El alumnado, los alumnos y los estudiantes

12 12UTC julio 12UTC 2018

Hace poco he estado en un congreso de profesores universitarios de Informática. Está lleno de gente increíble: gente generosa, sabia, humana.

Pero no aciertan en todo, claro. Allí también llega, como a todas partes, la tontería del lenguaje inclusivo. Y hay algo que se viene haciendo hace ya tiempo, y que es el resultado, otra vez, de hacer caso a quien no sabía suficiente.

Es usar “el alumnado” para referirse a los alumnos.

Amigos todos: “el alumnado” no es lo mismo que “los alumnos”. Nunca lo ha sido. A base de repetirlo, cualquier palabra puede convertirse en cualquier cosa, claro. Y estropearemos un poquito más el lenguaje, y dentro de unas décadas alguien se preguntará por qué el español no tiene lógica, y pensará que sus antepasados eran gilipollas; lo mismo que hacemos ahora a veces con algunas excepciones gramaticales. Pero esta vez nuestros descendientes tendrán razón respecto a nosotros.

Las personas a las que yo doy clase son mis alumnos. Vienen con diferentes sexos, tamaños y colores, pero son mis alumnos.

Si digo que a mis alumnos les cuesta entender las integrales, no vale que escriba “al alumnado le cuesta entender las integrales”. Porque es mentira. Les cuesta a mis alumnos.

“El alumnado” no es “los alumnos”. “El alumnado” alude a los alumnos en su conjunto, como si fuesen una sola persona. Sirve, siempre ha servido, para expresiones como “el alumnado rechaza el nombramiento del rector”; cuando consideras 1) a los alumnos de todo el centro o toda la institución en su conjunto (no a los de tu clase), y 2) no a título individual, sino como una especie de clase social o estamento, como un bloque. Para algunas cosas los dos términos son intercambiables (hablando de opiniones, por ejemplo), y cuando es así lo es más bien porque es el término “los alumnos” el que se flexibiliza para asimilarlo al “alumnado”, y no al revés.

También me da dentera referirse a los alumnos como “estudiantes”. Un “estudiante” es alguien que estudia. Un “alumno” es alguien que tiene un profesor. Los que vienen por mi clase no son “estudiantes” así, en abstracto; de hecho, algunos son estudiantes, efectivamente, y otros no dan un palo al agua. Los míos son alumnos. Ellos son los alumnos, y yo el profesor. Pero en realidad estudiantes somos tanto ellos como yo.

Por cierto, “el alumnado” tiene género masculino. Y si te parece bien “estudiante”, no deberías haber necesitado “presidenta” (de hecho, así es; “presidenta” es una palabra que no ha hecho falta jamás, y que estaba mal desde el principio).

Si dices “el alumnado” o “los estudiantes” por usar lenguaje “inclusivo” (ja) te invito a que repases todo esto, porque tienes un cacao mental considerable, y además estás siendo sexista. Habla de tus alumnos con orgullo y sin ningún pudor. Es lo correcto y es inclusivo. Si “alumnos” te sugiere solo varones, cambia de mente, no de palabra, porque la palabra está bien y eres tú quien excluye a las mujeres de su imagen mental.

Ah, la cosa no acaba ahí: he leído muchas veces “el estudiantado”. Sí, lo juro; no una vez ni dos. ¿No es para pegarse un tiro?

Otra cosa que he visto como novedad en una conferencia en concreto es usar solo el femenino: “nuestras alumnas”, “las profesoras”. Como acto reivindicativo y para dar visibilidad lo entiendo, pero mira, tampoco sirve. Porque si usamos el femenino para referirse a todos perderemos un recurso de precisión del lenguaje (y tendremos que acabar usando perífrasis como pasa cuando queremos referirnos solo a varones), porque hoy por hoy transmite información falsa, y porque además me suena tremendamente condescendiente y paternalista con las mujeres. Es más; esta ponencia hablaba de ciertas dificultades de la enseñanza y el aprendizaje, y el efecto era que parecía que solo las mujeres (alumnas y profesoras) tenían esos problemas, no los hombres. Vamos, que no. Quiero pensar que la memez del “los y las” empezó como una forma deliberada e inteligente de visibilizar, de llamar la atención; pero entonces algún simple se creyó que realmente era lo correcto, hasta llegar a la situación de hoy, en que lo han convertido prácticamente en ley aunque ya nadie sabe por qué, como pasa con todos los ritos. Nos hemos vuelto más ignorantes y más sexistas.

