DUI

9 09UTC octubre 09UTC 2017

Hay mucho alboroto porque puede que mañana Puigdemont declare la independencia de Cataluña. O que la declare pero con una fecha de entrada en vigor más lejana, para ganar tiempo. O que la declare pero a continuación la suspenda a la espera de mediación (que me suena a la misma pantomima que cuando Otegi y sus amigos piden “verificadores para el desarme”).

A la declaración esta la llaman DUI. Declaración unilateral de independencia.

Casualmente, hace solo unos meses que me encontré esas siglas, leyendo un texto en inglés, y tuve que buscar qué significaban. Y resulta que son unas siglas muy utilizadas en el mundo anglosajón: si te despistas, te puede caer una DUI, o fulanito tiene varias DUIs. Para ellos es el acrónimo de driving under the influence, que es lo que aquí toda la vida hemos llamado una multa por conducir borracho (o drogado).

No van muy desencaminados. Yo una vez fui en un coche conducido por un borracho. Cataluña, a mi modo de ver, es ahora mismo como un coche conducido por borrachos. Peligrosísimo para los de fuera, pero sobre todo para los de dentro. Imprevisible. Y muy, muy difícil de parar para poder apearte.

Pero no son los únicos DUI.

Hay quien siempre se lamenta de que los españoles no tengamos aprecio a nuestra bandera. Ni siquiera se plantean qué es lo que se ha hecho mal. Yo no soy catalán, y sin embargo… ¿por qué cuando veo la bandera de mi país me dan escalofríos? Sobre todo si no hay fútbol de por medio.

El otro día salí a la calle y me encontré con un paisaje surrealista. No es que todas las ventanas tuvieran su banderita, ni siquiera la mayoría; pero ya me parecían demasiadas. Aquellas banderas me parecían como crespones negros; algo triste, feo. Como si la ciudad amaneciera con buitres en los tejados y en las farolas. Desde luego, nada reconfortante, nada que reafirmase mi ánimo de ser español, nada que me hiciera sentirme mejor con mis conciudadanos.

Yo preguntaría a esta gente: ¿qué coño quieren decir estas banderas? ¿Para qué, para quién las ponen? ¿Mandan un mensaje de concordia? ¿Piden a los catalanes que no se vayan?

Hay más DUI por ahí. En Cataluña hay mucha gente que no está de acuerdo con lo que su gobierno está haciendo, pero me temo que viven arrinconados, silenciados, mal mirados y a punto de que los señalen con el dedo (o señalados ya). Hacía falta que toda esa gente dejara oír también su voz. Gente que, además, no se ha dejado llevar por el infantilismo y sabe que si hay que defender ciertos derechos, o un país utópico sin policía antidisturbios, la manera no es esta, en todo caso. Gente a la que su gobierno no va a ofrecerles una huelga pagada (lo nunca visto), como hizo con los independentistas en otro atropello a la institución.

Ayer hubo, por fin, una manifestación que no era de los independentistas. Algunos medios están encantados con esta respuesta. Uno esperaría que por fin pudieran hablar los catalanes que no se dejan llevar por conductores borrachos, y pidieran cordura y respeto.

Pero  no; la manifestación de la cordura era, en realidad, una manifestación en la que había mucha gente venida de fuera de Cataluña. Una manifestación en la que se sentían cómodos Albert Rivera, y Albiol, y… ¿Cristina Cifuentes?

Fuente: Eldiario.es

Se ha hablado mucho de las palabras de Josep Borrell (de acuerdo) y de… ¿Mario Vargas Llosa? ¿En serio? ¿Es ese el portavoz ideal?

Además de las banderas en los balcones, ¿es esto lo que necesita Cataluña? ¿De verdad?

Termino con un apunte más de DUI: hace poco ha fallecido, por lo visto, “Andresín”, “El Cuqui”. Yo no conocía ese nombre, pero sí había visto al personaje. El tal Andresín circulaba por las calles, casi siempre con un tetra brik de vino barato y una borrachera de las gordas, haciendo eses y hablando solo. Pero no es él el DUI. Resulta que han hecho una petición, una recogida de firmas, para ponerle una estatua.

No tengo duda de que Andresín fuera, seguramente, un tipo afable; sé que ni la pobreza ni el acoholismo ni vivir en la calle tienen una explicación tan sencilla ni tan maniquea como mucha gente cree. Pero ¿una estatua? ¿De verdad?

