Arreglando la educación

10 10UTC noviembre 10UTC 2017

Parece que nuestros políticos van a arreglar la educación, esa para la que siempre han cagado, hablando mal y pronto (pero es que yo debo de estar un pelín maleducado).

Llevan años y años poniendo la educación al servicio de la producción. Formando el hombre ideal: un obrero convencido, sin más horizonte. Llevan años diciendo que la universidad tiene que estar al servicio de las empresas, en vez de hacer de contrapeso a su exagerado poder. Llevan años no solo recortando fondos y echando pestes de los profesores, lo cual es una estrategia más o menos disimulada; es que llevan años actuando con mucha más claridad y eliminando de la educación todo lo que no sea estrictamente formación profesional, todo lo que pueda formar a una persona y no a un obrero. No a la música, no a la filosofía, ni pienses en el griego o el latín, pero es que hay listos que dicen que las matemáticas no sirven para nada porque no las usamos (fíjate tú qué concepto de la formación) y que lo que hay que estudiar es programación (que sí, que vale, pero fíjate tú qué manera de mezclar churras con merinas). Bueno, y no se te ocurra plantear enseñar a la gente nada que los convierta en ciudadanos; hay precedentes, y se armó muy gorda. Nada de ciudadanía, nada de valores ni de reflexión sobre los demás. Tú a trabajar y a callar.

Pues ya tenemos la educación despojada de toda utilidad humanística. Una educación hiperpráctica, ultraempresarial, sin pérdidas de tiempo como la música o los colorines, sin chorradas. Dicen que van a firmar un pacto educativo.

¿Sabes cuál es el mayor escollo?

¿Las matemáticas, las ciencias, los idiomas, las humanidades, la filosofía, el arte? ¿Hay retrógrados que, con la que está cayendo y con el poco tiempo que hay para estudiar economía y tornillería y hostelería, todavía quieren meter a calzador alguna asignatura de música o algo así? ¿Que no ven que esas chorradas de la musiquita las pueden aprender por su cuenta, si es que quieren perder el tiempo?

No.

La religión, amigos. Ese es el punto interesante.

Los 14 puntos del pacto educativo: la Religión queda relegada al último

En 2017, en este siglo XXI, van a discutir otra vez largo y tendido sobre la religión. En relación con la educación. Con la educación pública.

Lo obvio, lo evidente, lo único razonable, es discutirlo en 5 segundos:

“¿Qué hacemos con la religión?”

“Cero, evidentemente.”

“De acuerdo. Siguiente tema.”

Pero no; descuida, que la religión no se irá del sistema educativo público, y los curas tampoco, y los profesores nombrados a dedo por los curas tampoco.

A veces dan ganas de tirarse al río, de verdad.

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Moose the mooche

6 06UTC noviembre 06UTC 2017

A veces uno encuentra un ratillo para estudiar. Y antes o después hay que afrontarlo e intentar tocar algo de Charlie Parker.

Ya sabes que no vas a conseguir tocar bien un solo cuando a) está a 204 bpm y b) la melodía ya no hay quien la toque. Además, los temas bebop son especialmente inadecuados para los guitarristas. Pero puedes aprender muchas cosas.

Tocando rápido, se supone que el swing típico, esa pequeña diferencia de duración entre corcheas, se pierde; no se puede pedir, ni falta que hace, que notas tan rápidas tengan swing. Pero para mi perplejidad, pasando este tema a velocidad reducida (porque si no a ver quién lo estudia) pude ver que lo que tocaban estos bicharracos tenía swing. Es decir, lo pones despacio y adquiere otro carácter, más bluesero, pero funciona igual. Es como si lo hubieran tocado así originalmente. A cámara lenta siguen teniendo swing. Es increíble.

Aparte de tocarlo, hay que grabarse. Y aquí está una muestra. Un trocito de estudio, con lo bueno y lo malo, sin trampa ni cartón.

Ah, eso de “Emry Byrd, el alce traficante” viene de que “Moose the mooche”, al parecer, era el sobrenombre de un camello, el tal Emry Byrd, al que Charlie Parker apreciaba mucho por la calidad de su mercancía, ejem. Y “moose” en inglés es “alce”.

Se les ha ido la pelota

30 30UTC octubre 30UTC 2017

En aquellos años durísimos, tantos, en que ETA mataba y torturaba a gente inocente de la manera más cobarde y salvaje, lo peor casi no eran esa cobardía ni ese salvajismo. Lo peor era el convencimiento, que teníamos muchos, de que además todo aquello, tan sumamente trágico, era en realidad estúpido y grotesco.