El lenguaje está inventado, y funciona. Usadlo bien y dejaos de hacer el ridículo. Por favor os lo pido.

 

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La Constitución inclusiva

12 12UTC julio 12UTC 2018

La Vicepresidente del Gobierno y Ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo, ha dicho al parecer que van a encargar a la RAE un estudio sobre la adecuación de la Constitución Española a un lenguaje “inclusivo, correcto y verdadero a la realidad de una democracia que transita entre hombres y mujeres”.

En esa noticia hay algo positivo, y es que al menos van a preguntar a la RAE. Pero todo lo demás es un despropósito. En primer lugar, me temo que no les va a gustar la respuesta y que van a cargar contra la RAE.

Una persona que fue ministra de cultura dice, si las comillas son correctas, “verdadero a la realidad”. Y pretende revisar la redacción de la Constitución. Echémonos a temblar.

Sé que esto que voy a decir es inútil, y que probablemente sea una batalla -una más- que el sentido común ya ha perdido.

Eso del lenguaje inclusivo es un despropósito. La batalla la han ganado los más ignorantes. Se ha hecho caso a los menos cualificados.

Esto no es cuestión de feminismo. No se trata de alinearse con Pérez Reverte porque es más machote y porque uno sea reaccionario y le guste armar gresca contra los feministas. El problema es que cuando Pérez Reverte tiene razón, la tiene.

Según El Mundo, la ministra dijo que “hablar en masculino traslada al cerebro sólo imágenes masculinas”. Eso gramaticalmente es falso y siempre lo ha sido, y si a ella le ocurre, está incurriendo en sexismo del hablante. Es un problema suyo, es culpa suya. La sexista es ella.

Pero bueno, esto es predicar en el desierto.

Lo que necesitas para practicar yoga

25 25UTC junio 25UTC 2018

El otro día, en la portada de El Mundo ponían juntos varios enlaces sobre yoga (no sé si era el día internacional del yoga o algo así). Entre esos enlaces, uno que decía ¿Es el yoga el nuevo running? Con un título tan pedante, ya puedes suponer que sí. El título que pone en el interior es “El yoga ya no es cosa de raros”, pero luego te pones a leer lo de dentro… y no queda uno tan convencido.

Bueno, pues había otro que decía: “Lo que necesitas para practicar yoga“. Y automáticamente se me disparó la respuesta en la mente: “El puto suelo”.

Personalmente, lo que más me gusta es el suelo. Es verdad que para algunas cosas, yo en concreto estoy muy incómodo en el suelo. Para esas, y solo para esas, uso una estera de los chinos, de esas de goma gorda. Todo el mundo tiene algún tobillo, rodilla o cualquier otra cosa para la que, admitámoslo, el suelo es duro según cómo te coloques. Pero no hace falta nada más.

El mundo del yoga está lleno -como todos los mundos- de pijerío y de aprovechados. Así que por una estera te pueden cobrar lo que quieran; por unos tarugos de corcho o de espuma (cuya única misión es que te puedas apoyar) te pueden meter otro clavel. Pero a poco que andes con ojo, te evitarás tirar dinero, incluso si te compras todos los adminículos.

Total, que entré a la página a ver qué consideraban ellos que necesitas para practicar yoga, si no te basta el suelo. Y era aún peor. Dicen ellos “Aquí le damos unas pautas con lo imprescindible para disfrutar de sus primeras asanas”.

La primera cosa imprescindible es una bolsa. Una bolsa de flores. Que cuesta 145 €.

