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Diana Krall y los estereotipos

16 16+00:00 noviembre 16+00:00 2019

Estoy leyendo cosillas sobre mujeres del jazz por una cosa que estoy preparando. Y me encuentro con otras declaraciones interesantes, esta vez de Diana Krall:

I get frustrated with the assumption that I’m directed in some way. I do all my own arrangements, I conceptualise everything. I have control over how I’m photographed. Every image is carefully thought out. I am very, very, very driven and ambitious – always have been.

 

Adelaide Hall y cómo triunfar como cantante

16 16+00:00 noviembre 16+00:00 2019

Esto parece que dijo Adelaide Hall, alguien que seguro que sabía de lo que hablaba:

This is how you do it, my dear. You get to know the musicians. You’re in the places where they are. And then you ask them if you can sing a song. Be very charming, not too pushy. And be prepared. Know your song, know your key. And sing it. And then someone will hear you and take you out to dinner and give you a job. And there you are.

Cremación

23 23+00:00 octubre 23+00:00 2019

Un día de estos parece (quién sabe) que sacarán los restos mortales de Franco del monumento donde se le homenajea permanentemente rodeado de los cadáveres de miles de sus víctimas. No es faraónico porque creo que ni siquiera los faraones quisieron rodearse de tantos cadáveres (podría parecer que es una historia de Marvel o del Creepy, pero no).

Al parecer, van a llevarlo a su nueva ubicación en helicóptero. Yo creo que es una ocasión de oro.

Podrían meterlo en el helicóptero, llevárselo a cualquier parte e incinerarlo, y esparcir las cenizas por ahí.

Cuando el helicóptero llegase a su destino, la cosa podría ser así:

«- …¿Dónde está el féretro?

– Pues mire, es que lo hemos perdido. No sé qué ha pasado, pero es que no está. Un misterio, oiga.»

Y arreglado. Se solucionan de golpe muchos problemas. Ya no importa el lugar de enterramiento, ya no hay discusiones, ni hay peligro de exaltación ni problemas de orden público. Además el erario público se ahorra un dineral en seguridad y mantenimiento (la cremación siempre es la opción más eficiente).

Si los familiares se empeñan en saber dónde está el cadáver, se les dice «Búscalo, búscalo», y ya está.

Estoy seguro de que, coherentes como son con sus principios, no iban a poner pegas. No querrían reabrir viejas heridas. No querrían remover asuntos que ya no preocupan a los españoles. Invocarían el espíritu de la transición y de la reconciliación. No se acordarían del asunto porque no son sabandijas en busca de subvenciones. Tampoco necesitan andar con los muertos parriba o pabajo para entretenerse, así que lo dejarían estar. Es el pasado, es un asunto olvidado, y ya no merece la pena dar la lata por una guerra que has perdido.

Si no lo dejan estar, lo peor que puede pasar es que condenen a alguien, y por lo poco que entiendo (art. 526 del Código Penal) las penas van de 3 a 5 meses, o multas de hasta 10 meses. Mucho más barato que mantener el panteón, seguro.

 

 

 

Impeachment

10 10+00:00 octubre 10+00:00 2019

Donald Trump ha hecho prácticamente todo lo que se puede hacer para desacreditar la presidencia de los Estados Unidos y cualquier otro sistema democrático.

Es maleducado, faltón, chulo, deliberadamente irritante. Se comunica por Twitter. Esto debería ser suficiente para no ser representante de un país, y mucho menos mandatario. Pero si exigiéramos educación, cultura y modales no quedaría ni uno.

Ha hecho cosas más vergonzosas. Ha ejercido un nepotismo rampante, por ejemplo. Y ha nombrado y destituido a diestro y siniestro. Nuevamente, debería inhabilitarle para ser presidente. Pero… mejor nos callamos.

Ha mostrado inhumanidad, racismo, xenofobia y ninguna empatía hacia miles de seres humanos. Otra vez, no podemos decir nada, porque abunda en su clase; de hecho, iba en su programa electoral.

Yendo a otras cuestiones más peliagudas, parece evidente que interfirió en las elecciones (en las elecciones) recabando para ello ayuda de una potencia extranjera (una potencia extranjera). Concretamente… ¡Rusia! Esto ya sí que no me vale; es inaudito que en los Estados Unidos de América las simples sospechas fundadas al respecto no hayan sido suficientes para una moción de censura fulminante. Pero no fue así. No pasó nada.

Ahora parece que pretenden iniciar el proceso de destitución, pero no ha sido por nada de lo anterior. Ahora ha ido demasiado lejos.

¿Qué ha hecho esta vez?