Aquella gente se ponía solemne, adoptaba un lenguaje grandilocuente, se creían un ejército, se creían líderes históricos haciendo alta política. Y nosotros sabíamos que eran básicamente una panda de zoquetes ridículos y patéticos. Eso era lo peor; aquellas muertes no eran solo erróneas, eran simplemente absurdas. Que un imbécil decida directamente sobre si tus sesos vuelan o no, sobre si una bomba estalla a tu lado o no, es descorazonador.

Aquellos vascos (solo aquellos, digo) eran “los brutos”, en primer lugar porque eran violentos, y en segundo porque no siendo más que mierda se creían lo más. Los catalanes eran casi lo opuesto; eran mucho más válidos, y a la vez (o quizá por eso) no eran violentos.

Con toda esta historia reciente algunos nos vemos tentados a cambiar, atónitos, de opinión. De hecho, por puro prejuicio me cuesta dejar de pensar que saben lo que se hacen, y que están jugando a largo plazo (lo cual es muy posible). Pero la gente que los sigue no está, por lo general, en esa tesitura; se creen toda esta astracanada. Se emocionan y lloran y juegan a las batallitas, no porque sea un teatro que conviene a sus intereses, sino porque de verdad se creen la telenovela esa. Son moneda de cambio y ni se enteran.

Estos últimos capítulos han sido malos incluso como comedia. Otra vez tomando la grave decisión de enviar a un país por el precipicio, pero con un parlamento medio vacío (si eso no es esquizofrenia… vamos, menuda foto para la historia). Toda esa gente que dice estúpidamente que con una república catalana todo funcionaría de perlas quizá sea capaz de explicar cómo ni siquiera una votación con pocos diputados, que se supone que funda un nuevo estado, son capaces de hacerla sin errores ni pucherazos (excelente comienzo y demostración de capacidad).

Los que pensamos que esta gente sabe lo que hace supusimos que querían ir a la cárcel por su ideal; el gobierno central, con su habilidad y buen hacer, iba a entrar al trapo y dárselo con toda seguridad (habría que plantearse que la bandera esa con el torito pasase a ser la oficial). Después de darles el mejor administrador posible para que la gente respire aliviada y se desinfle el independentismo (¡¡¡Soraya Sáenz de Santamaría!!!, ole) les daría más mártires para completar ese guión barato.

Pero espérate. Que somos mártires, pero no tanto. Parece que se han escapado a Bélgica. Así no solo son mártires, sino que pueden jugar a muchos más personajes y dar sal y pimienta a la telenovela:

  • Pueden jugar a gobierno en el exilio. Sufridores, pero muy dignos, esperando la vuelta a casa. En el futuro, en las escuelas enseñarán cómo hubo república catalana y todo, pero luego los invadieron y tuvieron que escapar para dirigir la resistencia.
  • Pueden jugar a refugiados políticos. Marear la perdiz al estilo Julian Assange y pintar al gobierno central como el malo que los persigue. Que lo es; y que podían hacer lo mismo en la cárcel, pero aunque las cárceles españolas no sean tan malas como las latinoamericanas, se está mucho más a gusto en Bruselas, déjate de pijadas, nen.
  • Pueden jugar la carta de la morriña (no sé cómo se dirá en catalán), estar fuera de tu tierra que quieres tanto, y estar con los que se pegan con los grises (pero solo moralmente; a distancia, nen, donde no llegan las pelotas de goma) con unas ganas locas de volver, y el día que vuelvas se puede montar un fiestorro tremendo y puedes decir “ja soc aquí” para fastidiar a Pablo Casado.

Es todo cada vez más ridículo.

La diferencia salarial entre hombres y mujeres (II)

19 19UTC octubre 19UTC 2017

Hace un tiempo puse aquí algunos datos respecto a la diferencia salarial entre hombres y mujeres. El mismo estudio que en los medios se utilizaba para denunciar una discriminación salarial por el mismo trabajo confirmaba, en realidad, que no era así. (Sin perjuicio de que la brecha salarial exista y sea injusta.)

De pura casualidad he encontrado referencia a unos datos antiguos. En este blog hablan de una campaña muy interesante.

En aquella campaña, desarrollada en 2010, la Inspección de Trabajo habría investigado a 362 empresas para detectar discriminación salarial por sexo. ¿Qué encontraron?