Yo creo que no me gasto 145 € ni siquiera en las clases de todo un año. En realidad, el otro día no vi nada más, porque lo lógico es parar de leer si empiezan diciéndome que necesito una bolsa de 145 €. El resto lo he visto ahora al escribir esto.

A continuación, claro, va la esterilla, que llaman “mat” porque es más pijo. La que proponen ellos son 50 €. No es lo más disparatado de todo.

Lo siguiente es una bebida para después del yoga, de… zanahoria y cúrcuma. 2,90 €, que sale a 11 € el litro. No, amigos; lo mejor para después del yoga no es el agua, es la “kombucha”, que lo sepáis.

Así el resto. Aprovechan para colarte un “purificador de aire” (juas, juas) que cuesta 600 € (bueeeeno, no tanto: 599 €).

Pero no te llames a engaño. ¿Sabes qué necesitas para practicar yoga?

Dos metros cuadrados de puto suelo y un rato de tranquilidad.

Màxim Huerta

14 14UTC junio 14UTC 2018

Nunca me ha gustado Màxim Huerta. No me gustaba cuando empezó como “presentador de telediario serio”, porque me parecía todo falso. Y cuando de ahí pasó al mundo del cotilleo, consideré que se había quitado la careta y nunca más. Reconozco que no he leído ningún libro suyo, y que gane premios literarios no me anima a ello. Quizás escriba bien, no sé. Cuando lo nombraron ministro, me pareció un horror, pero me pareció que aun así era mejor que prácticamente todos los ministros del gobierno precedente (pocas cosas en un contexto democrático pueden ser peores que el gobierno precedente).

De su corta historia con Hacienda y con el Ministerio y con la jauría creo lo siguiente. Primero, sí sospecho que no pretendía exactamente defraudar. Creo que es verdad que hizo lo que hacían todos (¿dónde están las demás investigaciones?), lo que se consideraba normal en su jauría de entonces. Que simplemente para él era una forma creativa de hacer la declaración para pagar menos, eso por lo que pagas a una gestoría. No sé hasta qué punto la gente puede señalarle con el dedo por eso. Es de risa que lo haga cualquier votante del Partido Popular, pero motivos de risa hemos tenido muchos.

Hasta ahí llega lo que, en parte, podría ser disculpable. El resto es todo caca de la vaca.

Cuando dice que lo que hizo entonces no era delito, y después sí, nos toma por imbéciles. Nunca puede ocurrir tal cosa. No pueden venir a por ti por haber hecho algo que era legal cuando lo hiciste.

Cuando dice que hubo un cambio de criterio “retroactivo” de Hacienda, más de lo mismo. Hacienda no puede cambiar de criterio sobre cuánto tienes que pagar. Imagínate que te dicen “Muchacho, tu declaración de 2015 estaba bien, pero nos lo hemos pensado mejor y tienes que pagar otros 1.000 €”. Eso no cabe en ninguna cabeza. Si cabe en la suya, no puede ser ministro, porque no distingue la realidad de la fantasía.

Hacienda, desgraciadamente, no puede perseguir todos los fraudes. Incluso si intuyen, incluso si saben que debes dinero, no tienen recursos ilimitados. No creo que puedan gastarse 6.000 € de dinero público para cobrarte 30 €. Supongo que tienen unas prioridades, unos objetivos, y saben lo que hacen. Y al parecer el único cambio de Hacienda fue que en un momento dado no perseguía con tanto ahínco ese tipo de fraude concreto, y luego (por un aumento en su volumen, porque pasó a ser un problema inaplazable, porque llegaron a ese punto de su lista de tareas, por las razones que fuese) dedicaron más recursos a investigarlo. Un fraude que ya lo era, lo había sido siempre y seguía siéndolo cuando lo cometió Màxim. Es evidente para cualquiera. El fraude existía desde un principio.