Pedir al dirigente de Ucrania que estudie la posible corrupción, en negocios en aquel país, de la familia de un rival (Joe Biden).

No es que haya plantado pruebas falsas o se haya confabulado con alguien para acusar falsamente a otro.

Es que le ha pedido que investigue la posible corrupción. Sin más. Yo creía que luchar contra la corrupción era justo. Y que si los Biden son corruptos, ellos deberían dimitir.

Eso sí que ha movilizado a los Estados Unidos y a la Cámara para destituir a Trump. Cuando a mí me parece que es lo único bueno que ha hecho.

No entiendo nada.

El asturiano y los intérpretes

7 07+00:00 octubre 07+00:00 2019

Del siguiente vídeo no sé si seréis capaces de entender algo, porque está en lengua jeroglífica.

Así habló en asturiano en la Junta la diputada del PP que ayer pidió traducción simultánea para seguir la intervención de Berta Piñán

Esta diputada fue concejal en Mieres, uno de esos lugares imaginarios donde uno puede llegar a verse expuesto a esa lengua inventada. No fue exposición suficiente, porque cuando la consejera de Cultura acudió a la Cámara a explicarse, y lo hizo en asturiano, solicitó traducción simultánea. Es una lengua francamente difícil, sin pinganillo no puedes con ella. Porque el problema no es que no exista el asturiano (que a veces es eso), sino que existen tantos, y tan distintos, que son incompatibles. La normalización gramatical que se hace con absolutamente todas las lenguas… nada, que aquí es un problema irresoluble.

Ignc Blnc no entendía «la lengua que están utilizando», considerando que se establecía una «barrera lingüística entre asturianos» y pidió que se excusase su presencia durante la intervención; afirmó también que a la vuelta de esa ausencia intervendría en inglés (que no crea barreras lingüísticas entre asturianos, al parecer, porque según él lo entienden más personas en la Cámara que el asturiano). Mira qué bonito, es para enseñar al mundo:

Bronca política tras el intento de la consejera de Cultura de comparecer en asturiano

Es curioso: los diputados tienen explícitamente reconocido el derecho de hablar en asturiano. Si Berta Piñán fuera diputada habría podido hacerlo. La comprensión de sus señorías no se vería comprometida entonces.

El partido de la diputada ha hecho una campaña muy activa, virulenta e insultante contra la oficialidad del asturiano, y el del diputado ha ido directamente al grano:

Cinco vallas que identifican oficialidad con separatismo

Ayer, Pbl Csd dijo: palabras dignas de Mandela, Luther King o Gandhi:

Nos da exactamente igual a qué partido hayas votado, nos da exactamente igual en qué lengua hables, a qué persona ames, a qué dios reces, qué acento tengas, dónde naciste, cuál es tu apellido, dónde estás empadronado, dónde pagas impuestos.

Es todo precioso.

 

Plácido Domingo

5 05+00:00 septiembre 05+00:00 2019

A Plácido Domingo lo acusan de acoso sexual.

Sobre eso, como sobre cualquier presunto delito o falta, se pueden hacer muchas matizaciones. Pero lo que hace que se me caiga el alma a los pies es el tipo de defensa que veo por aquí. Lo llaman «caballero», o añaden algo así como «pues a mí no me violó», o le aplauden mucho. Y no digamos lo que se ve en los comentarios de las noticias.

Se nos olvida una cosa: que los hechos descritos en las acusaciones son obviamente ciertos y ponerlos en duda no solo es ocioso, sino un insulto a esas (¡pocas, creo!) mujeres que han reunido el valor de formularlas.

Associated Press (no un tabloide de tres al cuarto) publicó una información contrastada, con nueve acusaciones iniciales refrendadas (se nos olvida esto) por muchas entrevistas a otros empleados. Ahora hay otras once acusaciones. Es patético que Paloma San Basilio o Ainhoa Arteta digan «conmigo fue educado», como si eso tuviera alguna relevancia frente al testimonio de las otras dieciocho mujeres (que por lo visto vienen a ser una banda de zorras interesadas y mentirosas; Arteta lo implica diciendo que ella no se acostó con nadie… madre mía).

El comunicado de Plácido Domingo, y no entiendo por qué no lo asumen sus defensores, admite prácticamente las acusaciones. Viene a explicar que él creía que no obraba mal, y no digo que no; seguramente, para él eso era ser «un caballero», seguramente era ser «un conquistador», seguramente para él eso era «ligar». Meter mano a ver si cuela. Insistir si te dicen que no, o si no te dicen que sí. Presionar un poquito, o un mucho, hasta que caiga la fruta.