La promotora de la iniciativa recuerda con cariño cómo les contaba historias y les traía recortes “de cuando atracó la sede del Atlético de Madrid, en la época de Franco”. O sea, que atracador también.

Driving under the influence.

 

 

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El profesor de internet

5 05UTC octubre 05UTC 2017

Hace un tiempo vi un artículo que se titulaba El profesor youtuber que enseña Física a millones de alumnos. Decía que aspira a ganar el título de mejor profesor del mundo. Es un tal David Calle.

Tenía pendiente ver alguno de sus vídeos, por muchas razones. Una, que me apasiona la enseñanza y tenía que ver a ese fenómeno. Dos, que me duele en el alma la ignorancia que tanto abunda en un tiempo en el que hay medios para que no sea así. Por todo ello, David Calle me cayó bien antes de haberlo visto. Un tipo que hace vídeos para enseñar algo, y más si es física o cosas parecidas, merece mi apoyo sin duda.

Ahora he visto algún trocito de sus vídeos. Y tengo que decir que… no. Que aprecio, agradezco y alabo su esfuerzo, al que no quito valor. Pero, definitivamente, no es el mejor profesor del mundo. Lo siento, David.

He visto el principio de estos tres:

 

Las principales características de esos vídeos son:

  • Un tipo que habla casi siempre con prisa, diría que atropellado.
  • No introduce, no sitúa, no explica de dónde salen las cosas, no da conceptos generales. Va soltando una receta tras otra.
  • ¿Significa que es todo práctico? No; al contrario. Cuando en el primer vídeo dice que hay que saber de memoria que un dm3 es igual que un litro, y simplemente no se te puede olvidar… ¿realmente no se puede hacer que la gente vea lo que es en la realidad un dm y lo que es un litro, y así no lo olvidará nunca? Diez centímetros y un tetrabrik, es todo lo que te hacía falta.
  • No están bien acabados, no están pulidos, no son la clase perfecta ni mucho menos. Me ha dolido ver cómo a los 30 segundos de empezar el tercer vídeo dice “ecuaciones lo más sencillitas posibles”. No; el mejor profesor del mundo no puede colgar un vídeo para alumnos de secundaria cometiendo fallos de concordancia.

David es un ingeniero de telecomunicaciones que según dicen en el artículo se transformó en educador porque se quedó sin trabajo (ejem, por cierto, ¿no era esa la profesión sin parados?). Aprecio mucho su trabajo y su esfuerzo, le felicito, le animo, pero a mi juicio un profesor apresurado, que dispara recetas aunque el alumno no las entienda… adolece de algunos de los males que es más urgente atajar en la educación. Algunos de los mismos males que aquejan a nuestros alumnos: son apresurados, impacientes, irreflexivos, inconstantes.

No quiero ser un pepito grillo. Pero este no es el mejor profesor del mundo, ni mucho menos. Como dice James Rhodes, no hace falta ser el mejor del mundo para hacer algo. Pero tampoco ayuda que te digan que está todo bien o es lo bastante bueno, cuando no lo es.

 

 

Cataluña (II)

2 02UTC octubre 02UTC 2017

Parece mentira, pero también es lógico, que el mejor análisis que he leído sea de alguien que lo escribe desde miles de kilómetros.

Cataluña: el viejo truco de la patria, por Martín Caparrós.

Cataluña

2 02UTC octubre 02UTC 2017

El sábado, el viernes… días atrás, iba a escribir algo sobre el 1-O. Y lo fui posponiendo, y no escribí nada. Porque si escribía, tenía que escribir la palabra “muerto”. Y no quería. No quería ni pensarla ni escribirla.

Después de ver la entrevista de Jordi Évole a Puigdemont, tuve muy claro que el nacionalismo catalán estaba totalmente dispuesto a jugar una carta que ha tenido a su alcance toda la vida: la de liarse la manta a la cabeza y azuzar a las masas en plan Braveheart. Y jugar esa carta implica aceptar algún muerto. No digo yo que lo desearan, pero en lo que se refiere estrictamente a la partida, les vendría de perlas.