Hay más cosas que me parecen impresentables. Si a mí me llaman (y más en este contexto en el que estamos) para ser ministro, mi primera preocupación será si estoy preparado para serlo (que no lo creo), mi segunda preocupación será si seré capaz de soportarlo (que tampoco lo creo), y la tercera, suponiendo que lo anterior me pareciera bien, sería si soy el indicado. Y si me han condenado por fraude fiscal en 2017 (con razón o sin ella, pero encima esta vez fue con razón) le diría al presidente: “Mira, Pdr, yo no puedo ser, me han condenado por defraudar a Hacienda. Me van a machacar, y a ti también. Ni de coña. Busca a otro.”

Si Màxim no sabía que iba a pasar esto, nuevamente confunde la realidad con la ficción. En un político puedo entender que oculte esas cosas, que juegue con ellas; hemos visto que es su trabajo. Pero un tipo supuestamente limpio de política no podría dejarlo pasar. Aunque fuera por ingenuidad pura, tendría que decir que no.

Así que, Màxim… no nos cuentes milongas. Te hinchó el ego que te llamaran, supongo, y eso pudo más que nada.

Sigues sin gustarme. Odio que se confirmen mis prejuicios, prefería que me hicieras cambiar de idea. Qué se le va a hacer.

Una España “mejor de la que encontró”

1 01UTC junio 01UTC 2018

Ayer leí una columna de Lucía Méndez hablando de la moción de censura contra Rajoy. Y decía Lucía, refiriéndose a Rajoy:

[…] Habló como si fuera una de esas jornadas gloriosas que han puesto en pie su leyenda de brillante parlamentario. […] Con su impetuoso torrente de palabras resplandecientes del idioma español. Una Epifanía oratoria el día del Corpus Christie. […]  Rajoy bordó su última faena en sus primeras intervenciones como presidente acosado. […]

Para que me venga cualquier escritor de ciencia ficción a hablar de realidades paralelas. Resulta que Rajoy es una leyenda de la oratoria. El idioma español resplandece en su impetuoso torrente verbal. Este es el nivel.

Supongo que hablamos del mismo Rajoy, no sé. Ese que dijo, según El Mundo (y usa comillas) “Ha sido un honor haber sido Presidente del Gobierno y dejar una España mejor de la que encontré”. Supongo que Lucía no ve ningún error en esa frase. Y los hay. Gramaticales.

Pero hay errores peores aún. Peores “de” ese.

Este presidente deja una España con un problema de separatismo que nunca había tenido. En sus hábiles manos de gestor se ha destrozado la convivencia en Cataluña y entre Cataluña y el resto. Si los primeros episodios de lo que ocurrió en Cataluña se hubieran dado con un gobierno de cualquier otro partido, habría intervenido el ejército para echar al presidente (no, no es una metáfora, lo digo literalmente). Pero era de este partido. Pueden hacer lo que quieran sin rendir cuentas.

Deja una España en la que se ha consagrado la impunidad total. La política nunca había sido tan indecente, tan mezquina, tan soberbia, tan asquerosa. Antes la indecencia se escondía; había unas reglas de juego. Si te pillaban, te avergonzabas o asumías la derrota. Después de Rajoy, te paseas con chulería, con soberbia y con desfachatez. No cedes, no disimulas. Eres invulnerable. Ahora ya puedes decir “mi partido no son quince o veinte casos de corrupción” (y subiendo), cuando antes ay de ti si pillaban uno solo (o si se lo podían inventar).

Deja una España en la que su primera medida fue pedir un rescate y dejar que los bancos robaran a los ciudadanos otros 60.000 millones de euros después de la crisis, por si no fue suficiente lo que robaron antes.

Deja una España en la que es más grave, y se comenta mucho más, hacer algo totalmente legal, como comprarse una casa, que cometer un sinfín de delitos. En la que unos tienen que pedir permiso simplemente por aspirar al gobierno en unas elecciones y otros tienen derecho a gobernar aunque sea robando a los ciudadanos, cometiendo fraudes electorales, cambiando leyes en su beneficio, induciendo al cohecho, encarcelando a rivales políticos o reprimiendo a artistas a base de mentiras.

Deja una España con una televisión pública bochornosa, absolutamente expoliada por sus amigos, utilizada y exprimida sin ningún tipo de disimulo por directivos carentes de la mínima vergüenza.