Pues que de 362 empresas solamente en 7 (el 2% como dice el blog ó, para ser más exactos, el 1,9%) se encontró tal discriminación. Lo cual contrasta con otras encuestas y estudios realizados, obviamente, sin el menor rigor, que utilizan expresiones (que la autora reproduce) como “en puestos similares”, cuando debería decir “en el mismo sector”, que es bastante distinto.

Cuatro de esas empresas discriminadoras estaban Las Palmas, dos en Tenerife y una en Cádiz (no sé qué pasa en Canarias; ¿quizá los inspectores de la zona aplican unos criterios diferentes?). Trabajo propuso sancionar solamente a una de las 7 empresas, con 10.000 €, y apercibir a las otras. De eso se presume que la discriminación no era flagrante, tampoco.

Lamentablemente, no tengo documentos de la campaña original, y en el blog no se cuantifica la diferencia salarial, solo el número de empresas. Pero va en consonancia con lo que ya he dicho aquí.

 

 

DUI otra vez

18 18UTC octubre 18UTC 2017

Imagínate la escena. 1776. Llega Jefferson con un borrador. Un comité en el que están también John Adams,   Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, Robert R. Livingston y Roger Sherman lo editan y mejoran. Luego, el Congreso de los Estados Unidos lo perfecciona más aún. Entonces, tras diversas votaciones, lo aprueban con el voto a favor de doce colonias y la abstención de una (entonces eran trece). Y deciden proclamar la independencia de los Estados Unidos.

Y entonces alguien lee solemnemente el texto, y los que están allí se quedan con cara de póker. No saben si son independientes o no.

Los que siguen el debate, excitados y emocionados, también se quedan de piedra. No les queda claro lo que ha pasado.

Pero es que es peor. El rey Jorge III tiene que mandar una carta a Jefferson, preguntándole qué coño es exactamente esa mierda de We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, y si significa que se han declarado independientes o no. Que no sabe qué tiene que hacer, si mandar al ejército o dejarlo en casa. Que si está el enemigo, que se ponga.

Y ya de traca, porque no acaba ahí: Jefferson contesta que bueno, que el rey ha sido malo, y que qué tal si lo hablan. Vamos, que ni sí ni no sino todo lo contrario.

Así que ni el Congreso sabe si los EEUU son independientes, ni lo saben los ciudadanos de las colonias, ni los ingleses, ni Jorge III.

Pues esto tan absolutamente ridículo es lo que ha pasado hasta ahora en Cataluña, pero además en directo y por televisión y enterándose todo el mundo. Imagínate en qué lugar estaría hoy la declaración de independencia de los Estados Unidos. Qué lugar ocuparía en la historia, para bien o para mal.

Driving under the influence.

Pero no acaba ahí la cosa. Cuando nuestro excelso presidente ha dejado ver a todo el mundo lo RIDÍCULO de la situación, cuando tiene unas cuantas cartas por fin que puede jugar en este embrollo, y tiene estupendas oportunidades para buscar una salida, ¿qué es lo que hace?

Pues mano dura, y esta vez mediante otro pucherazo judicial de los suyos. Mete en la cárcel a unos tipos cuyo delito es… haber convocado manifestaciones.

Un encarcelamiento de esos que sirven para que los independentistas se carguen de razón… porque la tienen. Cualquier español con dos dedos de frente tendrá que admitir que no sabe por qué han ido esos tipos a la cárcel. Y que si los independentistas hablan de presos políticos… estos dos señores, hasta donde sé, encajan perfectamente en ese estereotipo.

Driving under the influence.

 

DUI

9 09UTC octubre 09UTC 2017

Hay mucho alboroto porque puede que mañana Puigdemont declare la independencia de Cataluña. O que la declare pero con una fecha de entrada en vigor más lejana, para ganar tiempo. O que la declare pero a continuación la suspenda a la espera de mediación (que me suena a la misma pantomima que cuando Otegi y sus amigos piden “verificadores para el desarme”).

A la declaración esta la llaman DUI. Declaración unilateral de independencia.

Casualmente, hace solo unos meses que me encontré esas siglas, leyendo un texto en inglés, y tuve que buscar qué significaban. Y resulta que son unas siglas muy utilizadas en el mundo anglosajón: si te despistas, te puede caer una DUI, o fulanito tiene varias DUIs. Para ellos es el acrónimo de driving under the influence, que es lo que aquí toda la vida hemos llamado una multa por conducir borracho (o drogado).