Cuando Évole le pregunta si le parece normal tomar una decisión de ese tipo en un parlamento con una mayoría tan distante de un consenso aceptable, dice con toda desfachatez que no tienen otra forma de hacerlo. Cuando le pregunta qué cree que hará la policía respecto a las urnas, contesta que supone que cumplir las órdenes, pero que tampoco cree que las puedan cumplir si hay mucha gente allí (cuando mi madre decía “ya está la comida”, estrictamente no nos estaba llamando ni dando ninguna instrucción, pero todos entendíamos perfectamente la llamada; mi madre nos llamaba a la mesa, y este tipo llamaba a los ciudadanos a enfrentarse a la policía).

Esas respuestas, por sí solas, revelaron dos cosas. Que estaban dispuestos a todo, criterios morales aparte, y que estaban dispuestos a todo, víctimas incluidas. Sabían que eran los responsables de pilotar un barco con siete millones y medio de personas a bordo, cuyas vidas dependían de ellos, y habían asumido perfectamente el precio. Estaban en modo militar.

Después de ver lo de ayer, pensé varias cosas.

La primera, que es una suerte muy grande, verdadera potra, que no haya habido ningún muerto. Nadie parece darse cuenta de eso. Parece que ni se les ha ocurrido. Mi titular para hoy sería: “El 1-O se salda sin muertos”.

La segunda, a lo largo de esta semana he pensado varias veces en marionetas. Como ciudadano, odio hasta el vómito que mis conciudadanos se comporten como marionetas. Y lo hacen a menudo. Lo he visto en esas señoras de pelo cardado que van a jalear a los guardias civiles (en el momento equivocado, de la forma equivocada y por los motivos equivocados). Lo he visto en esos catalanes ayer de noche emocionados, abrazándose, llorando, cantando, y en suma haciendo un ridículo que da dentera. Pero no he sido el único que ha pensado en marionetas, lo ha dibujado Salvatwitts [sic]:

Marionetas

La tercera, ahora ya me explico cómo suceden las cosas en la Historia, cómo se repiten absurdamente. Por pura ingenuidad. Por estulticia.

Ya nada puede parar esto, porque esos catalanes, manejados por sus dirigentes, han entrado a su vez en modo épico.  Creen que están haciendo algo precioso, creen que son unos elegidos viviendo un momento histórico, que es todo bonito y emocionante. Están enamorados hasta las trancas. Y cuando estás enamorado eres muy, muy, muy gilipollas. Una vez se ha alcanzado la masa crítica de solemnidad y de euforia, puedes lloriquear por idioteces y nadie te lo recriminará; puedes pasarte la ley (las de los demás y las tuyas propias) por la entrepierna, y nadie te lo recriminará; puedes hacer lo que sea, porque eres un niño en medio de una guardería sin maestro. Una vez que se ha desatado la histeria colectiva y que un grupo suficientemente grande se ha creído su propia película romántica y se siente una víctima liberándose de un yugo opresor, cualquiera que no entre en el juego es simplemente un aguafiestas y nadie va a hacerle ni puto caso (eso como mínimo; puede ser mucho peor).

Lo de ayer fue una patochada por un sinfín de razones. Fue una patochada porque llamar referéndum a esto da la risa. Cuando unas elecciones de cualquier tipo requieren un escrupuloso respeto, unas normas meridianamente claras, una imparcialidad absoluta… es imposible que la pantomima de ayer se pueda tomar en serio.

Pero Puigdemont y sus socios lo harán, porque les da igual. Ya se lo dijeron a Évole. Ya lo sabíamos. Lo malo es que los medios, y el resto de la gente, también lo hacen.

Ahora bien; lo que menos entiendo, lo que más me sorprende y lo que no me entra en la cabeza es que la actuación de la policía haya sido una sorpresa para nadie. Como si hubiera ocurrido algo rarísimo e indignante. Está claro que este país es una guardería, sí.

Los porrazos de ayer son, creo, bastante comedidos dentro de lo que cabía esperar. Si han sorprendido a algún catalán, o a algún medio de comunicación, es que a mi alrededor hay más imbéciles de los que creía, o más niños de ocho años. O dejémoslo simplemente en ingenuos.