Deja una España en la que se ha convertido en costumbre el utilizar las instituciones a su antojo y beneficio: la universidad, el parlamento.

Deja una España en la que se ha normalizado que el presidente del gobierno no rinda cuentas de ningún tipo, suelte sus peroratas a través de pantallas sin preguntas, se sustraiga al control del Parlamento cuando le dé la gana con el argumento de que está en funciones, o se vaya de los debates parlamentarios fundamentales si no está cómodo o ponen fútbol en la tele.

Deja una España en la que los jueces están controlados por el gobierno, y si no lo están se los echa de la carrera judicial. En la que ya no existe la responsabilidad política, porque para todo se remiten a los fallos judiciales; si no me condenan en firme, todo lo que haga vale. Y si el fallo les es adverso, da igual: o me ciño al voto particular que me interesa, o desacredito a los jueces, o me limpio el culo con su sentencia.

Deja una España de mierda, sí. Ha sido una etapa verdaderamente pavorosa. El destrozo que ha causado ha sido de tal magnitud que este país ya no es el mismo de antes.

Pero me sorprende un tanto cómo dan por cerrada la etapa. Porque yo creo que no es así.

Creo que desde el minuto uno todos los medios de comunicación (que están al servicio de quien están) harán la vida imposible al gobierno, y lo que es peor, a nosotros. Nos asfixiarán, nos agriarán el humor, nos pincharán, nos harán creer que todo es aún peor, hasta que pidamos clemencia y un cambio de gobierno.

Y no se os olvide una cosa: si hay elecciones otra vez, y se presenta Rajoy, no sería nada raro que ganara.

Y si gana Rivera, agarraos fuerte.

Solo hay una cosa buena en todo esto. Es el primer revés de Rajoy en mucho tiempo. La primera vez que se impone un mínimo de justicia, que paga por algo. Pero es una victoria absolutamente pírrica. Es prácticamente irse de rositas.

Eurovisión

13 13UTC mayo 13UTC 2018

Hace mucho tiempo que soy indiferente a Eurovisión, como mínimo. Más o menos como a los Oscar. Ayer soporté alguna que otra actuación, y hoy vi algo más en diferido (no todos los días sale Caetano Veloso cantando en directo en televisión).

Y mi resumen es este.

  • Cuando supe quiénes eran los favoritos de las casas de apuestas (esa tipa de Israel y la otra tipa de Chipre) me daban ganas de llorar. En los dos casos. Y más cuando vi que efectivamente iba a ganar una de las dos.
  • La de Israel me pone malo con sus movimientos de cabeza, que apetece darle una colleja a ver si se le pasa la tortícolis esa que tiene. La de Chipre es un pibón de quien presentan como aval el parecerse a Beyoncé (que se le parece como un huevo a una castaña, pero si se pareciera sería peor, porque Beyoncé me parece nefasta, un tristísimo desperdicio de recursos).
  • La canción de España era todo lo pastelosa que se quiera, pero tengo que reconocer que era una de las mejores canciones y fue una de las mejores interpretaciones. Hala, ya lo he dicho.
  • Voy a decir otra herejía. Salvador Sobral me parecía un cantante tirando a mediocre. De su canción de ayer puedo decir que me confirmó que a mí este tío no me funciona. Para ver gansadas, prefiero a Chikilicuatre. Creo que tuvo la suerte de llevar una canción muy bonita, pero a él le veo un talento justito, justito, lo que se dice justito. De acuerdo en que la voz no lo es todo, es muy importante estar… pero es que este tío no sabe estar, tampoco. Lo siento.
  • Sin embargo, allí estaba al piano Júlio Resende. Un figura, un tipo al que sí admiro un montón.
  • Y, sobre todo, no consigo entender cómo pueden hacer técnicamente ese espectáculo. Esos decorados, esas luces, esos trastos que tienen que meter y sacar del escenario en segundos. Me impresiona.
  • La que ganó es, para mí, una estrafalaria de tres al cuarto, un fraude de principio a fin. Pero al final, poniéndonos positivos, podía ganar una mujer gorda o una mujer pibón, y ganó la mujer gorda. Algo es algo.

