del Cristo de la Caridad, califica de “zafio y barriobajero” el intento de crear una nueva asociación para hacerse cargo de la marcha. “Nuestro grupo siempre ha estado abierto a nuevas incorporaciones. No hacía falta ir por detrás y dinamitar el trabajo que hemos hecho hasta el momento”

Zafio, barriobajero, dinamitar… Si es que en un mundo en el que se ve a veces tanto fanat… mejor digamos devoción no me extraña que haya tan bajas pasiones en juego.

Bueno, pues eso. Me he reído bastante y me ha resultado a la vez entretenido y esclarecedor.

El cura del Sporting

9 09UTC febrero 09UTC 2017

Acabo de ver una noticia que me ha dejado roto. El titular de portada (engañoso, como no podía ser de otra manera; es El Mundo, amigos) dice “Prohibido rezar el padrenuestro en el vestuario de El Molinón”.

Entonces pensé que lo mismo había jugadores del Sporting de Gijón que se juntaban para rezar un padrenuestro antes de los partidos, y el entrenador dijo que lo dejaran para otro momento, o bien hubo otros jugadores que dijeron que a qué venía aquello, o algo así. Pensé que era cosa de los (algunos) jugadores.

Pero no; la cosa es aún más curiosa. Resulta que el entrenador ha dicho al capellán del equipo que antes de los partidos no entre a rezar con los jugadores, para que estén concentrados en lo que tienen que hacer.

Eso me ha dejado perplejo, porque significa que, en primer lugar, el Sporting tiene ¡un capellán! Es algo que no se me había pasado por la cabeza. Pero bueno, si están metidos en las universidades (y hasta poseen varias), tampoco debería extrañarme. En segundo lugar, significa que, si ahora le han dicho que no entre a rezar, es que hasta ahora venía haciéndolo. O sea, estás allí, el entrenador con la pizarra, te cuenta lo que tienes que hacer, te preparas para jugar un partido durísimo, te concentras… y entonces entra un cura y os ponéis todos a rezar. Y si no te crees nada de aquello, supongo que simplemente esperas a que terminen, un tanto violento. Tampoco sabía yo que ocurría eso.

Pasada la fase de sorpresa, y después de reírme un rato con toda esta situación y todos estos nuevos datos… hay que admitir que la noticia está bien, porque he aprendido cosas que no sabía. Y esa es una de las misiones de una persona en la vida.

Pero cuando aprendo algo (es lo que tiene aprender) lo que hago es preguntarme más.

En un equipo de fútbol todo el mundo está muy cuestionado, en la cuerda floja. A los presidentes o a las directivas se les pide la dimisión, se les abuchea. El entrenador, en cuanto pierde cuatro partidos seguidos, se va a la calle. Los jugadores lo mismo; primero al banquillo y luego fuera, incluso aunque no hagan nada mal. Hay estadísticas de todo, parámetros, cálculos, ya sean médicos, deportivos o financieros; si lo aconseja el mercado de fichajes, si lo aconseja la imagen del equipo, si Hacienda aprieta, un jugador puede cambiar de aires. A algunos jugadores no los dejan ni llegar. Esto funciona así a todos los niveles: Mourinho echó a una fisioterapeuta… ¡no por lesionar a un jugador o no atenderlo, sino por atenderlo! Incluso aunque pueda costarle millones de euros ese despido. Mira tú si hay que hilar fino; para echar a la fisio se aplicaron criterios que ni se me habían ocurrido.

Y digo yo: el capellán de un equipo… ¿en qué momento se ve cuestionado? O sea… al fin y al cabo está haciendo un trabajo ahí, ¿no? ¿Qué estadísticas se evalúan para mantener la ficha a un capellán? ¿Cómo se mide su productividad, y si está dando buen resultado?

¿Cuándo empieza a estar descontento, cuándo intranquilo, cuándo ve que pende de un hilo, cuándo oye cuchillos y gritos y ve pañoladas en la grada? ¿Cuándo lo echan?