Ningún, ningún, NINGÚN país democrático admitiría esa votación ayer en Cataluña, que es casi lo más grave que se puede hacer políticamente en cualquier país. Si los catalanes creen que un gobierno catalán actuaría de otra forma si lo pusieran en esa misma situación, es que de verdad están enamorados y no ven los defectos del ser amado. Si los catalanes nunca han visto a un mosso pegar hostias de cerca, o no se han enterado de todos los casos de brutalidad policial que se les han atribuido… pues no sé en qué país ideal viven, pero en Cataluña desde luego no. Y tampoco conocen el Reino Unido, ni Francia, ni nada. (¿Cómo no se les ocurrió a los del Ulster hacer el referéndum? Seguro que una de las democracias más venerables del mundo se lo habría permitido con una sonrisa y sin porras.)

Es obvio que cualquier sistema de gobierno tiene que usar la fuerza en determinados momentos, por definición, y que como ciudadano puedes optar por moldear eso o bien por una revolución. Y de las revoluciones sabemos cómo transcurren y cómo acaban, y perdonad el spoiler, catalanes: una revolución, a medio plazo, acaba en otro sistema de gobierno en el mejor de los casos (pero después de pagar un precio enorme, para llegar prácticamente al mismo sitio). En el peor de los casos, acaba en algo así como Afganistán. Con muchas opciones intermedias, ninguna de ellas estupenda.

No, amigos catalanes. La democracia no es votar. O sea, lo es, pero ninguna democracia conocida, ni siquiera la suiza, te deja votar lo que quieras cuando quieras (y el propio gobierno catalán ya os lo ha demostrado en el pasado). No sé de qué guindo os habéis caído. Respecto a la policía y cuánto os sorprende que empuje a la gente, es que está exactamente para eso; y en los periódicos de fuera es noticia lo que pasó ayer, pero curiosamente no lo es cuando (dando porrazos mucho más gordos) echan a gente de su casa en un desahucio, ni cuando disuelven a personas que piden vivienda digna o muchas otras cosas que están en la Constitución.

En fin. Yo tenía a los catalanes por tipos listos. De ayer me queda, y bien que lo siento, la impresión de que hay muchos que son muy, muy tontos.

Ah, del gobierno español y de las señoras de pelo cardado no me ha sorprendido absolutamente nada, así que no tengo mucho que decir.

Briconsejos asombrosos

15 15UTC septiembre 15UTC 2017

Una pequeña entrada. No lo puedo evitar. No quiero ser el jubileta que critica a los obreros desde la barrera, porque en esto del bricolaje todo el mundo sabe mucho… pero oye, es que hay cosas que no.

Hay infinidad de vídeos de lo que los ingleses llaman life hacks, y que toda la vida hemos llamado trucos o cosas parecidas. Y hoy me he tropezado con un vídeo que, por extrañas razones, merece la pena ver (aunque sin sonido; yo lo vi sin sonido, y por lo que dicen los comentarios, no hay quien lo aguante).

Aquí va. 5 trucos increíbles, maravillosos, dice el tipo.

Hay gente pa tó.

  1. No está claro cómo pone ese alambre, que si te fijas no tiene extremos; apuesto a que ya le ha hecho un empalme que no se ve, y seguramente retorciendo también. Con lo cual el invento tiene una utilidad reducida. Ah, y te servirá, en todo caso, si se cumplen estas condiciones: a) Estás todo el día atando cosas con alambre (si no, vas a esforzarte más en doblar el clavo que el alambre), b) tienes un taladro sobrante que puedas dedicar a esto (poner y quitar el clavito sería un peñazo), c)  tienes un alambre adecuado para esto (porque si no se rompe, no sacas ese clavo de ahí en la vida), d) no tienes miedo a los accidentes cuando el taladro llegue al tope.
  2. Otra vez tienes un taladro sobrante, y además picas muchas, muchas cosas con esa picadora de carne cochambrosa para que te merezca la pena hacer esa guarrería. De todos modos, yo no me comería eso ni cobrando. Da un poco de asquete pensar en qué condiciones se ha hecho todo eso y qué aspecto tienen los utensilios. (Quizás a este señor no se le ha ocurrido… comprar una picadora o licuadora normales).
  3. Lo del interruptor protegido con un cacho de botella es para nota. Lo que da menos miedo de esa escena es el interruptor; a mí lo que me aterra es ese cableado de mierda en un exterior con sus empalmes de cinta aislante, el enchufe destapado mientras lo riega para hacer la demo, y que alguien piense que el esfuerzo que cuesta poner ese asco de plástico y sellarlo para que no entre agua es mejor que hacer un trabajo normal. Sin contar con que cada vez que enciendas o apagues… tienes que quitar el taponcito y meter el dedo. Brillante. ¿Cómo estará el sistema eléctrico dentro de esa casa?
  4. Lo del alambre en el bote de pintura para escurrir la brocha, sujeto con cinta aislante… no sé, si el bote tiene borde (y por definición lo tiene), puede que no sea muy necesario. Pero vuelve a dar un poco de reparo ver ese bote sucio, esa cinta aislante cutre…
  5. El ingenioso soporte para un rollo de plástico ya es para nota. Un soporte hecho con perchas adhesivas. Cuando se acabe el rollo… te buscas la vida para cambiarlo, seguramente arrancando la perchita y usando otro life hack para volver a ponerla. Y no te pierdas cómo coge el plástico, y cómo lo corta. Pero ¿en qué coño mejora esto la caja de cartón que trae el plástico cuando lo compras?