Y eso dio de sí Eurovisión. Ya es mucho más que en años anteriores, porque generalmente procuro no verlo.

Menudas mierdas que validamos hoy

2 02UTC mayo 02UTC 2018

El otro día un concursante de La Voz en Australia, un tal Oskar Proy, cantó una versión libre del Asturias, patria querida. Ha tenido repercusión porque en Asturias siempre que alguien nos hace caso nos volvemos locos. La versión era esta.

Nada del otro mundo, pero bueno. La versión no es muy buena ni muy mala, tiene ciertos méritos y ciertos deméritos. Allá cada cual con sus gustos y con cuán en serio se tome la afectación que impera en estos concursos, tanto en concursantes como en jurados.

El caso es que entre las reacciones un músico asturiano de primera fila (ejem) ha dicho (según un periódico):

[…] yo creo que vivimos unos tiempos en los que se validan cosas que en condiciones normales pasarían inadvertidas en otras épocas. [Las redes sociales] tienden a valorar lo fácil.

Es una reacción válida como otra cualquiera. Lo raro es que esto lo diga precisamente aquel que propuso para esa misma canción una letra que… en fin.

Su letra le parecía estupenda. Y la versión de este chico le parece algo que en otra época pasaría inadvertido, y que es “fácil”.

Yo no sé si me gusta la versión de Proy o no. Pero sí sé, sin duda, que es un trabajo infinitamente mejor que la letra del crítico este.

 

 

El día que Sheila Jordan me llamó gatu

30 30UTC abril 30UTC 2018

El pasado lunes 23 de abril murió Bob Dorough. El nombre no te dirá mucho. Pero quizá hayas visto en algún programa de tu infancia algún dibujo de esta guisa:

Bob, músico de jazz, compositor, arreglista, tuvo un inesperado éxito componiendo y grabando la música de Schoolhouse Rock!, unos pequeños videoclips educativos muy populares en Estados Unidos. Yo sospecho que algunos se emitieron en España en programas como Un globo, dos globos, tres globos y similares. Pero no estoy seguro; muchos eran de gramática inglesa o de temas americanos, difíciles de trasladar aquí.

Además de eso, Bob es uno de esos cantantes que, sin tener aparentemente una gran voz, gozan de reconocimiento dentro del mundillo. Pero además era, aparentemente, un hombre bueno y con gran sentido del humor. Compuso algunos de mis temas favoritos, y me apena mucho que nos haya dejado. Como mínimo homenaje, dejo aquí una interpretación suya del tema ‘Tis Autumn, un tema que no es suyo pero que es claramente mi versión preferida. Deja oír la mezcla de melancolía y alegría que el tema requiere, y solo Bob podía cantar imitando así cómo hablan los pájaros. Una pequeña joya, dale una oportunidad. Habla de cómo llega el otoño y hay que prepararse, y hoy sin Bob es un poco más otoño, pero así es la vida:

Los árboles dicen que están cansados, han dado demasiada fruta;
estropeados junto al camino, no hay discusión.
Ahora tiran hojas, les importa un bledo.
¡La di da di da di da, otoño!

El viejo Padre Tiempo lo ha comprobado, así que no hay duda;
llamó al viento del Norte,
e hizo bocina con las manos para gritar:
“¡La di da di da di da, otoño!”

Entonces se juntaron los pájaros para piar del tiempo,
[pío pío pío pío]
y después de tomar su decisión, con esa precisión pajaril,
se giraron y apuntaron derecho al sur en fila.

Que yo te agarre fuerte no es delito, de verdad
Pregunta a los pájaros y los árboles y al viejo Padre Tiempo.
Es solo para ayudar a que suba el mercurio.
¡La di da di da di da, otoño!