“Verá, padre, su rendimiento no se ha ajustado a nuestras expectativas. Pero seguramente es una cuestión de perfil atacante. Estamos seguros de que en otro equipo con un sistema distinto puede Vd. adaptarse mucho mejor y dar lo mejor de sí. No entra en los planes del entrenador para la próxima temporada; a pesar de que ha hecho Vd. un gran trabajo en los entrenamientos, y estamos muy contentos con su actitud, él quiere un diácono zurdo y con más verticalidad. Pero puede Vd. entrar en una operación de intercambio muy interesante con el Hércules; allí tienen un proyecto muy atractivo en lo espiritual y muy interesante a nivel económico. Es un buen lugar para vivir, además.”

Bueno, sí, es absurdo. Todo ello. Pero no deja de ser intrigante que un capellán del Sporting de Gijón, que supongo que reza a fin de conseguir victorias… lleve 20 años en el puesto. En el Sporting.

Opinión dirigida

21 21UTC diciembre 21UTC 2016

Más de toros.

En el periódico sacan como noticia un test que les han hecho a unos niños en clase. Supuestamente, el ejercicio trataba sobre siniestralidad en festejos taurinos, maltrato a los animales y responsabilidad política.

Y también supuestamente el test estaba sesgado. Dice el periodista que ha generado malestar entre algunos padres de alumnos “que consideran que excede al debate para dirigir la opinión de los jóvenes en un solo sentido”.

Bueno, es noticia que un ejercicio de un instituto de Castellón genere malestar entre algunos padres de alumnos. Con algo hay que rellenar.

Pero es que el ejercicio, y esto es parte de la noticia, se hizo en clase de religión.

A mí no me llama la atención que hablen de toros en clase de religión. Lo que me deja perplejo es que “algunos padres de alumnos” se sientan molestos porque algo dirige la opinión de los jóvenes en un solo sentido… siendo padres que matricularon a sus hijos ¡en la asignatura de religión!

Blasfemia

23 23UTC septiembre 23UTC 2015

Sanz Montes es arzobispo de Oviedo. El otro día, en misa (no en un mítin), dijo un montón de cosas.

Llamó populistas a los demás; no a la gente que se aprovecha de la superstición, la ignorancia o el miedo a la muerte, sino a la gente que prefiere determinadas opciones políticas.

Habló de exclusiones y atropellos, no refiriéndose a quien no considera persona a un transexual, sino a unos concejales de una institución laica que no acuden a un acto religioso (al parecer, si no vas, si no pasas por el aro y agachas la cerviz, estás excluyendo a un tercero, incluso atropellándolo).

Opinó sobre la situación de los trabajadores de una empresa que ocupó una parcela de la administración pública, aunque ignoro si se opuso en su momento a la privatización o se preocupó por el trabajo de los recaudadores a los que pudo perjudicar.

Y respecto al sudario que guardan en la catedral parece que dijo esto:

Es fácil reunir un grupete pequeño de gente que se ponga de acuerdo para denostar lo que no sólo la piedad de siglos sino también la ciencia de estos días mantiene. […] Serán los historiadores, bioquímicos, médicos forenses, letrados y biblistas que con rigor histórico, forense, jurídico y bíblico están llevando a cabo desde hace más de 25 años un estudio serio sobre el lienzo del Santo Sudario que aquí custodiamos, los que respondan en su momento.

 

Tan ancho se quedó. Despreció como un “grupete pequeño” a los científicos de verdad. Acusó, no sé exactamente a qué mano negra, de reunir ese grupete, de hacer trampa. A la gente que se dedica a inventar cosas sobre trapos (disciplina que llaman “sindonología”), en cambio, los llamó historiadores, bioquímicos, médicos forenses, letrados y biblistas, y les asignó rigor nada menos que de cuatro tipos: histórico, forense, jurídico y bíblico. Ahí queda eso.

Ese desprecio y esa sarta de despropósitos, ¿no pueden considerarse blasfemia contra la ciencia? ¿No habría lugar para quejarse enérgicamente, o incluso que la fiscalía actuase ante un evidente ataque a las creencias más sagradas de la humanidad?

