Archive for 31 agosto 2019

Inseguridad en Madrid

31 31+00:00 agosto 31+00:00 2019

Al hilo de esto que comentaba el otro día, mira qué titular tan bonito:

La Policía Municipal escolta a los barrenderos en cinco barrios de Madrid ante las continuas agresiones de vecinos

Dicen cosas positivas y asépticas como:

La Policía Municipal conoce esta realidad desde hace tiempo y por eso tiene protocolos de seguridad

Pero no hay un problema de inseguridad en Madrid. En los titulares, por lo menos, no.

Madre mía, si esto pasara en Barcelona. El juego que daría.

El póker

31 31+00:00 agosto 31+00:00 2019

En algunas cosas fui bastante bueno adivinando el futuro. Pero en otras me equivoqué miserablemente.

Yo estaba totalmente convencido de que a medida que pasaran los años, a medida que la sociedad avanzara y la gente tuviera cada vez más acceso a la información, algunas cosas se irían desterrando. Por obvias.

Estaba convencido de que la gente bebería cada vez menos. Fumaría cada vez menos. Y jugaría a juegos de azar cada vez menos. Era evidente. No hacen falta muchas luces para saber que son cosas malas. Sabía que los jóvenes de siguientes generaciones no serían tan idiotas como los de la mía. (De los tatuajes ni hablo, porque ya estaban desterrados entonces, y lo que menos pensé fue que renacieran.)

Una vez me interesé, como por tantas otras cosas, por qué era eso del póker. Y cuando vi de qué iba, y entendí más o menos las reglas, le dije a mi hermano mayor que jugáramos. Me dijo: “vale”. Pusimos dinero (yo no es que tuviera mucho, puse todo lo que tenía). Repartimos. Él puso un billete de mil pesetas en la mesa (cantidad completamente exorbitante). Yo miré las mil pesetas, lo miré a él, y dije: “No tengo tanto dinero”. Y dijo: “Vale, pues entonces no vas y gano yo”. Recogió todo el dinero y se levantó. Y así se acabó la partida. No me devolvió mi dinero, obviamente. Y así entendí lo que me faltaba por entender del póker.

Me equivoqué en casi todo. La gente es mucho más imbécil de lo que yo creía. Los jóvenes fuman mucho más que antes, beben mucho más, y la gente juega a las cartas ¡y hace apuestas, que yo creí que solo pasaba en las películas de gangsters!

Y este periódico de mierda saca este titular, y lo saca nada menos que en la sección de información deportiva:

Piqué y Arturo Vidal ganan casi medio millón de euros en un torneo de póquer

En un país de borregos, que sigue a los futbolistas y a los instagramers, esto ha de tener un efecto maravilloso.

Mira que se indignan con Piqué cuando les pica (¡con lo bien que se lo pasa!), o incluso cuando dice verdades. Mira que se apresuran a matizarle o a contradecirle todos airados. Pues aquí no, oye.

Aquí no dicen: “Piqué y Vidal, ricachos podridos de dinero que no saben en qué gastarlo, se permiten un lujo más, que es tirarlo jugando a las cartas”.

Aquí no dicen cuánto dinero han ido perdiendo Piqué y Vidal en sus aventuritas de casino; la noticia es que ganan, pero parece que lo normal es ganar.

Aquí no dicen: “Esta es una extravagancia de estos señores, a los que les llueve el dinero de la mafia, pero a ti, mileurista miserable, no se te ocurra tirar a la basura la miseria que te cuesta toda la vida ganar”.

No se indignan, no les afean la conducta. Los venden como triunfadores.

Bueno, supongo que tampoco sacarán un titular diciendo “Si apenas llegas a fin de mes, no seas imbécil pagando 70 € por una camiseta de fútbol, pardillo”.

La inmigración es un problema sencillo

25 25+00:00 agosto 25+00:00 2019

Bueno, en realidad no. Es un problema inmenso, muy complejo y con mil caras. Alguien que llegara y arreglara de un plumazo el Congo no habría hecho más que el 1% de lo que se necesita (¡arreglar el Congo! ¡Me parto!).

Pero hay una parte de todo esto que es muy, muy sencilla.

Y se reduce a lo siguiente. Estás en el mar, en un barco. Y delante de ti hay una serie de personas flotando en un tablón. ¿Las recoges o las dejas?

Esa es una pregunta sencilla. ¿Sí o no? Es una decisión que no puedes evitar, y solo hay dos opciones. Los recoges o los dejas.

Hace unos días he leído, con asombro, que la vicepresidente del gobierno (siempre consigue asombrarme) decía que el Open Arms no tenía permiso para rescatar.

¿Perdón, vicepresidente? ¿Me lo puede repetir?

¿Permiso para rescatar, dice usted? Pero ¿existe eso? (Aquí dicen que no).

De hecho… ¿existe siquiera el permiso para no rescatar? ¿Quiere usted decir que ese barco podría pasar cerca de una lancha con gente en las últimas y dejarla allí malflotando? ¿Eso no es omisión del deber de socorro? ¿Eso no es homicidio? ¿Podrían llegar a tierra y defenderse diciendo “es que nos iban a traer problemas legales si los recogíamos, menudo papeleo, quita, quita”?