Pues una amiga de Bob Dorough es Sheila Jordan. Una leyenda viviente. Una mujer de 89 años íntima de Charlie Parker, que trató con Bill Evans, que era amiga de Bob pero también de Mark Murphy, que conoció a todos los grandes, que vio crecer el bebop. Una gran persona, alguien entrañable, que se hace querer. Un fin de semana inolvidable, y es que pocas veces te acompañan músicos como César Latorre y Horacio García mientras cantas delante de alguien de la talla de Sheila. Ahí estrené mi versión de When Sunny gets blue. Al acabar me dijo: “¡Ha sido maravilloso!” y “¡ha sido bonito!” Ante comentarios del pianista sobre si yo estaba haciendo bien los silencios, dijo que “tan pronto como ese gato empezó a cantar, supe que era instrumentista”. “Gato” es como, en argot, llaman en Estados Unidos a los músicos de jazz (por eso Los aristogatos son gatos). Mis silencios le parecieron perfectos.

Es como si te llaman tipo. Pero para mi fue muy especial que Sheila Jordan me llamara gato. En el pasillo insistió en que le gustaba mucho lo que hacía, y en que siguiera haciéndolo. Y al día siguiente, al despedirnos, otra vez. Y es lo que escribió en la partitura que pedí que le firmara: keep singing.

Y si lo dice Sheila Jordan… tendré que seguir. No todo el mundo puede decir que le ha animado una amiga de Charlie Parker.

 

The real end

30 30UTC abril 30UTC 2018

Esta vez sí.

Desde enero de 2006 llevan conmigo estos Adidas Pegasus.

En 2013 los retiré de la competición, porque aquello no podía seguir.

Pero los seguí utilizando para otros usos. Y la situación llegó a este punto:

Las suelas no se ven, pero son blancas. Porque ya se había caído por completo la capa de goma negra. Y el problema es que lo que quedaba de suela ya estaba despegado también. No se podía caminar. Así que el 22 de abril de 2018 realmente los tiré.

Soy de aprovechar las cosas. Y de cogerles cariño. No sé si es enfermizo.

Hasta siempre, playeros.

El trabajito de Cristina (y III… espero)

27 27UTC abril 27UTC 2018

Al final, Cristina Cifuentes sí que ha dimitido. Supuestamente porque se publicó un vídeo de ella haciendo la típica ceremonia de entrega al segurata de un supermercado de los bienes que pretendía mangar.

Y esto lleva consigo varias reflexiones.

No me parece mal, tal como están las cosas, que dimita un político por intentar robar. Llevarse algo de un súper es la definición más sencilla de robar, y no hay mucha duda al respecto. Incluso si no es delito, incluso si no es punible, es bastante lógico que un político al que vemos robando no pueda manejar dinero público ni determinar cómo es la vida de sus conciudadanos.

Eso no debe hacernos olvidar una cosa: los políticos no se rigen por tus parámetros, amigo ciudadano. Si te ves en un pleito, estás acojonado en primer lugar, y preguntándote si realmente eres malo e hiciste algo mal sin saberlo, en segundo lugar; si un político se ve en un pleito, es su estado natural, y solo pensará en cuál es su siguiente jugada, y ni te plantees que le van a entrar dudas o arrepentimientos. Ya has visto a Cristina: la cogen con las manos en la masa (con el máster) y dice que a ella qué le cuentan, que fue la universidad (como si el que te caiga un título sin cursarlo fuera algo que te puede pasar sin enterarte, como si te meten dinero en la cuenta del banco por error). O la cogen con las manos en la masa (con las cremas) y dice que era un “error” e “involuntario”.

No, Cristina no ha dimitido porque la pillaran robando en un súper. Ni siquiera la han hecho dimitir por eso. Eso les importa una mierda, amigo ciudadano. Yo creo más bien algo como lo que pinta aquí Teodoro León Gross. Como no tiene mayoría absoluta, la situación es tal que Ciudadanos tiene excusa para hacerla caer (no porque crea que no se puede robar en un súper, sino porque sabe que la gente de a pie sí que lo cree). Y además de la excusa tiene la capacidad, porque el PP no tiene mayoría absoluta. Algo así. Y Gabilondo parece un buen tipo, y Ciudadanos también lo sabe (digo, que la gente de la calle le ve así). Y la moción de censura se acerca. Vamos, que son circunstancias variadas, pero la decencia o la honradez no están en esa ecuación. En mi opinión, claro.