Pues no. Porque resulta que la verdad y la razón no se defienden exclusivamente con persecuciones y leyes ad hoc, como sí ocurre con las creencias arbitrarias.

Pero delitos aparte, me pregunto si no será como mínimo pecado, un pecado muy gordo, mentir de manera totalmente consciente y deliberada en un sitio sagrado como ese, en una situación como esa y con esa desfachatez. De hecho, yo creo que debería considerarse blasfemia de la otra, de la importante, de la religiosa.

Con amor, a Irlanda y al Vaticano

1 01UTC junio 01UTC 2015

Mi amor y yo le pedimos poco al mundo. El derecho a suspirar juntos en la lluvia, y caminar bajo el sol con la cabeza alta, y compartir nuestra alegría y nuestro dolor.

Y aun así dicen que nos equivocamos, que no tenemos derecho a nuestro amor, que da vergüenza verlo. Y aun así guardamos nuestro amor como un tesoro.

Y así andamos nuestro camino solitario, indiferentes a esas miradas hostiles y y frías, indiferentes a los murmullos. No nos importa. Tenemos todo lo que necesitamos, sólo con estar juntos. Sabemos que nos hemos ganado el precioso derecho a amar.

Encontramos consuelo en los ojos del otro, la dulce mirada de la maravilla. Sabemos que nos hemos ganado el precioso derecho a amar.

Irlanda tiene cosas que me gustan poco. Por ejemplo, que sea un país tan supuestamente católico. Pero tiene otras que me gustan mucho. Y desde el otro día tiene una más, que no podía pasar desapercibida.

En Irlanda seguramente no hay un 62% de homosexuales, y tampoco serán 1.200.000 sobre una población de cuatro millones y medio. Pero un 62% de personas votaron que sí, que los homosexuales son personas como las demás, y que por tanto pueden casarse. Y es el primer país que aprueba eso en un referéndum, y aunque haya mucha gente dominada por la iglesia católica, y haya mucha gente que podía pensar que esto no era asunto suyo, acudieron a votar para decirlo.

Y ese fue un gran día, pero el Vaticano, por boca de varios de sus secuaces, entre ellos un tal Pietro Parolin, que parece ser este de la foto que no lleva gorro, dejó claro que esto no va con ellos. Parolin dijo que era una derrota para la humanidad. Pietro dijo que estaba muy triste por el resultado. Muy triste.14327346941614[1]

Eso que puse al principio del artículo no lo escribí yo. Es una traducción mala de una letra de Gene Lees, sobre música de Lalo Schifrin, escrita hacia 1963. En ese momento, y aun diez años después, en Irlanda con la ley en la mano te podían meter en la cárcel por ser homosexual. Parece que la letra, en principio, se refería a las parejas interraciales. No sé si a Parolin le entristecen o no las parejas interraciales. Creo que su criterio no es precisamente valioso.

Ayer venía en el coche oyendo a la grandísima Carmen McRae. Y al oír la letra de esta canción, en la que no había reparado antes, me acordé de Irlanda. Y por eso hoy se la dedico a los irlandeses, y también al Vaticano. Y en especial al muy triste Pietro Parolin.

Si no fuera porque está Ella Fitzgerald, Carmen McRae sería la más grande. Gracias, Carmen. Gracias, Irlanda. Ojalá se pudiera curar lo tuyo y lo de tus compañeros, Pietro.

The Right to Love (en el vídeo el título está mal).

My love and I ask little of the world
The right to sigh together in the rain
And walk with heads up in the sun
And share our joy and our pain

And yet they said that we were wrong
We hadn’t the right to our love
That this love was shameful to see

And yet we treasured our love
And so we go our solitary way
Indifferent to the cold unfriendly stares
Indifferent to the whispered talk

We don’t care at all
We have all we need
As long as we can be together

We find our consolation in each other’s eyes
That sweet look of wonder
We know we have earned the right to love
We know that we have earned
That precious right to love

El Papa amable

16 16UTC enero 16UTC 2015

N’asturiano [ir a versión en español]

Nel primer artículu del númberu de xineru de 2015 de Charlie Hebdo, el númberu 1178, Gérard Biard titula: ¿Tovía va seguir habiendo “sí, peros”?