Plácido Domingo puede ser muchas cosas. No lo tacho de mala persona, porque no lo conozco. Sí estoy convencido de que es, como mínimo, inteligente. Él mismo alude a unos estándares distintos en aquella época, y eso es indudablemente cierto. No sé si eso ya ha cambiado o solo está empezando a cambiar o solo a parecerlo.

Quizás se le olvidó, y supongo que es fácil olvidarse cuando tienes el éxito y el poder de tu parte, que una cosa es proponer sexo a una mujer y otra muy, muy distinta, y que nunca ha sido pura cuestión de usos sociales, es proponer sexo a una empleada tuya, a una alumna, a una aspirante a cantante, a alguien a quien evidentemente estás arrinconando con tu talla. Y como Plácido es inteligente, creo que era consciente de eso, de que parte de su… éxito con las mujeres se debía a su posición dominante en el negocio. No le importaría, no se pondría mucho en su lugar, no le parecería para tanto. No querría verlo, simplemente; él quería acostarse con aquella chica y a otra cosa. Es culpable de eso, y estoy seguro de que lo sabe.

Estoy con esas mujeres, sé que dicen la verdad, sé que tienen razón, y sé que la defensa de Plácido es absolutamente patética porque él mismo ha admitido que en lo esencial todo es verdad (impreciso, es lo más lejos que ha llegado en sus calificativos sobre las acusaciones).

A partir de ahí, se pueden hacer todos los matices que se quiera.

Pero sin desacreditar a esas personas, por favor. Y sin poner en ningún pedestal a Plácido, más allá de lo bien que canta.

Un centímetro

5 05+00:00 septiembre 05+00:00 2019

Anteayer ayudé a un tipo a cruzar la calle.

Bajaba yo bien distraído, concentrado y dando vueltas a cosas. Un desconocido, un poco ajado, me interpeló. El instinto en esos casos es decir que no y continuar instantáneamente. Pero, no sé por qué, me paré y escuché. Un momento después de decidir escuchar, me di cuenta (porque apenas le había visto aún) de que llevaba un andador y más que ajado estaba discapacitado. La postura imposible, encorvada, y un hablar gangoso, infinitamente trabajoso, casi incomprensible. No se me da nada bien entender a la gente que habla mal. Pero le dije: «¿perdón?», y cuando repitió, salpicando algunas babas, intuí que quería que le ayudara a cruzar la calle. «Claro», dije.

Es una calle tranquila, con semáforo, de solo dos carriles y poco tráfico. Esperamos a que se pusiera verde. Esperando, le pregunté qué ayuda quería exactamente. Lo que me contestaba no lo entendía. Y cuando se puso la luz verde, empezamos a avanzar.

Él avanzaba con toda la dificultad que supone no poder moverse apenas de forma controlada. Yo hacía de poco más que de guardaespaldas pero, no sé muy bien cómo (creo que más por suposición mía que por comprensión auditiva), empecé a pensar que el problema iba a estar en el bordillo. No tenía por qué haberlo; estaba convenientemente rebajado, como corresponde a un paso de peatones, y apenas sobresalía un centímetro del asfalto. Pero empecé a pensar que las ruedas (pequeñas) de un andador, manejado por alguien en sus circunstancias, quizás no funcionaran tan bien como las de una silla de ruedas.

Después de un rato, llegamos al bordillo. Me agaché, levanté el andador ese centímetro de bordillo y las ruedecillas estuvieron arriba. No se habló nada más, así que supongo que acerté.

Y eso fue todo. El tipo continuó avanzando, y yo mi camino.

No solemos ponernos en el lugar de alguien que lleva una silla de ruedas, hasta que tenemos que llevar por la calle algo con ruedas.

Pero este hombre ni siquiera está en esa situación. Las aceras adaptadas no están adaptadas para él. No sé qué esfuerzo le representa salir a la calle. Apenas puede andar, tampoco comunicarse para pedir ayuda, ni subir bordillos de un centímetro. No sé cuánta gente haría caso omiso a su petición de ayuda antes que yo, que perfectamente pude haber seguido de largo. Y allí estaba él. Caminando.

Muchos de los lamentos que oigo a mi alrededor me producen asco. Pero ya no sé qué postura tomar si pienso en el día a día de ese hombre.

El hombre que supera la gesta de conseguir ayuda para superar la gesta de cruzar la calle y subir un centímetro, de camino a donde quiera que fuese.

Porque seguro que ese día le esperaban más centímetros. Más calles.

A la ida y a la vuelta.