La voluntad es buena y se aprecia el detalle de compartir esas ideas, pero deja ver por todas partes un cutrerío tal que no sé si estará hecho aposta. No puedo creer que alguien se esfuerce en hacer cosas por un camino que es más largo, más trabajoso, y encima peor.

Mujeres informáticas: seguimos dando vueltas a la noria

28 28UTC agosto 28UTC 2017

Bueno, aunque sea verano y uno se lo tome todo con vagancia, a veces hay que escribir, aunque sea para no olvidar del todo cómo se hace. Y hoy he leído algo que me ha dado ganas de tomar alguna nota aquí.

Entre los muchos problemas que padecen las mujeres está el enfoque chapucero del feminismo que se ve algunas veces. Es el enemigo en casa. Y ese enfoque chapucero se manifiesta muy a menudo, y me interesa especialmente, porque sí, señoras y señores: soy feminista. Si me dan su permiso.Y si no, también.

Se manifiesta la chapuza en el lenguaje. En todo eso que se habla a veces sobre el sueldo de las mujeres. Y también en el enfoque que se da a la presencia de mujeres en las ingenierías, y en la informática en particular.

Me interesan esos problemas, porque me gustaría ayudar a solucionarlos. Y por eso querría saber todo lo posible. Para buscar una solución hay que entender el problema. Sin embargo, esto está lleno de listillos de libro, que dicen “Eso lo arreglaba yo en dos días”, pero cuando les prestas atención, no tienen  ni idea de nada. No saben nada, no aportan ninguna solución concreta.

Hoy he visto otro ejemplo. Este artículo:

Cómo la informática pasó de ser un trabajo para mujeres a estar dominada por hombres

Parece muy interesante. Pero, como suele ocurrir en estos casos, no responde a la pregunta del titular. No aporta más que opiniones vacías, del autor y de las entrevistadas. Opiniones sin fundamento alguno, suposiciones, posturas personales, que resultan obvias, manidas y por eso mismo inútiles. Todo lo que pone ahí ya se le había ocurrido a alguien; y todo lo que pone ahí no se ha demostrado nunca ni ha tenido ningún efecto positivo.

La formación en ingeniería  es también una formación de carácter. Uno puede ser creativo, busca la belleza, busca soluciones elegantes, pero hay un pequeño problema: lo que hace un ingeniero tiene que funcionar. No hay brindis al sol. Si funciona, sí; ponte todo lo exquisito que quieras. Si no funciona, no nos hagas perder el tiempo. Y en este asunto se habla mucho, se habla gratis, se habla sin pruebas y se repiten una y otra vez cosas que quizás conforten al que las dice, pero hasta ahora no han funcionado en absoluto.

Se cita en el artículo el famoso memorando de James Damore en el que decía no sé qué cosas (no lo he leído) pero entre ellas, al parecer, que hay razones biológicas por las que las mujeres están menos representadas en ingeniería. Una tal  Susan Wojcicki incluso cita emotivamente, como si hubiera sido un suceso desgraciado, a su hija, que le preguntó “¿Mamá, es cierto que hay razones biológicas por las cuales hay menos mujeres en la tecnología y puestos directivos?” No sé lo que contestó Susan Wojcicki; fuera la que fuera su respuesta, no creo que empezara diciendo “Hija, la pregunta es pertinente”. (Su hija, por cierto, hizo una pregunta clara, directa e inteligente, sin prejuicios.)