No van muy desencaminados. Yo una vez fui en un coche conducido por un borracho. Cataluña, a mi modo de ver, es ahora mismo como un coche conducido por borrachos. Peligrosísimo para los de fuera, pero sobre todo para los de dentro. Imprevisible. Y muy, muy difícil de parar para poder apearte.

Pero no son los únicos DUI.

Hay quien siempre se lamenta de que los españoles no tengamos aprecio a nuestra bandera. Ni siquiera se plantean qué es lo que se ha hecho mal. Yo no soy catalán, y sin embargo… ¿por qué cuando veo la bandera de mi país me dan escalofríos? Sobre todo si no hay fútbol de por medio.

El otro día salí a la calle y me encontré con un paisaje surrealista. No es que todas las ventanas tuvieran su banderita, ni siquiera la mayoría; pero ya me parecían demasiadas. Aquellas banderas me parecían como crespones negros; algo triste, feo. Como si la ciudad amaneciera con buitres en los tejados y en las farolas. Desde luego, nada reconfortante, nada que reafirmase mi ánimo de ser español, nada que me hiciera sentirme mejor con mis conciudadanos.

Yo preguntaría a esta gente: ¿qué coño quieren decir estas banderas? ¿Para qué, para quién las ponen? ¿Mandan un mensaje de concordia? ¿Piden a los catalanes que no se vayan?

Hay más DUI por ahí. En Cataluña hay mucha gente que no está de acuerdo con lo que su gobierno está haciendo, pero me temo que viven arrinconados, silenciados, mal mirados y a punto de que los señalen con el dedo (o señalados ya). Hacía falta que toda esa gente dejara oír también su voz. Gente que, además, no se ha dejado llevar por el infantilismo y sabe que si hay que defender ciertos derechos, o un país utópico sin policía antidisturbios, la manera no es esta, en todo caso. Gente a la que su gobierno no va a ofrecerles una huelga pagada (lo nunca visto), como hizo con los independentistas en otro atropello a la institución.

Ayer hubo, por fin, una manifestación que no era de los independentistas. Algunos medios están encantados con esta respuesta. Uno esperaría que por fin pudieran hablar los catalanes que no se dejan llevar por conductores borrachos, y pidieran cordura y respeto.

Pero  no; la manifestación de la cordura era, en realidad, una manifestación en la que había mucha gente venida de fuera de Cataluña. Una manifestación en la que se sentían cómodos Albert Rivera, y Albiol, y… ¿Cristina Cifuentes?

Fuente: Eldiario.es

Se ha hablado mucho de las palabras de Josep Borrell (de acuerdo) y de… ¿Mario Vargas Llosa? ¿En serio? ¿Es ese el portavoz ideal?

Además de las banderas en los balcones, ¿es esto lo que necesita Cataluña? ¿De verdad?

Termino con un apunte más de DUI: hace poco ha fallecido, por lo visto, “Andresín”, “El Cuqui”. Yo no conocía ese nombre, pero sí había visto al personaje. El tal Andresín circulaba por las calles, casi siempre con un tetra brik de vino barato y una borrachera de las gordas, haciendo eses y hablando solo. Pero no es él el DUI. Resulta que han hecho una petición, una recogida de firmas, para ponerle una estatua.

No tengo duda de que Andresín fuera, seguramente, un tipo afable; sé que ni la pobreza ni el acoholismo ni vivir en la calle tienen una explicación tan sencilla ni tan maniquea como mucha gente cree. Pero ¿una estatua? ¿De verdad?

La promotora de la iniciativa recuerda con cariño cómo les contaba historias y les traía recortes “de cuando atracó la sede del Atlético de Madrid, en la época de Franco”. O sea, que atracador también.

Driving under the influence.

 

 

El profesor de internet

5 05UTC octubre 05UTC 2017

Hace un tiempo vi un artículo que se titulaba El profesor youtuber que enseña Física a millones de alumnos. Decía que aspira a ganar el título de mejor profesor del mundo. Es un tal David Calle.

Tenía pendiente ver alguno de sus vídeos, por muchas razones. Una, que me apasiona la enseñanza y tenía que ver a ese fenómeno. Dos, que me duele en el alma la ignorancia que tanto abunda en un tiempo en el que hay medios para que no sea así. Por todo ello, David Calle me cayó bien antes de haberlo visto. Un tipo que hace vídeos para enseñar algo, y más si es física o cosas parecidas, merece mi apoyo sin duda.