No es solo Carmen Calvo. Un iluminado, nada menos que profesor titular (jubilado) de Derecho Marítimo en la UPV (y se demuestra una vez más que la Universidad no siempre alberga inteligencia) nos explica que esos son “náufragos de conveniencia”. Oye, tú, no habría caído si él no llega a decírmelo… No tiene desperdicio.

Él mismo admite que en el mar se cometen muchos fraudes de ley, empezando por ese de las banderas de países pequeñitos, para evadir impuestos. Pero entonces nos explica también que el que estas personas pretendan ser náufragos es otro fraude de ley. (Aparentemente, no le parece que sea necesario hacer nada respecto al fraude de las banderitas, pero sí respecto al fraude de quienes huyen de la guerra, la pobreza, la violación o el genocidio). Dice que “la realidad implacable limita el principio impecable”, ole el ripio y lo bien que te ha quedado, profesor, pero no para implicar que no queda más remedio que rescatar a esas personas, sino… ¡lo contrario!

Menos mal que está él para explicarnos que los traficantes se aprovechan de la situación para “obligarnos” a aceptar a sus víctimas convirtiéndolos en náufragos ya desde su partida. Que esos naufragios no son consecuencia de un accidente marítimo. Que la inmigración descontrolada es mala. Gracias por las aclaraciones, hombre.

Entonces nos explica que no, hombre, que claro que hay que auxiliarlos, pero que hay que “hacer algo” al respecto y cambiar esa situación. ¿Cuál es la solución brillante? No sé; viene a seguir la estela de Carmen Calvo, diciendo que el Open Arms no debería estar ahí, por el efecto llamada que causa (aunque eso parece ser mentira). Aprovecha para llamar bienintencionados y poco menos que tontos a quienes piensan que hay que rescatar, aunque para él es obvio que hay que hacerlo. Vamos, que paternalismos aparte, no se aclara y no aporta más solución que decir “hay que hacer algo”.

Que yo sepa, ante un naufragio jamás se ha cuestionado si el náufrago podía prever las dificultades por las que pasaría o si no tenía por qué estar allí. Nunca se ha puesto sobre la mesa la motivación del viajero ni su parte de culpa; no me imagino al barco, con los tipos abajo (supongamos que blancos y muy alemanes) esperando que les lancen un cabo, y entonces se asoma alguien por la borda y dice “Oye, que lo hemos estado pensando y en realidad el rumbo que habéis tomado, con el pronóstico meteorológico que había, no se le ocurre ni al que asó la manteca, así que os vamos a dejar, créeme que me duele más a mi que a ti, hasta luego”. Yo puedo pensar que qué se le ha perdido a tanto ricacho “navegando a vela” por el Mediterráneo en su estúpido yate, y que si quiere jugar a Elcano que se coma sus mierdas, pero normalmente si un yate se hunde rescatan a esos tripulantes que estaban allí sin necesidad, básicamente entreteniéndose y corriendo aventuras.

Lo de decirle al Open Arms “te suelto, pero no vayas por allí” viene a ser como decirle que sabemos que en esa zona hay gente a punto de ahogarse, pero no vayas, porque si vas tendrás que rescatarlos y eso nos toca los cojones, déjalos que se ahoguen sin que se entere nadie. No me explico cómo se puede pretender imponer tal tipo de prohibición sin incurrir, ahí sí, en delitos evidentes, que por lo visto se le pasan por alto al experto profesor de la UPV. (Si alguien está cumpliendo la legalidad aquí, me temo que es el Open Arms).

Veo el problema. No quiero inmigración descontrolada. Hay que hacer algo. Los traficantes de personas son unos indeseables. Todo lo que se quiera.

Pero hay 150 negritos flotando en un madero, y están delante de ti, aquí y ahora, con todos los antecedentes y todos los argumentos que quieras, con todas las consecuencias que quieras. En ese momento solo hay una decisión. O los coges o los dejas. Ya me dices cómo lo ves, pero hay una condición: todos tus argumentos y explicaciones tienen que terminar con la expresión “y los dejo en el mar” o bien “y los recojo por mucho que me fastidie”.

Violencia sospechosa

17 17+00:00 agosto 17+00:00 2019

Algo pasa en Barcelona.

No sé cuántos sucesos puede haber en un día en una ciudad grande. Pero El Mundo ha decidido que en un caso particular estos sucesos tienen un significado; en el resto, son simples actos aleatorios sin responsabilidad global.

Ahora mismo, en la portada de El Mundo aparecen estas noticias simultáneamente. No, no hay ningún error. La repetición no es mía, está en la portada.

Ya lo ves. Lo de Barcelona es una inseguridad creciente. Dos veces. Ni los sucesos de Madrid, ni los de Murcia, ni los de Galicia infunden inseguridad. Pero en Barcelona la misma noticia sale dos veces, una como “sucesos” y otra como “inseguridad”, y hay un artículo aparte.

Estoy prácticamente seguro de que no hay nada significativo en esos sucesos de Barcelona. Pero ya se sabe cómo funciona el periodismo y para qué.