Así que, como dice Teodoro, el vídeo será más bien un recado para decirle “hala, venga, déjalo y a casita, si no quieres males mayores”. Si no fuera por las circunstancias, a Cristina le resbalaría también este vídeo. Seguiría ahí.

Otra reflexión, de todos modos, es la siguiente. Aun cuando el vídeo fuera el motivo real, lo cierto es que lo que pasa en el vídeo es infinitamente más leve que lo que hizo con el máster, aunque la chusma veamos y entendamos con más facilidad lo del vídeo.

Si Cristina choriza unas cremas en un súper, no ha hecho más daño que ese. 40 € de quebranto a una empresa, y su propia credibilidad, y arrastrar por el fango el nombre de su padre el militar condecorado o lo que fuese. Cosas puramente personales.

Si Cristina se apropia de un máster, el daño que hace es:

  • Una funcionaria (Calonge) ha cometido actos delictivos. Probablemente se le ha estropeado la vida. (Debería estropeársele, vamos).
  • Unas profesoras (el tribunal) han participado también, en mayor o menor medida, en actos delictivos.
  • Unos profesores han participado en actos delictivos.
  • Un título universitario (lo más preciado y serio en términos formales que una Universidad puede ofrecer) ha quedado completamente desprestigiado.
  • Una universidad entera ha quedado marcada.

Es decir, que para robar ese título Cristina ha jodido la vida de, como mínimo, media docena de personas; ha hecho que se falsificaran algunos de los documentos más sagrados que se manejan en una Universidad; ha torpedeado en la línea de flotación a toda esa Universidad, y de paso a las demás; se ha cagado en el trabajo y en los sudores de miles de alumnos y de sus familias, que ahorran en comida para pagar la matrícula; ha carcomido la democracia y la ejemplaridad de los gobernantes, dando un espectáculo bochornoso e inverosímil y elevando aún más el listón de la impunidad y la desvergüenza. Las consecuencias de lo que hizo con el máster son incalculablemente peores que las consecuencias de su robo.

Y queda otra cuestión más. El robo de las cremas es tan estúpido y tan cutre que parece cosa de cleptómanos, es decir, de enfermos. Y aquí llegamos al debate sobre dónde acaba el chorizo, al que hay que perseguir, y dónde empieza el enfermo mental, al que hay que compadecer y ayudar. Estos días he oído algunas manifestaciones en ese sentido, disculpando el asunto de las cremas. Yo mismo intento siempre entender a los pederastas o a los maltratadores, por mucho que me resulten un enigma.

En el artículo anterior yo me refería a “cómo es el trabajo y la vida de esta persona”. Quizás lo de las cremas sea de otra naturaleza, algo independiente de lo del máster. Pero yo creo que no.

La capacidad de mentir, la falta de empatía y de escrúpulos, son imprescindibles para grabar un vídeo como el que grabó Cifuentes el primer día en Periscope. No sé dónde acaba la responsabilidad y dónde empieza la enfermedad; no sé si su actitud indigna es oficio aprendido o cualidad innata. Estos días hemos visto a alguien curtido en la impunidad, el salirse con la tuya, el conseguir lo que quieres sin pagar el precio. En la cara dura, en el cinismo. En la exhibición impúdica de que tu opinión no le importa ni le afecta. Dice que su padre estaría orgulloso de ella, y yo no consigo concluir si se lo cree de verdad o no. Dudo de si realmente vive en esa realidad paralela.

Pero en el fondo me da igual si es patológico o no. Estoy seguro de que a ella también le da igual. Si duerme mal por las noches no es porque le pese todo lo que ha hecho; es por rencor hacia quienes la han bajado del sillón. Estoy convencido. No va a ir a un psicólogo para que la ayude, porque no creo que sienta que debe mejorar en nada.

Si tuviera ese tipo de dudas, no habría llegado ahí.