Ahora he visto algún trocito de sus vídeos. Y tengo que decir que… no. Que aprecio, agradezco y alabo su esfuerzo, al que no quito valor. Pero, definitivamente, no es el mejor profesor del mundo. Lo siento, David.

He visto el principio de estos tres:

 

Las principales características de esos vídeos son:

  • Un tipo que habla casi siempre con prisa, diría que atropellado.
  • No introduce, no sitúa, no explica de dónde salen las cosas, no da conceptos generales. Va soltando una receta tras otra.
  • ¿Significa que es todo práctico? No; al contrario. Cuando en el primer vídeo dice que hay que saber de memoria que un dm3 es igual que un litro, y simplemente no se te puede olvidar… ¿realmente no se puede hacer que la gente vea lo que es en la realidad un dm y lo que es un litro, y así no lo olvidará nunca? Diez centímetros y un tetrabrik, es todo lo que te hacía falta.
  • No están bien acabados, no están pulidos, no son la clase perfecta ni mucho menos. Me ha dolido ver cómo a los 30 segundos de empezar el tercer vídeo dice “ecuaciones lo más sencillitas posibles”. No; el mejor profesor del mundo no puede colgar un vídeo para alumnos de secundaria cometiendo fallos de concordancia.

David es un ingeniero de telecomunicaciones que según dicen en el artículo se transformó en educador porque se quedó sin trabajo (ejem, por cierto, ¿no era esa la profesión sin parados?). Aprecio mucho su trabajo y su esfuerzo, le felicito, le animo, pero a mi juicio un profesor apresurado, que dispara recetas aunque el alumno no las entienda… adolece de algunos de los males que es más urgente atajar en la educación. Algunos de los mismos males que aquejan a nuestros alumnos: son apresurados, impacientes, irreflexivos, inconstantes.

No quiero ser un pepito grillo. Pero este no es el mejor profesor del mundo, ni mucho menos. Como dice James Rhodes, no hace falta ser el mejor del mundo para hacer algo. Pero tampoco ayuda que te digan que está todo bien o es lo bastante bueno, cuando no lo es.

 

 

Cataluña (II)

2 02UTC octubre 02UTC 2017

Parece mentira, pero también es lógico, que el mejor análisis que he leído sea de alguien que lo escribe desde miles de kilómetros.

Cataluña: el viejo truco de la patria, por Martín Caparrós.

Cataluña

2 02UTC octubre 02UTC 2017

El sábado, el viernes… días atrás, iba a escribir algo sobre el 1-O. Y lo fui posponiendo, y no escribí nada. Porque si escribía, tenía que escribir la palabra “muerto”. Y no quería. No quería ni pensarla ni escribirla.

Después de ver la entrevista de Jordi Évole a Puigdemont, tuve muy claro que el nacionalismo catalán estaba totalmente dispuesto a jugar una carta que ha tenido a su alcance toda la vida: la de liarse la manta a la cabeza y azuzar a las masas en plan Braveheart. Y jugar esa carta implica aceptar algún muerto. No digo yo que lo desearan, pero en lo que se refiere estrictamente a la partida, les vendría de perlas.

Cuando Évole le pregunta si le parece normal tomar una decisión de ese tipo en un parlamento con una mayoría tan distante de un consenso aceptable, dice con toda desfachatez que no tienen otra forma de hacerlo. Cuando le pregunta qué cree que hará la policía respecto a las urnas, contesta que supone que cumplir las órdenes, pero que tampoco cree que las puedan cumplir si hay mucha gente allí (cuando mi madre decía “ya está la comida”, estrictamente no nos estaba llamando ni dando ninguna instrucción, pero todos entendíamos perfectamente la llamada; mi madre nos llamaba a la mesa, y este tipo llamaba a los ciudadanos a enfrentarse a la policía).

Esas respuestas, por sí solas, revelaron dos cosas. Que estaban dispuestos a todo, criterios morales aparte, y que estaban dispuestos a todo, víctimas incluidas. Sabían que eran los responsables de pilotar un barco con siete millones y medio de personas a bordo, cuyas vidas dependían de ellos, y habían asumido perfectamente el precio. Estaban en modo militar.

Después de ver lo de ayer, pensé varias cosas.