Decía Biard:

Una entruga, polo menos, prúyenos: ¿va facese desaparecer por fin del vocabulariu políticu ya intelectual esa pallabra sucia de “laicu integrista”? ¿Va dexase por fin d’inventar arteros rodeos semánticos pa calificar de la mesma manera a los asesinos y a les sos víctimes?

Estos años caberos sentímonos un pocoñín solos, faciendo por refugar a golpe de lápiz les gochaes directes y los rodeos pseudointelectuales que mos azotaben al focicu, y al focicu de los nuesos amigos que defendían la laicidá: islamófobos, cristianófobos, provocaores, irresponsables, que echen lleña al fuéu, racistas, vosotros lo buscastis… Sí, condenamos el terrorismu, pero. Sí, amenazar de muerte a los dibuxantes nun ta bien, pero. Sí, pegá-y fueu a un periódicu ta mal, pero.

Esti ye’l papa progresista, amable, comprensivu, razonable. Diferente de los sos predecesores, que yeren cerriles y cerraos. El papa aperturista.

El papa de los peros, protexendo’l so negociu. Alineáu colos sos colegas de profesión. El papa ensin careta. Yo  nun digo ná más, ya lo diz él.

En español [Dir a versión n’asturiano]

En el primer artículo del número de enero de 2015 de Charlie Hebdo, el número 1178, Gérard Biard titula: “¿Va a seguir habiendo aún “sí, peros?”

Decía Biard:

Una pregunta, como mínimo, nos atormenta: ¿se va a hacer desaparecer por fin del vocabulario político e intelectual esa sucia expresión de “laico integrista”? ¿Se va a dejar por fin de inventar hábiles rodeos semánticos para calificar de la misma manera a los asesinos y a sus víctimas?

Estos últimos años nos hemos sentido un poco solos, intentando rechazar a golpe de lápiz las guarradas directas y los rodeos pseudointelectuales que nos arrojaban a la cara, y a la cara de nuestros amigos que defendían la laicidad: islamófobos, cristianófobos, provocadores, irresponsables, que echan leña al fuego, racistas, os lo habéis buscado… Sí, condenamos el terrorismo, pero. Sí, amenazar de muerte a los dibujantes no está bien, pero. Sí, incendiar un periódico está mal, pero.

Este es el papa progresista, amable, comprensivo, razonable. Diferente a sus predecesores, que eran cerriles y cerrados. El papa aperturista.

El papa de los peros, protegiendo su negocio. Alineado con sus colegas de profesión. El papa sin careta. Yo no digo más, ya lo dice él.

[Vídeo arriba]


Por si el vídeo d’arriba desapaez, dexo equí el testu que ponen debaxo.

Por si el vídeo de arriba desaparece, dejaré aquí el texto que ponen debajo.

El papa Francisco afirmó hoy que la libertad de expresión tiene sus límites y que no se puede provocar ni ofender a la religión, luego de los atentados de la semana pasada contra Charlie Hebdo y en medio de la controversia por un nuevo número de esa revista francesa con otra caricatura de Mahoma en la portada.

“La libertad de expresión y la libertad religiosa son derechos humanos fundamentales. Tenemos la obligación de hablar abiertamente, de tener esta libertad, pero sin ofender”, aseveró el Pontífice en declaraciones a periodistas a bordo del avión que lo trasladaba desde Sri Lanka a Filipinas, adonde arribó hoy.

“Vamos (a hablar) sobre París, hablemos claro: tenemos la obligación de hablar abiertamente, de tener esta libertad, pero sin ofender”, prosiguió.

En ese sentido, graficó que si “Gasbarri (uno de sus colaboradores), gran amigo, dice una mala palabra de mi madre, puede esperarse un puñetazo. ¡Es normal!”, aseguró.