Tanto Laura Morillo como María José Escalona, citadas en el artículo, empiezan sus respuestas con (y luego repiten alguna otra vez) “creo que” o “no creo que”. Lo cual es legítimo, pero no deberíamos olvidarlo: es lo que creen. Sin más. María José Escalona (que no sé qué aspecto tiene) dice, como algo relevante: “A mí me han llegado a decir: ‘Vaya, no pareces informática'”.

¡Fíjate lo que le han llegado a decir! El caso es… que a mí también me han dicho eso más de una vez. ¿Qué conclusión podemos sacar? (Yo, personalmente, ninguna).

Morillo dice: “He estado mirando un poco su documento [el de Damore] y no presenta realmente cuáles son las fuentes donde, dice él, se demuestran esos factores”. Ciertamente, será así. ¿Dónde están las fuentes que apoyan sus propias afirmaciones, las de Morillo o Escalona? Tampoco las hay: “creen que”. Como Damore, al parecer.

Escalona cita The Big Bang Theory y el estereotipo según el cual la chica más mona [sic] es justo la que no viene del campo de la ciencia. ¿En serio vamos a citar una serie paródica que se basa salvajemente en los estereotipos? ¿En serio el estereotipo más llamativo es el de Penny? ¿Acaso no se hace sangre constantemente con Howard Wolowitz por ser ingeniero, frente a los físicos teóricos? ¿Se le ha ocurrido a Escalona que quizás The Big Bang Theory quite a los hombres las ganas de estudiar ingeniería? ¿O de estudiar ciencia en general, porque los superiores son gente como… Sheldon Cooper?

Escalona cita también un estereotipo de Los Simpson, donde Homer se hace informático para ponerse gordo. ¿Hay en ese estereotipo algo relacionado específicamente con las mujeres? ¿Hay algo en el estereotipo geek, o friki, que vaya dirigido específicamente a las mujeres?

En fin, que tenemos otro artículo cargado de opiniones, sin fundamento alguno y sin nada que aportar. Nada que explique lo que está pasando ni cómo solucionarlo.

Feminismo del chapucero. No es lo que necesitamos.

 

 

La cruz franquista

19 19UTC julio 19UTC 2017

El otro día, al derribar un monumento franquista en Larrabetzu hirieron a varias personas (a una de ellas le rompieron las dos piernas). Hubo mucha, mucha suerte de que no mataran a nadie.

Al poco, pude leer este artículo:

¿Qué falló en el derribo de la cruz franquista de Larrabetzu?

Ahora no se titula así, pero ese era el título cuando yo lo leí, así que lo mantengo.

Dicen en el texto cosas como esta:

[…] han iniciado una investigación para determinar qué falló para que el monolito cayese ayer de frente y no de lado cuando una firma especializada procedía a su retirada. «Juntos intentaremos llegar a unas conclusiones sobre lo ocurrido», ha afirmado hoy Iñigo Gaztelu (EH Bildu), alcalde del municipio, quien ha avanzado que, a falta del informe que determinará qué pasó, se barajan varias posibilidades: «El mal estado del monumento, la mala suerte de que alguna piedra del suelo realizase un ‘efecto rebote’…».

¿Empresa especializada?

¿Investigación para determinar qué falló?

¿Que la culpa es del mal estado del monumento? Pero hostias, Patxi, ¿estamos a Rolex o a setas?

¿La mala suerte de que alguna piedra del suelo realizase un efecto rebote? Pero ¿qué mierda de eufemismo es ese? ¿Mala suerte? ¿Efecto rebote?

Hay muchos vídeos, puedes verlos. Yo soy muy cauto con el trabajo ajeno, y las cosas nunca son tan fáciles como parecen. Ya lo sé. Y no sé gran cosa de demoliciones. Pero si ves el vídeo… madre mía.

A mí la perspectiva del tipo que está grabando el siguiente me parece, desde el primer fotograma, escalofriante. Descuida, que a mí en ese sitio no me pillabas.