La primera, que es una suerte muy grande, verdadera potra, que no haya habido ningún muerto. Nadie parece darse cuenta de eso. Parece que ni se les ha ocurrido. Mi titular para hoy sería: “El 1-O se salda sin muertos”.

La segunda, a lo largo de esta semana he pensado varias veces en marionetas. Como ciudadano, odio hasta el vómito que mis conciudadanos se comporten como marionetas. Y lo hacen a menudo. Lo he visto en esas señoras de pelo cardado que van a jalear a los guardias civiles (en el momento equivocado, de la forma equivocada y por los motivos equivocados). Lo he visto en esos catalanes ayer de noche emocionados, abrazándose, llorando, cantando, y en suma haciendo un ridículo que da dentera. Pero no he sido el único que ha pensado en marionetas, lo ha dibujado Salvatwitts [sic]:

Marionetas

La tercera, ahora ya me explico cómo suceden las cosas en la Historia, cómo se repiten absurdamente. Por pura ingenuidad. Por estulticia.

Ya nada puede parar esto, porque esos catalanes, manejados por sus dirigentes, han entrado a su vez en modo épico.  Creen que están haciendo algo precioso, creen que son unos elegidos viviendo un momento histórico, que es todo bonito y emocionante. Están enamorados hasta las trancas. Y cuando estás enamorado eres muy, muy, muy gilipollas. Una vez se ha alcanzado la masa crítica de solemnidad y de euforia, puedes lloriquear por idioteces y nadie te lo recriminará; puedes pasarte la ley (las de los demás y las tuyas propias) por la entrepierna, y nadie te lo recriminará; puedes hacer lo que sea, porque eres un niño en medio de una guardería sin maestro. Una vez que se ha desatado la histeria colectiva y que un grupo suficientemente grande se ha creído su propia película romántica y se siente una víctima liberándose de un yugo opresor, cualquiera que no entre en el juego es simplemente un aguafiestas y nadie va a hacerle ni puto caso (eso como mínimo; puede ser mucho peor).

Lo de ayer fue una patochada por un sinfín de razones. Fue una patochada porque llamar referéndum a esto da la risa. Cuando unas elecciones de cualquier tipo requieren un escrupuloso respeto, unas normas meridianamente claras, una imparcialidad absoluta… es imposible que la pantomima de ayer se pueda tomar en serio.

Pero Puigdemont y sus socios lo harán, porque les da igual. Ya se lo dijeron a Évole. Ya lo sabíamos. Lo malo es que los medios, y el resto de la gente, también lo hacen.

Ahora bien; lo que menos entiendo, lo que más me sorprende y lo que no me entra en la cabeza es que la actuación de la policía haya sido una sorpresa para nadie. Como si hubiera ocurrido algo rarísimo e indignante. Está claro que este país es una guardería, sí.

Los porrazos de ayer son, creo, bastante comedidos dentro de lo que cabía esperar. Si han sorprendido a algún catalán, o a algún medio de comunicación, es que a mi alrededor hay más imbéciles de los que creía, o más niños de ocho años. O dejémoslo simplemente en ingenuos.

Ningún, ningún, NINGÚN país democrático admitiría esa votación ayer en Cataluña, que es casi lo más grave que se puede hacer políticamente en cualquier país. Si los catalanes creen que un gobierno catalán actuaría de otra forma si lo pusieran en esa misma situación, es que de verdad están enamorados y no ven los defectos del ser amado. Si los catalanes nunca han visto a un mosso pegar hostias de cerca, o no se han enterado de todos los casos de brutalidad policial que se les han atribuido… pues no sé en qué país ideal viven, pero en Cataluña desde luego no. Y tampoco conocen el Reino Unido, ni Francia, ni nada. (¿Cómo no se les ocurrió a los del Ulster hacer el referéndum? Seguro que una de las democracias más venerables del mundo se lo habría permitido con una sonrisa y sin porras.)

Es obvio que cualquier sistema de gobierno tiene que usar la fuerza en determinados momentos, por definición, y que como ciudadano puedes optar por moldear eso o bien por una revolución. Y de las revoluciones sabemos cómo transcurren y cómo acaban, y perdonad el spoiler, catalanes: una revolución, a medio plazo, acaba en otro sistema de gobierno en el mejor de los casos (pero después de pagar un precio enorme, para llegar prácticamente al mismo sitio). En el peor de los casos, acaba en algo así como Afganistán. Con muchas opciones intermedias, ninguna de ellas estupenda.