“No se pude provocar – añadió – no se puede insultar la fe de los demás. No puede burlarse de la fe. No se puede”, afirmó en declaraciones a los periodistas que lo acompañan en su gira.

Sobre la libertad religiosa, destacó que “cada uno tiene el derecho de practicar su religión, pero sin ofender” y consideró una “aberración” matar en nombre de Dios.

“Creo que los dos son derechos humanos fundamentales, tanto la libertad religiosa, como la libertad de expresión”, continuó el Papa argentino sobre la compatibilidad entre ambos conceptos.

“No se puede ofender, hacer la guerra o asesinar en nombre de la propia religión o en nombre de Dios”, reiteró el Papa, citado por la agencia de noticias EFE.

Además, recordó que aunque ahora resulte sorprendente la violencia despertada en nombre de los credos, en el pasado hubo guerras en las que la religión desempeñó un papel determinante.

“También nosotros hemos sido pecadores, pero no se puede asesinar en nombre de Dios”, insistió.

Francisco lamentó que haya “mucha gente que habla mal de otras religiones” y esas son “provocaciones”, por lo que consideró que “hay un límite a la libertad de expresión”.

“Cada religión tiene dignidad, cualquier religión que respeta la vida y la persona, y yo no puedo burlarme. Y este es un límite, explicó el Papa.

“Puse este ejemplo (…) para decir que en esto de la libertad de expresión hay límites, como con lo que dije de mi madre”, dijo Francisco.

Por otro lado, consideró que “hay un desequilibrio humano” detrás de todo atentado suicida y que quienes los cometen carecen de “un verdadero equilibrio sobre el sentido de su vida y la de los demás”.

“Ofrecen su vida, pero no por el bien”, aclaró el Sumo Pontífice para marcar la diferencia con los misioneros, que “dan la vida, pero para construir”, mientras que quien se inmola “da la vida, para destruir”.

Sobre el uso de niños en estas acciones, como ha pasado recientemente en Nigeria, Francisco lamentó que se los use para todo tipo de acciones “de todas las maneras, en todos los lugares, explotados como esclavos, sexualmente”.

En su contacto con la prensa en el avión, donde respondió ocho preguntas, Francisco también se refirió a su propia seguridad ante las amenazas que recibió la Santa Sede.

“Yo digo siempre que tengo un defecto, que tengo una buena dosis de inconsciencia”, bromeó el Papa, aunque señaló que sí le preocupan “los fieles” y por ello le ha encargado al jefe de los servicios de seguridad vaticanos que esté “muy atento”, añadió.

“Yo solo pido que en el caso (de atentados) no me duela porque no soy valiente ante el dolor. De esto tengo mucho miedo”, dijo en tono de broma.

El miércoles 7 de enero, hombres armados con armas Kalashnikov ingresaron en la sede del semanario satírico francés Charlie Hebdo y abrieron fuego contra los presentes, matando a 12 de ellos e hiriendo a 20 más, en el peor ataque de este tipo en cuatro décadas en el país galo.

Tras el incidente, Francisco condenó con firmeza el atentado y exhortó a oponerse a “cualquier tipo de violencia, física y moral, que destruye la vida humana, viola la dignidad de las personas, y mina radicalmente el bien fundamental de la convivencia pacífica entre personas y pueblos”.

Misioneros

13 13UTC agosto 13UTC 2014

Desde hace días se habla constantemente, en las portadas de los periódicos y en la televisión, de una persona infectada por ébola. Una. Es una atención informativa que no acabo de entender. Lamentablemente, hoy esa persona ha muerto.

Ayer vi en El Mundo una emocionante apología de los misioneros. Y el sábado pasado hubo en TVE un programa producido por José Luis Moreno, presentado por Ana Obregón, donde salían los Pantoja y no sé cuántas otras cosas parecidas. Dime si no parece un retorno al pasado. Todo lleno de eclesiásticos, y todas las autoridades del Estado bailando a su alrededor y hablando de lo estupendos que son. Y todavía critican a Ana Mato porque hay quien piensa que no se ha hecho muchas fotos (como que no hay cosas por las que criticarla).