Inseguridad en Madrid

31 31+00:00 agosto 31+00:00 2019

Al hilo de esto que comentaba el otro día, mira qué titular tan bonito:

La Policía Municipal escolta a los barrenderos en cinco barrios de Madrid ante las continuas agresiones de vecinos

Dicen cosas positivas y asépticas como:

La Policía Municipal conoce esta realidad desde hace tiempo y por eso tiene protocolos de seguridad

Pero no hay un problema de inseguridad en Madrid. En los titulares, por lo menos, no.

Madre mía, si esto pasara en Barcelona. El juego que daría.

El póker

31 31+00:00 agosto 31+00:00 2019

En algunas cosas fui bastante bueno adivinando el futuro. Pero en otras me equivoqué miserablemente.

Yo estaba totalmente convencido de que a medida que pasaran los años, a medida que la sociedad avanzara y la gente tuviera cada vez más acceso a la información, algunas cosas se irían desterrando. Por obvias.

Estaba convencido de que la gente bebería cada vez menos. Fumaría cada vez menos. Y jugaría a juegos de azar cada vez menos. Era evidente. No hacen falta muchas luces para saber que son cosas malas. Sabía que los jóvenes de siguientes generaciones no serían tan idiotas como los de la mía. (De los tatuajes ni hablo, porque ya estaban desterrados entonces, y lo que menos pensé fue que renacieran.)

Una vez me interesé, como por tantas otras cosas, por qué era eso del póker. Y cuando vi de qué iba, y entendí más o menos las reglas, le dije a mi hermano mayor que jugáramos. Me dijo: “vale”. Pusimos dinero (yo no es que tuviera mucho, puse todo lo que tenía). Repartimos. Él puso un billete de mil pesetas en la mesa (cantidad completamente exorbitante). Yo miré las mil pesetas, lo miré a él, y dije: “No tengo tanto dinero”. Y dijo: “Vale, pues entonces no vas y gano yo”. Recogió todo el dinero y se levantó. Y así se acabó la partida. No me devolvió mi dinero, obviamente. Y así entendí lo que me faltaba por entender del póker.

Me equivoqué en casi todo. La gente es mucho más imbécil de lo que yo creía. Los jóvenes fuman mucho más que antes, beben mucho más, y la gente juega a las cartas ¡y hace apuestas, que yo creí que solo pasaba en las películas de gangsters!

Y este periódico de mierda saca este titular, y lo saca nada menos que en la sección de información deportiva:

Piqué y Arturo Vidal ganan casi medio millón de euros en un torneo de póquer

En un país de borregos, que sigue a los futbolistas y a los instagramers, esto ha de tener un efecto maravilloso.

Mira que se indignan con Piqué cuando les pica (¡con lo bien que se lo pasa!), o incluso cuando dice verdades. Mira que se apresuran a matizarle o a contradecirle todos airados. Pues aquí no, oye.

Aquí no dicen: “Piqué y Vidal, ricachos podridos de dinero que no saben en qué gastarlo, se permiten un lujo más, que es tirarlo jugando a las cartas”.

Aquí no dicen cuánto dinero han ido perdiendo Piqué y Vidal en sus aventuritas de casino; la noticia es que ganan, pero parece que lo normal es ganar.

Aquí no dicen: “Esta es una extravagancia de estos señores, a los que les llueve el dinero de la mafia, pero a ti, mileurista miserable, no se te ocurra tirar a la basura la miseria que te cuesta toda la vida ganar”.

No se indignan, no les afean la conducta. Los venden como triunfadores.

Bueno, supongo que tampoco sacarán un titular diciendo “Si apenas llegas a fin de mes, no seas imbécil pagando 70 € por una camiseta de fútbol, pardillo”.

La inmigración es un problema sencillo

25 25+00:00 agosto 25+00:00 2019

Bueno, en realidad no. Es un problema inmenso, muy complejo y con mil caras. Alguien que llegara y arreglara de un plumazo el Congo no habría hecho más que el 1% de lo que se necesita (¡arreglar el Congo! ¡Me parto!).

Pero hay una parte de todo esto que es muy, muy sencilla.

Y se reduce a lo siguiente. Estás en el mar, en un barco. Y delante de ti hay una serie de personas flotando en un tablón. ¿Las recoges o las dejas?

Esa es una pregunta sencilla. ¿Sí o no? Es una decisión que no puedes evitar, y solo hay dos opciones. Los recoges o los dejas.

Hace unos días he leído, con asombro, que la vicepresidente del gobierno (siempre consigue asombrarme) decía que el Open Arms no tenía permiso para rescatar.

¿Perdón, vicepresidente? ¿Me lo puede repetir?