No, amigos catalanes. La democracia no es votar. O sea, lo es, pero ninguna democracia conocida, ni siquiera la suiza, te deja votar lo que quieras cuando quieras (y el propio gobierno catalán ya os lo ha demostrado en el pasado). No sé de qué guindo os habéis caído. Respecto a la policía y cuánto os sorprende que empuje a la gente, es que está exactamente para eso; y en los periódicos de fuera es noticia lo que pasó ayer, pero curiosamente no lo es cuando (dando porrazos mucho más gordos) echan a gente de su casa en un desahucio, ni cuando disuelven a personas que piden vivienda digna o muchas otras cosas que están en la Constitución.

En fin. Yo tenía a los catalanes por tipos listos. De ayer me queda, y bien que lo siento, la impresión de que hay muchos que son muy, muy tontos.

Ah, del gobierno español y de las señoras de pelo cardado no me ha sorprendido absolutamente nada, así que no tengo mucho que decir.

Briconsejos asombrosos

15 15UTC septiembre 15UTC 2017

Una pequeña entrada. No lo puedo evitar. No quiero ser el jubileta que critica a los obreros desde la barrera, porque en esto del bricolaje todo el mundo sabe mucho… pero oye, es que hay cosas que no.

Hay infinidad de vídeos de lo que los ingleses llaman life hacks, y que toda la vida hemos llamado trucos o cosas parecidas. Y hoy me he tropezado con un vídeo que, por extrañas razones, merece la pena ver (aunque sin sonido; yo lo vi sin sonido, y por lo que dicen los comentarios, no hay quien lo aguante).

Aquí va. 5 trucos increíbles, maravillosos, dice el tipo.

Hay gente pa tó.

  1. No está claro cómo pone ese alambre, que si te fijas no tiene extremos; apuesto a que ya le ha hecho un empalme que no se ve, y seguramente retorciendo también. Con lo cual el invento tiene una utilidad reducida. Ah, y te servirá, en todo caso, si se cumplen estas condiciones: a) Estás todo el día atando cosas con alambre (si no, vas a esforzarte más en doblar el clavo que el alambre), b) tienes un taladro sobrante que puedas dedicar a esto (poner y quitar el clavito sería un peñazo), c)  tienes un alambre adecuado para esto (porque si no se rompe, no sacas ese clavo de ahí en la vida), d) no tienes miedo a los accidentes cuando el taladro llegue al tope.
  2. Otra vez tienes un taladro sobrante, y además picas muchas, muchas cosas con esa picadora de carne cochambrosa para que te merezca la pena hacer esa guarrería. De todos modos, yo no me comería eso ni cobrando. Da un poco de asquete pensar en qué condiciones se ha hecho todo eso y qué aspecto tienen los utensilios. (Quizás a este señor no se le ha ocurrido… comprar una picadora o licuadora normales).
  3. Lo del interruptor protegido con un cacho de botella es para nota. Lo que da menos miedo de esa escena es el interruptor; a mí lo que me aterra es ese cableado de mierda en un exterior con sus empalmes de cinta aislante, el enchufe destapado mientras lo riega para hacer la demo, y que alguien piense que el esfuerzo que cuesta poner ese asco de plástico y sellarlo para que no entre agua es mejor que hacer un trabajo normal. Sin contar con que cada vez que enciendas o apagues… tienes que quitar el taponcito y meter el dedo. Brillante. ¿Cómo estará el sistema eléctrico dentro de esa casa?
  4. Lo del alambre en el bote de pintura para escurrir la brocha, sujeto con cinta aislante… no sé, si el bote tiene borde (y por definición lo tiene), puede que no sea muy necesario. Pero vuelve a dar un poco de reparo ver ese bote sucio, esa cinta aislante cutre…
  5. El ingenioso soporte para un rollo de plástico ya es para nota. Un soporte hecho con perchas adhesivas. Cuando se acabe el rollo… te buscas la vida para cambiarlo, seguramente arrancando la perchita y usando otro life hack para volver a ponerla. Y no te pierdas cómo coge el plástico, y cómo lo corta. Pero ¿en qué coño mejora esto la caja de cartón que trae el plástico cuando lo compras?

La voluntad es buena y se aprecia el detalle de compartir esas ideas, pero deja ver por todas partes un cutrerío tal que no sé si estará hecho aposta. No puedo creer que alguien se esfuerce en hacer cosas por un camino que es más largo, más trabajoso, y encima peor.