Lo que pasó es lo normal. Tiras del monumento con una cinta que no está de lado, sino en diagonal (parte del tirón lo haces, efectivamente, de frente, ¿qué esperabas?). La gente está MUY CERCA, y la gente está MÁS ABAJO QUE EL MONUMENTO. Tiras una torre de 10 metros, las piedras cogen la correspondiente velocidad para ese radio, caen hacia uno de los sitios más previsibles, y con esa velocidad ruedan o rebotan lo que cabría esperar, y encima cuesta abajo. ¿Qué coño de investigación os hace falta? “Cuidao, cuidao ahí”, dice uno. Y esas son las medidas de seguridad estrictas que habían tomao. “Cuidao. Coño, si es que os lo dije”.

Empresa especializada, dicen… Madre mía. No sé a cuántas personas se les tendría que caer el pelo por esto.

 

La democracia de Venezuela (II)

19 19UTC julio 19UTC 2017

En la entrada anterior me refería yo a la diferencia entre los referendos en Venezuela y aquí. No han tardado en aclarárnoslo en El Mundo, por si a alguien más se le ocurría algo parecido:

La consulta venezolana es justo la antítesis de la catalana

Me meo de risa. Solo en el titular ya se les ve el plumero de tal manera que da pereza leer el resto.

La democracia de Venezuela

17 17UTC julio 17UTC 2017

Hoy en el telediario han estado toda la puta mañana (lo siento por el taco, pero es así) dando el coñazo (idem) con Venezuela.

No acabo de entender lo de los referendos. Aquí en España son un crimen de lesa humanidad, en Venezuela son lo más. Cosas de la deriva autoritaria de Maduro, como la llaman nuestros periódicos, que nos tienen muy informados de lo que pasa allí, que es más importante que ninguna otra cosa.

Hasta ahora, que yo sepa, tanto Chávez como Maduro fueron presidentes porque ganaron las elecciones. Cuando han perdido elecciones o consultas han asumido el resultado. En 2007 Chávez convocó un referéndum para modificar la Constitución, que perdió por diferencias mínimas. Asumió la derrota, en un comportamiento un poco peculiar para un dictador tramposo y sin escrúpulos (si uno no altera un resultado electoral con una diferencia menor del 1%, a ver cuándo lo altera…)

Sin embargo, la legalidad parece estar del lado de los que no están contentos con el presidente, que ganó las elecciones de 2013 y por tanto sería presidente hasta 2019. Del lado de los “rebeldes”, los que disparan desde helicópteros contra los tribunales.

En fin, que esa oposición ha organizado un referéndum, no sé si legal o no, y algunos medios dicen que más de siete millones de venezolanos desafían a Nicolás Maduro con su voto.

Pero resulta, y esto no lo dice el telediario, que en realidad (y estos son datos de la oposición, así que no sé cómo son de fiables) no todos esos votaron contra Maduro; en realidad no llegan a 6,4 millones.

Seguro que después de cocidos menguan. Porque, por otra parte, en los comentarios de alguna noticia (en los medios de comunicación no; hasta ahí podíamos llegar) se dice que de esa votación no hay actas, observadores ni ningún tipo de control. Se dice también que es imposible reunir 7.000.000 de votos con 1.933 puntos de votación, siendo además el horario más restringido que en las elecciones habituales (y que el CNE, la entidad que organiza las votaciones oficiales allí, tiene 14.515 puntos de votación).

En Venezuela hay más de 31.000.000 de habitantes, con un censo que debe de andar por 19.000.000. En esta presunta demostración de fuerza habrían votado contra Maduro 6.400.000, datos que además tienen visos de ser totalmente falsos.

El PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela), que apoya a Maduro, tiene 7.632.606 militantes. Militantes, no ya votantes.

No digo yo que el análisis de todo esto sea fácil. Pero hay una cosa obvia: lo que nos cuentan de Venezuela es absolutamente patético, propaganda para tontos, pura intoxicación y manipulación. Aborrezco a Maduro, pero es que cuando alguien tiene razón no suele necesitar tantas ni tan burdas mentiras.