¿Permiso para rescatar, dice usted? Pero ¿existe eso? (Aquí dicen que no).

De hecho… ¿existe siquiera el permiso para no rescatar? ¿Quiere usted decir que ese barco podría pasar cerca de una lancha con gente en las últimas y dejarla allí malflotando? ¿Eso no es omisión del deber de socorro? ¿Eso no es homicidio? ¿Podrían llegar a tierra y defenderse diciendo “es que nos iban a traer problemas legales si los recogíamos, menudo papeleo, quita, quita”?

No es solo Carmen Calvo. Un iluminado, nada menos que profesor titular (jubilado) de Derecho Marítimo en la UPV (y se demuestra una vez más que la Universidad no siempre alberga inteligencia) nos explica que esos son “náufragos de conveniencia”. Oye, tú, no habría caído si él no llega a decírmelo… No tiene desperdicio.

Él mismo admite que en el mar se cometen muchos fraudes de ley, empezando por ese de las banderas de países pequeñitos, para evadir impuestos. Pero entonces nos explica también que el que estas personas pretendan ser náufragos es otro fraude de ley. (Aparentemente, no le parece que sea necesario hacer nada respecto al fraude de las banderitas, pero sí respecto al fraude de quienes huyen de la guerra, la pobreza, la violación o el genocidio). Dice que “la realidad implacable limita el principio impecable”, ole el ripio y lo bien que te ha quedado, profesor, pero no para implicar que no queda más remedio que rescatar a esas personas, sino… ¡lo contrario!

Menos mal que está él para explicarnos que los traficantes se aprovechan de la situación para “obligarnos” a aceptar a sus víctimas convirtiéndolos en náufragos ya desde su partida. Que esos naufragios no son consecuencia de un accidente marítimo. Que la inmigración descontrolada es mala. Gracias por las aclaraciones, hombre.

Entonces nos explica que no, hombre, que claro que hay que auxiliarlos, pero que hay que “hacer algo” al respecto y cambiar esa situación. ¿Cuál es la solución brillante? No sé; viene a seguir la estela de Carmen Calvo, diciendo que el Open Arms no debería estar ahí, por el efecto llamada que causa (aunque eso parece ser mentira). Aprovecha para llamar bienintencionados y poco menos que tontos a quienes piensan que hay que rescatar, aunque para él es obvio que hay que hacerlo. Vamos, que paternalismos aparte, no se aclara y no aporta más solución que decir “hay que hacer algo”.

Que yo sepa, ante un naufragio jamás se ha cuestionado si el náufrago podía prever las dificultades por las que pasaría o si no tenía por qué estar allí. Nunca se ha puesto sobre la mesa la motivación del viajero ni su parte de culpa; no me imagino al barco, con los tipos abajo (supongamos que blancos y muy alemanes) esperando que les lancen un cabo, y entonces se asoma alguien por la borda y dice “Oye, que lo hemos estado pensando y en realidad el rumbo que habéis tomado, con el pronóstico meteorológico que había, no se le ocurre ni al que asó la manteca, así que os vamos a dejar, créeme que me duele más a mi que a ti, hasta luego”. Yo puedo pensar que qué se le ha perdido a tanto ricacho “navegando a vela” por el Mediterráneo en su estúpido yate, y que si quiere jugar a Elcano que se coma sus mierdas, pero normalmente si un yate se hunde rescatan a esos tripulantes que estaban allí sin necesidad, básicamente entreteniéndose y corriendo aventuras.

Lo de decirle al Open Arms “te suelto, pero no vayas por allí” viene a ser como decirle que sabemos que en esa zona hay gente a punto de ahogarse, pero no vayas, porque si vas tendrás que rescatarlos y eso nos toca los cojones, déjalos que se ahoguen sin que se entere nadie. No me explico cómo se puede pretender imponer tal tipo de prohibición sin incurrir, ahí sí, en delitos evidentes, que por lo visto se le pasan por alto al experto profesor de la UPV. (Si alguien está cumpliendo la legalidad aquí, me temo que es el Open Arms).

Veo el problema. No quiero inmigración descontrolada. Hay que hacer algo. Los traficantes de personas son unos indeseables. Todo lo que se quiera.

Pero hay 150 negritos flotando en un madero, y están delante de ti, aquí y ahora, con todos los antecedentes y todos los argumentos que quieras, con todas las consecuencias que quieras. En ese momento solo hay una decisión. O los coges o los dejas. Ya me dices cómo lo ves, pero hay una condición: todos tus argumentos y explicaciones tienen que terminar con la expresión “y los dejo en el mar” o bien “y los recojo por mucho que me fastidie”.