Claro, a ver quién le tose a un tipo que hace en persona fotos como esta.

Claro, a ver quién le tose a un tipo que hace en persona fotos como esta.

Los misioneros me parecen personas admirables, sólo en el sentido de que actúan convencidos de hacer el bien, y en gran medida seguramente lo hacen. En el artículo de Alberto Rojas que enlacé antes hay una selección de historias emocionantes. A ver quién es el guapo que se atreve a poner peros a esas actividades.

Y ese es el problema que tengo yo con los misioneros. Son una estrategia muy inteligente de sus superiores.

Ramón del Hoyo López declaraba en 2009 (y sabía de lo que estaba hablando; era, y no sé si sigue siendo, presidente de la Comisión Episcopal de Misiones) que los misioneros no son cooperantes y que si bien dedican parte de su tiempo a atender a los necesitados, su misión principal es la evangelización. Luego, claro está, sobre el terreno las personas actuarán como actúen, y alguno de los elegidos por Alberto Rojas dice que no son muy de dar misas, con tanto que hay que hacer. Pero insisto: la figura del misionero es la que es, y están allí evangelizando. Y si tiene que ser sin misas, pues será a través de sus actos. Porque para ayudar a la gente, si uno quiere, no es imprescindible ir con el carné de misionero.

Efectivamente, dice bien del Hoyo: los misioneros no son cooperantes. Los cooperantes, al parecer, están obligados a contratar un seguro, que puede cubrir costes de repatriación. Los misioneros, no; ni están obligados, ni dejan de estarlo, ni todo lo contrario. Simplemente, en este sentido la iglesia hace lo que le dé la gana, como de costumbre. La repatriación del misionero en cuestión ha costado, estiman (porque vaya usté a saber), entre 240.000 y 500.000 €.

Todo es poco para salvar la vida de un hombre, ¿no es cierto?, aunque al final desgraciadamente todo haya sido inútil. Salvar la vida de un habitante de aquellos países puede costar bastante menos, y no solemos hacerlo. Con 240.000 €, Médicos Sin Fronteras podría comprar 792.000 raciones de alimento terapéutico para niños con desnutrición severa; si son 500.000 €, pues serían 1.650.000 raciones . En todo 2013, las instituciones públicas españolas aportaron en conjunto a MSF un total de 1.267.437 €.

En el artículo de Alberto Rojas, este dice alegremente (las negritas son suyas):

Labraca, un simpático sacerdote italiano, celebra misa los domingos, pero no se limita a eso:

Así que este sí que es un misionero de los que le gustan a Ramón del Hoyo. Dice misa, pero “no se limita a eso”.

está levantando, con gran esfuerzo, una escuela de primaria,

Y esto ya me causa reparos. Sé lo que resulta de la educación en manos de la iglesia, y sé por qué esta institución tiene tanto interés en enseñar, sobre todo en primaria.

ha traducido la Biblia al nuer, el idioma local,

Sin duda, un enorme logro que mejorará las vidas de aquellas personas. Así que algo de tiempo libre sí que tiene…

introduce vegetales que servirán después de alimento a bocas hambrientas

Bien, pero me pregunto si no hay nadie más capacitado en materia de agricultura.

y, lo que es más importante, ha convencido al chamán de la aldea de que no puede seguir con sus prácticas de curandero,

Esto es lo que me ha dejado atónito; dice el periodista que esto es más importante de lo anterior. Creo que ni siquiera ha reparado en la paradoja.

que los enfermos deben acudir al hospital de la ONG.

Ole, ole y ole.

Para ello, le ha cedido media hora en medio de la misa católica para que este brujo cuente sus chistes y haga y deshaga sus hechizos de amor sin hacer daño a nadie.

Pero… ¿QUÉ DEMONIOS SIGNIFICA ESTO EXACTAMENTE? La verdad, no sé por dónde cogerlo.