 

El defensor de la infante

3 03UTC julio 03UTC 2017

Hace poco ha habido toda una lluvia de cachondeo porque nosedónde alguien dijo por boca de la infante Leonor (me sigue dando dentera la palabra infanta) que le gustaba el cine de Kurosawa. No sé si el cachondeo era justificado o no (yo creo que no he visto nada de Kurosawa; quizás trozos de Ran, hace mucho), pero entendí que se referían más bien a esos periodistas, o responsables de prensa, o lo que sea, que de un posible comentario infantil quisieron vendernos un retrato de niña prodigio. Bueno, da igual.

El caso es que le ha salido a la niña un defensor al que no conozco más que por ese artículo de defensa. Es un tal Carlos Rodríguez Estacio. Profesor de filosofía y coordinador general del sindicato de profesores PIENSA. En su artículo dice que un niño es un niño y todos merecen el mismo cuidado y respeto, cosa que es verdad (aunque me faltaron defensores como este para las hijas de Zapatero), y arremete contra tanto ignorante junto, que prefiere la mediocridad a la alta cultura. Vale. No sé si ha entendido el sentido de la mayoría de las chanzas. Quizás no se ha enterado muy bien, porque dice:

Llama la atención que, a excepción de Kurosawa, todos ellos [autores y obras citados supuestamente por Leonor como favoritos suyos] son autores que pensaron sus obras para niños o, al menos, no descartaron tener lectores infantiles.

Vaya por Dios, él mismo cita a Kurosawa como diferente… y es precisamente el único sobre el que he leído referencias en el enlace que él mismo pone (ni uno de esos tweets se refería a Stevenson, Tolkien o Dahl). O sea, que los burlones no andaban tan desencaminados; burlones que, insisto, no es que se cebaran con la niña específicamente, y a quienes por cierto Rodríguez Estacio asocia con la izquierda, tampoco sé muy bien por qué.

Pero bueno, los argumentos me parecen válidos en su fondo, aunque como reacción puedan estar -o no- fuera de onda. Eso sí, argumentos aparte, en las formas el filósofo de letras intenta elevarse por encima de la chusma, para que entendamos lo que quiere decir. Y para que entendamos lo que quiere decir dice cosas como (agárrate):

[la mala educación, el ruido, etc.] que se inciensan en difusa loa a la espontaneidad […]

[…] un programa de televisión colmado de zafiedades […] nos reconcilia con nosotros mismos al mostrarnos que hay otros que aniquilan en sí más concienzudamente cualquier vestigio de magnanimidad o excelencia.

Madre mía. Dios me libre de aniquilar concienzudamente en mí cualquier vestigio de magnanimidad o excelencia, o de inciensar nada en difusa loa. Y de escribir de forma tan petulante, rebuscada e insoportable. Estas frases son lo más gordo, pero hay otros ejempos cercanos en el texto. Cuando cita a Schopenhauer (que no sé si era necesario, pero quizás un filósofo que no cita a otro filósofo y también a Ortega se siente desnudo) dice:

[para Schopenhauer] este odio y rencor “resultan tanto más amargos cuanto que quien los siente no está autorizado a denunciar la causa que los origina e incluso la disimula ante sí mismo”

Yo lo reconozco, soy un mediocre… porque no entiendo qué demonios quiere decir. No sé si es oportuno citar así, cosa que el propio autor pone en duda, cuando no creo que esa frase sea más clara que cualquier cosa que pretendiera decir Rodríguez.

Lo triste es que aunque sus ideas puedan tener sentido, y aun perdonándole ese estilo pomposo, para tirarse el moco de esa manera hay que escribir muy, muy bien. Tú te has puesto alto el listón; si te metes en ese papel, no puedes tener un fallo de concordancia en la primera frase (“un perfil de la infanta Leonor, en la que se describían sus aficiones culturales”). Ni poner una coma después del sujeto (“Entender como “anti-natural” que un niño se interese por la alta literatura, muestra hasta qué punto…”).

Bueno, no es que fuera muy bien en las formas, y los argumentos en sentido general eran pasables, pero al final del artículo llega y dice:

Y en esta hora en la que España se haya encallada en los particularismos y las rencillas

Se haya encallada.

Chúpate esa. Lo escribe el tipo que defiende la altura cultural, que cita a Schopenhauer y a Ortega.

Ya, es un detallito. Una letra de nada.

Un detallito que, lo siento, deja a uno con las vergüenzas al aire. Por ahí ya no paso, profesor. Eso se lo repasa, lo escribe bien, y vuelve usted en septiembre, que se decía antes.