Rojas, si es quien creo que es, conoce de primera mano las tragedias de esos lugares. Y en ese sentido toda ayuda es poca, y visto así están en el mismo saco MSF y los misioneros. Y desde mi cómoda silla occidental en el primer mundo es fácil poner pegas, y Rojas dirá con mucha razón que no tengo ni puta idea de lo que hablo.

Pero por otro lado sí tengo idea de lo que hablo, y las pegas tiene que ponerlas alguien.

Por un lado, estos misioneros salvan vidas, dan esperanza, ayudan, se entregan como ninguno de nosotros nos atreveríamos a hacer. Por otro lado, promueven la obediencia a una organización despótica y arbitraria, asociando su imagen a la de la educación o el alimento y aprovechándose miserablemente de la situación de desamparo de la gente que sufre. Y el resultado es natalidad estúpida e incontrolada, transmisión de enfermedades sexuales, sustitución de unos ritos y unas tribus por otros.

No estoy diciendo que no haya que traer a un hombre enfermo de ébola para ver si en España puede curarse. Digo que es un hombre enfermo de ébola, uno más, con todas las luces y sombras que tienen todos los hombres. Las historias sobre inmigrantes ahogados en el Estrecho no ocupan portadas, y no se cuentan hombre por hombre, sino de centenar en centenar. Ningún cooperante de Médicos Sin Fronteras, de esos que actúan sin esperar ninguna recompensa en el más allá,  ha recibido tanta atención informativa, a no ser cuando son secuestrados y nos parecen gente molesta que se mete en líos y nos hace pagar su rescate, con la que está cayendo aquí.

En este país nuestro, no hay nada como ser cura o Ana Obregón. Y lo que pregunto es por qué tantos medios de comunicación se han puesto de acuerdo para hacerle una especie de campaña publicitaria a la iglesia católica.

WTF? (II)

22 22UTC noviembre 22UTC 2013

Si la otra noticia me dejaba perplejo, para esta no tengo calificativos.

Esta mujer es Secretaria de Estado. Y de Educación, encima.

Lean, lean.

Gomendio

Se me ocurren tantas cosas… que mejor no voy a decir ninguna. Es una frase para enmarcar.

Viejo: hay que decirlo más

24 24UTC septiembre 24UTC 2013

Richard Dawkins dice, con gran acierto, que no existe eso de “niños católicos” o “niños musulmanes”. Un niño viene a que le cuenten el mundo, y por eso está indefenso ante eso que le cuentan; porque no distingue las descripciones de los juicios, y tampoco las verdades de las mentiras. Por esa razón, y no por otra, las órdenes religiosas están tan interesadas en la educación, que en todos los demás aspectos es exactamente lo contrario a lo que les conviene y preconizan. Un niño no juzga; sólo explora y acepta.

Yo crecí en un lugar en el que era muy raro encontrarse con un negro de verdad, y tardé muchos años en ver uno. De muy niño, yo tenía la vaga intuición de que ser negro era intrínsecamente malo. Esa intuición la heredé de los adultos de la época, supongo, y creo que en mí era tan inconsciente, tan peligrosamente inconsciente, como en ellos.

Pero claro; un niño pronto empieza a poner su cabeza a funcionar. Y veías Holocausto, y te quedabas absolutamente atónito y aterrorizado y conmovido, y entendías hasta dónde pueden llegar los mayores, aunque no entendías por qué. Y entonces veías Raíces, y pensabas que, jo, aunque aquel señor fuera negro él no tenía la culpa, y estaba clarísimo que tampoco era para tratarle así. Y dándole vueltas a todo aquello, tirando del hilo y poniéndote en cuestión, llegabas a darte cuenta de que no era para tratarle así… ni de ninguna otra manera. Era sólo un hombre. Nada menos que un hombre. Reparabas en tu propio presupuesto inconsciente de que ser negro era malo, y concluías que había que borrar aquella idea agazapada, que no sabías de dónde había salido, porque lo que es razonando, no había forma de llegar a ella ni defenderla.

Ya desde tierna edad me di cuenta de que el problema que se veía en Raíces no se solucionaría compadeciendo a los negros, ni evitando piadosamente (¿piadosamente?) reconocer su existencia; se solucionaría cuando ser negro fuera indiferente. Cuando fuera una descripción, y no un juicio. Cuando no hiciera falta decir “de color” o sandeces parecidas. Cuando hubiera erradicado esa idea inconsciente y peligrosa, que me acompañaba casi desde el nacimiento, de que ser negro era peor que ser blanco.

Y así llego a donde pretendía, que es a hablar de los viejos.

Cuando yo era muy niño, en contraste con lo anterior, ser viejo no era intrínsecamente malo. Un viejo era un señor de mayor edad que los “mayores” de la clase, y también que los padres. Y hasta ahí llegaba la definición. Los viejos tienen un aspecto propio, son divertidos e interesantes para algunas cosas, pero los respetas más y no suelen jugar a la pelota. En eso consistía ser viejo; en que te respetasen más y estuvieras exento de gimnasia (eso si querías, porque hay viejos que cruzan el Canal de la Mancha nadando). No equivalía a ser feo, ni inútil, ni irrelevante. La palabra “viejo” era descriptiva, no un juicio.

Hoy asisto atónito, y cabreado, a una demostración de estupidez que me subleva tanto como los latigazos que aquel indeseable le daba a Kunta Kinte. El desprecio a los viejos. A la vejez. A la palabra “viejo”.

No siempre está claro a partir de qué punto se puede aplicar un adjetivo, pero a mí se me ha caído suficiente pelo para saber que soy calvo. Tenía el 50% de posibilidades de serlo, y hace tiempo que lo soy. Y lo propio, lo adulto, es asumirlo. Puedo ponerme peluca o implantes, y de hecho defiendo esa opción (aunque no sea la mía), pero eso no tiene nada que ver; no es la cuestión. La cuestión es que asumo sin traumas el hecho cierto de que hay zonas del órgano más grande de mi cuerpo (sí, la piel) que antes tenían una densidad de pelo mucho mayor. Asumido eso, puedo hacer algo al respecto, o dejarlo como está. Excretar pelo por los poros de la cabeza está fuera de mi alcance, eso sí. Y eso es todo.

No soy viejo todavía, pero espero serlo algún día. Y cuando ese día llegue, y me reconozca a mí mismo como “viejo”, me gustaría que se me calificase así, me gustaría reivindicar la dignidad de esa palabra. Me gustaría que no intentasen llamarme de alguna otra estúpida manera quienes tienen la idea, peligrosamente inconsciente, de que envejecer es una vergüenza. Seré un viejo, seré viejo, y espero conservar la lucidez para estar orgulloso de serlo. Y de que la gente tenga presente que sí, que probabilísticamente estaré más cerca de la muerte que cuando era joven, y que para algunas cosas quizás seré un tipo divertido o interesante, y que no me andes tirando pelotitas porque a lo mejor te ganas una hostia.

No sé si el problema es ese, el miedo a la muerte. Que esa es otra, y da para largo. Quienes temen a la muerte, o quienes no han madurado lo suficiente para vivir sabiendo que morirán, y necesitan rodeos o muletas, a veces son tan peligrosos como los homosexuales reprimidos, que persiguen a sus iguales con toda la saña que les distraiga de ese fantasma que les persigue a ellos. Quizás los que no tienen valor para asumir la vejez son los que escupen “viejo” con asco, como un insulto. Como en su día otros escupían “negro”.

Pero no, señor. Ser negro está en el color de la piel; ser viejo está en la textura. Eso es todo. Ser viejo tiene una larga lista de inconvenientes, con los cuales cada cual lidia como buenamente puede. Pero también los tiene ser gilipollas, y estar vivo, y tener trabajo, y estar casado y tener perro y ser del Atleti. Todo ello son fuentes de infelicidad, si se mira bien, ¿no?

Si algún día yo llego allí, llámenme viejo con respeto, y será mucho mejor que si me llaman “abuelito” con conmiseración. Estar (¡teóricamente, probabilísticamente!) más cerca de la muerte no es peor que ser tratado como un imbécil.